Sevilla
BLOG VIAJE A LA CIUDAD DE SEVILLA II por A. LÓPEZ
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INTRODUCCIÓN

El puente de los santos este año nos da una facilidad de poder disponer de un día más de vacaciones, esto nos permitirá poder alejarnos un poco más que cualquier otro fin de semana.

Siempre que viajamos ponemos un ojo en las previsiones meteorológicas y en esta ocasión nos indica que la ciudad de Sevilla es una muy buena opción para visitarla porque se esperan temperaturas casi veraniegas.

Sevilla es uno de los destinos preferidos porque aunque hemos estados en otras ocasiones es tan importante su patrimonio cultural que se ha convertido en una fuente inagotable.

En este nuevo viaje queremos ver algunos monumentos menos conocidos o poco promocionados que ofrecen un enorme interés cultural.

Itinerario del viaje

EL VIAJE

 

Día 31 de octubre (jueves)

Ruta: Madrid-Sevilla Km. 531; tiempo estimado 5h 44'

Salimos de Madrid pasadas las 15,00 horas, enseguida nos plantamos en la salida de la A-4 parece que abandonaremos la capital sin mucho problemas, incluso hay momentos que parece que haya menos tráfico que otro fin de semana normal.

Puerto de Sevilla

El trayecto es largo aunque ahora se hace ahora con una relativa comodidad desde que se han terminado las obras del puerto de Despeñaperros. Mucha gente se ha acostumbrado a viajar por la carretera de Extremadura por la vía de la Plata pero a mi me parece mucho más cómoda y entretenida la autovía A-4.

Consulado de Colombia en Sevilla

A primera hora de la noche llegamos a Sevilla, en las informaciones que tenemos sobre la nueva área de autocaravanas de Sevilla nos indican que después de las 22,00 horas hay que llamar a un teléfono para que te abran la puerta. Esto nos hace pensar que podamos tener problemas y decidimos buscar un aparcamiento en la entrada a la ciudad y mañana acudir al área.

El parking para autocaravanas que utilizamos en la ciudad de Sevilla, se encuentra en una zona donde en las inmediaciones hay una importante concentración hotelera. Las coordenadas GPS del lugar corresponde con N 37.40961 // W 5.95036 .

El aparcamiento se encuentra en el entorno de la avenida de Kansas City, en concreto en la calle de la Aviación, al final de la calle hay una zona más amplia con árboles donde no hay problemas de espacio para nuestro tipo de vehículos. El parking público carece de ningún tipo de servicios para las autocaravanas.

Día 1 de octubre (viernes)

Ruta: Sevilla

Costurero de la Reina en Sevilla

Nada más levantarnos nos dirigimos al área de autocaravanas de Sevilla, es un nuevo espacio creado recientemente gracias a la iniciativa privada. Se encuentra situada en el margen derecho del río Guadalquivir, cerca del barrio de los Remedios, forma parte de una campa que es utilizada como aparcamiento para coches de alquiler.

El área de autocaravanas de Sevilla se halla en lo que denominan el canal de Alfonso XIII, es la zona portuaria de la ciudad. Se accede por el puente de las Delicias hasta la calle del Quinto Centenario. Las coordenadas GPS del lugar corresponden con N 37.36207 // W 5.99421 .

El área de autocaravanas de Sevilla tiene un precio de 12 euros más 3€ si te conectas a la luz. Dispone de wifi gratis pero solamente es accesible dentro del edificio. El código para su acceso es WLAN_48 y la contraseña: XE0915343D148. Tiene baños con duchas gratuitas, estas últimas se tienen que utilizar después de las 20,00 horas y antes de las 9,00.Además dispone de una amplia zona para el vaciado de las aguas grises y negras y el llenado de agua potable. La comunicación es bastante buena porque podemos ir andando hasta el Parque de María Luisa, unos 20 minutos, coger el autobús 41 con parada a 5 minutos de la puerta, en la calle García Morato o bien ir andando hasta el Paseo de las Delicias donde podemos conectarnos con el centro en los autobuses 3, 6 y 34 que nos dejaran en cualquier parte del centro.

Torre del Oro de Sevilla

Nosotros optamos por ir andando para disfrutar del agradable día de sol, la verdad es que perdemos una hora lo que nos demora el trayecto hasta la plaza del Museo número 9 donde se encuentra el Museo de Bellas Artes de Sevilla.

La plaza del Museo se encuentra presidida por la escultura del pintor Murillo. Como homenaje de la ciudad a unos de los pintores más importantes que Sevilla dio al mundo y justo delante de una de las más importantes colecciones del pintor.

La escultura pertenece al movimiento romántico del siglo XIX obra del escultor Sabino Medina. El pintor se representa de cuerpo entero con un pincel en la mano derecha, mientras que con la izquierda se apoya en una pequeña columna levantada a media altura.

La plaza del Museo es un oasis de temperatura en los meses de verano en Sevilla, tiene una enorme sombra proporcionada por unos inmensos ficus que pertenecieron al antiguo convento de la Merced Calzada de Asunción que una vez se desamortizó una parte paso ocupar esta bonita plaza.

Plaza del Museo de Sevilla

Nos disponemos a visitar uno de los Museos más importante de España y a la vez el gran desconocido. El Museo de Bellas Artes de Sevilla es considerado como la segunda pinacoteca española, inmediatamente después del Museo del Prado, destaca la importante colección de pintura Sevilla del Siglo de Oro, con obras de Velázquez, Murillo, Zurbarán, Valdés Leal. Gonzalo Bilbao, Lucas Valdés. Valeriano Bécquer y Eugenio Hermoso.

El edificio actual es de principios del siglo XVIII, mandado construir por orden de fray Alonso de Monroy, quien encargo el proyecto al arquitecto y escultor Juan de Oviedo. Realizó un proyecto eminentemente barroco con una traza suave donde sobresale la portada, los patios, la escalera y la iglesia.

La portada principal de estilo barroco esta compuesta por cuatro columnas decoradas con detalles platerescos sujetan una hornacina en la parte superior donde se encuentra la imagen de la virgen de la Merced acompañada de san Pedro Nolasco como fundador de la orden del convento, y el rey Jaime I de Aragón como protector de la orden.

Zaguán del Museo de Bellas Artes de Sevilla

Atravesando la portada se llega al zaguán del antiguo convento, ahora esta ocupado por la taquilla, el punto de información del museo, desde este punto se distribuye el edificio. En sus paredes están decoradas con azulejos procedentes de conventos desamortizados, entre los que podemos ver los del convento del Pópulo y los situados en el arco de acceso al Claustro del Aljibe, realizado hacia 1.600 por Hernando de Valladares para el convento de san Pablo.

El primer patio que vemos es el denominado Patio del Aljibe destaca por los frisos con azulejería sevillana procedente de antiguos conventos, tiene un pequeño claustro formado por galerías con arcos apoyados en columnas de mármol, en el centro se encuentra un pozo.

Si regresamos hacia nuestra derecha podemos ver un pequeño patio se llama de las Conchas tiene un pequeño estanque y una fuente adornada con un seto vegetal, ocupa el espacio que formaba la pequeña sacristía.

Patio del Aljibe del Museo de Bellas Artes de Sevilla

Si seguimos por el patio del Aljibe llegamos al claustro de los Bojes, recibe el nombre por los setos de Boj que recrea un jardín con diversos caminos para llegar al centro con una fuente. En sus paredes se exhiben una amplia colección de objetos, columnas, relieves, ménsulas, frontones, etc.

Más adelante, se encuentra el claustro Mayor, esta compuesto por galerías abiertas con arcos dobles sobre balcones decorados con azulejería, sobre los techos se encuentra artesonados con casetones, en el centro del jardín la fuente mayor. Sobre una de las paredes se halla un relieve en bronce de Antonio Susillo Fernández, fue uno de los escultores más importantes del siglo XIX, representa La presentación de Cristóbal Colón a los Reyes Católicos en el Salón del Tinell en Barcelona.

El otro elemento destacado del edificio es la Escalera Imperial , es el eje distribuidor de todo el edificio, une los patios y enlaza la parte baja y alta. Esta cubierta con una bóveda decorada con yeserías que constituyen un gran repertorio ornamental manierista. La cúpula octogonal sobre trompas que permite formar dobles óculos en las esquinas. Este tipo de composición convirtió la escalera en un modelo para otras realizaciones tanto en Andalucía como en América.

Nave de la iglesia del convento del Museo de Bellas Artes de Sevilla

El último elemento a destacar es la parte de la antigua iglesia, se halla en la parte suroeste del Convento, fue ejecutada entre 1603 y 1612 según el proyecto del arquitecto Juan de Oviedo y de la Bandera.

El interior, la planta describe la cruz latina de una sola nave, cubierta con bóveda de medio cañón con arcos fajones y lunetos que voltean sobre un ancho entablamento. Los brazos del crucero son poco acusados y se cubren con bóveda de cañón, y el crucero queda bajo una bóveda semiesférica sobre pechinas. La cabecera plana da cabida al presbiterio coronado por un gran arco toral. En el último tramo de la iglesia existió un espacioso coro alto que fue derribado para ganar espacio con fines museográficos.
Una portada del último tercio del siglo XVIII, atribuida a José Álvarez, se halla en el muro izquierdo del templo, y en el muro del lado del Evangelio se abren ventanales, cuya apertura fue sufragada por el Ayuntamiento en 1914, para mejorar la iluminación de esta sala, que se iba a dedicar a albergar las pinturas de Murillo. Todos los muros de la iglesia están decorados con pinturas del XVIII.

Retablo de la Pasión de Cristo, Museo de Bellas Artes de Sevilla

El espacio museístico esta dividido en varias salas de todo este conjunto que básicamente se divide en planta baja y planta alta y además en la planta baja encontramos la sala V que ocupa toda la antigua iglesia.

Para comenzar la visita hay que situarse en el Patio del Aljibe donde se encuentra la Sala I. Está dedicada al arte medieval y en ella se exhibe una importante colección de esculturas, entre las que podemos destacar, el Cristo Subterráneo

Entre las pinturas más importante encuentra el Retablo de la Pasión de Cristo, obra de auto anónimo, aunque se sabe que estaba bajo la influencia del taller de Juan Sánchez de Castro, procede de la colección de Montpensier. Es una pintura sobre tabla fechada en 1415.

La pintura es de estilo gótico donde se pueden ver unas escenas de la pasión de cristo a través de cinco arcos flamígeros las escenas: la Oración en el huerto, la Flagelación , Cristo camino a Calvario, la Crucifixión y la Piedad.

San Miguel Arcángel del Museo de Bellas Artes de Sevilla

La escena central y de mayor tamaño es el Cristo camino del Calvario, donde se representa la peregrinación de Cristo portando la cruz hasta el calvario, esta acompañado por los guardias que lo custodian, a su lado se encuentra una figura de un hombre que le ayuda con el peso de la cruz, le siguen las Marías: María Magdalena, María de Cleofás y María de Salomé; en las esquinas esta acompañado por las otras cuatro escenas de menor tamaño.

El siguiente cuadro San Miguel Arcángel. Atribuido a Juan Hispalense, en 1480, pintado sobre tabla con unas medidas de 149 cm ; 85 cm .

La pintura esta encuadrada dentro de una ventana gótica donde se representa al arcángel que sujeta con la mano izquierda la balanza y los platillos, dedicados a pesar las almas, en estos están en los cacillos con cuatro en cada uno tienen un aspecto de momias, el demonio tira con fuerza de uno de los cacillos para desequilibrar la balanza para tratar de atrapar alguna de estas almas y llevárselas al infierno.

El demonio se representa con una cabeza de toro, tiene las fauces abiertas, las manos se asemejan a las garras de las águilas, el cuerpo lo tiene una parte recubierto de plumas y otra parte de escamas.

La Anunciación de la Virgen del Museo de Bellas Artes de Sevilla

El arcángel con su mano derecha sujeta una lanza que consigue ponerlo fuera de combate en la lucha participa un ángel vestido de blanco que sujeta la balanza para que el demonio no se lleve las almas.

Otro de los cuadros importantes es la Anunciación de la Virgen , el autor es Alejo Fernández, obra fechada en 1508; pintura al óleo sobre madera de nogal, tiene unas dimensiones de 72 cm ; 49,5 cm .

El cuadro representa una ordenada composición pictórica entre unos arcos donde a la derecha se representa la figura de la Virgen y a la izquierda la anunciación del ángel. El espacio se divide en dos gracias a una columna que divide dos arcos. El espacio del cuadro se divide en dos ambientes donde las figuras son de pequeño tamaño tomando en consideración y en importancia el escenario donde se desarrolla la escena, esto nos indica que el estilo gótico flamenco se esta desarrollando, al fondo se ve un paisaje, contrastando con la monumentalidad de la arquitectura que representa que esta basada en el arte italiano.

Díptico de la Anunciación del Museo de Bellas Artes de Sevilla

Otro de los cuadros importantes aunque de fecha posterior es el díptico de la Anunciación y Visitación, óleo realizado sobre madera, obra de Marcellus Coffermans., fechado en 1570, pintor de la escuela flamenca.

El cuadro esta realizado en dos tablas distintas donde se representan las escenas. A la izquierda esta la Anunciación, esta escena tiene dos planos, es una escena doméstica donde en la parte superior se encuentra un ángel bendiciendo y en la parte inferior se encuentra la virgen que ha sido sorprendida mientras leía, estas dos figuras forman una diagonal, en la parte contraria, hay una jarra de azucenas símbolo de la pureza y el Espíritu Santo con forma de paloma.

La otra escena simboliza la Visitación , es el momento que llega al encuentro la prima de la Virgen Santa Isabel. La prima acaricia la tripa de la Virgen , las caras no parecen corresponder con las edades de los personajes, aquí se pinta a la Virgen como una mujer muy joven y a su prima con la cara muy mayor, al fondo del escenario podemos ver una iglesia flamenca.

Llanto sobre el Cristo Muerto del Museo de Bellas Artes de Sevilla

Esta sala tiene una amplia colección de escultura medieval, una de las obras más importantes es "Llanto sobre el Cristo Muerto", realizado en arcilla policromada, obra de Pedro Millán, datada en 1490, tiene unas medidas de 62, cm ; 123 cm ; 45 cm.

La composición de la obra gira entorno a la figura de Jesucristo en el sepulcro sobre la sabana donde descansa el cuerpo yaciente, en el extremo de la sabana esta sujeta por José de Arimatea y Juan Nicodemo. En el centro de la imagen esta María y la santas mujeres.

Las caras de las personas están dotadas de un enorme dramatismo fruto de la importancia de la escena. Sobre el fondo del sepulcro aparecen símbolos de la pasión como la flor de cardo.

Otra de las imágenes monumentales que tiene el museo es la escultura de San Jerónimo, obra de Pietro Torrigiano, esta datada en 1525; realizada en arcilla policromada, tiene una altura a tamaño natural de 160 cm . Realizada en estilo renacentistas de la escuela italiana. Esta escultura tenía una función religiosa y se encontraba depositada en el Monasterio de San Jerónimo de Buenavista, Sevilla.

San Jerónimo del Museo de Bellas Artes de Sevilla

El artista tomo como modelo uno de los criados más mayores que servían en la casa de la familia de comerciantes florentinos los Botti, que se habían instalado en Sevilla.

La imagen muestra a San Jerónimo en actitud de arrodillarse con la pierna derecha flexionada, lo que provoca una tensión en todos los músculos del cuerpo, se encuentra desnudo cubierto por una sabana, dejando al descubierto su torso, la espalda así como los brazos y las piernas, el autor refleja en la obra todos sus conocimientos sobre el cuerpo humano . Esta obra tuvo una gran repercusión y sirvió como modelo a otros artistas tanto en Andalucía como en Italia. Uno de sus admiradores fue el pintor Francisco de Goya, se cuenta que fue exclusivamente dos veces al Monasterio de Buenavista para admirar la obra. Fue tal la influencia de la obra que una de las poses en que se representa el santo es esta llegando a formar parte de su iconografía.

Otra de las esculturas destacadas de la sala es el Cristo atado a la columna, obra de Pedro Millán en el siglo XV, realizada en terracota, es de estilo gótico.

Ecce Homo del Museo de Bellas Artes, Sevilla

El Cristo se presenta de pie con una gruesa cuerda, esta atado por las manos a la columna y el nudo le alcanza al cuello, este tipo de imágenes se presenta en la iconografía y muy representada en el arte cristiano.

La escena también llamada Ecce Homo transcurre en Jerusalén a donde Jesucristo es llevado ante la última de sus instancias que correspondía con Poncio Pilatos, allí sufre las burlas mientras es despojado de sus ropas y coronado con las espinas como rey de los judíos.

Pedro Millán fue escultor muy activo en la ciudad de Sevilla entre 1.487 y 1.506, se cree que fue discípulo de Lorenzo Mercadante de Bretaña, cultivando la escultura en barro cocido. Su estilo está dentro del gótico, si bien en sus últimas obras se aprecian ciertos rasgos renacentistas. Estuvo casado al menos en dos ocasiones, con Catalina de Ormaza, de la cual tuvo a Rodrigo, y con Teresa Vázquez de Melgarejo, de la cual tuvo a Cristóbal y a Diego (clérigo). Tuvo un cuarto hijo, Juan, que también fue entallador, aunque no está confirmada de qué matrimonio.

La sala II esta dedicada al estilo renacentista y ocupa el espacio del antiguo refectorio del convento, con un amplio catalogo de obras maestras de la pintura y de la escultura.

Una de las pinturas más importantes es la Virgen del Reposo, obra anónima del siglo XVI, pintada en óleo sobre tabla de madera, tamaño 152 cm ; 180 cm.

La virgen se la representa muy niña con amplio ropajes sujeta al niño con su mano izquierda, un niño Jesús bastante estático lo que hace pensar que tiene reminiscencias góticas, lleva un vestido semitransparente. La virgen le ofrece una manzana con la mano derecha y el niño hace ademán de ir a cogerla, en sus piernas lleva una flor y otra manzana, están dos figuras, estás mismas las podemos ver en otras partes del cuadro. En un segundo plano aparecen varios guardias que preguntan a un paisano, un puente que es atravesado por un pastor, un rebaño de ovejas y un poco más difuminado podemos apreciar una iglesia.

Otro cuadro importante es El retablo del Salvador, obra anónima, datada en 1530, estilo renacentista. La tabla esta dividida en ocho imágenes divididas en tres calles y tres niveles.

Una obra destacada del museo es el Santo Entierro, obra de Cristóbal de Morales de la escuela sevillana, datada en 1525, óleo sobre tabla, tiene unas dimensiones de 177 cm ; 124 cm .

Santo Entierro del Museo de Bellas Artes de Sevilla

La escena simboliza el momento en que Jesucristo es depositado en el Santo Sepulcro. La composición viene marcada por una diagonal imaginaria señalada por el cuerpo de Cristo, en su entorno se disponen los distintos personajes del cuadro, podemos ver la figura de san Juan Evangelista que marca la misma diagonal con un traje rojo y parece examinar la espalda del crucificado, en los pies esta María Magdalena que llora y abraza sus extremidades , lleva como otros personajes unos ropajes flamencos. La Virgen con semblante sereno aparece en el centro de la composición, con el brazo derecho sujeta la cabeza de su hijo y con la mano izquierda parece consolarle del sufrimiento

Dentro del apartado de la escultura destaca la Cabeza de san Juan Bautista, tallada en terracota y policromada de la escuela sevillana, obra de Gaspar Núñez Delgado, tamaño 20 cm ; 35 cm ; 20 cm , datada en 1591. A su lado se encuentra la figura de José de Arimatea vestido con ropajes flamencos lo que hace indicar que pudiera tratarse de la persona que pago la pintura. Al fondo se ve el monte Gólgota con las tres cruces donde falta la figura de Cristo y la imagen de la ciudad de Jerusalén.

En la composición flamenca aparecen numerosos detalles como una cesta con herramientas de fundición, el tarro de las esencias de María Magdalena, de esta forma la escuela flamenca crea una perspectiva con mucha información añadida.

Hijo del Greco del Museo de Bellas Artes de Sevilla

Uno de los cuadros más importantes de la sala es obra de El Greco con un retrato de su hijo Jorge Manuel, es un óleo sobre lienzo, tiene una medida de 74 cm , 51 cm., datada en 1600.

Es el retrato de una persona elegante que esta ataviado con un jubón negro, típico español, sobre su cuello lleva una inmensa golilla sobre la que destaca la dignidad del personaje. En su mano derecha lleva un pincel y sobre la izquierda lleva la paleta, la escena nos describe que el oficio de pintor es un arte solamente para caballeros.

Jorge Manuel Theotocopoulos aprendió el oficio de su padre, especializándose también en el oficio de la escultura y la arquitectura. No estuvo a la altura de la técnica de su padre siendo un pintor mediocre, limitándose a copiar algunos cuadros de su padre. A la muerte de su padre quedo relegado y dejo de pintar porque apareció las nuevas técnicas más realistas y que apartaban de la visión que había creado su padre con una técnica más visionaria.

Una de las pinturas representativas de la escuela alemana es el Calvario, del pintor Lucas Cranach, obra datada en 1.538, técnica óleo sobre tabla, medidas 85 cm ; 56 cm. Procedente de la Escuela de la Natividad de Cristo, Sevilla.

El Calvario del Museo de Bellas Artes de Sevilla

La escena del Calvario se desarrolla en tres planos superpuestos y tiene una concepción general de gran simetría y aprovechamiento del espacio. El Cristo Crucificado aparece en el centro de la escena, a ambos lados están los dos crucificados que aparecen de perfil, a la derecha están san Dimas que representa el buen ladrón y a la izquierda de Jesús esta Gestas que simboliza el mal ladrón. Se diferencia porque el buen ladrón mira a Jesús y el mal ladrón aparta su mirada. A Jesucristo se le representa en el momento de la Expiración cuando alza su mirada al Padre y dice la frase: "Padre en tus manos encomiendo mi Espíritu", en el cuadro esta escrito en alemán, lo podemos leer en la parte superior izquierda del cuadro: "vater in dein hendt befil ich mein gaist", en estos momentos se produce un gran vendaval que el pintor lo describe con el paño de Jesús en movimiento.

En la parte inferior de la escena aparece la figura de un centurión a caballo vistiendo los ropajes de moda en la época del pintor, de su boca sale la frase escrita en el cuadro en alemán: "Verdaderamente este Hombre era el Hijo de Dios" ("Warlich diser mensch ist gotes sun gewest").

El Juicio Final del Museo de Bellas Artes de Sevilla

Al fondo el pintor nos describe un paisaje, donde en la parte superior el cielo se ha vuelto negro y nos anuncia los problemas para la humanidad y cubre en la lejanía la ciudad de Jerusalén.

Una de las pinturas más enigmáticas del museo es el Juicio Final, obra del artista flamenco holandés Martín de Vos, tiene unas medidas de 263 cm .; 262 cm ., datada en 1570. Procede del Convento de San Agustín de Sevilla.

El cuadro es un ejemplo de una brillante composición donde se representan dos áreas perfectamente delimitadas. La zona inferior, en la que se muestra el espacio del ámbito de lo terrenal donde se colocan a los condenados en la derecha, que están siendo engullidos por unas fauces, estos tiene cuerpo convulsos y contorsionados y los bienaventurados que resucitan se le pasa a la zona de la izquierda, estos tienen caras que describen la belleza y los cuerpos la armonía. La parte superior con rompimiento de Gloria en la que aparece Cristo en actitud de juzgar acompañado de la Virgen y San Juan a cada uno de sus lados. Más al fondo aparece la corte de santos. Destaca la maestría del autor en el tratamiento corporal de las figuras desnudas en forzado movimiento, propio del Manierismo.

Detalle del Juicio Final del Museo de Bellas Artes de Sevilla

Martín Vos representa a la mujer de un modo evangélico y aunque trata el tema con desnudos pero en realidad es una excusa para decir que en toda la escena es la misma persona que solamente alcanzará la gloria la más púdica.

Detalle del Juicio Final del Museo de Bellas Artes de Sevilla

El pintor flamenco Martín de Vos era una figura de las más destacadas del panorama artístico de Amberes en la segunda mitad del siglo XVI, es el autor de tres pinturas que constituían un retablo en el convento de San Agustín e ingresaron en el museo tras la desamortización de Mendizábal. Presidía el retablo la escena del Juicio Final, firmada y fechada en 1570, flanqueada por San Agustín y San Francisco. Estas obras muestran la armoniosa fusión de las influencias italianas con las de la escuela de Amberes que caracterizó al estilo del pintor.

Detalle del Juicio Final del Museo de Bellas Artes de Sevilla

Uno de los cuadros más representativos de la escuela flamenca es la Virgen con el Niño, obra de Marcelo Coffermans, datada en 1.560 , pintada en óleo sobre tablas, tamaño de 180 cm. ; 103 cm.

La Virgen con el Niño del Museo de Bellas Artes de Sevilla

El pintor de Amberes nos ofrece unos cánones de belleza distintos a los de la época en las que son visibles sus característicos modelos de belleza femenina, de rostro ovalado y larga cabellera ondulada que lo enmarca.

La composición nos ofrece un eje triangular marcado por la figura de la Virgen que lleva su clásico manto rojo, en su regazo derecho sujeta sentado al niño, en sus manos tiene un libro verde que el niño se encarga de pasar las hojas, el artista pone especial interés al pintar las mano haciéndolas estilizadas y delicadas. La escena esta terminada en la parte superior con dos ángeles que sujetan la corona de la Virgen.

De la escuela flamenca se encuentra el Llanto sobre el Cristo Muerto, obra del llamado Maestro de las Medias Figuras, se trata de un óleo sobre tabla, tiene unas dimensiones de 71 cm ; 69,5 cm., esta datado en 1550.

Taller de un pintor anónimo que se caracteriza por las figuras de medio cuerpo, escenas religiosas y mitológicas. Recibe su nombre de una serie de obras estereotipadas donde una joven representada de medio cuerpo se ocupa en la lectura, la escritura o la música en un interior burgués. La uniformidad fisiológica de estas damas descarta la posibilidad de que se trate de retratos, creyéndose que estaban pintadas en un taller de Amberes que se dedicabas para la exportación.

Hijo del Greco del Museo de Bellas Artes de Sevilla

La escena describe el descendimiento de la cruz siguiendo el esteriotipo de la iconografía cristiana, la Marías limpian y consuelan el cuerpo de Cristo, en sus ojos están las lágrimas y el signo de sufrimiento. En el centro de la composición aparece la cruz y la escalera vacía.

La sala III esta dedicada al estilo manierista, es un movimiento que se crea en Italia en contra posición clásica de la belleza en el Alto Renacimiento

El manierismo se ocupa por solucionar los problemas artísticos difíciles de pintar, como retratos de desnudos en posturas complicadas. Las figuras en las obras manieristas tienen frecuentemente extremidades graciosas pero raramente alargadas, cabezas pequeñas y semblante estilizado, mientras sus posturas parecen difíciles o artificiales.

Es un movimiento trasgresor y que muchas de las figuras renacentistas italianas tratan de imitar como Miguel Ángel, Tintoretto o Rafael en Italia, aquí uno de los más trasgresores fue el Greco.

San Juan Bautista del Museo de Bellas Artes de Sevilla

Esta sala nos ofrece una verdadera obra de arte de la escultura, la Cabeza de San Juan Bautista, es un estudio de anatomía humana gracias a la perfección en el moldeado se crea un especial patetismo. Es una bella factura que trata de plasmar todo un sentimiento realista, aunque el escultor trata de indicar algunos detalles naturalistas como la boca entreabierta, en la que se puede apreciar los dientes, el paladar y la lengua, o el corte en el cuello que deja ver toda la musculatura y las venas.

Bautismo de Cristo del Museo de Bellas Artes de Sevilla

Por otra parte, el ensortijamiento de los rizos, realizados con detalle y llenos de fuerza, a la manera clásica, nos sitúan la obra en los ideales marcados por el concilio de Trento y que dio comienzo al estilo barroco.

La sala presenta un relieve de madera policromada titulado Bautismo de Cristo, obra de Miguel Adán, esta datada en 1592, tiene unas medidas de 151 cm. ; 81 cm. Procede del Convento de Dueñas, Sevilla.

El relieve plantea unas figuras a la mitad del tamaño natural. La escena presenta a Bautista con una concha en la mano sobre la que derrama el agua en la cabeza de Jesús, a la izquierda dos ángeles sujetan el vestido de Cristo y atienden al bautismo. En la parte superior el Señor asiste bendiciendo a la ceremonia, esta acompañado de la paloma del Espíritu Santo y tres cabezas de angelotes que rodean la escena.

Este relieve forma parte de otros cinco más pequeños que lo acompañaban y que formaban parte de un retablo que se hallaba en el Convento de Dueñas.

Retablo del Descendimiento del Museo de Bellas Artes de Sevilla

Uno de los conjuntos manieristas más importantes es el Retablo del Descendimiento , obra de Luis de Vargas, datada 1564. Procede del convento de santa María la Blanca , de Sevilla.

Las pinturas laterales muestran a san Juan Bautista y a san Francisco en total son tres tablas, a la izquierda nos muestra a San Juan Bautista; en el centro El descendimiento; y a la derecha La Estigmatización de San Francisco

La tabla central el Descendimiento tiene una composición invertida con una lectura de abajo arriba donde se muestra a San Juan acompañado de las tres Marías que se encuentra sujetando el cuerpo de Cristo, en el extremo contrario se halla María Magdalena que con pena le besa los pies, también aparece el frasco de María para sus ungüentos. Al fondo se ve el monte Gólgota y la cruz vacía, a la izquierda varias personas esperan para acudir al entierro de Cristo.

Otro de los cuadros importantes es San Pedro Nolasco embarcado para redimir cautivos, obra de Francisco Pacheco, datada 1600. Procede del Convento de la Merced de Sevilla.

San Pedro Nolasco del Museo de Bellas Artes de Sevilla

La pintura fue encargada por Fray Juan Bernal, prior del convento de la Merced, para decorar el claustro principal. La escena narra los episodios importantes de la historia San Pedro Nolasco y San Ramón Nonato. Este cuadro es un buen ejemplo de manierismo donde los personajes son de contundente volumetría con gestos marcados y expresivos, un tanto rudos y desmañados.

El Niño Jesús del Museo de Bellas Artes de Sevilla

La sala IV esta dedicada al naturalismo, se trata de un movimiento que considera la naturaleza como el principio de la realidad, se trata de mostrar la vida como es, en la pintura predomina la persona retratada sobre el paisaje.

Uno de los ejemplos es El Niño Jesús, obra de Juan de Roelas, óleo sobre tabla, datado en 1560, es un buen ejemplo de la escuela sevillana, tiene unas medidas de 70,30 cm .; 47,30 cm .

En el cuadro podemos ver un niño Jesús muy diferente a la estética anterior, aquí el autor pinta exclusivamente al niño que ven sus ojos no al que nos han contado que pudo ser. Se presenta en actitud de bendecir con la mano derecha, con la izquierda lleva un báculo, el vestido tiene una clámide roja, tiene los pies sobre una serpiente y se apoya en una calavera que significa la redención del pecado de Adán. Destacar la cara y lo pelos largos y destartalado.

Del pintor Alonso Cano hay uno de los cuadros más importantes titulado: Las Ánimas del Purgatorio, tiene unas dimensiones de 51 cm ; 128 cm ., óleo sobre madera, corresponde al taller de la escuela granadina, obra fechada 1636.

Las Ánimas del Purgatorio del Museo de Bellas Artes de Sevilla

La composición del cuadro corresponde a dos escenas diferentes con figuras suplicantes donde se representan las almas en el interior del purgatorio, a la derecha podemos ver dos cabezas de mujer y el cuerpo de un hombre; a la izquierda hay tres personas, dos jóvenes y un anciano.

Al fondo se ven otras escenas donde aparecen distintas siluetas y bocetos de personas, pese al tratamiento de la escena referido a la vida en el purgatorio se ha abandonado esa tendencia tenebrista en la pintura y el autor ha optado por una pintura realista donde en los cuerpos se busca la belleza y la expresividad.

La obra procede del Convento de monte Sión en Sevilla, se encontraba situada en la nave del evangelio de la iglesia en la capilla de San Luis de los franceses, el pintor debió de aceptar el encargo del prior para celebrar la beatificación del santo en 1624.

Retrato de caballero y señora del Museo de Bellas Artes de Sevilla

Otro de los cuadros importantes realistas del museo pertenece a Francisco Pacheco, recibe el titulo: Retrato de caballero y señora orantes, pintado en óleo sobre una lamina de oro, esta fechado en 1630, corresponde a la escuela Sevilla de pintura. Tamaño del cuadro 30 cm. ; 60 cms.

A la derecha hay un señor que lleva el típico traje de la época con golilla, a la izquierda una señora que lleva un rostrillo sobre su cabeza –adorno consistente en un volante de tela rizado que se ponían las mujeres alrededor de la cara– vestidos de negro, el cuadro no es muy expresivo pero el pintor ha hecho un lienzo donde destaca su realismo en los rasgos, acrecentando los detalles de su ancianidad, su pelo es blanco, sus arrugas, los detalles del bigote. Nos presenta a una familia acomodado donde a la mujer se la interpreta con sus mejores tocados y con los detalles de la sus joyas.

El cuadro estuvo depositado en el convento de Santo Ángel de Sevilla y llegó al Museo de Bellas Artes con la desamortización de Mendizábal.

Retrato de una dama y caballero orantes del Museo de Bellas Artes de Sevilla

Del mismo autor y de la misma temática Francisco Pacheco nos presenta otro cuadro titulado “Retrato de una dama y un caballero orantes”, esta datado en 1630, tiene unas dimensiones de 36 cm. ; 60 cm.

El cuadro procede del Convento del Ángel de Sevilla, en él aparece una dama a la derecha, sobre su cabeza un tocado de la época que deja entrever unos imponentes pendientes de perlas, sobre su cuello lleva un precioso collar de oro con enormes piedras de turmalinas, zafiros, rubís y diamantes. El vestido es de color negro pero en su pechera muestra y gran trabajo de encajes, este tipo de diseños solamente estaban en las manos de unos pocos privilegiados. El caballero viste un traje con golilla inmaculado, sus facciones son duras pero destaca su imponente bigote y perilla.

Cabeza del Apóstol en el Museo de Bellas Artes de Sevilla

Quizás uno de los cuadros más importante de la sala corresponde a la obra de Diego Velázquez se trata de “Cabeza de Apóstol”, fue pintada hacia 1620, tamaño de 28 cm ; 29 cm. Pertenece al Museo del Prado aunque se encuentra depositado en el Museo de Bellas Artes de Sevilla.

El retrato sacado de las calles de Sevilla por el pintor Velazquez que lo inmortaliza para representar la figura de uno de los apóstoles, se cree que pudiera ser san Pablo. El lienzo esta recortado por lo que pensamos que puede tratarse de una gran obra que empezó por este modelo y luego no prosiguió en su elaboración de la totalidad del apostolado y decidió aprovechar la parte pintada.

El modelo corresponde con una persona de la época con su barba canosa donde la luz y la sombra consigue modelar el rostro, es un hombre de avanzada edad tiene unas bolsas en los ojos con arrugas en el entrecejo y en la frente. El pintor se adentra en el naturalismo pero con un cierto toque tenebrista.

Santa enseña a leer a la Virgen del Museo de Bellas Artes

Del pintor Juan de Roelas tenemos un precioso cuadro titulado “Santa Ana enseña a leer a la Virgen ”, tiene unas dimensiones de 230 cm. ; 170 cm., esta datado hacia 1610 y corresponde con la escuela sevillana de pintura, procede del convento de la Merced.

La composición del cuadro esta presidido por Santa Ana en la edad madura que esta enseñando a leer a una joven Virgen María. La santa esta sentada sobre un sillón de cordones, lleva un vestido de amplios ropajes, la cabeza la tiene cubierta con un doble pañuelo, el gesto de su cara es algo distraído. La Virgen esta vestida con una túnica rosa bordada en oro y piedras preciosas, lleva un manto azul bordado en oro, perlas y estrellas, sobre su cabeza y corona de oro y un tocado de perlas, en su cuello un collar de oro y piedras preciosas. Sobre ambas, una colección de ángeles asistentes a la clase.

La pintura parece sacada de una obra flamenca donde los completos del cuadro son importantes, como una cesta con dulces sobre una mesa con un paño y frutos secos, el cajón esta entreabierto sacando a la luz los mejores encajes de la casa, sobre el suelo vemos un gato y un perro, una cesta con ovillos y un cojín para bordar.

Los gestos de los personajes son naturales extraídos de una escena en la vida real, las manos de la santa son estilosas y cuidadas, las de la Virgen están sacadas de una colección de manicura, con uñas cuidadas, anillos de oro y brillantes en varios de sus dedos.

Retrato de don Cristóbal Suárez de Ribera del Museo de Bellas Artes (Sevilla)

También de Diego Velázquez encontramos el cuadro titulado “Retrato de don Cristóbal Suárez de Ribera”, esta datado 1620.

El lienzo fue pintado por Velázquez como cuadro póstumo, es un verdadero retrato funerario, en muchos países se pintaba al difunto para exhibirlo en el momento de su cadáver, aunque el pintor realizó el cuadro cuatro después de su muerte y sirvió para depositarlo en la capilla funeraria de don Cristóbal de Suárez en la capilla de la iglesia san Hermenegildo de Sevilla.

El personaje aparece en aptitud de donante con las manos señalando con una mano, el altar de la iglesia de san Hermenegildo, sobre la parte superior izquierda aparece el emblema de la hermandad de la iglesia con los atributos del santo mártir: el hacha, la corona, la palma y la cruz de rosas. A la derecha hay una ventana abierta donde se ve un paisaje de Sevilla donde aparecen unos cipreses, es un reflejo del pintor sobre la vida en la tierra después de la muerta gracias a la resurrección.

Sala V del Museo de Bellas Artes de Sevilla

La sala V del museo esta dedicada a los grandes pintores sevillanos del siglo XVII. Ocupa el lugar excepcional del convento, la iglesia, con su profunda rehabilitación que ha devuelto el esplendor de sus comienzos.

En sus paredes cuelgan lo mejor de Murillo, cuyos cuadros se dividen por la cabecera y los brazos del crucero, estando presidido por la maravillosa Inmaculada que el pintor realizo para el convento de San Francisco, también llamada La Colosal. Encontramos en la misma sala cuadros de Francisco de Herrera el Viejo, Juan de Uceda y Alonso Vázquez, Juan de Roelas, Francisco de Zurbarán

Empezamos con la contemplación del cuadro de Bartolomé Esteban Murillo "La Inmaculada Concepción", pintado en óleo sobre lienzo, esta datado en 1652, pertenece al pleno esplendor de la escuela sevillana de pintura. Tiene unas dimensiones de 467 cm ; 297 cm .

Murillo pinto muchas Inmaculadas porque vivió en pleno debate ideológico sobre la Concepción de la Virgen. El cuadro más importante del pintor es la Inmaculada Concepción , es una de las obras más frescas del pintor porque fue realizada en la edad más temprana de su pintura donde confiera al cuadro un extraordinario dinamismo, los ropajes vuelan al viento y se ve reflejado en el manto azul que parece se va a descolgar por un vendaval de viento y los pliegues de la túnica blanca, también el largo cabello de la Virgen se ve desplazado. La Virgen esta apoyada sobre las nubes y el pie derecho sobre una luna de algodón que parecen de divinas, los ángeles revolotean entorno a las nubes y a la Virgen.

La Colosal de Murillo del Museo de Bellas Artes, Sevilla

La orden de los franciscanos encargan a Murillo la confección de una pintura que pudiera situarse en el arco triunfal de su iglesia: Cuando Murillo llevo la obra en su presentación a los monjes no les gusto, les pareció una Virgen tosca, sin gracia y se la devolvieron. La tradición dice que Murillo se negó a separarse de su obra y que para hacerlo el convento tendría que pagar el doble de lo estipulado, este hecho sirvió como una valoración positiva además de alguna opinión más acreditada que le indico al prior que estaba ante una de las obras maestras de la pintura, al final pagaron lo que Murillo pidió y se coloco en el arco triunfal.

La llegada de las tropas de Napoleón en 1810 supuso que los cuadros fueron requisados y llevados al Alcázar, la obra se libro de salir hacia París gracias a las grandes dimensiones del óleo por eso se llamo “La Colosal”. En 1812 fue devuelta al convento donde permaneció en el mismo sitio que la había colgado su autor hasta la desamortización de Mendizábal.

El modelo que utiliza Murillo para pintar la Inmaculada Concepción es que revela Beatriz de Silva en su encuentro con la Virgen en el siglo XV y que dio pie para la constitución de la Orden de las Concepcionistas.

Inmaculada del Coro de Murillo del Museo de Bellas Artes

Otro de los ejemplos de las Inmaculadas de Murillo en el Museo de Bellas Artes es la “Inmaculada del Coro", llamada "La Niña", óleo sobre lienzo, esta datado en 1668, pertenece a la escuela Sevilla de pintura barroca.

Francisco Pacheco era pintor y suegro de Velázquez, fue nombrado como censor de las pinturas de la Santa Inquisición en Sevilla. Dicto las normas que debían de respetar los pintores sevillanos sobre la figura de la Virgen Inmaculada , las normas icnográficas decían que debía de presentarse en la flor de la vida, a una edad temprana, sobre los trece años.

Murillo interpreta esas órdenes en la figura de niña y presenta este cuadro con una belleza excepcional, con unas líneas ondulantes remarcadas en las manos que se cruzan para apoyarse sobre su corazón. La vestimenta es similar a la de otras Inmaculadas con un vestido blanco y vaporoso y un mantón azul cruzado y en movimiento. En la parte superior izquierda y derecha esta acompañada por sendos tres querubines que la miran con admiración. En la parte inferior izquierda esta apoyada en una peana de nubes donde se representan ocho ángeles que acompañan los atributos de los émbolos marianos: las azucenas como símbolo de pureza, las rosas de amor, la rama de oliva como símbolo de paz, la palma representando el martirio y los espejos.

Inmaculada con el Padre Eterno del Museo de Bellas Artes

La tercera Inmaculada del Museo de Bartolomé Esteban Murillo se llama “Inmaculada con el Padre Eterno”, tiene unas medidas de 283 cm . ; 188 cm . Esta datada en 1668, procede del convento de los Capuchinos.

El cuadro nos presenta en el centro del lienzo a la Virgen a tamaño natural, esta apoyada sobre una luna en sus pies, tiene una pierna doblada lo que provoca una ligera curvatura en su cuerpo, las manos las tiene ligeramente separadas y apoyadas en el pecho, la mirada la tiene perdida en las alturas, a la derecha vemos cinco querubines que tratan de acariciarla, a la izquierda cuatro querubines la contemplan con ojos de admiración.

En la parte superior del lienzo aparece la figura del Padre Eterno que sale de entre las nubes, esta difuminado con sus brazos abiertos como signo de protección hacia la Virgen.

En la parte inferior del cuadro se representan totalmente en penumbra solamente se distinguen las fauces de un dragón con la boca abierta que amenaza a la humanidad como signo del pecado original y sobre este a plena luz esta la figura magnética de la Virgen que se personifica como la triunfadora de la escena.

San Antonio de Padua y el Niño del Museo de Bellas Artes

Otro de los cuadros destacados de Murillo en el Museo es el titulado “San Antonio de Padua y el niño”, esta datado en 1668, óleo sobre lienzo, tiene unas medidas de 283 cm ; 188 cm . Procede del Convento de los Capuchinos.

La escena del cuadro esta interpretada por la figura de San Antonio de Padua. El santo, esta de rodillas sobre una escalera de piedras, tiene su cuerpo inclinado y por el brazo izquierdo intenta abrazar al niño Jesús. Éste, se halla sentado sobre un libro con su mano derecha el niño muestra el cielo al santo.

En la parte superior se encuentra el rompimiento de la gloria –se trata de una escena pictórica, muy propia durante el periodo del barroco, que reproduce la abertura de las nubes con gran aparato lumínico, dejando contemplar una visión celestial con figuras como los ángeles–. Los querubines se encuentran jugando entre ellos y contemplan la escena con una gran pasión y fervor.

El santo viste el hábito de la orden de los franciscanos, destaca el enorme cordón de cuerda que le sirve de cinturón, en este caso lleva cinco nudos que significa las estigmas de Jesucristo, en otras ocasiones llevan tres nudos y simbolizan los votos de de la orden: pobreza, obediencia y castidad, sobre su mano derecha lleva una rama de azucenas, símbolo de la pureza.

Santas Justa y Rufina del Museo de Bellas Artes, Sevilla

Quizás uno de los cuadros más famosos de Murillo realizado en la ciudad de Sevilla es el titulado “Santas Justa y Rufina”, tiene unas medidas de 200 cm ; 176 cm ., esta datado en 1665 y procede del Convento de los Capuchinos de Sevilla.

La escena se presente con las dos santas más importantes de la ciudad Justa y Rufina, están de frente y a tamaño natural, están vestidas con amplios trajes, entre sus manos portan el símbolo de la ciudad: La Giralda , que centra la composición del cuadro.

El cuadro hace referencia al terremoto de 1504 en que se destruyó una parte importante de la ciudad, gracias a la intervención de las santas evitaron el desplome de la torre.

En sus manos derechas llevan una hoja de palma en referencia a su martirio, además, en la parte inferior del cuadro aparecen vasijas, recipientes de barro, botijas, cuencos y platos en referencia a su profesión de alfareras. La tradición indica que fueron martirizadas en la época de los romanos por no rendir culto al dios Salambó.

Murillo ha elegido como modelos a dos jóvenes muy bellas, casi atendiendo a la iconografía de las Vírgenes. En este cuadro el pintor hace un tratamiento de la luz y del color, logrando un cuadro muy equilibrado. El lienzo ha tomado la luz del exterior, al fondo podemos ver una pequeña parte de un edificio en ruinas.

Virgen de la Servilleta del Museo de Bellas Artes, Sevilla

Uno de los cuadros más pequeños de la sala V, perteneciente a Murillo, es la Virgen con el niño, es también conocida con el nombre de Virgen de la Servilleta o también como Virgen de Belén, obra realizada en óleo sobre lienzo, esta datada en 1665, tiene unas dimensiones de 67 cm. ; 72 cm., procede del convento de los capuchinos.

La Virgen viste un velo blanco semitransparente sobre su cabeza, la túnica roja y el manto azul. La cara de la virgen es un poco más mayor que las elegidas para las Inmaculadas, la modelo tiene una belleza enigmática, el niño dirige la mirada hacia el exterior y pretende alegarse de su padre para que el espectador del cuadro le recoja, la cara es infantil pero es mucho más realista que otros modelos.

Sobre este lienzo se han sucedido dos leyendas que le llevo a llamarse como la Virgen de la Servilleta , se dice que los frailes capuchinos se percataron de que había desaparecido una servilleta del aparador, pero unos días más tarde les fue devuelta por el propio Murillo con el dibujo de la Virgen. En la segunda versión, es un fraile del convento el que solicita a Murillo un boceto o copia de la Virgen con el Niño para poder venerar su celda a la Virgen. Murillo acepta, pero solicita un soporte para plasmar la pintura; el fraile, sin embargo, carecía de recursos económicos y le entregó una servilleta en la que el artista realizó el trabajo. Como vemos es una simple leyenda pero nada tiene que ver con el cuadro original porque el soporte del cuadro no esta pintado sobre la tela de un mantel o servilleta, esta pintado sobre un lienzo.

Cúpula escalera imperial del Museo de Bellas Artes de Sevilla

Los entendidos en arte indican que la Virgen esta inspirada en las madonnas del pintor Rafael por la delicadeza de los trazos, otros indican que la atmósfera es propia de Velázquez o Rubens, dos importantes pintores que pudo conocer después de su viaje a Madrid.

Seguimos la visita y salimos al claustro de los Bojes y subiendo por su magnifica escalera imperial llegamos al segundo piso, ocupa las galería del claustro donde se exponen una colección de obras del barroco español y sevillano.

Las sala VI y VII esta ocupada por una segunda generación de artistas en el tiempo de la escuela sevillana del barroco y que fue llamado como el Siglo de Oro de la pintura en Sevilla.

Aquí podemos admirar la evolución artística en la obra de Zurbarán, además este pintor tuvo muchos seguidores gracias a la colaboración en el taller del artista, entre otros encontramos a Alonso Cano, Cornelio Schut, Francisco Polanco, Sebastián de los Llanos, etc.

Analizaremos el cuadro llamado “ San Jerónimo penitente en su estudio”, obra de Sebastián de los Llanos Valdés, datada en 1669, medidas de 108 cm.; 82 cm . Pintado en óleo sobre lienzo.

San Jerónimo Penitente del Museo de Bellas Artes de Sevilla

Este cuadro fue adquirido por la Junta de Andalucía en el año 2004 por un importe de 90.000€, era un artista ausente de las colecciones de museo y gracias a esta obra se puede tener una perspectiva mejor de lo que supuso el Siglo de Oro de la pintura barroca sevillana. Constituye un buen ejemplo de la calidad técnica adquirida por el pintor, pese a su tono ecléctico y la inspiración en grabados.

El pintor representa en este cuadro una obra tenebrosa con un San Sebastián que abraza con su brazo izquierdo un crucifijo que se halla entre diversos objetos: un tapiz rojo, unos anteojos, un libro, un tintero con una pluma, mientras lee el pasaje de la Biblia que se encuentra apoyada sobre una calavera, al fondo, se puede ver en el lado derecho un pequeño paisaje marino. Un pequeño papelito en la parte inferior nos indica que se trata de San Sebastián y el año en que fue pintado. El brazo derecho lo tiene apoyado sobre una piedra.

Otro de los seguidores de Zurbarán es Juan Simón Gutiérrez, aquí presenta una de sus obras titulada: “San Joaquín, esta datada en 1.700, realizada en óleo sobre lienzo, tiene unas medidas de 162,5 cm .; 120 cm . El pintor forma parte de la escuela taller sevillana.

San Joaquín del Museo de Bellas Artes de Sevilla

El cuadro ha sido realizado por un personaje de la calle que ha servido como interprete; san Joaquín se le representa con un vestido azul y un manto rojo, con los mismos colores que vemos representada a la Virgen , lleva sobre su mano izquierda un báculo para conducir el rebaño ante Dios, con su mano derecha esta haciendo el signo del perdón, su mirada esta perdida, a su izquierda tiene el cordero en medio de un paisaje rural, al fondo se ve una montaña. En el lado derecho superior se ven dos angelotes con carga de exhortos con el discurso del santo y a la izquierda del cuadro se ven cuatro angelotes entre las nubes que contemplan con detalle la escena.

El pintor nace en Medina Sidonia (Cádiz) y llega a Sevilla donde entra en contacto con el pintor Murillo a través de la academia sevillana de pintura y trabaja durante cuatro años. En 1680 fue nombrado responsable para seleccionar a los nuevos alumnos de la academia.

De Bartolomé Esteban Murillo encontramos la obra “Estigmatización de San Francisco de Asís”, obra datada en 1645, tiene un tamaño 200 cm .; 164 cm .

San Francisco de Asís del Museo de Bellas Artes de Sevilla

En el cuadro se interpreta al Santo representado con el hábito de color terroso propio de la Orden de San Francisco, lo lleva ceñido al cuerpo mediante una cuerda con cinco nudos y de este pende un crucifijo de madera. Se arrodilla con los brazos extendidos en cruz y la mirada elevada al cielo, en actitud de clemencia. Sobre sus manos se aprecian las señales de los clavos en la cruz y el pecho lo tiene ligeramente abierto donde se ve una herida. Le acompañan sus atributos tradicionales como son el crucifijo y la calavera. En la parte derecha del cuadro aparece en una escena al fondo donde se representa al hermano León, esta leyendo algún pasaje de la Biblia. Ambas figuras destacan sobre un sobrio paisaje entre árboles sin hojas de tonos dorados, azules y grises.

Un bonito lienzo de estas salas es el titulado “Santo Domingo confortado por la Virgen y las Sagradas Mártires”, de Juan Simón Gutiérrez. Formaba parte del Convento de san Pablo, esta datado en 1710. Tiene unas medidas de 153 cm.; 369 cm . en un lienzo de medio punto.

Santo Domingo confortado por la Virgen y las Sagradas Mártires del Museo de Bellas Artes de Sevilla

La pintura representa como santo Domingo es sujetado en los brazos por la Virgen , el santo tiene los brazos abiertos, están acompañados de las santas mártires, en sus manos llevan un ramo de palma, lucen largos vestidos con brocados, portan destacadas joyas. Sobre estas están las figuras de cinco angelotes que llevan en sus manos ramos de flores.

La sala VIII esta dedicada casi por completo a la figura del pintor Juan Valdés Leal, fue uno de los más importantes pintores y grabadores españoles, destaca por la truculencia extrema de sus obras, se inicio en la pintura en Córdoba pero es en Sevilla donde alcanza la madurez de sus obras.

Asunción de la Virgen del Museo de Bellas Artes de Sevilla

Uno de los mejores cuadros del pintor es el titulado: “Asunción de la Virgen ”, esta datado en 1672, pertenecía al Convento de san Agustín.

Valdés Leal es uno de los pintores de la escuela sevillana que mejor represento el movimiento y la teatralidad de las composiciones de su pintura. En la zona central del cuadro se encuentra presidida por la figura de la Virgen María , esta sentada sobre un sillón, los ángeles la acompañan en la ascensión, lleva los brazos en alto y esta vestida con una túnica blanca y sobre el hombro izquierdo porta un mantón azul. El grupo de ángeles sujetan las nubes y los querubines ayudan en la ascensión sujetando el manto, difuminado se encuentran un coro de ángeles tocando sus instrumentos, más arriba dos ángeles esperan la llegada acompañados la Virgen con su corona, a su lado un grupo de querubines sujetan a Jesús con su cruz, en la parte inferior tres angelotes juegan con una rama de palma en la mano.

La disposición de los personajes y la monumentalidad de la obra indica que fue pintada para que fuese contemplada desde abajo en alguna de las capillas del Convento de san Agustín.

El Milagro de las abejas del Museo de Bellas Artes de Sevilla

Otro de los cuadros del pintor se titula: “El Milagro de las Abejas”, esta datado en 1673, obra pintada al óleo sobre un lienzo, procede del Palacio Arzobispal de Sevilla, las medidas son 120 cm., 107 cm.

Este cuadro fue pintado para el oratorio del Palacio Arzobispal dentro de un conjunto de siete cuadros que fue encargado por el arzobispo Ambrosio Spinola, sobre la vida y la obra de San Ambrosio, por similitud con el nombre el arzobispo, este, quiso buscar cierta similitud con la obra del santo.

El cuadro del Milagro de las abejas fue el primero que pinto sobre el suceso ocurrido en la niñez del santo, estando en Roma donde su padre era el gobernador. En el cuadro se representa la escena donde el santo esta dentro de una cuna, le rodea un enjambre de abejas, los insectos revolotean a su alrededor, algunos entran por su nariz y por su boca, todos se marchan sin dejar ninguna picadura sobre el niño.

El pintor representa la escena dentro del mejor estilo costumbrista, lo hace en el interior de un palacio romano, se identifica el lugar por las perfectas arcadas y columnas acompañadas de un enorme tapiz rojo. Sentada al lado del niño se encuentra la cuidadora que por aspecto parece no querer intervenir, el padre se encuentra al otro lado, también se representa con una expresión de incredulidad, al fondo hay dos personas sobre un balcón que por sus manos parecen que están comentando el milagro.

San Ignacio haciendo penitencia en la cueva del Museo de Bellas Artes de Sevilla

Otro cuadro muy importante de temática religiosa del Pintor Valdés Leal se titula: “San Ignacio haciendo penitencia en la cueva de Manresa”, esta datado en 1660; tamaño 213 cm .; 142 cm . Se encontraba en la Casa Profesa de la Compañía de Jesús.

El cuadro fue pintado con las figuras a tamaño natural. La escena representa una enorme expresividad en la que aparece el santo vestido con la túnica de la orden, lleva en su cintura un cinturón de anillas, en medio de un paisaje tenebroso. El santo se encuentra de rodillas, recibiendo un rayo de luz que emana de un crucifijo que se dispone a la izquierda hasta que le penetra en su corazón. En el ángulo inferior izquierdo, aparece una calavera sobre la que se abre un libro, y sobre este un silicio. A la derecha, al fondo, en un segundo plano difuminado, sobre un trono de nubes se alza el Dios Padre acompañado de la Virgen y de querubines, parece que le están dictando a San Ignacio, que se encuentra sentado de espaldas al espectador, sus enseñanzas.

Tentaciones de san Jerónimo del Museo de Bellas Artes de Sevilla

El siguiente cuadro también esta a tamaño natural y se titula “Tentaciones de San Jerónimo”, tiene un tamaño 224 cm ; 247 cm , pintado al óleo sobre lienzo; datado en 1657, se encontraba inicialmente en el Convento de San Jerónimo de Buenavista.

El cuadro nos habla de la tentación a la que fue sometido san Jerónimo, en este caso en la soledad del desierto, según señala San Eustaquio en su relato. El santo se halla arrodillado con sus manos rechaza la tentación de las mujeres y con la expresividad de su cara indica que esta pidiendo ayuda. Delante de él se encuentra un crucifijo, debajo un pañuelo apoyado en la un ejemplar de la Biblia , una piedra y una calavera.

En la iconografía del santo se le representa con estos atributos, los libros porque le gustaba mucho la lectura como buen eremita, la piedra para golpearse en el pecho y las hojas y la tinta para escribir sus experiencias.

En el cuadro aparecen un grupo de mujeres tentadoras presentadas con lujoso atavío, portando diversos instrumentos musicales quieren provocar la atención del ermitaño.

Neptuno de los Marqueses Blanco y Hermoso del Museo de Bellas Artes de Sevilla

La sala del Museo alberga no solo colecciones de pintura, hay un ejemplar de la escultura en plata titulada “Neptuno de los Marqueses Blanco y Hermoso, tiene unas medidas de: altura 59,50 cm.; anchura 48 cm.; profundidad 49 cm .; esta realizado en plata cincelada sobre un soporte de cristal de roca, esta datado en 1615.

La obra es un ejemplar de salero donde se representa al dios Neptuno, su autor es anónimo aunque se cree que proviene de un autor flamenco situado en el entorno de la platería italiana. La obra es un bello ejemplar de manierismo tardío.

El grupo escultórico se eleva sobre una peana rectangular, este, se apoya en seis tritones, que reproduce un agitado mar. En un carro de cristal tirado por dos hipocampos se dispone Neptuno, acompañado por dos tritones de cuerpos atléticos tocando caracolas marinas, a modo de trompas que anuncian la llegada del dios Neptuno. Entre sus piernas de pez se deslizan delfines y serpientes marinas. La figura en escorzo y semidesnuda de Neptuno mientras levanta el tridente con vigor y sostiene las riendas con delicadeza, se apoya desafiante sobre una venera (concha de molusco) y un delfín dorado.

Adoración de los pastores del Museo de Bellas Artes de Sevilla

La sala IX esta dedicado al arte barroco europeo, no es muy amplia pero incluye algunos cuadros interesantes del arte italiano y flamenco del siglo XVII.

Niño Jesús del Museo de Bellas Artes de Sevilla

De la escuela flamenca el museo tiene representado el cuadro “Adoración de los pastores” . Obra de Pietr van Lint, esta datado 1650, pertenece a la escuela barroca holandesa, las dimensiones 222 cm.; 340cm.

El pintor nació en Amberes y murió en la misma ciudad, su vida como pintor se desarrolla en Holanda hasta alcanzar el grado de maestro pintor pero durante ocho años se traslada hasta Italia para conseguir su plenitud como pintor.

El cuadro esta pintado a tamaño natural, aparece una pintura inspirada con influencia Italia. La primera característica es que las caras no corresponden con el esquema icnográfico de la adoración, están sacadas de personajes de la realidad propia de holanda, el cuadro además de los personajes centrales tiene una serie de detalles que le acerca a los bodegones: los huevos, las gallinas, los perros, las piedras, etc. También hay que hacer hincapié en la expresividad y el movimiento de los actores donde el pintor ha congelado unos segundos una escena cinematográfica. El detalle principal del cuadro es la expresión del niño Jesús, sus ojos aparecen exhortos ante tanta adulación, su pelo es rubito, se muestra rollizo, con coloretes en sus mejillas, expresando una gran felicidad.

Retrato de una dama del Museo de Bellas Artes de Sevilla

Otro de los cuadros importantes del museo es del pintor flamenco Cornelis de Vos, fue un colaborador de Rubens, “ Retrato de una dama”, realizado en óleo sobre lienzo, esta datado en 1630, tamaño 103 cm .; 83,50 cm .

El pintor Cornelis de Vos es considerado uno de los principales retratistas flamencos del siglo XVII, se caracteriza por el equilibro de la composición en la que trata de reflejar la gestualidad de sus personajes.

El pintor trata de proponer la aceptación de la mujer, al menos, como un ser digno, esta forma de reflejar a las mujeres se da casi exclusivamente en el Norte de Europa, donde la moral protestante infunde nuevos elementos en el pensamiento, como la igualdad cultural y los derechos de las mujeres.

El cuadro nos presenta a una dama de la época, seguramente la esposa de algún rico comerciante flamenco. Esta vestida con un esplendido traje de sedas, brocados y encajes, además nos enseña sin ningún rubor, propio de la estética protestante, una amplia colección de joyas, destacan las perlas sobre su cuello y en ambas muñecas, además de pendientes con piedras preciosas y un tocado para el pelo.

Adoración de los reyes del Museo de Bellas Artes de Sevilla

La obra monumental del museo del pintor Cornelis de Vos se titula “Adoración de los Reyes ”, realizado en óleo sobre lienzo, tamaño 326cm.; 245 cm. Pertenece al taller de la escuela flamenca.

Mechor besando al niño Jesús del Museo de Bellas Artes de Sevilla

La Sagrada Familia recibe a los reyes Magos en el Pórtico de un viejo edificio de tracería clásica. Nos presenta al rey Melchor que se muestra arrodillado, besa los pies de Jesús, junto a Gaspar y Baltasar, que contemplan absortos la ceremonia (Mateo, II, III), la virgen esta sentada con un vestido rojo y un manto azul. La composición está basada en el grabado de Lucas Vorstermann, según el original de Rubens, del Museo de Bellas Artes de Lyon. Cornelio de Vos no toma la composición literalmente de la iconografía clásica, sino que utiliza el grupo central y algunos pormenores libremente.

Cornelio de Vos se hace un gran retratista de la pintura flamenca donde se observa la gran influencia del pintor flamenco Van Dyck, sus obras son un tanto intimista dando una pinceladas muy delicadas, pinto a una gran parte de la nobleza y de las finanzas de Amberes mediante retratos individuales o de grupo dotando a los cuadros de todo lo que rodea a la imagen acompañado del escenario arquitectónico del lugar o de la propia naturaleza. En sus pinturas también colaboran otros pintores de su época dejando un pequeño espacio para compartir paisaje o animales.

Detalle de los pies de Jesucristo de Zurbarán Museo de Bellas Artes

La sala X esta dedicada al gran pintor español Francisco de Zurbarán, fue una de las personas más significativas en la pintura sevillana del segundo tercio del siglo XVII.

Francisco de Zurbarán nace en Fuente de Cantos, Extremadura, su padre Luis de Zurbarán era un acomodado comerciante de productos de mercería con tienda en el pueblo, era un noble de ascendencia vasca. Su abuelo emigro a Extremadura y se casa con una mujer del pueblo.

Gracias a la tienda del padre Francisco desde pequeño tuvo a mano los colores de los tintes para las telas, lo que le debió de servir de base para entrar en contacto con la pintura a través de la mezcla del color . En sus años de aprendizaje se formo como pintor en Sevilla donde llegó en 1626 y conoció a Velazquez, que también era aprendiz de pintor.

Después de sus tres primeros años de aprendizaje vuelve a su región, pero no a la casa de sus padres, se fue a casar en la vecina población de Llerena con María Páez Jiménez, que era nueve años mayor. Con esta mujer Zurbarán tuvo tres hijos: María (1618), Juan (1620) e Ysabel Paula (1623), según la historia la madre murió durante el parto al nacer esta última hija. El pintor se casa en segundas nupcias con una mujer viuda, también mucho mayor que él.

San Ambrosio de Zurbarán Museo de Bellas Artes

Durante estos primeros años como pintor hace una pintura personal un tanto arcaica, propios de un pintor que empieza la pintura como dedicación profesional, hasta que toma los senderos del barroco pero todavía no muestra el inicio del tenebrismo.

El Niño de la espina de Zurbarán Museo de Bellas Artes

Viaja a Granada por orden de los Cartujos de Sevilla para conocer las obras colgadas en la Cartuja de Granada y para conocer al pintor cartujo que llenaba las paredes del convento, este hecho produce una influencia definitiva sobre su estilo de pintor.

Seguramente el nexo de unión entre Zurbarán y la orden de los cartujos de Sevilla viene de la mano de su esposa María Páez Jiménez que tiene entre sus ascendentes a Gonzalo de Mena, fundador de la Cartuja.

En 1625 se casa con Beatriz de Morales fruto de este matrimonio tuvo una hija Jerónima que murió en los primero momentos del nacimiento.

En 1626 marcha a Sevilla para contratar un gran numero de cuadros para el Convento de San Pablo de la Orden de los Predicadores, tenían que realizar 21cuadros, de los cuales 14 debían de estar dedicados a la vida de Santo Domingo, 4 dedicados a los doctores de la iglesia y 3 dedicados a San Buenaventura, Santo Tomás y Santo Domingo.

En 1628 viaja nuevamente a Sevilla para la firma de un contrato para los Mercedarios Descalzos que le ofrecen realizar 22 pinturas de la historia de San Pedro Nolasco. Aunque los plazos de entrega de los cuadros eran de un año pero los trabajos se prolongan cuatro años más. Durante este tiempo tan largo se produce una evolución del estilo de la pintura siendo muy deferentes los cuadros entregados en el primer momento a los lienzos después de cuatro años. En el contrato figura que Zurbarán llevara ayudantes durante el tiempo que estuviera en Sevilla, de todos los que participaran se ha identificado a Francisco Reina que participa en el taller de Zurbarán.

Detalle del cuadro Virgen de la Nieves de Zurbarán Museo de Bellas Artes

A petición del Cabildo se traslada acompañado de toda su familia a Sevilla, se instala en el Callejón del Alcázar, 27, muy cercana a la Catedral. Con el pintor y su esposa, marchan sus hijos, cuatro criados, dos mujeres que tenia acogidas en su casa su esposa y la hermana del pintor.

Detalle del cuadro Virgen de la Nieves de Zurbarán Museo de Bellas Artes

El pintor llega a su máximo esplendor artístico, en estos momentos esta pintando obras para todos los conventos, además empieza a hacer obras más pequeñas destinados a oratorios particulares. Son muchas las iglesias, conventos y casas particulares que quiere tener un cuadro de Zurbarán.

En 1634 le llega a la orden del rey para trasladarse a Madrid porque el Conde Duque de Olivares quiere adornar el palacio del Buen Retiro, es su amigo Velázquez quien le recomienda y le encargan la pintura para el Salón de Reinos y el Salón grande. Durante el tiempo en la capital le encargan 10 cuadros para representar las Fuerzas de Hércules, las escenas de la serie están inspiradas de grabados flamencos.

A su regreso a Sevilla se siente desorientado porque ha conocido los estilos pictóricos de la Corte y más en concreto el estilo de Velázquez, aunque tarda mucho tiempo en trasladar las nuevas enseñanzas en su obra.

En 1638 recibe el encargo de una serie de pinturas para la Sacristía del Monasterio de Guadalupe donde se ve una clara evolución en la pintura de Zurbarán con una fuerte influencia de Ribera sobretodo en « La Perla » como en la «Tentación de San Jerónimo».

Detalle del cuadro San Jerónimo de Zurbarán Museo de Bellas Artes (Sevilla)

Al año siguiente fallece su esposa Beatriz de Morales y el pintor entra en una profunda crisis. Zurbarán se traslada a reponerse al Convento de la Merced Descalzas donde había hecho una buena parte de sus pinturas.

En 1644 el pintor se casa en terceras nupcias con Leonor de Tordera, era la hija de un orfebre, era también una mujer viuda de Diego de Sotomayor, que se había marchado a las indias y murió allí. Con esta mujer tuvo seis hijos pero todos murieron.

La plaga de peste azota la ciudad de Sevilla en 1649 y se lleva consigo la vida del hijo del pintor, Juan de Zurbarán, fue tan virulenta la epidemia que extermino a dos tercios de la población. Llegando a enterrarse todos los días más de quinientas personas convirtió la ciudad en un azote del cielo.

Zurbarán viaja a Madrid en el año de 1658 para servir de testigo porque el rey había propuesto para la distinción a su amigo el pintor Velázquez como caballero de Santiago. Entre la Corte encuentra algunos encargos que hace venir a su esposa con Micaela, la única hija que le quedaba, de los seis que había tenido durante el matrimonio con su tercera esposa.

Durante los años que el pintor esta en Madrid se dedica hacer muchos cuadros empleando como característica común de las composiciones el estilo barroco, seguramente influenciado por los cuadros italianos que contemplaba en las colecciones Reales muchos de ellos de la mano del maestro Tiziano.

Detalle del cuadro del Papa Urbano II de Zurbarán Museo de Bellas Artes (Sevilla)

La paleta evoluciona desde los fuertes contrastes producidos por las luces y sombras que en este momento desaparecen, se dice que trata de parecerse al pintor español de moda Murillo.

En ese tiempo fallece su amigo y benefactor ante la Corte Velazquez , en 1660, pero también muere el Rey Felipe IV y la corte quedo maltrecha. Unos años después en 1664 Zurbarán también se pone enfermo durante un mes y pide hacer testamento, dispone que el día de su muerte se le entierre en Convento de Agustinos Recoletos descalzos.

El testamento revela que el pintor murió en la más absoluta de las pobrezas, incluso tuvo que empeñarse para asegurarse la atención sanitaria y el propio entierro. El convento que eligió el pintor en Madrid desapareció y en el solar se construyó la Biblioteca Nacional , tampoco tuvo suerte para elegir su última morada.

La pintura de la etapa de Zurbarán en Sevilla era muy importante fue declarado un pintor de moda y era llamado por los principales monasterios de Sevilla para decorar sus paredes, fruto de ello el Museo de Bellas Artes tiene uno de los fondos más impresionantes del autor.

La obra fechada de Zurbarán comienza en 1616 con la obra que se tituló “Concepción niña muy bella”, la virgen aparece sobre un numeroso grupo de desnudos infantiles de aire renacentista, en esta primera obra destaca su sensibilidad por los temas religiosos. Los dominicos le llamaron para pintar en el Convento de San Pablo, de esta época el museo guarda tres obras importantes «San Jerónimo»,« San Gregorio» y «San Ambrosio» el autor pinta a tres de los Doctores de la Iglesia representados con gracia y naturalismo pero también con mucha suntuosidad que le deba como una característica a su estilo. También de los dominicos pertenecen las obras: «Apoteosis de Santo Tomás» que fue destinada al Colegio de Santo Tomas de Aquino; del Convento de Porta Coeli proceden las obras «El Beato Enrique Susón» y «San Luis Beltrán». La serie de obras más importantes del museo procede de la sacristía de la Cartuja de la Cuevas , en las que el autor interpreta los principios de la vida de la orden de los cartujos.

Los encargos de los cartujos se debían de ejecutarse en menos de ocho meses, la aceptación de este mandato hace pensar que ya Zurbarán tenía taller en Sevilla pese a su corta edad de treinta años.

Santo Domingo de Guzmán del Museo de Bellas Artes de Sevilla

El prestigio como pintor aumenta y en 1629 recibe el encargo de la Merced de Sevilla de veintidós lienzos para decorar su claustro. En el contrato figura la necesidad de trasladarse a Sevilla en el convento dando cobijo al pintor como a sus oficiales, el pintor solamente pondría sus manos a cambio de dos mil ducados.

En esta misma sala nos llama la atención la escultura a tamaño de natural de Santo Domingo de Guzmán, obra de Martínez Montañés, esta datada en 1605; tiene unas dimensiones: altura 147 cm., anchura 68 cm. , profundidad 126 cm . Procede del convento de Portacelli.

La obra se representa al santo, esta arrodillado y desnudo de cintura para arriba, en la parte de abajo tiene el habito caído en actitud penitente sujeto con la cuerda de nudos de la orden, sostiene en su mano izquierda un crucifijo y sobre su mano derecha la empuñadura de un flagelo con el que se azota la espalda por donde brota la sangre de sus heridas. El escultor hace un gran trabajo sobre el estudio de la anatomía humana representado al santo de la forma más misericordiosa posible.

Otro de los lienzos que podemos destacar es: “el Cristo Crucificado Expirante”, obra de Francisco de Zurbarán, realizado en óleo sobre lienzo, medidas 255 cm ., 193 cm , datado 1630, procede del Convento de los Capuchinos de Sevilla.

Cristo Crucificado Museo de Bellas Artes

La escena esta llena de dramatismo donde se ve a Jesús en los últimos momentos expirante. Esta pintado sobre un fondo oscuro que hace resaltar mucho más la piel blanca y la luminosidad del figurante, los brazos en cruz destacan porque en las manos están clavados con dos clavos en cada mano, en los pies tiene un clavo en cada pie y llama la atención la destreza de su colocación emanando sangre. La cara de Jesús esta llena de patetismo con una mirada de compasión hacia el cielo con un gesto que se traduce en la famosa frase :"Padre, por qué me has abandonado". Además sobresale por el tratamiento de la barba y del paño consiguiendo un realce de la figura gracias a los pliegues.

Beato Enrique Susón de Zurbarán en el Museo de Bellas Artes

A su lado se encuentra otra de las obras de Zurbarán titulada el Beato Enrique Susón´, datada en 1636, realizado en óleo sobre lienzo, tiene unas medidas de 209 cm , 145 cm . Procede del antiguo Convento de Portacelli, se encuentra situado en los brazos de crucero de la iglesia.

Se representa al alemán Enrique Berg llamado el beato Susón o Suso, derivado del apellido materno Suissen, fue uno de los ejemplos de los religiosos dominicos místicos alemanes de la Edad Media famoso por las visiones y éxtasis.

El cuadro esta pintado a tamaño natural, se le representa con los ojos mirando hacia el cielo con una mirada llena de misticismo, sobre su mano derecha se le ve que porta un fino estilete y esta grabando sobre su pecho la H de Jesús.

El pintor muestra la escena dentro de un impresiónate paisaje lo que hace quitar dramatismo a la acción, donde se ven ángeles, monjes leyendo libros o simplemente orando. El color verde del fondo destaca sobre los matices de los colores ocres de la tierra, el manto y la esclavina que vemos en el beato.

El cuadro procede de uno de los retablos del crucero de convento de Santo Domingo de Porta Coeli de Sevilla, fue trasladado al Alcázar de Sevilla en 1810 y después regreso al Convento donde permaneció hasta la exclaustración en 1835, pasando en esta fecha al Museo de Sevilla.

San Jerónimo de Zurbarán en el Museo de Bellas Artes

Otro de los cuadros importantes de la sala es el titulado San Jerónimo, de Francisco de Zurbarán, datado en 1626 , pintado al óleo sobre lienzo, tiene unas medidas de 198 cm., 125 cm., procede del Convento de San Pablo.

El lienzo representa a San Jerónimo de cuerpo entero y a tamaño natural esta ligeramente girado hacia la derecha para permitir poder leer el libro que lleva en sus manos. El santo lleva un traje rojo del cardenalicio que junto con las partes blancas destacan gracias al negro del fondo, sobresalen los pliegues y la enorme y poblada barba blanca. Sobre sus manos lleva un ejemplar de la Biblia porque fue su traductor. Se representa al santo antes de abandonar su condición de cardenal y marcharse al desierto a meditar mientras hacia penitencia.

A San Jerónimo se le considera como uno de los doctores de la Iglesia Latina , fue consejero del Papa San Dámaso, se dedico a combatir las herejías de su tiempo y se retiro al desierto para dedicarse al estudio.

Virgen de las Cuevas de Zurbarán en el Museo de Bellas Artes

En el lado izquierdo de la sala se encuentran los cuadros que Zurbarán que realizó para la Cartuja de Sevilla, el más famoso de todos esta situado en el centro y tiene el titulo “ La Virgen de las Cuevas”, datado en 1630, realizado en óleo sobre lienzo, tiene unas medidas de 267 cm. , 320 cm. Y pertenece al estilo barroco de la escuela sevillana.

La obra es un buen ejemplo del tipo de composición medieval que Zurbarán copia de un grabado de Schelte à Boswert dedicado a San Agustín en 1624, cuya figura la traspone por la de la Virgen.

A finales del siglo XVIII se encontraba en la Sacristía de la Cartuja de las Cuevas de Sevilla, aunque parece que fue pintada originalmente para un lugar diferente del convento. Durante la invasión francesa fue trasladado al Alcázar en la sala 7 a cuyo término fue devuelto al Monasterio donde ha permanecido hasta la desamortización de los conventos en 1835.

El cuadro presenta una composición simétrica donde se refleja el significado de las Vírgenes de la Misericordia medieval, es una de las devociones de la orden de los cartujos. El centro de la composición esta la figura de la Virgen con un vestido rojo, sobre los hombros lleva un manto azul que esta desplegado por dos ángeles en los extremos, debajo del manto, que significa la protección, están dos series de seis cartujos a cada lado, están de rodillas en actitud de devoción.

A los pies de la Virgen y sobre el suelo se disponen rosas y jazmines blancos con todo lujo de detalles como si de un bodegón se tratase.

El manto describe una línea divisoria entre las dos realidades del cuadro, en la zona inferior la terrenales con los monjes de carne y hueso, en la superior esta la celestial, mediante un haz dorado se recrea la aparición del Espíritu Santo que se manifiesta con forma de paloma rodeado de un semicírculo de querubines.

San Hugo en el Refectorio de Zurbarán, Museo de Bellas Artes de Sevilla

En la misma sala, a la izquierda, tenemos otro de las obras maestras de museo, se trata de “San Hugo en el Refectorio” obra de Francisco de Zurbarán, tiene unas medidas de 262 cm., 307 cm. ; fue pintado en 1655; en óleo sobre lienzo; procedía del Monasterio de Santa María de las Cuevas.

El cuadro se encontraba en la Sacristía de la Cartuja de Sevilla en el siglo XVIII seguramente para ser expuesto en el refectorio del convento. Durante las guerras napoleónicas fue llevado a la sala 7 del Alcázar de Sevilla a cuyo término fue otra vez devuelto al monasterio. Con la desamortización del convento en 1835 fue trasladado al Museo de Sevilla.

La narración de los comienzos de la Orden cartujana sirve de tema para la elaboración del lienzo según la cual un domingo de quincuagésima el cocinero del convento sirve a la comunidad carne y aunque la regla de la abstinencia era más testimonial que formal, los monjes la rechazaban.

La gestación del cuadro se produce como un encargo de los jesuitas con motivo de la beatificación del santo en 1624. La temática de la pintura describe el por qué la orden no permite comer carne, el hecho se desarrollo en la cartuja de Grenoble.

La composición de cuadro se divide en tres planos, en primera parte aparece en el centro el paje que se dirige a san Hugo, el segundo es la simbología del la celebración de la comunión y en tercer lugar la disposición de los cartujos en la mesa formando un bodegón. Sobre todos ellos aparece otro cuadro donde se represent a la Virgen con el niño y san Juan Bautista y utilizando la técnica de albergar un cuadro dentro de otro.

El milagro se desarrollo cuando los monjes reciben carne, estos manjares no formaban parte de su dieta, se quedan extrañados, entre ellos discutieron por practicar la abstinencia, unos querían comer y los otro no, como consecuencia se quedaron dormidos mientras duro la cuaresma. El miércoles santo san Hugo fue a ver a sus monjes y descubrió que estaban dormidos en la mesa, todos habían perdido la noción del tiempo y sobre los platos en lugar de carne había ceniza. Todos interpretaron que nunca más debían de comer carne.

Zurbarán copia la composición del cuadro inspirado en el grabado de Bernardino Passeri en “Vita y Miracula Sanctisimi Patris Benedicto”, año 1579.

Visita de San Bruno a San Urbano II de Zurbarán, Museo de Bellas Artes de Sevilla

El otro de los cuadros de la sala, esta situado a la derecha, titulado “Visita de san Bruno a san Urbano II” de Francisco de Zurbarán, fue pintado en 1635, en óleo sobre lienzo, tiene unas dimensiones de 270 cm , 325 cm ; procede del Monasterio de Santa María de las Cuevas de Sevilla.

Artesonado de la Sala Zurbarán del Museo de Bellas Artes de Sevilla

La escena discurre en una habitación cuando san Hugo fue llamado por el pontífice para pedirle opinión sobre los problemas de la iglesia en aquella época. Los protagonistas parecen permanecer inmóviles ante el retrato de una cámara fotográfica. El papa se encuentra sentado sobre una silla castellana, su mirada se dirige hacia el fotógrafo, san Hugo esta sentado sobre un taburete parece cabizbajo con la mirada perdida por el problema que tiene en su mente, el papa apoya uno de sus brazos sobre una mesa cubierta con faldones, tiene varios libros, un tintero y una campanilla, parece el cuarto del trabajo del pontífice. Una inmensa columna divide la luz de los grandes ventanales, sobre sus cabezas se ven un amplio dosel y en sus pies una tupida alfombra. Fuera de la sala se ven dos figuras de los colaboradores del papa como presencian la escena.

La sala XI del Museo de Bellas Artes de Sevilla nos presenta la pintura del siglo XVIII y sus corrientes en Sevilla y España. Es un momento de decadencia tanto histórica como económica pero también a nivel artístico. Ha pasado el Siglo de Oro de la pintura española, nuevas corrientes, se inicia el culto a los artistas como a Valdés Leal y Zurbarán. Se da paso a las corrientes románticas como una forma de reivindicar el ilustre pasado perdido.

Resurrección de niños en el convento de Paula , Museo de Bellas Artes de Sevilla

De Lucas Valdés, hijo y discípulo de Juan Valdés Leal, termino todas las obras contratadas por su maestro debido a que el gran pintor sufrió un ictus cerebral. Una de las obras más importantes es la titulada “Resurrección de niños en el convento de Paula”, obra realizada en óleo sobre lienzo, tiene unas dimensiones de 192 cm , 119 cm . esta datada en 1701, y perteneció al Convento de San Francisco de Paula.

A San Francisco de Paula se le atribuyen algunos milagros sobre todo a los niños, en el cuadro se pueden ver como salen tres niños andando desde la fosa de una iglesia, sus madres con un velo negro les esperan y uno de sus padres se expresa con alegría ante el acontecimiento, es una imagen llena de dramatismo y de tensión.

Este es uno de los 12 lienzos en que el autor narra la historia de los milagros de San Francisco de Paula. Algunos de los cuales fueron realizados en vida del santo y otros después de su muerte, se interpreta como protagonista de este milagro porque el santo aparece representado en el altar mayor de la iglesia.

Las Sala XII esta dedicada a las figuras de la pintura Sevilla y española del siglo XIX.

Retrato del canónigo don José Duato Laire, Museo de Bellas Artes de Sevilla

De Francisco de Goya y Lucientes tenemos una importante obra “Retrato del canónigo don José Duato Laire”, realizado en óleo sobre lienzo, datado en 1824, pertenece a la escuela española de pintura, tiene unas dimensiones de 87 cm , 71 cm .

Se trata de un retrato que Goya realizo como agradecimiento al jesuita que la había acogido en su casa del Real Hospital e Iglesia del Buen Suceso para evitar la persecución que el rey Fernando VII frente a todos aquellos que se opusieron a la forma absolutista de gobernar España. Goya estuvo tres meses viviendo en la propia vivienda

El cuadro esta realizado de forma muy simple sobre un fondo negro resaltando la claridad de la cara y las manos, así como el color rojo del libro que sujeta tratando de transmitir la esencia del personaje: fuerza, templanza, firmeza y seguridad. Tiene un carácter intimista y esta muy cercano a las pinturas negras de Goya.

Se trata de un retrato psicológico es una moda entre el resurgimiento del Renacimiento, es una forma de pintar a un personaje que es ajeno a la formula oficialista de pintar a una persona pública para identificarle con una cierta posición social. El pintor trata de ofrecer la imagen del jesuita tal como él la entendía no como la sociedad querría verle aunque en este caso la indumentaria no debe de trascender.

José y la mujer de Putifar, Museo de Bellas Artes de Sevilla

Otro de los magníficos cuadros del museo es el titulado “José y la mujer de Putifar” obra del pintor Esquivel y Suárez de Urbina, obra realizado en óleo sobre lienzo, datado en 1854, tiene unas dimensiones de 227cm., 174 cm ., de estilo romántico de la escuela sevillana.

Retrato de Gustavo Adolfo Bécquer, Museo de Bellas Artes

El cuadro representa un tema muy tratado en la pintura clásica por muchos otros artistas como Tiziano o Rembrant. En este caso el pintor Esquivel acepto el encargo de un rico personaje de la burguesía gaditana José María Bracho y Morillo para que pintase sobre el genero del desnudo pero tocando el índole religios o.

El autor era un estudioso de profesor de Anatomía Pictórica de la Academia de San Fernando, aunque el tema no es muy apto para la pintura de un desnudo pero el pintor supo resolverlo con gran maestría.

La historia representada en el cuadro corresponde con José era el hijo preferido de Jacob, como venganza fue vendido por sus hermanos a un rico mercader, este lo llevo a Egipto y lo entrego a Putifar, era capitán de la guardia, los textos hebreos le describe con “saris” que significa que era eunuco del faraón. Estaba casado con una bella esposa que como podemos imaginar su marido no correspondía con ella afectivamente. La esposa al ver al bello José se enamoro locamente, en varias ocasiones lo comprometió para que aceptase sus favores pero el casto José la rechazó, esté atemorizado huyó dejando sus vestidos en la casa. Ella llamo a los criados y aseguró que José había intentado mancillar su honor. Putifar confió en su esposa y encarceló a José.

José consigue ponerse en contacto con el faraón a quien cuenta la historia, este no solo le saca de la cárcel , sino que le nombra mayordomo de todo Egipto, dándole como esposa a una mujer con la que tendrá dos hijos, que serán patriarcas y jefes de las tribus más importantes del antiguo Israel.

El cuadro se ve a una hermosa mujer sevillana con unos matices en la piel conseguidos gracias a la representación de una perfecta iluminación, sobre su cuerpo desnudo esta recorrido por los pliegues de una sabana que tapa una parte de su sexo y sus muslo izquierdo y también de su pie derecho que lo apoya en la cama. Ella intenta retener a José con sus manos con una mirada de mujer afectada por el amor, el hace un gesto de marcharse para librarse de la amenaza que supone la unión con esta mujer .

La sala XIII esta dedicada a la pintura sevillana en el siglo XX. Durante este siglo la pintura sevillana se queda atascada sin recibir las nuevas corrientes europeas, destacan dos de los autores locales Gonzalo Bilbao y García Ramos.

La sala XIV esta dedicada a la pintura española hasta la primera mitad del siglo XX. Entre ellas, destacan los lienzos de Ignacio Zuloaga, Daniel Vázquez Díaz y, sobre todo, Joaquín Sorolla.

La pintura Sevillana había entrado en una profunda decadencia que siguió a la muerte de Murillo hasta el siglo XIX en que Sevilla alcanzo cierta pujanza económica y esto se traslado rápidamente a las artes plásticas. La ciudad se puso de moda internacional por las imágenes exóticas y románticas que transmitía al exterior tanto por pintores como escritores.

La Mujer andaluza Julio Romero de Torres, Museo de Bellas Artes de Sevilla

En las salas del Museo de Bellas Artes dedicadas a las exposiciones temporales encontramos la retrospectiva dedicada al pintor Julio Romero de Torres, titulada “Entre el mito y la tradición”, es una selección de 28 obras que corresponden a todas las etapas del pintor.

La Fuensanta de Julio Romero de Torres, Museo de Bellas Artes

Es una oportunidad única de ver fuera de su propia ciudad la Córdoba de este pintor que supo plasmar mejor que nadie a la mujer morena andaluza, unos modelos raciales con unas miradas lánguidas.

Julio Romero, al igual que los pintores flamencos, se convierte en el retratista de la burguesía que tenían ciertas inclinaciones por tener en sus paredes el erotismo y la sensualidad que marcaba ciertas tendencias entre los más afortunados económicamente.

La obra de Julio Romero esta principalmente en Córdoba en el Museo que fueron donados por su familia al ayuntamiento, algunas de esas obras tenemos la oportunidad de verlas en esta exposición.

El pintor hace un esfuerzo constante en representar la figura humana, centrándose en sus ropajes y sus figuras, dotándola de una luz extraña de unos escenarios inverosímiles creando verdaderos bodegones humanos.

Aquí damos por finalizada nuestra visita a esta preciosa pinacoteca, lamentablemente no hemos visto un éxito de publico, son pocos los que conocen lo que en el interior de estas paredes se expone.

Jesús del Gran Poder, Sevilla

Es cierto que la pintura religiosa no deja de ser un tanto pesada, pero no es menos cierto que a través de los lienzos, no sólo, tenemos unos conocimientos de la historia de la pintura, sino también de la historia de España . Mientras que en Europa era la burguesía quien solicitaba el arte, aquí en España y más en concreto en Sevilla, era la Iglesia quien tenía en exclusividad el poder económico para poder pagar a la cantidad de escultores y de pintores que creaban para sus instituciones.

Es la hora de la comida y siguiendo la tradición de las tapas en Sevilla nos marchamos andando hasta la plaza de Gavidia nº 6 donde se encuentra uno de los negocios de restauración más tradicionales de la ciudad , es la Bodega Dos de Mayo. Se encuentra llena a rebosar y la verdad que es difícil tomarse nada, con un poco de paciencia nos vamos haciendo un hueco en la barra para poder pedir la comida , luego nos hacemos un hueco para dos personas en una mesa donde compartimos el espacio con ocho personas más. Seguramente en otro lugar del mundo no hubiéramos aguantado esa incomodidad pero para poder tapear en Sevilla no queda otra que abrirse paso y aguantar estoicamente de pie .

Talón de Jesús del Gran Poder, Sevilla

Sin abandonar la barra vamos pidiendo y otros comiendo haciendo una cadena humana, probamos la especialidad de la casa que es el bacalao, flamenquines, croquetas hasta completar una interminable lista que al final nadie sabe quien las pedía pero todos los platos caían. Al final de la comida pedimos la cuenta y no sabemos como lo hacen pero el importe coincida con lo que habíamos comido.

Seguimos andando por el barrio de San Lorenzo y andamos por la calle del Cardenal Spinola hasta llegar a la plaza de la Iglesia de San Lorenzo donde en uno de sus laterales se encuentra una de las imágenes más veneradas de Sevilla, se trata el Jesús del Gran Poder, se encuentra en el interior de la Basílica de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder.

La Basílica fue construida en 1965 aledaña a la iglesia de San Lorenzo, tiene una portada con reminiscencias renacentistas, rematada con una espadaña que sujeta una cruz de forja.

Basílica de Jesús del Gran Poder, Sevilla

El interior tiene un vestíbulo rectangular que dispone de una puerta que nos conduce a la nave circular, tiene un zócalo de mármol corrido. En el frente se encuentra el retablo mayor con una hornacina central donde se encuentra la imagen de Jesús, el retablo fue realizado en 1965 por Manuel Guzmán Bejarano, en las hornacinas laterales están las imágenes de la Virgen y san Juan.

La figura central del retablo de Jesús del Gran Poder fue realizada por Juan de Mesa en 1620 aunque tradicionalmente se le había atribuido a Martínez Montañés, de estilo manierista, donde trata de seguir los principios recalcados en el Concilio de Trento sobre las representaciones en las esculturas de los miembros de la iglesia católica.

La figura tiene una expresividad única en la que se han visto representados muchos creyentes y así ha logrado alcanzar esa importante popularidad, marcando una emotividad y un dramatismo sobre el sentimiento que desprende un hombre camino de la muerte.

Alameda de Hércules, Sevilla

A la izquierda del retablo hay una puerta con una escalera que nos conduce al camarín del Cristo. Las paredes son de mármol rojo, en el rellano hay unas cajas de madera donde se pueden depositar las ofrendas en dinero para las peticiones al Cristo.

Situado en la nave a la izquierda se encuentra la Capilla del Sagrario, esta presidida por el busto de la Santísima Virgen Dolorosa, fue donada por la familia Charlo, esta colocada dentro de una hornacina de madera dorada y protegida por un cristal.

Desde la plaza marchamos andando por la calle Conde de Barajas hasta llegar al espacio abierto que forma la Alameda de Hércules, donde se encuentran las Cuatro Columnas que antes formaban parte del Templo de Apolo situado en la calle Mármoles, sobre estas se encuentran las figuras de Julio Cesar y Hércules, sobre los pedestales hay una inscripción que hablan de cada figura . Sobre las otras dos columnas se encuentran sendas figuras de leones y escudos que representa a Sevilla y España.

Palacio de Dueñas, Sevilla

La Alameda de Hércules forma parte del jardín público más antiguo de toda España, fue remodelado en 1781 durante el reinado de Carlos III en que fue transformado en paseo salón.

Desde aquí seguimos hasta la calle Dueñas donde podemos ver el famoso Palacio de Dueñas, cuyos propietarios son la familia de los Alba, cuando veo estos patios siempre me pregunto por los tesoros que contienen. Desde fuera destacan las altas palmeras y el color de la tierra de albero.

Accidentalmente llegamos a la Plaza de San Román donde se encuentra la iglesia del mismo nombre, destaca por su fachada con una portada gótica, tiene un arco apuntado con arquivoltas sin decoración excepto en la última que se decora con puntas de diamantes, sobre el arco se decora con una pequeña talla que corresponde con el titular de la iglesia en piedra. En los laterales hay dos ventanas con arcos polilobulados en ladrillo de estilo mudéjar. A la izquierda tiene una torre campanario, fue levantada en 1700 con una planta cuadrada y dos cuerpos, esta rematada con un chapitel de azulejos vidriados en azul cobalto, esta coronada por una cruz de forja y una veleta. Desgraciadamente no podemos ver el interior porque es una de las iglesias de Sevilla de más difícil vista por sus horarios.

Iglesia an Marcos, Sevilla

Continuamos por la calle de Socorro hasta llegar a la iglesia de San Marcos, es una de las iglesias fernandinas de Sevilla, se caracterizan por su estilo mudéjar. Destaca por su portada con un arco ojival con nueve arquivoltas sin decoración exceptuando tres de ellas que se decoran con puntas diamante. A la izquierda esta situada la torre campanario que fue aprovechada de un minarete musulmán del siglo XIII, de la parte musulmana destaca sus ventanas geminadas y la decoración tipo paños de sebka, en cierta forma nos recuerda la torre de la Giralda. Sobre esta se levanto en 1603 un chapitel donde se instalo la campana. Esta iglesia tampoco pudimos ver el interior aunque un cartel permite concertar una visita guiada.

Seguimos por la calle de san Luis, al final de ella, tomamos la calle Arrayán hasta llegar a la iglesia Omnium Sanctorum, situada en la misma calle de Feria, también forma una de las iglesia fernandinas de Sevilla.

La construcción de la iglesia se hizo aprovechando los restos de una antigua mezquita árabe, la actual iglesia fue construida en el siglo XIII, aunque de esa época solamente quedan los restos de la calle de Feria.

Arcosolio de la iglesia Omnium Sanctorum, Sevilla

En la esquina izquierda se levante la torre de Campanario, en estilo mudéjar, aunque aún se pueden ver los restos del antiguo minarete, todavía se conserva los restos de la decoración de los paños sebka, las ventanas tiene arcos de medio punto con relieves mudéjares.

El interior, la planta se divide en tres naves de cinco tramos en estilo gótico, siendo la nave central más pronunciada que desemboca en la cabecera del templo. Los altos pilares son de ladrillo cuadrangulares que terminan en arcos apuntados que sujetan la techumbre de madera, recientemente reconstruida, que imita el estilo mudéjar.

El presbiterio tiene arcos nervados destaca por su altar mayor que fue reconstruido en 1940 como consecuencia del incendio durante la Guerra Civil Española.

En la nave del evangelio hay dos arcosolios decorados con cerámicas del siglo XVI en los que aparecen san Neonato y santo Domingo y corresponden con los lugares de enterramientos de los sepulcros de las familias Los Guzmanes y los Sánchez-Dalp. Cubren estas dos tumbas dos esculturas yacientes en terracota donde aparecen los escudos heráldicos, sobre las paredes se decoran con cerámica vidriada.

Luz de la iglesia Omnium Sanctorum, Sevilla

Enseguida se nos echa la noche encima y optamos por dejar esta parte tan bonita de Sevilla para el día siguiente, nos marchamos directamente hasta el área de autocaravanas, cogemos el autobús número 3 que nos deja en el puente del río, de allí diez minutos andando hasta el área.

Atardecer en el puerto de Sevilla

Día 2 de noviembre (sábado)

Ruta: Sevilla

Este día lo tenemos planificado para ver otros monumentos de Sevilla menos turísticos y donde es más difícil ver algún turista. Empezamos el día en el entorno de la catedral y tenemos intenciones de terminar en este mismo punto, en estos momentos un importante gentío hace fila para entrar en los Alcázares.

Palacio de los Pinelo, Sevilla

Comenzamos por la calle de Abades y en su número 14 se encuentra el Palacio de los Pinelo, es la actual sede de la Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría y de la Real Academia Sevillana de las Buenas Letras. Tiene un número de teléfono para concertar las visitas guiadas 954221198. Llevamos toda la semana llamando a este número, incluso durante esta mañana lo hemos intentado en varias ocasiones sin conseguirlo.

La casa de los Pinelo fue edificada en el siglo XVI por orden del canónigo de la catedral Don Diego Pinelo. Aparentemente la humilde fachada exterior no da crédito con su interior, destaca las ruedas de molino colocadas sobre toda la fachada para defenderla de los embistes de los coches de caballos.

Los últimos Pinelo que ocuparon la casa fueron Jerónimo y Pedro que donaron la propiedad al Cabildo Catedralicio a cambio de un sitio para enterrarse en la catedral y les otorgaron la capilla del Pilar que ocuparan.

La casa es de estilo mudéjar pero también se aprecia en sus balconadas aspectos renacentistas, durante la desamortización de Mendizábal la casa va de mano en mano sin un uso adecuado para este tipo de Palacios, hasta que el Ayuntamiento de Sevilla se hace con la propiedad en que se dedica a la actual Real Academia.

Artesonado de los Baños Árabes, Sevilla

Ante la imposibilidad de ver su interior seguimos andando hasta a calle Aire número 15 donde se halla la Casa de los Baños Árabes, es un antiguo Hamman musulman , podemos entrar para ver su bonita escalera coronada con un impresionante arte sonado, como en toda casa árabe esta presidida por el patio con su fuente de agua situada en el centro, es un lugar de convivencia y de comunicación.

Es actualmente un sitio muy solicitado aunque los precios son bastante elevados, lo más económico es el baño termal con aromaterapia con un precio de 26 euros. Aquí lo dejamos para otra ocasión que visitemos Sevilla podamos ver y disfrutar de su interior.

Desde aquí marchamos andando por las estrechas calles hasta la calle de Cuna número 8 donde se encuentra otros de los monumentos menos conocidos de Sevilla pero puedo asegurar que es sumamente interesante, se trata del Museo Palacio de la Condesa de Lebrija.

Patio Central del Palacio Lebrija, Sevilla

El palacio fue construido en el siglo XVI por la familia Paiba, fue remodelado en el siglo XIX, pasó en 1901 a manos de Regla Manjón Mergelina, condesa de Lebrija que lo restaura y crea el museo.

Durante años la condesa va depositando en el palacio los tesoros acumulados por sus abuelos e incorpora todos los tesoros artísticos que durante años va acumulando. Se dedica a comprar mosaicos de antiguas colecciones privadas de otros arqueólogos y otros que van apareciendo en los terrenos de su propiedad.

La casa Palacio sigue el modelo de las casas señoriales sevillanas, distribuida en dos plantas, alta y baja. La planta baja es ocupada durante los veranos y la primera planta es ocupada en el invierno.

La planta baja poco a poco se fue convirtiendo en un verdadero museo incorporando una impresionante ornamentación procedente de épocas romana, griega y persa, combinando con muebles de estilo Luis XVI, cerámica etrusca, vasijas de múltiples procedencias y deferentes tipos de joyas. En las habitaciones incorporó un zócalo de cerámica policromada procedente de un convento, el artesonado del Palacio de Marchena.

Figura central de Patio del Palacio Lebrija, Sevilla

La entrada se hace por un impresionante zaguán con un suelo de mosaico, sobre las paredes una bonita colección de azulejería y bajo el techo de madera con casetones.

Una rejería nos da paso al patio central, en el centro, tiene un solado de mosaico romano del siglo III d.C., esta dedicado al dios del Pan cortejando a Galatea, tiene unas dimensiones de 6,85 metros por 6,82 metros . La figura central representa al díos del Pan tocando la flauta a favor de Galatea se simboliza a un gracioso muchacho que expresa una misteriosa alegría. La mirada esta fijada en el cielo en su mano derecha lleva el tradicional instrumento caramillo o flautilla de caña.

El mosaico tiene en total veintiocho medallones enlazados por una orla, sobre las cuatro esquinas se representan medallones femeninos que hacen alusión a las cuatro estaciones del año: la Primavera con un busto con flores, las espigas del Verano, los racimos de uvas del Otoño, los troncos secos del Invierno, repartidos por todo el mosaico hay otros medallones que representan distintas escenas mitológicas: Danae y la lluvia de oro, Leda con el cisne, Ganímedes dando de beber al águila, Europa con un toro.

Zócalo de cerámica del Patio Central del Palacio Lebrija, Sevilla

El solado del patio que se encuentra debajo de las galería esta formado del tipo opus sectile, en las paredes un zócalo de cerámica, esta parte sirve para exponer una importante colección de tinajas, entre ellas podemos ver cinco del periodo árabe, otras de estilo persa decoradas con animales, también algún ejemplar de brocales de pozos con inscripciones musulmanas. Numerosas vitrinas que contienen hermosos objetos de diferentes épocas desde alfarería musulmana hasta cerámicas precolombinas. En la misma galería destaca las columnas de mármol que sujetan los arcos con yeserías mudéjares. Esta combinación de estilos, épocas y siglos crea un cierto halo misterioso que hace de este patio muy interesante.

Abandonando el patio central entramos en la estancia del palacio que se denomina Salón Bajo, es una pequeña habitación con numerosas vitrinas que contienen objetos de colección como monedas romanas, destaca el torso de una mujer, sin cabeza, tiene una túnica ajustada por un cinturón por encima un manto anudado sobre el hombro izquierdo. Se conserva parte del brazo derecho y la manga con la túnica sujeta con botones.

Sala Medusa del Palacio Lebrija, Sevilla

La siguiente estancia se llama Sala Medusa, da nombre a la sala por el mosaico del suelo, según la mitología griega era un monstruo que convertía en piedra a todo aquel que la miraba fijamente a sus ojos. Fue decapitada por Perseo que la utilizo como arma defensiva y se la dio a la diosa Atenea para que la pusiera en su escudo.

Medusa era una espantosa doncella que vivía junto con sus hermanas en los confines de la tierra, de cuyo cuerpo tuvieron dos hijos Pegaso y Crisaor.

La diosa se encuentra en el centro como única representación esta decorado con una orla cuadrada y sobre estas diferentes formas como cruces y motivos vegetales hasta completar un bonito entramado.

En las paredes de la sala se decoran con pequeños mosaicos en marcados corresponden con pequeños fragmentos encontrados, destaca una pareja de hombre y mujer bailando, en las esquinas hay diversos trozos de capiteles.

Atributos de Dionisios del Palacio Lebrija, Sevilla

La siguiente sala era un antiguo patio al que se le ha techado con vidrio y alberga el busto de Dionisio. El suelo esta pavimentado con mosaicos con motivos geométricos que fueron encontrados en el patio de la calle Trajano (Sevilla). Numerosas vitrinas contienen objetos de diversa procedencia, principalmente se trata de jarras y artículos de cerámica y sobre las paredes pequeños mosaicos enmarcados en yeserías con diferentes formas.

A la derecha de la sala se encuentra el busto en mármol del dios Dionisios, tiene el torso desnudo sobre su hombro izquierdo se muestra los restos de la túnica, revelan sus atributos masculinos parcialmente dañados.

Continuamos por la Sala Ochavada , fue adaptada en su forma para albergar el mosaico que procede en Itálica, parece una reja circular con dibujos geométricos y detalles vegetales, en el centro tiene la forma de la fuente, sobre ella, tiene una pedestal de mármol y una figura de bronce. En la misma sala se encuentran varias vitrinas con objetos encontrados en los yacimientos romanos y dos mosaicos enmarcados en la pared.

Cerámica del Cenador de Cristal del Palacio Lebrija, Sevilla

Continuando el trayecto marcado visitamos el Cenador de Cristal, destaca por los paños de azulejería que tiene recubiertas las paredes, son del siglo XVI y proceden del Convento de San Agustín.

La estancia más importante es la Sala de Columnas, se encuentra situado en la casa entre el patio y el jardín, esta pavimentado con un mosaico con dibujos geométricos. También destaca sus dos importantes columnas de mármol halladas en Santiponce (Sevilla) en las paredes hay varios fragmentos de mosaicos localizados en el mismo yacimiento.

La siguiente es la Sala Gamínedes, tiene en el centro el mosaico donde se representa el rapto de Gamínedes por parte de Zeus, en la mitología era un príncipe troyano, era muy hermoso y se convirtió en el amante de Zeus que se transforma en un águila y lo lleva hasta el monte del Olimpo. El mosaico contiene tres semicírculos a cada costado del centro, los componen las figuras en colores de un tigre, un león y una pantera, en naturales y variadas actitudes. La cuarta figura, fue arrancada al ser descubierto el mosaico, fue sustituida por la palabra “SALVE”, imitada de un mosaico de Pompeya, completando el pavimento puede observarse una sencilla cenefa de cuadros, que pertenecía al mosaico de Medusa. En la misma sala hay diferentes lápidas grabadas.

Salón de Columnas del Palacio Lebrija, Sevilla

Siguiendo el recorrido se pasa por el Patio de las Palmeras que comunica con otro patio más pequeño interior, tiene el sabor del patio típico sevillano, con su color ocre en las paredes con un zócalo con dibujos geométricos. Sobre sus paredes se decoran con fragmentos de mosaicos romanos.

Escalera principal del Palacio Lebrija, Sevilla

Saliendo al patio principal podemos ver la Escalera Principal , destaca en su bóveda por el hermoso artesonado que procede del Palacio de los Ponce de León de Marchena, sobre las paredes un zócalo y la escalera son del siglo XVI y XVII que proceden del convento de San Agustín y de otros palacios andaluces.

Las estancias superiores de la casa no tenemos oportunidad de verlas porque el cupo de visitas para el día esta completo pero además se nos hace tarde porque tenemos cita para visitar el Palacio de San Telmo, hoy sede de la Presidencia de la Junta de Andalucía.
Visitar el palacio de San Telmo no es tarea fácil, pero llevamos tiempo en poder verlo por dentro y no cejamos en el empeño, hay que solicitarlo con relativa anticipación para formar uno de los grupos mediante correo a la dirección de correo: visitasantelmo@juntadeandalucia.es ; se puede consultar en la página web: http://www.juntadeandalucia.es/organismos/presidencia/areas/san-telmo/visitas.html

Fachada Principal del Palacio de San Telmo , Sevilla

El edificio del Palacio de San Telmo fue construido en 1681 para albergar en Sevilla el colegio de huérfanos y desamparados, entre sus enseñanzas figuraba la marinería, el pilotaje y la artillería. Se adscribe a la Universidad de Mareantes con sede en el barrio de Triana.

Detalle de la Portada del Palacio de San Telmo , Sevilla

Durante el periodo de 1721-1724 se ejecuta un nuevo proyecto el arquitecto Leonardo de Figueroa formando una sociedad mercantil con el maestro mayor de carpintería Juan Tomás Díaz, retoman la dirección de la obra. El arquitecto levanta nuevos planos e hizo cambios significativos en el eje central ejecutando la portada, el zaguán, el patio central que forma el claustro principal y la iglesia. Lo más importante, además del lenguaje arquitectónico y ornamental del proyecto, reside en el cambio de plan de la iglesia que se plantea y construye como ahora está, perpendicular a la crujía y marcando el eje axial de todo el edificio, como final simbólico del itinerario que se iniciaba en la gran portada.

Detalle de san Telmo en el Palacio de San Telmo , Sevilla

El hecho más importante desde el punto histórico se produce en 1849 cuando el Estado enajena San Telmo y su huerta y se adjudica a la Infanta de España María Luisa Fernanda de Borbón Nápoles y que estaba casada con Antonio Felipe María de Orleans, Duque de Montpensier, para su residencia familiar. El edificio del histórico colegio comienza a ser llamado “Palacio de San Telmo”. El arquitecto Balbino Marrón dirige un amplio programa de obras que incluyen las nuevas fachadas Sur y Este con la torre, así como nuevas transformaciones interiores. Se construye el magnífico salón de baile que limita con el jardín posterior.

Juan Martínez Montañes, Palacio de San Telmo, Sevilla

El edificio pasa por diferentes periodos y vicisitudes en cuanto a la propiedad y sus usos pasando desde la iglesia hasta el ayuntamiento y terminando en la Comunidad de Autónoma de Andalucía.

La recuperación del Palacio de San Telmo se produce con la celebración de la Exposición Universal de Sevilla 1992 y se abordo la reforma de una parte importante del edificio, se finalizaron las obras en 2010.

El Palacio de San Telmo se encontraba construido en la zona extramuros fuera de la ciudad histórica y esta integrado dentro del paisaje del río Guadalquivir, es uno de los edificios más importante de la arquitectura barroca española y unos de los más destacados dentro de la arquitectura sevillana.

Durante la rehabilitación se produce la demolición interior de todo el edificio, a excepción de la crujía principal, el patio central y la capilla, manteniendo solamente del edificio original los muros perimetrales.

Maestro de la pintura Velázquez, Palacio de San Telmo, Sevilla

Una de las partes más destacadas del edificio es su portada, de estilo churrigueresco, construida por Matías José de Figueroa entre 1.730 y 1.734, dividido en tres cuerpos; el inferior a base de columnas labradas toscanas con fustes ornamentados, que sustentan el segundo cuerpo, con balcón balaustrado y representaciones escultóricas sobre temas náuticos con cinco figuras a cada lado. En el tercer cuerpo están las figuras de san Telmo, patrón de los navegantes, bajo un arco, y a sus lados entre dos columnas las figuras de san Fernando y san Hermenegildo.

La propuesta arquitectónica es devolver el edificio a su disposición anterior, a finales del siglo XVII, restituyendo la disposición de patios y edificios entrelazados.

Del famoso jardín del Duque de Montpensier fue históricamente profundamente alterado manteniéndose numerosos árboles viejos y enfermos se transforman desde un espacio central configurando albercas hacia nuevos recintos , siguiendo la tradición hispano-musulmana.

Lope de Rueda, Palacio de San Telmo, Sevilla

La entrada para la visita se realiza por la Puerta de la Calle Palos de la Frontera , justo detrás del Hotel Alfonso XIII. Se accede al Palacio a través de una galería porticada de un antiguo claustro, donde a ambos lados hay pequeños jardines, la fachada tiene color rosa palo que da un aspecto italianizante.

A las 13,30 se abre la puerta lateral y accedemos al interior pasando unos controles de seguridad semejantes a cualquier aeropuerto, también nos advierten que en su interior no se puede fotografiar y para evitarlo somos acompañados durante todo el recorrido por diferentes cuerpos de seguridad.

La escalera de la entrada es de mármol gris claro con paredes blancas, donde durante la profunda rehabilitación se ha pretendido integrar la luz en el espacio por medio de tragaluces dirigidos.

A través de una galería superior del jardín central se llega a la parte dedicada albergar la parte institucional del edificio como son las salas de recepción y de trabajo de la Presidencia de la Junta , en ellas podemos ver lo más parecido al antiguo Palacio del Duque de Montpensier, dotando a las estancias de unos suelos con un pavimento de tarimas de madera con marqueterías de maderas nobles, los colores de las paredes unas son ocres y otras azulinas, las decoraciones de la bóvedas y la ornamentación es muy parecida a los palacios franceses.

Retablo mayor de la iglesia del Palacio de San Telmo, Sevilla

A la salida pasamos por un patio de arcos apuntados con columnas de mármol que describen un sabor con reminiscencias mudéjares donde se nota la falta de la fuente central.

Detalle del retablo, Palacio de San Telmo, Sevilla

Iglesia del Palacio de San Telmo forma parte de una de las joyas del arte andaluz y es uno de los espacios menos conocidos y que han llegado a nuestros días prácticamente intacto con su dotación artística inalterable.

La historia de San Telmo pasa por la representación icnográfica en la iglesia. El santo era confesor del rey Fernando III y participo en la conquista de la provincia de Sevilla a los árabes, por eso en retablo mayor esta rematado con la figura de Fernando III acompañado con los emblemas de los reinos de Castilla y León.

El interior de la iglesia es de una sola nave, las columnas con pilastras corintias sobre las que apoya una  bóveda de cañón. El retablo mayor está presidido por una imagen de Nuestra Señora del Buen Aire, a su lado están las figuras de San Pedro y San Andrés en su retablo podemos ver pinturas de Domingo Martínez. Esta estructurado en banco, cuerpo y ático, enmarcado por dos remates laterales, que se prolonga sobre el muro.

San Fernando, Palacio de San Telmo, Sevilla

La mesa del altar tiene un óvalo central acompañado con decoración vegetal donde aparece en anagrama de la Virgen María , además de dos escudos, uno de la casa de los Borbones y el otro de la casa de Orleans, aluden al enlace de Antonio de Orleans y María Luisa de Borbón.

De la decoración interior de la capilla se encargaron renombrados artistas como el pintor Domingo Martínez, el escultor Pedro Duque Cornejo, el cantero Miguel de Quintana y el carpintero y entallador Juan Tomás Díaz.

En las paredes laterales hay cuatro retablos del siglo XVIII, dos en el lado de la Epístola , están dedicados a santo Tomás de Aquino y san Antonio, y otros dos en el Evangelio, dedicados a la veneración del Cristo crucificado y san José.

La decoración de la cúpula obedece al gusto del Duque de Montpensier donde se observan tres medallones con las efigies de la Virgen María , san Luis rey de Francia y san Fernando. Uniendo los tres nombres, María Luisa Fernanda, obtenemos el apelativo de la duquesa de Montpensier. Un artificio muy de moda en la época barroca.

Fernando III y San Telmo , Palacio de San Telmo, Sevilla

A la salida del palacio podemos ver la famosa Sala de Baile dedicados a los actos oficiales, es una Galería que pretendió ser una copia más parecida a la Galería de los Espejos del Palacio de Versalles. En la actualidad se transformado con una combinación modernista de este tipo de espacios, se ha transformado dotándolo de un color predominante gris que contrasta con las pinturas de los frescos de los techos que chocan con el color oro dominante, se ha dotado de unos espejos especiales que permiten una distribución equilibrada de la luz y unos efectos novedosos sobre el conjunto. El pavimento del suelo es de mármol blanco y negro, sobre las paredes se ha puesto un pequeño zócalo de mármol rosa.

Desde aquí nos marchamos directamente a comer, nos vamos directamente hasta el municipio de Camas donde en la calle de Blanca Palamo 2 esta la Bodega de San Rafael de la Pañoleta. Es una antigua venta donde acudían las clases y las familias menos privilegiadas, ahora se ha convertido en un lugar especial de Sevilla.

Bodega de san Rafael de la Pañoleta de Camas, Sevilla

El exterior tiene una galería porticada llena de mesas, todas repletas de gente, nos metemos en su interior hasta que nos hacemos un hueco para poder comer con mediana comodidad.

El establecimiento todavía conserva su antigua decoración con barra de madera, sillas plegables, ventiladores de aspas, barriles y pequeños trofeos de caza. Lo más chocante es que no hay camareros que sirvan las mesas y tampoco hay platos, pides en la barra y te sirven la comida sobre un papel de estraza semejante al de las carnicerías. Las tapas para comer giran en base a las chacinas: queso, chorizo, morcilla, jamón, chicharrones y algunos mariscos. El control de las tapas se hacen mediante una tiza, según te lo van sirviendo, en todo momento vas sabiendo el precio final de lo que has comido.

Después de comer nos vamos hasta la catedral para subir a la Giralda , llegamos a las 17,40 horas ya parece que se acabo la posibilidad de visitar la catedral porque el circuito turístico ha terminado y en Sevilla a esas horas no hay donde ir. Esto nos diferencia de otros países donde su principal monumento declarado Patrimonio de la Humanidad tiene unos horarios extensos para pueda ser visitado por el mayor publico posible.

La Giralda de la Catedral de Sevilla

Como colofón del día marchamos hasta el parque de María Luisa con la intención de dar una vuelta por algunos de los edificios más emblemáticos pero estamos en invierno y enseguida anochece. Cuando llegamos al recinto es completamente de noche, nos decidimos por dar exclusivamente una vuelta por la populosa Plaza de España.

Plaza de España de Sevilla

En estos momentos hay una importante fila para coger una de las muchas barcas que surcan el canal de 500 metros que recorre la plaza de extremo a extremo, salvado por cuatro puentes que hacen referencia a los cuatro antiguos reinos de España: Aragón, León, Castilla y Navarra. Mayoritariamente las barcas son alquiladas por parejas que aprovechan las penumbras de los puentes para hacerse promesas inconfesables, quizás alguna de ellas es fruto de la famosa atracción que se produce en el Puente de los Suspiros en Venecia, he de decir que antiguamente no se usaban ese tipo de barcas a remo, eran las famosas góndolas venecianas.

Puente de la plaza de España, Sevilla

La gente acude a la plaza atraídos por el ejemplo de tipismo andaluz, vemos parejas de mochileros, familias al completo, una pareja de recién casados para inmortalizar el día en un reportaje fotográfico. Todo el público es recibido por gitanas que ejercitan la quiromancia y te regalan la típica rama de romero, los carros tirados por burros es otra de las atracciones de la plaza. Los turistas van en masa para retratarse con el escudo de su ciudad, es un marco perfecto para finalizar una jornada en la ciudad de Sevilla.

La plaza de España fue diseñada para la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929, fue proyectada por el arquitecto sevillano Aníbal González Álvarez-Ossorio como máximo exponente de una corriente arquitectónica que se llamo regionalismo andaluz.

En 1914 se aprueban los detalles y se elabora el proyecto arquitectónico más importante de toda la exposición, consistían en la Plaza de España, que comprendía el gran palacio y la plaza que lo rodeaba, se termino en 1928 siendo inaugurada en 1929.

Torre barroca de la plaza de España, Sevilla

La plaza tiene una forma semicircular con dos torres de ladrillo de estilo barroco, estructurada en un edificio central con alas que terminan en las torres. La construcción se realiza en ladrillo visto con una amplia decoración de cerámica policromada siguiendo la tradición sevillana, además se añaden artesonados, hierro forjado y repujado y mármol labrado. La plaza es recorrida por un amplio canal de 515 m que es salvado por cuatro puentes que les da nombre por sus cuatro escudos de los cuatro reinos, sobre la ría, como se le conoce en la ciudad.

La plaza esta presidida por un edificio central con alas curvas a los lados que terminan en las torres norte y sur, estas tienen setenta y cuatro metros de altura. Entre el edificio central y los extremos se levantan dos edificios, la entrada a la zona construida se realiza por unas amplias galerías, los techos tienen la característica de sujetar artesonados, las barandillas son de ladrillo y cerámicas enmarcadas con arcos corridos, en la parte exterior se decoran con medallones que representan a hombres ilustres españoles.

Debajo de la galería están una fila de bancos corridos dedicados a las provincias españolas, cada uno tiene tres bancos, un lienzo de azulejo frontal con la imagen del escudo de la provincia y sobre el suelo el mapa de la misma, obra del ceramista Pedro Navia Campos que tuvo una importante intervención durante las obras de la plaza.

Ambiente de la Plaza de España de Sevilla

Aquí damos por finalizada nuestra visita a la ciudad de Sevilla descubriendo algunos de los lugares menos visitados pero también de los más visitados como esta Plaza de España.

Día 3 de noviembre (domingo)

Ruta: Sevilla-Córdoba Km 143 tiempo 1h 30'-Madrid Km 396; tiempo estimado 4h 30'

Puerta de España, Córdoba

Después de dormir muy tranquilamente procedemos a vaciar toda el agua de nuestros tanques para circular con menos peso: Pagamos 30 euros, corresponden 2 días del área con luz, y salimos pitando hasta nuestro siguiente destino, hemos diseñado el viaje de vuelta para estar unas horas en la ciudad de Córdoba y disfrutar de una agradable mañana de domingo.

A media mañana entramos en la ciudad de Córdoba y directamente nos vamos hacia la calle Custodios, donde se encuentra el parking público que tenemos seleccionado. El tom-tom nos hace un poco de lío en la entrada y nos cuesta acceder al aparcamiento.

El parking para autocaravanas en la ciudad de Córdoba se encuentra situado en la calle de los Custodios, esquina a la calle de Vallellano, se accede por la Av. del Corregidor. Las coordenadas GPS del lugar corresponde con N 37.874525 // W 4.786727.

El aparcamiento dedicado a las autocaravanas en estos momentos se encuentran en obras, el empleado me informan que están adaptándolos para dar un mejor servicio pero no me concreta cuales serán las mejoras.

Patios de Córdoba

Accedemos por la Puerta de Sevilla a la ciudad amurallada de Córdoba directamente vamos al patio de la calle San Basilio, tenemos la oportunidad de ver uno de sus típicas casa-patio que contrario a lo que se puede pensar luce casi el mismo esplendor que en la pasada primavera.

Paseamos por sus plazas y calles: judíos, Maimónides, Amador de los Ríos, hasta llegar al entorno de la Catedral Mezquita donde visitamos la famosa calle de las Flores que en estos momentos se encuentra atestada de turistas japoneses .

La catedral tiene paralizada la entrada a los turistas durante el horario de misa, pedimos permiso al guardia de seguridad para acceder y tenemos la oportunidad de hacer un pequeño recorrido por entre las antiguas arcadas musulmanas para llegar al centro del edificio donde se encuentra la catedral católica, el pasillo esta perfectamente delimitado por la seguridad de la catedral y somos permanentemente vigilados para que no saquemos la cámara fotográfica, la verdad es que no lo intentamos, verdaderamente es una hermosura ver encendida la sillería y el altar mayor, durante unos minutos somos felices contemplando este anacronismo constructivo entre dos civilizaciones tan tremendamente opuestas. Muchos viajeros se sienten profundamente contradictorios cuando ven esta escena pero no deja de ser un hecho histórico que difícilmente podemos resolver.

Calle de las Flores de Córdoba

Desde aquí regresamos nuevamente hasta la calle de San Basilio donde en el número 19 se encuentra el mesón del mismo nombre de la calle, aquí vamos a comer, es un restaurante donde desde sus fogones salen una verdadera comida casera dentro de uno de los barrios más típicos cordobeses. Pedimos lo más típico de la casa, como es su: salmorejo, morcillas, queso, berenjenas y de segundo el rabo de toro, los postres son excepcionales y caseros.

Después de las 16,00 horas salimos en dirección a Madrid, el tráfico durante todo el recorrido es fluido y no tenemos mayores problemas en los accesos a la ciudad.

Llegamos a nuestro destino en Madrid pasado las 22,30 horas; durante este fin de semana hemos recorrido 1.125 Km., los doy por bien aprovechados.

-FIN-

by

Ángel López

© Fotografías y textos son propiedad:

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