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CAMINO DE SANTIAGO FRANCÉS

Mapa del Camino de Santiago Francés |
EL VIAJE Día 1 Camino de Santiago Francés Ruta: Madrid-Brihuega-Roncesvalles.

Campos de Lavanda en Brihuega |
Hoy comienza una nueva aventura porque iniciamos el Camino de Santiago Francés.
De camino al inicio hacemos una pequeña parada en Brihuega para ver sus famosos campos de lavanda, afortunadamente hoy es martes y hay muy poca gente, desgraciadamente llega un autobús repleto de turistas vestidos de blanco que inundan la extraordinaria panorámica sobre el color morado de las lavandas.
Utilizamos un parking habilitado para poder ver con comodidad los campos de Lavandas, está situado en el Monumento a la Batalla de Brihuega, no hay inconveniente para pernoctar, es gratuito, suelo de tierra GPS N40.789425 W2.849643.
El resto del día nos lleva viajar hasta Roncesvalles donde se inicia el camino en el lado español.
La llegada a Roncesvalles es el encuentro con la mística de un mundo que todos hemos oído hablar, pero pocos conocemos en profundidad.
He querido hacer una reflexión sobre lo que supone este viaje para una persona que solamente quiere experiencias de viajar y entender el mundo desde otra perspectiva:

Campos de Lavanda Brihuega |
No busco una redención divina ni espero una revelación espiritual. Y, sin embargo, siento la necesidad de recorrer el Camino de Santiago. No a pie, sino en autocaravana. Porque, aunque el modo de hacerlo sea distinto del tradicional, el impulso es el mismo: sumergirme en uno de los grandes viajes míticos de la historia europea, vivirlo a mi manera, con los pies en la tierra y la mente abierta.

Llegada a Roncesvalles |
Desde Roncesvalles hasta Santiago de Compostela, el Camino Francés atraviesa siglos de historia, paisajes que han visto pasar monjes, reyes, campesinos, soldados y sonadores. No hace falta creer en Dios para percibir que este trayecto tiene un aura especial. No es solo una ruta física, es una corriente cultural que ha marcado pueblos, levantado catedrales, y dejado un legado de hospitalidad y encuentro entre personas de todas las lenguas y orígenes.
Hacer el Camino en autocaravana es una forma moderna de conectar con esa tradición. Me permite recorrer todo su trazado sin las limitaciones físicas de una caminata diaria, pero con libertad total para detenerme, observar, explorar y absorber cada rincón que me llame la atención. Visitare iglesias no por devoción, sino por admiración arquitectónica. Escuchare las historias de otros peregrinos no desde la fe, sino desde la curiosidad humana. Y dormiré, no en albergues, sino en mi propio espacio, pero siempre cerca de los que caminan y sienten.
El viaje, en este caso, es más introspectivo que espiritual. Es un ejercicio de contemplación y presencia. Un modo de salir del ritmo de lo cotidiano y dejarme afectar por la belleza del paisaje, la sencillez del camino rural, la conversación inesperada con un viajero o un lugareño.

Inicio del Camino de Santiago Francés en Roncesvalles |
Hacer el Camino en autocaravana es también una declaración: que la experiencia del Camino no está reservada a los creyentes ni a los que lo hacen a pie. Es un espacio simbólico abierto a todos los que buscan algo. En mi caso, no es la fe lo que me guía, sino el deseo de vivir algo autentico, de tocar la historia con las manos, de formar parte —aunque sea brevemente—de una corriente humana que ha fluido durante siglos.
No necesito creer en un más allá para valorar la profundidad de este viaje. Me basta con estar aquí, en este mundo, en esta carretera, en este instante.
Antes del anochecer llegamos al amplio parking que está lleno de autocaravanas, que seguramente inician lo mismo que nosotros un camino semejante a los peregrinos. Las coordenadas GPS N43.009372 W1.318487, es gratuito y bastante llano.
A lo largo de los siglos, Roncesvalles ha mantenido su función como lugar de acogida al peregrino, siendo una de las primeras etapas importantes del Camino Francés en territorio español. El enclave no solo tiene importancia religiosa, sino también histórica y legendaria, al estar asociado con la famosa Batalla de Roncesvalles del año 778, en la que, según la tradición, pereció el caballero Roldán, sobrino de Carlomagno, inmortalizado en la literatura épica medieval.
Día 2 Caminó de Santiago Francés Ruta: Roncesvalles-Pamplona

Portada de la Real Colegiata de Santa María en Roncesvalles |
El día comienza en el parking de autocaravanas de Roncesvalles GPS N43.009372 W1.318487, la noche ha sido excepcional porque la temperatura ha bajado hasta los 15°c.
Salimos pitando para ver el patrimonio de este histórico de este paraje tan especial. El cielo nos acompaña con el manto de la Virgen, aquí lo llaman a la neblina espesa que arroja la lluvia fina.
Vamos hasta el monasterio y la primera visita guiada es a las 11.00 horas, somos los primeros. Nos indican que para hacer tiempo podemos ver el claustro, la tumba de Sancho y la bóveda de la iglesia.
La Real Colegiata de Santa María de Roncesvalles GPS N 43.0093759,-W1.3210619, es un conjunto monumental situado en el Pirineo navarro, muy cerca de la frontera con Francia, y constituye uno de los enclaves históricos y espirituales más significativos del Camino de Santiago. Fundada en el siglo XII, esta institución religiosa surgió para dar asistencia espiritual y hospitalaria a los peregrinos que atravesaban los difíciles pasos montañosos en su ruta hacia Santiago de Compostela. La colegiata fue promovida por el obispo de Pamplona, Sancho de Larrosa, y recibió el apoyo del rey Sancho VII el Fuerte, quien fue uno de sus grandes benefactores y cuyos restos reposan en la capilla real del complejo.

Nave de la Real Colegiata de Santa María en Roncesvalles |
El edificio principal, la iglesia colegial, es una de las obras más representativas del gótico francés en España, con una marcada influencia de la arquitectura cisterciense. Su construcción comenzó a finales del siglo XII y presenta una planta basilical con tres naves, crucero y cabecera con girola. Destaca por su sobriedad estructural y por el uso de bóvedas de crucería que otorgan al espacio una gran altura y luminosidad.
La arquitectura de la Real Colegiata de Santa María de Roncesvalles es un ejemplo notable del gótico temprano en España, con claras influencias del estilo francés y del movimiento cisterciense. Su construcción, iniciada a finales del siglo XII, responde a la necesidad de acoger a los numerosos peregrinos que cruzaban los Pirineos por esta ruta del Camino de Santiago. La iglesia colegial, núcleo principal del conjunto, presenta una planta basilical con tres naves, crucero y una cabecera con girola, siguiendo el modelo de las grandes catedrales francesas de la época. Las naves están cubiertas por bóvedas de crucería simple y separadas por pilares robustos que sostienen arcos apuntados, una de las características esenciales del estilo gótico. La nave central, más alta que las laterales, permite la entrada de luz a través de ventanas elevadas, lo que contribuye a una atmósfera interior sobria pero luminosa, en consonancia con el ideal cisterciense de simplicidad y espiritualidad.

Virgen de la Real Colegiata de Santa María en Roncesvalles |
El uso de piedra sillar bien labrada, los contrafuertes exteriores y la economía decorativa subrayan la funcionalidad estructural del edificio. No hay una gran profusión de esculturas ni detalles ornamentales, ya que se priorizó la estabilidad, la altura y la claridad del espacio interior. Junto a la iglesia se encuentra el claustro, construido en los siglos XIV y XV, con arcos apuntados y columnas de capiteles sencillos, que refleja la evolución del gótico hacia formas más estilizadas. Desde este claustro se accede a otras dependencias del conjunto, como la sala capitular y el museo-tesoro.
El claustro de la Real Colegiata de Santa María de Roncesvalles es una de las partes más representativas del conjunto monumental y constituye un importante testimonio de la evolución arquitectónica del gótico en Navarra. Su construcción comenzó en el siglo XIV y se prolongó hasta el siglo XV, por lo que refleja una transición entre el gótico clásico y el gótico tardío, con algunos elementos decorativos que apuntan hacia el estilo flamígero. El claustro se organiza en torno a un patio central cuadrado, rodeado por cuatro galerías cubiertas, cuyos muros se abren mediante arcos apuntados que descansan sobre columnas dobles. Estas columnas presentan capiteles decorados, en su mayoría, con motivos vegetales sencillos, aunque también pueden encontrarse algunos elementos figurativos más elaborados, propios de fases constructivas posteriores.

Claustro de la Real Colegiata de Santa María en Roncesvalles |
A diferencia de la iglesia, que responde a un gótico más sobrio y cisterciense, el claustro permite una mayor expresividad en sus detalles escultóricos, aunque sin alcanzar una exuberancia decorativa excesiva. Su función principal fue servir como espacio de tránsito y recogimiento para los canónigos de la colegiata, conectando las distintas dependencias del conjunto: la iglesia, la sala capitular, el refectorio y otras estancias monásticas. Como en otros claustros medievales, también cumplía una función simbólica, representando un microcosmos espiritual que separaba el mundo exterior del espacio sagrado interior.
Durante los siglos posteriores, especialmente a raíz de reformas en los siglos XVII y XVIII, el claustro sufrió modificaciones parciales y restauraciones que afectaron a algunos de sus elementos estructurales, aunque en general ha conservado su disposición original. En el siglo XX se emprendieron obras de consolidación y restauración que permitieron recuperar gran parte de su traza gótica, devolviéndole la unidad formal que lo caracteriza en la actualidad. Hoy en día, el claustro sigue siendo un espacio de gran valor histórico y artístico, no solo por su arquitectura, sino también por ser un lugar de tránsito para los peregrinos que, como en la Edad Media, encuentran en Roncesvalles un refugio espiritual en su camino hacia Santiago.

Claustro de la Real Colegiata de Santa María en Roncesvalles |
La sala capitular de la Real Colegiata de Santa María de Roncesvalles es uno de los espacios monásticos más significativos dentro del conjunto. Su arquitectura, sobria y funcional, responde a las necesidades propias de la vida canónica y se vincula estrechamente al espíritu del gótico cisterciense, que también domina en otras partes del edificio. La sala, de planta cuadrada o ligeramente rectangular, se encuentra adosada al claustro, como es habitual en los conjuntos monásticos medievales, lo que permite un acceso directo desde las galerías cubiertas. Su cubierta está compuesta por bóvedas de crucería sencilla, sostenidas por columnas centrales o pilares angulares, lo que crea un espacio equilibrado, íntimo y recogido.
La luz penetra de forma tamizada por pequeñas ventanas ojivales, generando una atmósfera de serenidad adecuada para las funciones que este espacio cumplía. En la sala capitular se reunía la comunidad de canónigos para tratar los asuntos internos del cabildo, leer los capítulos de la Regla de San Agustín y tomar decisiones sobre la gestión de la colegiata. También era el lugar donde se realizaban actos importantes como la elección del prior, la resolución de disputas internas y, en ocasiones, la recepción de visitas eclesiásticas de alto rango.

Sala Capitular de la Real Colegiata de Santa María en Roncesvalles |
Desde el punto de vista artístico, aunque la sala capitular de Roncesvalles no presenta una ornamentación excesiva, conserva elementos góticos refinados, como los nervios de las bóvedas, los arcos apuntados y algunos restos de decoración escultórica en capiteles y ménsulas. En épocas posteriores, especialmente a partir del siglo XVII, la sala fue objeto de algunas reformas funcionales, aunque siempre se respetó su carácter original. Hoy en día, es considerada uno de los espacios mejor conservados del conjunto y sigue evocando la vida monástica medieval que animó la colegiata durante siglos.
En el centro la hermosa sala capitular donde está la estatua yaciente del rey Sancho, fue destacado en la batalla de las Navas de Tolosa, donde arrebató al califa unas cadenas y una enorme esmeralda, ambas, están en la bandera de Navarra.
La estatua fue realizada en piedra y representa al rey en posición yacente, vestido con armadura y cubierto con un manto regio. Su figura se presenta con un notable realismo y solemnidad, con las manos cruzadas sobre el pecho y la espada apoyada a lo largo del cuerpo, lo que subraya tanto su condición de guerrero como de soberano. La escultura, de grandes dimensiones, ha llamado la atención por la altura descomunal del personaje representado, acorde con las crónicas que describen a Sancho el Fuerte como un hombre de gran estatura y corpulencia. De hecho, durante las exhumaciones realizadas en el siglo XX, se confirmó que medía aproximadamente 2,25 metros, lo que alimentó aún más la leyenda de su fuerza y presencia física.

Sepulcro del rey Sancho en la Real Colegiata de Santa María en Roncesvalles |
El sepulcro se encuentra en el centro de la capilla, rodeado de una arquitectura sobria que acentúa el carácter solemne del lugar. Aunque la estatua actual no es la original del siglo XIII, ya que ha sido objeto de varias restauraciones y reemplazos a lo largo del tiempo, su valor artístico y simbólico se mantiene intacto. Representa no solo a un rey, sino también a un defensor del reino cristiano y un benefactor de la colegiata, a la que dotó de importantes privilegios y recursos.

Ermita de San Pedro en Roncesvalles |
Luego vamos hasta la pequeña ermita de san Pedro GPS N 43.0093509 W1.3196893, edificio románico, destaca por su sencillez y porque las paredes laterales se van separando y fue necesario aligerar su bóveda para evitar su hundimiento.
La ermita de San Pedro, situada dentro del conjunto monumental de Roncesvalles, es uno de los edificios más antiguos y discretos del lugar, pero también uno de los más cargados de historia. Se cree que fue construida entre los siglos XII y XIII, posiblemente como parte del primer núcleo que dio origen al hospital de peregrinos, en una época en la que Roncesvalles comenzaba a consolidarse como punto estratégico del Camino de Santiago. De modestas dimensiones, la ermita presenta una arquitectura sencilla, propia del románico rural de montaña, con muros de piedra, techumbre a dos aguas y una pequeña espadaña sobre la fachada occidental.
La estructura original ha sufrido reformas a lo largo de los siglos, especialmente en los siglos XVII y XVIII, pero aún conserva rasgos medievales como el uso de arcos de medio punto en la portada y una planta rectangular de una sola nave. Su austeridad responde a su función práctica como lugar de oración íntima y, probablemente, como espacio de culto complementario al de la iglesia colegial principal. Al estar ubicada junto al antiguo cementerio, se ha considerado tradicionalmente como capilla funeraria, donde se celebraban oficios por los difuntos de la comunidad.

Interior de la Ermita de San Pedro en Roncesvalles |
La dedicación a San Pedro no es casual, ya que este apóstol, considerado primer papa, representa la continuidad de la Iglesia y el poder espiritual, valores esenciales en una institución como la colegiata. Aunque hoy la ermita no siempre está abierta al público, forma parte del patrimonio histórico de Roncesvalles y se conserva como testimonio del origen monástico y hospitalario del lugar. Su presencia refuerza el carácter sagrado del entorno y conecta el pasado medieval de Roncesvalles con la devoción que aún hoy rodea este punto clave del Camino de Santiago.
Se trata de un edificio de pequeñas dimensiones, construido en piedra y de planta rectangular, con una sola nave y una cubierta a dos aguas de madera y teja que descansa sobre muros gruesos. Su estilo es sencillo, sin apenas decoración escultórica, lo que sugiere una construcción pensada para el uso cotidiano y devocional más que para el lucimiento artístico.
La portada, orientada al oeste, está compuesta por un arco de medio punto, propio del estilo románico, ligeramente moldurado y con dovelas bien labradas. Sobre ella se alza una pequeña espadaña de un solo ojo, donde antiguamente se alojaba una campana, elemento típico de las ermitas medievales, que permitía llamar a los fieles o señalar momentos litúrgicos. Las ventanas son escasas y pequeñas, situadas estratégicamente para permitir la entrada de luz natural sin comprometer la estabilidad estructural, lo que contribuye a crear un ambiente interior oscuro y recogido, propio de los espacios de oración del periodo románico.

San Pedro en la Ermita de San Pedro en Roncesvalles |
En el interior, la nave desemboca en un sencillo presbiterio o ábside recto, separado por un pequeño arco triunfal, también de medio punto. No se conservan frescos ni ornamentación original visible, aunque es probable que en sus primeros siglos contara con elementos litúrgicos de madera o imágenes que hoy se han perdido o se han trasladado. Los materiales empleados son los habituales en las construcciones de montaña: piedra local para los muros y madera para la cubierta, lo que facilitaba su mantenimiento en condiciones climáticas adversas.

Silo de Carlomagno en Roncesvalles |
A su lado está el Silo de Carlomagno GPS N 43.0088443 W1.3196038, del siglo VII, aquí el emperador enterró los muertos del ejército de la batalla de Roldán contra los vascos. Este Roldán es el famoso francés que escribió los Cantares de gesta de Roldán.
El llamado Silo de Carlomagno, oficialmente conocido como la capilla del Sancti Spiritus, es una de las construcciones más antiguas y enigmáticas de Roncesvalles. Situada junto al claustro y el antiguo hospital de peregrinos, esta pequeña edificación ha estado envuelta desde hace siglos en un aura legendaria, alimentada por su asociación con la célebre Batalla de Roncesvalles, ocurrida en el año 778. Según la tradición, en este lugar fueron enterrados los soldados de la retaguardia del ejército de Carlomagno, que perecieron en la emboscada tendida por los vascones. Aunque no existen pruebas documentales que confirmen este relato, la leyenda ha perdurado a lo largo de los siglos y ha dado al edificio un profundo significado simbólico.
Desde el punto de vista arquitectónico, el Silo de Carlomagno es una construcción románica, probablemente de finales del siglo XII o comienzos del XIII, con una estructura austera y sólida. Tiene planta cuadrada y está cubierto por una bóveda de cañón, sostenida por muros gruesos de piedra sillar. El acceso se realiza a través de una sencilla puerta con arco de medio punto, sin decoración escultórica ni ornamentación destacada, en consonancia con el estilo románico más sobrio, propio del entorno rural y montañoso. Su interior es oscuro, recogido y silencioso, lo que refuerza su carácter funerario y meditativo.

Interior del Silo de Carlomagno en Roncesvalles |
Durante siglos, se utilizó como cripta o capilla funeraria, probablemente para los miembros de la comunidad religiosa o para peregrinos fallecidos durante su travesía. Su ubicación cercana al antiguo hospital de Roncesvalles refuerza esta hipótesis. El nombre de “silo” hace referencia a un osario o lugar de enterramiento subterráneo, lo que indica que su uso funerario estaba claro desde su origen. A pesar de su pequeño tamaño, el Silo de Carlomagno es uno de los espacios más cargados de significado espiritual e histórico del conjunto monumental, ya que une la tradición cristiana medieval con el imaginario épico europeo, gracias a su vinculación con la figura de Roldán y los cantares de gesta franceses.

Sagrada Familia Museo del Tesoro en Roncesvalles |
Vamos hasta el museo del Tesoro GPS N 43.0093877 W1.3205713 , donde se exponen las numerosas y excepcionales obras de arte, fruto de las donaciones de los peregrinos después de tantos siglos.
El Museo - Tesoro de la Real Colegiata de Roncesvalles es uno de los espacios cultural es y patrimoniales más ricos del conjunto monumental. Ubicado en las dependencias del antiguo hospital de peregrinos, el museo ocupa una sala austera pero cuidadosamente acondicionada para exhibir una selección excepcional de piezas de arte sacro y objetos litúrgicos de gran valor histórico y artístico. A través de su colección, el museo narra la historia espiritual de Roncesvalles y su papel clave como punto de acogida en el Camino de Santiago.
La muestra permanente está organizada en vitrinas que recorren las paredes y el centro de la sala. Entre sus piezas más destacadas se encuentra el célebre "Ajedrez de Carlomagno", es una de las piezas más singulares y legendarias del patrimonio artístico de Roncesvalles. Se trata de un relicario gótico del siglo XIV, de extraordinaria calidad artística, que forma parte del tesoro de la Real Colegiata de Santa María y que ha despertado la curiosidad de historiadores, peregrinos y visitantes durante siglos. Aunque su nombre alude a Carlomagno, no existen evidencias históricas de que perteneciera al emperador franco; sin embargo, la tradición oral y el imaginario medieval han perpetuado esta atribución, estrechamente ligada a la célebre Batalla de Roncesvalles y al ciclo épico de Roldán.

Ajedrez de Carlomagno Museo del Tesoro en Roncesvalles |
La pieza, de forma rectangular y aspecto de tablero, no es en realidad un ajedrez funcional, sino un relicario plano con compartimentos interiores, concebido para contener reliquias sagradas. Está elaborado en madera recubierta de plata parcialmente dorada, con apliques de esmalte, vidrio de colores y filigrana, en un estilo característico del gótico internacional. Su estructura presenta una cuidada simetría ornamental, con compartimentos decorados con motivos geométricos, florales y religiosos. Cada casilla, aunque recuerda a un tablero de ajedrez, alberga o ha albergado reliquias de santos, lo que otorga a la pieza un profundo sentido devocional.
La atribución a Carlomagno se explica por la fuerte carga simbólica e histórica del lugar donde se conserva. Roncesvalles está vinculado desde la Edad Media al episodio de la emboscada sufrida por el ejército de Carlomagno en el año 778, inmortalizado en la Chanson de Roland, uno de los grandes cantares de gesta del mundo medieval. En este contexto, el ajedrez habría sido, según la leyenda, un objeto personal del emperador, dejado o recuperado tras la derrota. Aunque esta interpretación es más literaria que histórica, ha contribuido a dotar a la pieza de un halo mítico que trasciende su función litúrgica original.

Esmeralda de Miramamolín Museo del Tesoro en Roncesvalles |
También sobresale la esmeralda de Miramamolín. Aunque de tamaño reducido, su valor histórico y simbólico es inmenso, ya que está asociada directamente al rey Sancho VII el Fuerte y a su participación en la Batalla de las Navas de Tolosa, en el año 1212. Según la tradición, esta piedra preciosa fue arrancada personalmente por el rey navarro del turbante o corona del líder almohade, conocido en las crónicas cristianas como Miramamolín (el califa Muhammad an-Nasir), durante el asalto final a las tiendas del enemigo.
La esmeralda, engarzada en una pieza de orfebrería de estilo gótico, fue posteriormente ofrecida por Sancho el Fuerte como donación a la colegiata de Roncesvalles, de la que fue protector y donde finalmente fue enterrado. Este acto no solo dotó a la joya de un significado piadoso, como exvoto de gratitud por la victoria, sino también de un fuerte contenido político y simbólico. En efecto, la esmeralda pasó a representar el poder recuperado de la cristiandad frente al Islam peninsular y, más aún, se cree que inspiró el emblema heráldico del escudo de Navarra, cuyas cadenas se relacionan con las del campamento musulmán vencido en aquella batalla.
Desde el punto de vista artístico, la pieza destaca por su sobriedad. La esmeralda, de color verde oscuro y forma irregular, se encuentra montada en una estructura metálica sencilla pero elegante, que permite valorarla como objeto devocional y reliquia histórica más que como joya ornamental. A pesar de su aparente simplicidad, su carga histórica y legendaria la convierte en uno de los principales atractivos del museo.
La Esmeralda de Miramamolín no es solo una gema, sino un símbolo. Representa el espíritu de cruzada que impregnó a los reinos cristianos peninsulares en la Edad Media, la figura heroica de Sancho VII como monarca guerrero, y el vínculo profundo entre la monarquía navarra y Roncesvalles. Hoy, sigue cautivando a los visitantes por su misterio, su belleza contenida y la fuerza de la historia que encierra en su fulgor verde.

Tríptico flamenco Museo del Tesoro en Roncesvalles |
Otra de las obras de arte es el tríptico flamenco de Roncesvalles es una de las joyas artísticas más valiosas del museo de la Real Colegiata de Santa María. Pintado hacia finales del siglo XV o comienzos del XVI, esta obra es un magnífico ejemplo del arte flamenco devocional, caracterizado por su minuciosidad técnica, su detallismo en la representación de lo cotidiano y su intensidad espiritual. De autor desconocido, aunque claramente influenciado por los grandes maestros del gótico flamenco como Rogier van der Weyden o Hans Memling, el tríptico revela la profunda conexión cultural que Navarra mantenía en aquella época con los Países Bajos a través de rutas comerciales y religiosas como el Camino de Santiago.
El tríptico, de formato portátil pero elaborado con gran refinamiento, está compuesto por tres paneles de madera policromada. En el panel central se representa una escena de la Crucifixión de Cristo, rodeado por la Virgen María, san Juan Evangelista y otros personajes bíblicos, todos retratados con una expresividad contenida y gestos de recogimiento. Los detalles de los rostros, los pliegues de las vestiduras, la delicadeza en la representación del paisaje y la luz dorada que envuelve la escena central muestran la maestría del artista y la influencia directa de los talleres flamencos de la época.

Evangelario del Museo del Tesoro en Roncesvalles |
Los paneles laterales, cuando están abiertos, representan probablemente escenas de la vida de la Virgen o de santos vinculados a la colegiata o a la devoción local. En el reverso, visibles cuando el tríptico está cerrado, suele aparecer la figura de donantes arrodillados o escudos heráldicos, aunque en este caso específico han sufrido desgaste o han sido restaurados con cautela. La técnica empleada es el temple sobre tabla o la pintura al óleo, que por entonces comenzaba a imponerse en Europa gracias precisamente a los avances técnicos de los pintores flamencos.
El museo conserva, además, piezas de orfebrería como cálices, custodias y arquetas de plata de los siglos XII al XVIII, así como esculturas góticas y renacentistas, entre las que destaca una imagen de la Virgen sedente del siglo XIV. También se expone una pintura de Luis de Morales, conocido como "El Divino", una joya del siglo XVI en la que se representa una tierna Sagrada Familia.
Además de su valor artístico, cada objeto del museo está cargado de simbolismo religioso e histórico. Manuscritos, monedas, relicarios y textiles ayudan a reconstruir la vida litúrgica y cotidiana de la colegiata, así como su estrecha relación con el reino de Navarra y el tránsito de peregrinos que durante siglos cruzaron los Pirineos por Roncesvalles. La visita al museo solo puede hacerse con guía, como parte del recorrido por el conjunto monumental, y está pensada para contextualizar el valor espiritual y cultural de cada una de las piezas.

Iglesia de San Pedro en Bizkarreta |
Nuestro primer destino es el pueblo de Bizkarreta, aquí está la iglesia románica de san Pedro, desgraciadamente no está abierta y solamente podemos ver la portada. Esto es válido para todos los siguientes pueblos porque solamente hay un cura para 40 pueblos y ha decidido no abrir las iglesias, abrir un canal de Youtube y transmitir diariamente la misa. Desgraciadamente los peregrinos no tienen derecho para rezar después de su esfuerzo diario.
La iglesia de San Pedro de Bizkarreta-Gerendiain GPS N42.9671555 W 1.4170236, situada en pleno Camino de Santiago, es un ejemplo representativo del románico rural navarro del siglo XIII, con elementos que anticipan el estilo protogótico. Este templo fue construido para dar servicio espiritual a los peregrinos que atravesaban los Pirineos en su ruta hacia Compostela. De hecho, ya en el siglo XII aparece mencionada como punto de paso con el nombre de Biscaretum, lo que subraya su importancia histórica dentro del trazado jacobeo.
Aunque la iglesia ha sido remodelada en varias ocasiones, conserva una portada románica de gran interés, sencilla y sobria, con arquivoltas de medio punto que reflejan la austeridad típica del románico en zonas rurales. El resto del edificio muestra modificaciones más recientes, especialmente del siglo XX, pero aún se reconocen rasgos originales como el ábside orientado al este, de planta rectangular, una solución poco habitual pero propia de ciertas construcciones prerrománicas locales. En conjunto, la estructura combina elementos románicos con influencias tempranas del gótico pirenaico, lo que la convierte en una muestra clara de transición estilística.

Iglesia de San Saturnino en Lintzoain |
Seguimos por Lintzoain para ver la iglesia de San Saturnino GPS N 42.9611043 W1.4374274, ubicada en lo alto de una loma, la iglesia se alza sobre las casas de Lintzoain, dominando el pequeño caserío que conserva el carácter tradicional de los pueblos pirenaicos navarros. Su presencia destaca en un entorno natural de gran belleza, marcado por los valles verdes, los bosques y el clima húmedo y fresco que caracteriza esta zona de montaña. A lo largo de los siglos, San Saturnino ha sido no solo un espacio de culto, sino también un hito en la ruta jacobea, un punto de referencia para los caminantes que, tras atravesar Roncesvalles, inician el descenso hacia los valles bajos del interior navarro.
La iglesia de San Saturnino de Lintzoain es un destacado ejemplo de arquitectura religiosa medieval en el entorno rural del Pirineo navarro. Construida en el siglo XIII, sobre un núcleo estratégico del Camino de Santiago Francés, esta iglesia presenta una estructura sobria y robusta que responde a los cánones del románico rural, aunque ha sufrido reformas importantes en los siglos posteriores que le han otorgado una fisonomía más compleja. Su fachada principal, presidida por una portada de medio punto con varias arquivoltas lisas, está precedida por un pórtico que protege la entrada y refuerza la sensación de abrigo y acogida para los peregrinos que cruzaban estas tierras montañosas en su ruta hacia Compostela.

Portada de la Iglesia de San Saturnino en Lintzoain |
El interior del templo (aunque no lo podemos ver), de una sola nave, alberga un conjunto artístico de notable valor. Destaca el retablo mayor, una obra romanista del siglo XVII, procedente del antiguo convento de Santo Domingo de Estella, que aporta al templo un aire solemne y elegante. Junto a él, un retablo barroco del siglo XVIII, dedicado a la Inmaculada Concepción, introduce una estética más recargada y expresiva, propia del estilo churrigueresco, con detalles ornamentales tallados con gran minuciosidad. Estos elementos decorativos contrastan con la sobriedad románica del conjunto, creando un diálogo visual entre diferentes épocas y sensibilidades artísticas.

Iglesia de San Nicolás en Larrasoaña |
Pasamos por Zibelti y llegamos a Zubiri Más adelante, Larrasoaña con su Iglesia de San Nicolás GPS N 42.901645 W1.5410603.
La iglesia de San Nicolás de Bari, situada en el centro del pequeño pueblo navarro de Larrasoaña, es un ejemplo notable del patrimonio religioso vinculado al Camino de Santiago. Su origen se remonta al siglo XIII, aunque ha sido modificada a lo largo del tiempo, incorporando elementos del gótico y del barroco que reflejan las distintas etapas históricas por las que ha pasado la región. De estructura sencilla, con una sola nave y testero recto, el edificio se alza sobrio pero armonioso, adaptado al entorno del valle de Esteríbar y al paso constante de peregrinos.
En el exterior, destaca su portada gótica de arco apuntado, protegida por un pórtico barroco con cinco arcos de medio punto que refuerzan su carácter hospitalario. La robusta torre de campanas, situada a los pies del templo, subraya el perfil vertical del conjunto. Un detalle significativo en la fachada norte es la piedra con la Cruz de Roncesvalles, símbolo que enlaza directamente a esta iglesia con la tradición jacobea y con la antigua influencia de los canónigos agustinos en la zona.
El interior de la iglesia (no podemos ver) alberga un notable retablo barroco del siglo XVII, presidido por una talla sedente de San Nicolás, posiblemente de origen gótico aunque restaurada en época posterior. También se conserva un Cristo crucificado del siglo XVI, así como varias piezas litúrgicas de valor histórico: cálices, relicarios y ostensorios en estilo barroco, testigos del rico pasado espiritual de la comunidad.

Puente Medieval en Larrasoaña |
Cerca de la iglesia se encuentra puente medieval de Larrasoaña GPS N 42.901645 W1.5410603, conocido tradicionalmente como el “Puente de los Bandidos”, es una construcción de piedra que cruza el río Arga y constituye uno de los elementos patrimoniales más emblemáticos del pueblo. Vinculado desde sus orígenes al Camino de Santiago, este puente ha sido durante siglos paso obligado para los peregrinos que, tras dejar atrás Zubiri, se adentran en el valle de Esteríbar en dirección a Pamplona. Su estructura responde a los principios constructivos del medievo, con arcos de medio punto, una calzada levemente abombada para facilitar la evacuación del agua y muros laterales bajos que delimitan el camino sin obstaculizar la vista del entorno.
Construido en sillería y mampostería de piedra local, el puente se adapta al cauce variable del río Arga, que en épocas de crecida podía resultar peligroso. Aunque ha sido restaurado en varias ocasiones, mantiene su trazado original, con un diseño pensado para resistir tanto el paso del tiempo como las inclemencias del clima pirenaico. Su perfil sobrio y funcional encaja perfectamente con el paisaje del entorno, rodeado de vegetación, senderos y casas tradicionales.
El nombre “Puente de los Bandidos” proviene de antiguas leyendas que hablaban de falsos peregrinos o salteadores que aprovechaban la soledad del lugar para emboscar a caminantes incautos. Estas historias, transmitidas oralmente, reflejan no solo el peligro real que implicaban los viajes medievales, sino también la importancia simbólica del puente como frontera entre lo seguro y lo incierto. Hoy, el puente es un lugar de paso tranquilo, donde los caminantes se detienen para descansar, tomar fotografías o simplemente contemplar el discurrir del río.

Puente Medieval en Larrasoaña |
Este modesto pero resistente puente resume la esencia del Camino: esfuerzo, historia, encuentro y tránsito. Al cruzarlo, el peregrino no solo supera un obstáculo físico, sino que también se adentra en una tradición milenaria donde cada piedra y cada paso están cargados de significado.

Portada de la Ermita de la Santísima Trinidad de Arre |
Para finalizar el día visitamos la ermita de la Trinidad de Arre GPS N 42.8362536 W1.6059303. Afortunadamente está abierta porque está en el albergue de peregrinos.
La ermita de la Santísima Trinidad de Arre es uno de los conjuntos más representativos del Camino de Santiago a su paso por Navarra, tanto por su arquitectura como por su función histórica de acogida. Situada junto al puente medieval que atraviesa el río Ultzama, en las inmediaciones del núcleo urbano de Villava, esta iglesia de origen románico ha sido, desde sus inicios en el siglo XII, un punto estratégico para los peregrinos que se aproximan a Pamplona. Su emplazamiento, entre el cauce del río y los caminos que bajan del Pirineo, la convirtió en un lugar de paso obligado, y también en un refugio espiritual y físico.
El edificio conserva un ábside semicircular dividido en cinco tramos por contrafuertes, con una bóveda de horno típica del románico más sobrio. La nave, cubierta por bóveda de cañón, se estructura en tres tramos separados por arcos fajones que descansan sobre columnas embutidas en los muros. La luz entra con suavidad a través de pequeños vanos de medio punto, generando un ambiente recogido y silencioso, muy adecuado para la oración o el descanso del viajero. La portada de acceso, también románica, está compuesta por varias arquivoltas abocinadas y protegida por un porche adosado que resalta su función de entrada acogedora.

Nave de la Ermita de la Santísima Trinidad de Arre |
Durante mucho tiempo, la ermita formó parte de un conjunto hospitalario gestionado por cofradías locales, que ofrecían comida, cama y atención espiritual a los caminantes. Hoy en día, sigue cumpliendo esa misma función, ya que en su interior se encuentra un albergue tradicional gestionado por voluntarios, en el que se mantiene vivo el espíritu de hospitalidad jacobea. Este lugar conserva no solo su valor arquitectónico, sino también su función original, lo que lo convierte en uno de los escasos ejemplos vivos de continuidad histórica en el Camino de Santiago.
En el exterior podemos pasear por el puente medieval de piedra (GPS N 42.8361491 W1.6045577), de unos 55 metros de longitud, con seis arcos de medio punto y sólidos tajamares triangulares que lo protegen de las crecidas del río. Este puente, cuyo origen se remonta probablemente a época romana, fue reconstruido y ampliado en época medieval y restaurado en el siglo XX. Su silueta robusta y elegante, perfectamente integrada en el entorno natural, ha sido durante siglos testigo del paso de miles de peregrinos y símbolo de conexión entre caminos, pueblos y culturas.

Puente Medieval de Arre |
Durante el viaje citaré en algunas ocasiones la lectura de:

Paisaje rural de Arre |
El quinto libro del Liber Sancti Jacobi, tambien conocido como Codex Calixtinus, es una de las piezas mas valiosas de la literatura medieval europea. Titulado Iter pro peregrinis ad Compostellam (“El camino para los peregrinos a Compostela”), fue escrito en el siglo XII por Aymeric Picaud, un clerigo frances, y esta considerado como la primera guia de viajes de Europa. Su objetivo principal era orientar a los peregrinos que, procedentes de toda Europa, se dirigian a Santiago de Compostela para venerar la tumba del apostol Santiago el Mayor.
Este libro ofrece una descripcion detallada del Camino de Santiago Frances, desde la entrada por los Pirineos en Roncesvalles hasta la llegada a la ciudad santa de Compostela. A lo largo del texto, Picaud va enumerando las principales localidades del trayecto —Pamplona, Estella, Logrono, Burgos, Carrion de los Condes, Leon, Astorga, Ponferrada, entre muchas otras—, describiendo tanto su importancia religiosa como las caracteristicas de sus iglesias, monasterios, hospitales y reliquias. Ademas, dedica especial atencion a los lugares donde el peregrino podia encontrar descanso, alimentos o cuidados, lo que convierte el texto en una herramienta práctica para el viajero medieval.

Entrada a la ciudadela de Pamplona |
Acabamos la jornada en la ciudad de Pamplona y nos cuesta trabajo encontrar donde quedarnos porque está todo lleno de autocaravanas. Al final nos decantamos por el área de autocaravanas más alejada, es gratuita y tiene todos los servicios. Las coordenadas GPS del lugar corresponden con: N42.834308 W1.636183.
Día 3 Camino de Santiago Francés. Ruta: Pamplona-Ayegui

Calles de Pamplona |
El día comienza en una de las áreas de autocaravanas gratuita de Pamplona GPS N42.834308 W1.636183. La noche ha sido muy tranquila, rodeada de compañeros que nos ofrecen seguridad.
Lo primero haré una cita del çlérigo francés Aymerid Picaud que en el siglo XIII opinaba las poblaciones que visitaba, en este caso es sobre el Pueblo Vasco.
".. Las gentes de esta tierra son feroces como es feroz, montaraz y bárbara la misma tierra que habitan. Sus rostros feroces, así como la propia ferocidad de su bárbaro idioma, ponen terror en el alma de quien los contempla. Como legalmente sólo pueden cobrar impuestos a los mercaderes, el que cobran a los peregrinos y viajeros es ilegal. Cuando la tarifa sobre algo es de cuatro o de seis monedas, ellos cobran ocho o doce, es decir, el doble..."
El área de autocaravanas está a unos 2 km del centro de Pamplona y el recorrido lo hacemos en poco más de media hora.
Nuestro primer destino es la Catedral gótica de Pamplona
GPS N42.8198664 W1.6433908. Tiene restos de la época románica, un pequeño muro y una portada, situada en la casa del campanero.

Catedral gótica de Pamplona |
El precio de la catedral, el museo y el claustro es de 3 euros nos hacen la tarifa peregrino al sellar la acreditación.
La catedral se presenta con gran parecido a las catedrales francesas incluso en alguna bóveda está decorada con la flor de lis azul francesa. Construida en piedra negra que le confiere ese aspecto de tinieblas.
La Catedral de Santa María la Real de Pamplona es una de las construcciones más significativas del gótico en la península ibérica y el principal templo religioso de Navarra. Situada en lo alto de la ciudad vieja, en el mismo solar que ocupó una antigua ciudad romana y más tarde la catedral románica primitiva, el edificio actual fue erigido principalmente entre los siglos XIV y XV en estilo gótico, aunque su aspecto exterior está marcado por una imponente fachada neoclásica, añadida en el siglo XVIII por el arquitecto Ventura Rodríguez.
Este contraste entre la sobriedad clásica del exterior y la verticalidad luminosa del interior gótico es una de las características más singulares del edificio. Tras la portada principal se abre una planta de cruz latina de tres naves, con amplios ventanales y bóvedas de crucería que elevan el espacio y lo bañan de una luz tamizada. El presbiterio, rodeado por una girola, conserva la armonía y proporción propias del gótico pleno, mientras que capillas laterales, sepulcros, retablos y detalles escultóricos enriquecen la experiencia visual y espiritual del visitante.

Sepulcro Carlos III y Leonor Catedral gótica de Pamplona |
Uno de los elementos más destacados del interior es el conjunto funerario del rey Carlos III el Noble y su esposa Leonor de Trastámara, ubicada en el centro de la nave central, justo frente al altar mayor. Realizado 1413 y 1419, este mausoleo de alabastro y mármol negro es un ejemplo notable de la escultura funeraria gótica, con una representación detallada del rey y figuras llorosas en sus frentes. Sus yacentes de alabastro, de gran realismo y delicadeza, reposan bajo un baldaquino gótico que subraya la solemnidad del panteón real, convertido en símbolo de la legitimidad monárquica navarra.

Claustro de la Catedral gótica de Pamplona |
La catedral alberga además el claustro gótico, considerado uno de los más bellos de Europa. Construido en el siglo XIV, sus bóvedas de crucería, capiteles decorados y ventanales calados forman un espacio sereno y de una riqueza escultórica excepcional. Desde el claustro se accede a otras dependencias de gran interés, como la sala capitular, la cocina medieval, la cillería y el refectorio, todos ellos conservados o restaurados como parte del recorrido museístico.

Catedral gótica de Pamplona |
El museo tiene la mayor colección de Vírgenes Románicas de España, están colocadas de forma que puedes ver los cambios en la representación de las imágenes con el paso de los tiempos.
El museo conserva también una impresionante colección de orfebrería religiosa, con cálices, custodias, relicarios y crismeras de distintas épocas, muchas de ellas realizadas en metales preciosos y decoradas con esmaltes, piedras y filigranas. Entre estas piezas destaca la custodia procesional de la Catedral, una obra de gran tamaño y riqueza ornamental, realizada en plata sobredorada, que aún se utiliza en celebraciones litúrgicas solemnes.
Otro punto de gran interés es la sacristía barroca, con sus armarios de nogal, pinturas religiosas y esculturas devocionales, donde se conservan numerosas piezas textiles, como capas pluviales, dalmáticas y casullas bordadas con hilos de oro y seda, algunas de ellas procedentes de los siglos XVI al XVIII.
Además, el museo expone valiosas esculturas góticas y renacentistas, como imágenes de la Virgen, santos y cristos, así como una importante colección de retablos, muchos de ellos procedentes de parroquias rurales o antiguos conventos desaparecidos. También se incluyen elementos arquitectónicos, capiteles, claves de bóveda policromadas, y piezas de cerámica o vidrio vinculadas a la vida cotidiana del cabildo.

Virgenes del Museo de la Catedral gótica de Pamplona |
El recorrido culmina con el acceso a la torre de la campana María, la más grande de las campanas de uso litúrgico en España, y a las cubiertas del templo, desde donde se puede disfrutar de una vista panorámica privilegiada sobre el casco antiguo de Pamplona. Aunque la actual Catedral de Santa María la Real de Pamplona fue construida mayoritariamente en estilo gótico entre los siglos XIV y XV, aún conserva valiosos testimonios del templo románico anterior, que databa del siglo XI. Tras el hundimiento parcial del edificio románico en 1391, se inició la reconstrucción gótica, pero muchos elementos del antiguo edificio fueron reutilizados, conservados o integrados en distintos espacios, lo que permite rastrear las huellas del románico dentro del conjunto catedralicio.
Uno de los elementos más destacados que han llegado hasta nosotros es la cripta románica, situada bajo el presbiterio. Se trata de un espacio austero y recogido, con una bóveda de cañón reforzada por arcos fajones y sostenida por columnas de fuste liso rematadas con capiteles decorados con motivos vegetales y geométricos típicos del primer románico. Esta cripta, de reducido tamaño, no solo es un testimonio arquitectónico, sino también un espacio cargado de simbolismo, vinculado al culto y al recuerdo de reliquias y personajes relevantes de la historia eclesiástica navarra.

Portada románica de la Catedral gótica de Pamplona |
Además, se conservan capiteles y fragmentos escultóricos procedentes del claustro y de la antigua portada románica, hoy expuestos en el museo catedralicio. Estas piezas muestran escenas bíblicas, figuras zoomorfas, entrelazos vegetales y representaciones de santos y apóstoles, esculpidos con la característica rigidez expresiva del románico pleno. Algunos de estos elementos fueron reaprovechados como materiales de construcción en fases posteriores y redescubiertos durante las restauraciones modernas.
En el claustro gótico se pueden observar también ciertos elementos decorativos y constructivos románicos reutilizados, lo que evidencia la transición entre estilos y la voluntad de preservar la memoria del templo original. Aunque el claustro actual responde a un lenguaje gótico avanzado, algunos detalles menores, como molduras o ménsulas reaprovechadas, pueden rastrearse hasta el edificio anterior.
Finalmente, aunque no ha llegado hasta nosotros en su conjunto, se sabe que la portada principal del templo románico fue una de las más ricas del románico navarro, con escenas del Juicio Final, figuras de profetas y apóstoles, y un tímpano que representaba probablemente la Maiestas Domini. De ella se conservan fragmentos escultóricos en el Museo de la Catedral y en el Museo de Navarra, donde pueden contemplarse como vestigios de la importancia artística del templo anterior.

Ayuntamiento de Pamplona |
Continuamos dando una vuelta por Pamplona, vemos el magnífico edificio de Ayuntamiento de Pamplona GPS N 42.8184187 W1.6467446, situado en el corazón de la ciudad, es mucho más que la sede del gobierno municipal: es un símbolo de unidad histórica y un escenario central en la vida social y cultural de la capital navarra. Levantado originalmente en 1423 tras el famoso Privilegio de la Unión otorgado por el rey Carlos III el Noble, su construcción materializó la reconciliación entre los tres burgos medievales enfrentados durante siglos: San Cernin, San Nicolás y Navarrería. La creación de un solo gobierno común y de una casa consistorial fue un paso decisivo hacia la formación de una ciudad unificada, que desde entonces se articuló en torno a este edificio.
El edificio actual, aunque ha sido reformado en distintas épocas, mantiene su carácter institucional y su elegancia arquitectónica. Su fachada principal, finalizada en 1752, es uno de los mejores ejemplos de arquitectura civil barroca en Navarra. Dividida en tres niveles y rematada por un cuerpo triangular coronado por un reloj con campanario, la fachada presenta una disposición equilibrada, con columnas salomónicas, balcones de hierro forjado y esculturas alegóricas que representan valores cívicos como la justicia, la prudencia y el poder municipal. El conjunto es dinámico, decorativo y monumental, reflejo de una ciudad que en el siglo XVIII deseaba mostrarse moderna, ordenada y respetuosa con su historia.

Portada del Ayuntamiento de Pamplona |
En la parte superior, entre relojes y escudos, destaca el tradicional campanario que alberga figuras móviles, entre ellas el carillón con autómatas que marca el paso del tiempo en determinados momentos del día. Esta combinación de elementos arquitectónicos y ornamentales hace del ayuntamiento no solo un centro administrativo, sino también un icono estético de la ciudad.
Su protagonismo se multiplica durante las fiestas de San Fermín. Cada 6 de julio, a mediodía, la Plaza Consistorial se convierte en el centro de atención mundial cuando, desde el balcón principal del Ayuntamiento, se lanza el chupinazo que marca el inicio oficial de las fiestas. Este acto, cargado de emoción colectiva, ha convertido la fachada del Ayuntamiento en una imagen universalmente reconocible, símbolo del espíritu festivo de Pamplona.

Iglesia san Cermín de Pamplona |
Intentamos ver alguna de las iglesias románicas como san Cermín o iglesia san Saturio GPS N 42.8182122 W.6480092, al final tiramos la toalla porque es imposible, están todas cerradas.
La iglesia es uno de los templos más antiguos y con mayor carga simbólica de la ciudad. Situada en el corazón del casco viejo, fue durante siglos el centro espiritual del antiguo burgo de San Cernin, uno de los tres núcleos que conformaban la Pamplona medieval. Su origen se remonta al siglo XIII, cuando se construyó sobre una iglesia románica anterior, en un momento en que los conflictos entre burgos obligaban a levantar edificios que no solo sirvieran como lugar de culto, sino también como espacios de defensa.
El aspecto macizo y fortificado del templo responde a esta doble función. La iglesia presenta una sola nave de gran amplitud, cubierta por bóvedas de crucería gótica, con capillas laterales añadidas en siglos posteriores. En el exterior destacan sus dos torres simétricas, de planta cuadrada, que no solo alojaban campanas, sino que también cumplían una función defensiva: una como torre de vigilancia y la otra como acceso protegido. Estas torres le dan al conjunto un carácter casi militar, que se refuerza con sus altos muros, contrafuertes y pocas ventanas, propias de una iglesia-fortaleza.

Portada de la Iglesia san Cermín de Pamplona |
El acceso principal se realiza a través de una portada gótica del siglo XIV, con arquivoltas apuntadas decoradas con esculturas que representan santos, apóstoles y ángeles. Sobre la puerta, en una hornacina, se encuentra la figura del patrón, San Saturnino, obispo mártir del siglo III que, según la tradición cristiana pamplonesa, fue el primer evangelizador de la ciudad. Su culto está muy arraigado en Pamplona, y su festividad, el 29 de noviembre, se celebra con especial devoción.
En el interior, además de su arquitectura sobria y solemne, destacan varias obras de arte. Entre ellas, un retablo barroco del siglo XVII, diversas imágenes góticas y renacentistas de la Virgen y los santos, y un hermoso órgano que aún hoy se utiliza en celebraciones religiosas. También se conservan detalles litúrgicos de gran valor, como pilas bautismales, lámparas de forja y piezas de orfebrería vinculadas al culto local.
La iglesia de San Saturnino no solo fue testigo de la vida religiosa y política del burgo medieval, sino que también tiene un lugar destacado en la historia contemporánea de Pamplona. En su plaza se encuentra el Ayuntamiento, y desde sus torres se ha dado tradicionalmente el toque de campanas para acontecimientos importantes de la ciudad. De hecho, fue desde esta iglesia donde, según la leyenda, San Fermín fue bautizado.

Corrales de Santo Domingo de Pamplona |
Decidimos regresar al área autocaravanas, antes podemos ver la cuesta de Santo Domingo desde donde salen los toros tan famosos. Los Corrales de Santo Domingo en Pamplona son un conjunto histórico de corrales o establos que tradicionalmente se usaban para alojar al ganado, especialmente al ganado bravo destinado a las corridas y encierros de San Fermín. Estos corrales se encuentran en el barrio de Santo Domingo, una zona vinculada desde antiguo a las actividades rurales y ganaderas dentro de la ciudad.

Hospital de la Orden de San Juan de Jerusalén Cizur el Menor |
Nuestro siguiente destino está cerca, es Cizur el Menor, aquí se encuentra el antiguo hospital de la Orden de San Juan de Jerusalén GPS N 42.7889155 W1.6780471. La iglesia es una magnífica fortaleza, mitad iglesia, mitad castillo.
Afortunadamente una voluntaria que lleva el albergue se ocupa de abrir este conjunto histórico. La iglesia románica destaca por el ábside, la nave despojada de decoración y la portada con tres arquivoltas y un tímpano con un crismón.
El Hospital de la Orden de San Juan de Jerusalén en Cizur constituye un testimonio histórico muy relevante de la presencia de esta antigua orden militar y religiosa en la zona de Navarra. Fundado en la Edad Media, este hospital formaba parte de la red de hospitales y albergues que la Orden de San Juan estableció a lo largo del Camino de Santiago, con el objetivo de atender y cuidar a los peregrinos que recorrían esta ruta milenaria hacia Santiago de Compostela.
Situado en el término municipal de Cizur, a pocos kilómetros de Pamplona, el hospital ofrecía refugio, asistencia médica y alojamiento a los viajeros, muchos de los cuales llegaban agotados o enfermos tras largas jornadas de caminata. La Orden de San Juan, conocida también como los Caballeros Hospitalarios, combinaba su labor militar con una misión humanitaria, poniendo especial énfasis en el cuidado de los enfermos y la protección de los peregrinos.

Hospital de la Orden de San Juan de Jerusalén Cizur el Menor |
El edificio, aunque ha sufrido modificaciones y restauraciones a lo largo de los siglos, conserva elementos arquitectónicos característicos del estilo románico y gótico propios de la época de su fundación. Sus muros robustos y sus espacios amplios reflejan la funcionalidad y la solemnidad propias de un lugar dedicado a la hospitalidad y la atención sanitaria en tiempos medievales.
Además de su función hospitalaria, este enclave servía como centro estratégico y punto de encuentro para miembros de la Orden y peregrinos, contribuyendo así a la seguridad y organización del Camino de Santiago en esta zona de Navarra. La presencia de la Orden de San Juan en Cizur también está vinculada a la difusión cultural y religiosa, dejando una huella significativa en la historia local y regional.
El edificio destaca por su planta de una sola nave con ábside semicircular, muros robustos, ventanas abocinadas y capiteles con motivos vegetales que reflejan la transición entre el románico y el gótico. La torre cuadrada con almenas aporta un aire defensivo, característica común en construcciones de órdenes militares de la época. Además de la iglesia, el conjunto original incluía un claustro, varias dependencias conventuales y un hospital, que en conjunto formaban un centro vital para la Orden en la región.

Interior Hospital de la Orden de San Juan de Jerusalén Cizur el Menor |
A lo largo de los siglos, la iglesia y sus dependencias sufrieron transformaciones y la desamortización del siglo XIX provocó el abandono del conjunto, perdiéndose gran parte de las edificaciones originales. Actualmente, la iglesia pertenece al Gobierno de Navarra y está gestionada por la Orden de Malta, que la utiliza para actos culturales y, durante la temporada alta de peregrinación, como albergue para los caminantes del Camino de Santiago.
La portada de la iglesia de San Juan de Jerusalén en Cizur Menor es un claro reflejo de la arquitectura románica tardía que caracteriza a este templo. Su arco de medio punto, robusto y sencillo, destaca por su funcionalidad y por la sensación de seguridad que transmite, cualidades fundamentales para un edificio vinculado a una orden militar y hospitalaria. Las arquivoltas que la enmarcan, decoradas con molduras geométricas y motivos vegetales, aportan profundidad y ritmo visual, integrando arte y estructura de manera armoniosa.
Los capiteles que adornan las jambas de la portada presentan una ornamentación vegetal estilizada, símbolo de vida y renacimiento, un detalle que conecta la espiritualidad del románico con la misión humanitaria de la Orden de San Juan. Aunque el tímpano es sencillo o incluso inexistente, esta austeridad no resta importancia al conjunto, sino que refuerza la sobriedad y la esencia espiritual del lugar.

Portada del Hospital de la Orden de San Juan de Jerusalén Cizur el Menor |
Esta portada, además de ser la entrada física al templo, representa la puerta simbólica hacia un espacio sagrado y protegido, un refugio para los peregrinos que cruzaban el Camino de Santiago. Su diseño combina la fortaleza arquitectónica con una acogida visual que invita a la reflexión y a la calma, aspectos esenciales para quienes buscaban ayuda y descanso en la época medieval.

Iglesia románica de San Emeterio y San Celedonio Cizur el Menor |
Subimos a lo alto de un promontorio de Cizur donde se encuentra la otra iglesia románica de San Emeterio y San Celedonio GPS N42.7890998 W1.6811416. No tenemos suerte, llamamos al párroco pero no contesta. Desgraciadamente las siguientes iglesias que dependen de este cura, verdaderas joyas que han llegado hasta el siglo XXI, estarán cerradas.
La iglesia de San Emeterio y San Celedonio en Cizur Menor es un claro reflejo del románico rural navarro, caracterizado por su sencillez estructural y su funcionalidad. La planta de una sola nave con ábside semicircular sigue los patrones tradicionales del románico, orientando el templo hacia el este como símbolo de la luz y la resurrección. Los muros de sillería robusta y los contrafuertes exteriores aportan estabilidad y resistencia, elementos esenciales para las construcciones de la época.
La portada, con su arco de medio punto y arquivoltas decoradas con motivos geométricos y vegetales estilizados, no solo actúa como punto de acceso, sino que también introduce al visitante en un espacio cargado de simbolismo y espiritualidad. Las pequeñas ventanas abocinadas regulan la entrada de luz natural, generando una atmósfera recogida y propicia para la oración.

Portada de la Iglesia románica de San Emeterio y San Celedonio Cizur el Menor |
Este templo, con su equilibrio entre austeridad y detalle ornamental, representa la fusión entre la arquitectura funcional y el arte religioso medieval. A lo largo de los siglos, ha servido como espacio de culto y referencia comunitaria, preservando en sus piedras la historia y la devoción de la población local. En el interior, los capiteles tallados reflejan el lenguaje artístico del románico, donde la naturaleza y los motivos simbólicos se combinan para transmitir mensajes de fe y protección. Aunque en ocasiones la cubierta ha sido objeto de reformas, la presencia original de bóvedas de cañón o de medio punto aún puede apreciarse en algunos puntos, recordando la técnica constructiva de la época.
Este templo, con su equilibrio entre austeridad y detalle ornamental, representa la fusión entre la arquitectura funcional y el arte religioso medieval. A lo largo de los siglos, ha servido como espacio de culto y referencia comunitaria, preservando en sus piedras la historia y la devoción de la población local.

La iglesia de Nuestra Señora de la Purificación de Gondolaz |
Seguimos el recorrido hasta La iglesia de Nuestra Señora de la Purificación de Gondolaz con su hermoso pórtico GPS N 42.7915554 W1.7179609.
La Iglesia de Nuestra Señora de la Purificación, situada en el pequeño pueblo de Gondolaz, es un ejemplo representativo del patrimonio religioso rural navarro, que combina elementos de diferentes estilos arquitectónicos, con un fuerte predominio del románico y algunos añadidos posteriores que enriquecen su estructura.
Construida originariamente en época medieval, esta iglesia destaca por su sencillez y funcionalidad, características propias de los templos rurales destinados a servir a comunidades pequeñas. La planta suele ser de una sola nave con ábside semicircular, siguiendo la tradición románica, aunque las reformas a lo largo de los siglos han aportado detalles góticos y renacentistas.
Los muros, elaborados en piedra, muestran una solidez y austeridad típicas del románico navarro, mientras que las ventanas pequeñas y abocinadas regulan la entrada de luz, generando un ambiente recogido y propicio para el culto. La portada de la iglesia, con su arco de medio punto y decoración sencilla, mantiene el estilo sobrio que caracteriza a la construcción.

Portada de La iglesia de Nuestra Señora de la Purificación de Gondolaz |
En el interior, el templo alberga elementos artísticos de valor, como retablos y esculturas, que reflejan la devoción local hacia la Virgen de la Purificación. Esta advocación mariana es especialmente celebrada en el valle, y la iglesia es centro de festividades tradicionales que mantienen viva la identidad cultural del pueblo.
La portada románica de la iglesia de Nuestra Señora de la Purificación su arco de medio punto ofrece una entrada sólida y equilibrada, que a la vez resulta acogedora para los fieles que acceden al templo. Las arquivoltas, discretamente abocinadas y adornadas con molduras geométricas sencillas, aportan profundidad y ritmo visual sin perder la sobriedad característica de la época.
Los capiteles que coronan las jambas están tallados con motivos vegetales estilizados, símbolo de vida y renovación, elementos frecuentes en el arte románico que conectan el mundo natural con la espiritualidad cristiana. El guardapolvo, que recorre el perímetro del arco, refuerza la sensación de protección y enmarca la puerta como un umbral sagrado.

Galería de la La iglesia de Nuestra Señora de la Purificación de Gondolaz |
Esta simplicidad decorativa responde tanto a las limitaciones materiales como a la intención de crear un espacio funcional y simbólico, donde la entrada al templo representaba la transición del mundo profano al espacio sagrado. Así, la portada no solo cumple una función estructural, sino que también actúa como un mensaje visual para los peregrinos y fieles, invitándolos a dejar atrás lo cotidiano y adentrarse en la contemplación y la fe.

Iglesia de San Román Larraya |
La iglesia de San Román Larraya GPS N 42.7767 W1.7648151 (no podemos ver su interior) con su ábside semicircular, único, es un valioso ejemplo del patrimonio religioso y arquitectónico de Navarra, que refleja la historia y la tradición de esta zona rural. Esta iglesia, con orígenes que se remontan a la Edad Media, combina elementos románicos con reformas posteriores que enriquecen su estructura y estética, mostrando la evolución del arte sacro a lo largo de los siglos.
Construida inicialmente en estilo románico, San Román destaca por su planta sencilla y funcional, con una nave única y un ábside semicircular que conserva detalles característicos de esta etapa, como muros de sillería, contrafuertes y ventanas pequeñas y abocinadas que regulan la entrada de luz, generando un ambiente recogido y propicio para el culto.
La portada, con su arco de medio punto y decoración sobria, es un ejemplo claro de la estética románica, donde la sobriedad y la solidez priman sobre la ornamentación excesiva. En el interior, algunos capiteles tallados y otros detalles arquitectónicos conservan el lenguaje artístico medieval, aunque la iglesia ha experimentado reformas que han añadido elementos barrocos y neoclásicos, integrándose armónicamente en el conjunto.

Iglesia San Martín de Ubani |
La iglesia San Martín de Ubani GPS N 42.7747475 W1.7861699 con su excepcional portada y galería porticada, no dejamos de soñar como puede ser su interior.
La iglesia de San Martín es un pequeño templo rural situado en el corazón de Navarra que destaca por su sencillez y su arraigo en la tradición arquitectónica y religiosa de la región. Construida en su origen durante la Edad Media, esta iglesia refleja las características propias del románico rural, aunque ha sufrido diversas reformas que han modificado y enriquecido su estructura a lo largo de los siglos.
Su planta es de una sola nave con un ábside semicircular, elementos típicos de la arquitectura románica que brindan un espacio recogido y funcional para la celebración del culto. Los muros de sillería robusta y las pequeñas ventanas abocinadas permiten controlar la luz natural, creando un ambiente propicio para la oración y la meditación.
La portada, aunque sencilla, presenta un arco de medio punto que evoca la solidez y el equilibrio propios del románico, y está enmarcada por molduras discretas que realzan la entrada sin perder la sobriedad característica de los templos rurales. En el interior, se conservan detalles arquitectónicos y escultóricos que remiten a la época medieval, aunque algunas reformas posteriores han incorporado elementos barrocos y neoclásicos que enriquecen su aspecto sin desvirtuar su esencia original.
Nuestro último destino es el área de autocaravanas de Ayegui, está llena, pero la policía local nos permite pasar la noche en la puerta. Las coordenadas GPS del lugar corresponden con N42.655008 W2.045157 .
Día 4 del Camino de Santiago Francés. Ruta: Ayegui- Estella-Viana

Albergue de Peregrinos Rocamador en Estella |
El día comienza en la puerta del área de autocaravanas de Ayegui GPS del N42.655008 W2.045157, con permiso de la policía local.
Estamos ya en tierras navarras, citaré lo que el clérigo Aymerid Picaud opinaba en el siglo XIII de los navarros:
"...viene la tierra de los navarros, rica en pan, vino, Son un pueblo bárbaro, diferente de todos los demás en sus costumbres y naturaleza, colmado de maldades, de color negro, de aspecto innoble, malvados, perversos, pérfidos, desleales, lujuriosos, borrachos, agresivos, feroces y salvajes, desalmados y réprobos, impíos y rudos, crueles y pendencieros, desprovistos de cualquier virtud y enseñados a todos los vicios e iniquidades, parejos en maldad a los Getas y a los sarracenos y enemigos frontales de nuestra nación gala. Por una miserable moneda, un navarro o un vasco liquida, como pueda, a un francés. En alguna de sus comarcas, en Vizcaya o Álava por ejemplo, los navarros, mientras se calientan, se enseñan sus partes, el hombre a la mujer y la mujer al hombre. Además, los navarros fornican incestuosamente al ganado...."
El pueblo de Ayegui está pegado a Estella, decidimos acercarnos y quedarnos aparcados en el polígono industrial de Estella, es gratuito GPS N42.659985 W2.035590. Hoy es fiesta y está todo petado.

Puerta de San Nicolás de Estella |
De camino al centro pasamos por Albergue de Peregrinos Rocamador, tiene una pequeña iglesia románica pero no vemos la puerta abierta GPS N 42.6671032 W2.0386651.
Atravesamos la puerta de San Nicolás y lo primero que vemos es un estupendo grill donde están asando unos magníficos corderos, al parecer hay plazas libres, pero el precio de 40 euros nos hace desistir.
En un promontorio está la magnífica iglesia románica de San Pedro de la Rúa, nos descoloca un poco porque tiene una arquitectura un tanto diferente. En exterior está el claustro románico que solamente ha llegado a nuestros días dos de sus cuatro galerías porque dos de ellas quedaron sepultadas con la voladura del castillo. En sus columnas destacan los capiteles historiados.
La Iglesia de San Pedro de la Rúa, situada en la localidad navarra de Estella-Lizarra, es uno de los ejemplos más representativos del arte románico en la Comunidad Foral de Navarra. Su origen se remonta al siglo XII, aunque ha sufrido diversas modificaciones y ampliaciones a lo largo de los siglos. Está ubicada en una posición estratégica, sobre una ladera que domina el antiguo burgo de San Pedro, lo que le confiere un carácter monumental y defensivo.

Iglesia de san Pedro de la Rúa de Estella |
El templo presenta una planta basilical con tres naves, aunque en la actualidad solo se conservan parcialmente debido a reformas posteriores. Una de las características más destacadas de la iglesia es su claustro románico.
La portada principal, situada en el lado sur, es otro de los elementos notables. Está decorada con arquivoltas de medio punto y capiteles historiados que muestran una rica iconografía religiosa. El campanario, de factura más tardía, se alza sobre la nave central y confiere al conjunto un perfil distintivo que se divisa desde distintos puntos de la ciudad.
En el interior del templo se pueden contemplar varios retablos barrocos, entre los que destaca el retablo mayor, una obra de estilo barroco realizada en el siglo XVII. Este retablo está presidido por una imagen de San Pedro, titular de la iglesia, y rodeado de esculturas de otros santos y elementos decorativos dorados, que contrastan con la sobriedad del románico original.
También merecen atención los sepulcros medievales que se encuentran en el interior, algunos de ellos pertenecientes a personajes nobles o eclesiásticos vinculados a la historia de Estella. Estos sepulcros, labrados en piedra, presentan decoraciones góticas o románicas según la época de ejecución.

Ábsides románicos de la Iglesia de san Pedro de la Rúa de Estella |
A pesar de las reformas, aún conserva detalles originales del románico, como los muros de sillería y algunos arcos fajones. El templo ha sido restaurado en diversas ocasiones, especialmente tras los daños sufridos durante las guerras carlistas y otros conflictos.
El claustro de la Iglesia de San Pedro de la Rúa, aunque parcialmente conservado, es uno de los elementos más valiosos del conjunto monumental. Construido en el siglo XII, se trataba originalmente de un claustro completo de planta cuadrada, vinculado a un antiguo conjunto monástico del que hoy solo sobrevive una de las galerías. A pesar de su estado fragmentario, esta panda restante permite apreciar la extraordinaria calidad escultórica de sus capiteles románicos, considerados una de las mejores muestras de este arte en Navarra.
Cada capitel es una pequeña obra maestra de talla en piedra, decorada con una gran variedad de escenas y motivos. Entre ellos se encuentran representaciones bíblicas, como la historia de Daniel en el foso de los leones, la Adoración de los Reyes Magos o el Sacrificio de Isaac, todas tratadas con un fuerte simbolismo y gran expresividad. Junto a estas escenas religiosas, también aparecen figuras fantásticas, como grifos, sirenas, centauros y dragones, que encarnan el imaginario medieval y su visión del bien y del mal.

Claustro de la Iglesia de san Pedro de la Rúa de Estella |
Además, algunos capiteles presentan motivos vegetales y geométricos, como hojas de acanto, espirales y entrelazados, típicos del repertorio ornamental románico. Esta variedad iconográfica no solo tenía un fin decorativo, sino también pedagógico y moralizante, ya que los capiteles servían como soporte visual para la enseñanza de los valores cristianos a una población mayoritariamente analfabeta.

Capitel románico de la Iglesia de san Pedro de la Rúa de Estella |
La técnica escultórica utilizada en estos capiteles demuestra un gran dominio del relieve y del volumen, con figuras que muestran movimiento, dramatismo y atención al detalle. A pesar del desgaste del tiempo y de las destrucciones sufridas en siglos posteriores —especialmente tras la explosión de un polvorín cercano en el siglo XVI—, el claustro de San Pedro de la Rúa sigue siendo una de las joyas del románico navarro.
La elaboración de un capitel románico era un proceso laborioso que requería tiempo, habilidad y paciencia. Aunque no existen registros exactos del tiempo que se empleaba en tallar un solo capitel, los expertos estiman que un maestro escultor podía tardar entre varias semanas y hasta dos o tres meses, dependiendo de la complejidad del diseño, el tamaño del capitel y la calidad de la piedra utilizada. Este proceso comenzaba con el desbaste del bloque de piedra, generalmente caliza, elegido por su facilidad para ser trabajada, pero también por su resistencia al paso del tiempo.

Capitel románico de la Iglesia de san Pedro de la Rúa de Estella |
Una vez cortado el bloque en la forma básica del capitel, se dibujaban sobre su superficie los motivos a cincelar, que podían ser simples decoraciones vegetales o complejas escenas bíblicas y figuras simbólicas. El trabajo del escultor era manual y delicado: utilizaba cinceles, punteros, martillos y otras herramientas para dar forma a los volúmenes y conseguir los detalles. Las técnicas variaban según las regiones y los estilos locales, pero en todos los casos requerían una profunda experiencia y conocimientos iconográficos, ya que muchos capiteles servían como soporte visual para la enseñanza religiosa.
Además, el escultor no trabajaba solo. En los talleres medievales colaboraban aprendices, ayudantes y otros artesanos que preparaban la piedra o se encargaban de tareas secundarias, mientras el maestro se centraba en los elementos más delicados y artísticos. Todo este proceso formaba parte de una cadena de producción que podía durar años en el caso de grandes claustros o iglesias con numerosos capiteles, como en San Pedro de la Rúa.

Capitel románico de la Iglesia de san Pedro de la Rúa de Estella |
El tiempo invertido en cada capitel es testimonio del valor que se daba al arte religioso en la Edad Media, no solo como decoración, sino como una forma de transmitir mensajes espirituales y de rendir culto a través de la belleza. Hoy, siglos después, esos capiteles siguen hablándonos, esculpidos con una paciencia y un propósito que el tiempo no ha borrado.
En información y turismo nos indican que estamos de suerte porque hoy abre la iglesia del santo Sepulcro que solamente es visitable una vez al mes, hoy hasta las 12,30 horas.

Iglesia del Santo Sepulcro de Estella |
Marchamos rápidamente andando para no perdernos poder presenciar el interior de la iglesia del Santo Sepulcro GPS N 42.6698869 W2.0265985, situada en la calle de Curtidores, 6.
La Iglesia del Santo Sepulcro, es uno de los templos medievales más emblemáticos de la ciudad y una parada destacada en el Camino de Santiago. Su construcción comenzó en el siglo XII y se prolongó hasta el siglo XIV, lo que explica la mezcla de estilos que se aprecia en su arquitectura, principalmente románico tardío y gótico, reflejo de los cambios artísticos ocurridos a lo largo del tiempo.
Uno de los elementos más impresionantes del templo es su portada gótica, tiene uno de los conjuntos escultóricos más sobresalientes del gótico navarro y un verdadero libro de piedra que narra escenas clave del cristianismo. Realizada en el siglo XIV, se sitúa en la fachada occidental del templo y está compuesta por un tímpano, varias arquivoltas, jambas y un parteluz, todos ellos ricamente decorados con figuras talladas con gran precisión y fuerza expresiva.
En el tímpano, se desarrolla una compleja escena del Juicio Final, tema muy frecuente en el arte medieval. En el centro, destaca la figura de Cristo en Majestad, sentado en actitud de juez, con los brazos extendidos mostrando las llagas de la crucifixión. A ambos lados, aparecen los ángeles con los instrumentos de la Pasión —la cruz, la lanza, la corona de espinas— y los apóstoles, colocados de forma simétrica, como testigos del juicio. Más abajo, en registros separados, se representa la resurrección de los muertos, el pesaje de las almas (psicostasis) por San Miguel, y la separación de los elegidos y los condenados, estos últimos arrastrados por demonios hacia el infierno, tallados con rasgos grotescos y gestos exagerados.

Detalle de la portada Iglesia del Santo Sepulcro de Estella |
Las jambas están ocupadas por una serie de figuras de gran elegancia que representan a apóstoles, profetas y santos, cada uno con sus atributos característicos. Estas esculturas, de cuerpo entero y de bulto redondo, muestran un profundo conocimiento anatómico y una clara influencia del gótico francés, especialmente del estilo de Chartres o Reims. Sus rostros, serenos y solemnes, invitan al recogimiento y al respeto, mientras que sus vestiduras caen en pliegues marcados que muestran un claro dominio técnico.
Las arquivoltas, que enmarcan el tímpano en forma de arco apuntado, están decoradas con un sinfín de figuras pequeñas: ángeles, músicos celestiales, patriarcas y vírgenes, todos ellos colocados en filas concéntricas. Cada figura es única, con una expresión, gesto o postura distinta, lo que sugiere la participación de varios escultores y un alto grado de detalle en la planificación iconográfica. En la parte exterior, algunas arquivoltas incluyen motivos decorativos vegetales y geométricos.
El conjunto se completa con el parteluz, la columna central que divide la puerta, donde antiguamente se encontraba una escultura de gran tamaño, probablemente una Virgen con el Niño o un Cristo, aunque actualmente está desaparecida. Pese a esa pérdida, la portada conserva su fuerza narrativa y su calidad escultórica.

Retablo Mayor de la Iglesia del Santo Sepulcro de Estella |
Este conjunto no solo tenía un valor estético, sino también catequético: enseñaba a los fieles las verdades del dogma cristiano a través de imágenes comprensibles, apelando tanto a la emoción como al intelecto. Hoy en día, la portada del Santo Sepulcro sigue siendo una de las obras maestras del gótico escultórico navarro, testimonio del fervor religioso, del talento artístico y de la importancia cultural de Estella en la Edad Media.
El interior de la iglesia es de una sola nave, con capillas laterales añadidas en épocas posteriores. Aunque más sobrio que el exterior, conserva elementos de gran valor, como retablos barrocos y una imagen del Cristo Yacente, que también remite al simbolismo del sepulcro de Cristo. La combinación de luz tenue, piedra desnuda y silencio refuerza el carácter espiritual del lugar.
Durante siglos, la iglesia del Santo Sepulcro cumplió una importante función religiosa y social, vinculada a las cofradías de peregrinos y a la vida urbana de Estella. En la actualidad, el templo se encuentra cerrado al culto regular, pero su valor histórico y artístico lo convierte en un monumento de primer orden dentro del patrimonio navarro.

Fiesta de la Semana Medieval de Estella |
En estos momentos las calles de Estella son un festival donde la gente va vestida de medieval y recrea la vida de entonces. Se aprecia una alegría desbordante entre sus gentes.
La Semana Medieval de Estella-Lizarra es una de las celebraciones más emblemáticas y esperadas del verano en Navarra. Se celebra cada año a finales de julio y transforma por completo la ciudad, devolviéndola a su esplendor medieval durante varios días de fiesta, historia y cultura popular. Esta celebración nace con el objetivo de poner en valor el rico pasado medieval de Estella, una ciudad clave en el Camino de Santiago y antiguo cruce de culturas, comercio y religiosidad.
Durante la Semana Medieval, las calles del casco antiguo se engalanan con estandartes, banderas y decoraciones propias de la Edad Media. Los balcones se visten con telas heráldicas, y los vecinos participan activamente ataviados con trajes medievales, lo que refuerza el ambiente de inmersión histórica. Se instalan mercados artesanales con productos tradicionales, puestos de oficios antiguos —como herreros, curtidores, alfareros o escribanos—, así como tabernas y puestos de comida con ambientación rústica.

Leprosos en la Fiesta de la Semana Medieval de Estella |
Uno de los principales atractivos es el gran desfile medieval, en el que participan decenas de figurantes representando personajes históricos, como caballeros, damas, trovadores, campesinos, soldados y miembros del clero. A menudo, la semana gira en torno a un personaje histórico concreto vinculado a Estella, como Sancho VII el Fuerte o Blanca de Navarra, y se organizan actividades teatrales y recreaciones que narran episodios de su vida o de la historia local.

Leproso en la Fiesta de la Semana Medieval de Estella |
A lo largo de la semana, se celebran también justas de caballeros, torneos a caballo, espectáculos de cetrería, música antigua en vivo, danzas medievales y actuaciones nocturnas que llenan de vida plazas como San Martín, los alrededores del Palacio de los Reyes de Navarra o el puente de la Cárcel. Los niños disfrutan de talleres y juegos de época, y los visitantes pueden degustar productos locales en un entorno único.

Río Ega de Estella |
Atravesamos el río Ega hacia la otra orilla por el llamado Puente de la Cárcel GPS N 42.6699905 W2.0275147. Es un símbolo de unión entre los distintos barrios históricos de Estella y un testimonio vivo de la herencia jacobea que marcó el desarrollo de la ciudad.
El Puente de la Cárcel es uno de los elementos más emblemáticos del patrimonio histórico de Estella-Lizarra, tanto por su valor arquitectónico como por su importancia simbólica dentro del trazado urbano de la ciudad. Situado sobre el río Ega, este puente de origen medieval conectaba dos de los antiguos burgos de Estella: el burgo de San Martín y el burgo de San Pedro. Su nombre proviene de la antigua cárcel real que existía en sus inmediaciones, concretamente en la zona que hoy ocupa el Museo Gustavo de Maeztu, en el edificio del antiguo Palacio de los Reyes de Navarra.
Construido en piedra, el puente actual es el resultado de varias reconstrucciones a lo largo de los siglos, ya que el original, del siglo XII, fue derribado por una riada en el siglo XIX. Aun así, su diseño conserva el espíritu medieval, con un solo arco apuntado que se alza de forma elegante sobre las aguas del Ega. Esta forma responde a criterios tanto estructurales como estéticos, y refleja la maestría de la ingeniería medieval aplicada a los caminos de peregrinación.

Puente de la Cárcel de Estella |
El puente tenía un papel esencial dentro del Camino de Santiago, ya que permitía a los peregrinos cruzar el río y acceder directamente al casco antiguo, encontrándose muy cerca de lugares clave como la Iglesia del Santo Sepulcro, el Palacio de los Reyes de Navarra y la Iglesia de San Pedro de la Rúa. Su uso no era únicamente peatonal; también lo atravesaban comerciantes, soldados y habitantes de la ciudad, convirtiéndolo en un punto de tránsito vital en la vida diaria de la Estella medieval.

Portada sur de la Iglesia de San Miguel de Estella |
Otra de las iglesias es la de San Miguel GPS N42.6709639 W2.0297744 , situada en un promontorio. Su arquitectura corresponde con el románico tardío.
La Iglesia de San Miguel de Estella-Lizarra es uno de los templos más importantes y singulares del románico navarro, tanto por su imponente presencia como por la riqueza escultórica que conserva. Situada en una posición elevada sobre el antiguo burgo franco de San Miguel, domina la ciudad con su silueta característica, visible desde varios puntos del casco histórico. Su construcción comenzó a finales del siglo XII y continuó durante el siglo XIII, lo que explica la coexistencia de elementos románicos y góticos en su estructura.
El elemento más destacado de la iglesia es, sin duda, su portada norte, una auténtica joya de la escultura románica, que destaca por su compleja y rica iconografía, así como por la calidad técnica de su escultura. Este conjunto escultórico se organiza en torno al tímpano, las arquivoltas y las jambas, formando un relato visual de profundo contenido teológico y espiritual. En el centro del tímpano aparece la figura de Cristo en Majestad, sentado sobre un trono, con los brazos abiertos en actitud de juicio y rodeado por la mandorla que simboliza su divinidad. A su lado se disponen los símbolos de los cuatro evangelistas —el águila, el león, el toro y el ángel— que acompañan la imagen central y refuerzan el carácter sagrado de la escena.

Retablo mayor de la Iglesia de San Miguel de Estella |
Bajo esta imagen principal, se desarrollan escenas del Juicio Final, donde se representan a los apóstoles sentados a la derecha de Cristo y a la izquierda los condenados, representados con rostros angustiados y cuerpos retorcidos, mientras que demonios grotescos los arrastran hacia el infierno. Este contraste entre salvación y condena se enfatiza con un detallismo expresivo que busca conmover al espectador y recordarle la importancia de la fe y la vida moral. En la parte inferior, se observa el psicostasis, la pesada del alma, que simboliza el juicio individual ante Dios, con San Miguel Arcángel como balancero.
Las arquivoltas que enmarcan el tímpano están decoradas con una serie de figuras que representan a ángeles músicos, profetas y santos, todos tallados con una precisión y expresividad notables. Cada figura, aunque pequeña, posee un tratamiento escultórico detallado, con pliegues en las vestiduras, gestos y rostros individualizados que aportan vida a la escena. Las arquivoltas forman un círculo que invita a la contemplación y refuerza el mensaje religioso de la portada.

Portada norte de la Iglesia de San Miguel de Estella |
Las jambas que flanquean la puerta están ocupadas por esculturas de apóstoles y santos de cuerpo entero, colocados en posición hierática y portando sus atributos iconográficos, que permiten su identificación. Estas figuras muestran un estilo vigoroso y detallado, con pliegues marcados en las ropas y rostros serenos, en consonancia con la solemnidad del conjunto. El equilibrio entre las figuras y la simetría general de la portada crean una sensación de armonía que subraya la autoridad divina representada.
Este conjunto escultórico no solo tiene una función decorativa, sino que sirve como un manual visual para los fieles, muchos de los cuales en la Edad Media eran analfabetos. A través de estas imágenes, la portada comunica las enseñanzas cristianas sobre el juicio, la salvación y la condena, invitando a la reflexión espiritual antes de entrar en el templo. La portada norte de San Miguel, con su poder narrativo y su belleza técnica, es sin duda una de las expresiones más completas y conmovedoras del románico en Navarra
La iglesia presenta una planta basilical con una sola nave y ábside semicircular. En su interior, destacan las bóvedas de crucería que sustituyeron en época gótica a las originales de cañón, así como varias capillas laterales añadidas con el paso del tiempo. La combinación de la sobriedad románica y las reformas góticas da lugar a un espacio de gran armonía y solemnidad. También se conservan varios retablos barrocos de notable interés, entre ellos el retablo mayor, presidido por una imagen de San Miguel Arcángel, patrón del templo, representado venciendo al demonio.

Detalles de la portada norte de la Iglesia de San Miguel de Estella |
Otro aspecto notable es la ubicación de la iglesia, ya que se alza sobre una escalinata que conecta directamente con el puente de San Miguel y el barrio antiguo. Esta disposición no solo le daba una función religiosa, sino también simbólica y estratégica, reforzando la presencia cristiana en una ciudad que durante siglos fue cruce de caminos, culturas y credos.

Comida en Estella |
Es la hora de la comida decidimos sumarnos a la fiesta y almorzar, marchamos hasta la plaza de San Martín GPS N 42.6696583 W2.02967, donde hay un chiringuito que cocinan como lo hacen los navarros: morcilla, panceta, chorizo y lomo con pimientos acompañado de una patatas fritas.
Proseguimos nuestro camino de Santiago hasta el Monasterio de Irache
N 42.6500545 W2.0441116, está en el pueblo de Ayegui, a las afueras de Estella. Nos llama la atención que sea gratuito por falta de personal que lo atienda.
Solamente hay una persona que atiende la bodega donde venden el buen vino de crianza 7 euros y el de roble 5 euros.
El Monasterio de Santa María de Irache, es uno de los conjuntos monásticos más antiguos y monumentales de la región, con una historia que abarca más de mil años. Fundado en el siglo VIII, aunque su auge comenzó en el siglo XI, fue durante siglos un importante centro religioso, cultural y asistencial, especialmente por su vinculación al Camino de Santiago, ya que ofrecía hospitalidad a los peregrinos que pasaban por la zona.
El monasterio está dedicado a la Virgen María y perteneció a la orden benedictina. A lo largo de los siglos experimentó diversas ampliaciones, lo que explica la riqueza y variedad estilística de su arquitectura, en la que se mezclan elementos románicos, góticos, renacentistas y barrocos. La iglesia, de estilo románico tardío, se comenzó a construir en el siglo XII y presenta planta de cruz latina, con una nave central cubierta por bóveda de cañón y un crucero que se alza bajo una cúpula con linterna. En su interior, de aspecto sobrio pero monumental, destaca el retablo mayor barroco, obra del siglo XVIII, así como varios sepulcros medievales.

Monasterio de Santa Maria de Irache en Ayegui |
Uno de los espacios más notables del conjunto es el claustro renacentista, construido entre los siglos XVI y XVII, que sustituyó a un claustro románico anterior del que apenas se conservan restos. Esta intervención formó parte de un ambicioso proceso de renovación del monasterio, que en aquel momento vivía una etapa de gran esplendor gracias a su función universitaria y su importancia en el Camino de Santiago.
El claustro tiene planta cuadrada y se organiza en dos niveles. El piso inferior está formado por galerías con arcos de medio punto, sostenidos por columnas de orden dórico, sobrias y sólidas, que transmiten una sensación de armonía y equilibrio. En el piso superior, los arcos se repiten, pero esta vez apoyados en columnas jónicas, más estilizadas, lo que introduce un ritmo visual más dinámico. Esta estructura doble permite la circulación de los monjes entre las distintas dependencias del monasterio: iglesia, sacristía, sala capitular, refectorio y celdas.

Monasterio de Santa Maria de Irache en Ayegui |
El espacio central, al aire libre, estaba originalmente ajardinado y simbolizaba el paraíso o jardín del Edén, en torno al cual giraba la vida espiritual y cotidiana de la comunidad benedictina. Era un lugar de silencio, meditación y lectura, donde el tiempo parecía fluir de forma distinta, marcada por el ritmo de la oración y las campanas.
El monasterio alcanzó gran prestigio, especialmente en los siglos XVI y XVII, cuando llegó a albergar una universidad, una de las primeras de Navarra, reconocida por Felipe III en 1615. Esta función universitaria marcó una etapa de esplendor intelectual, aunque decayó en el siglo XVIII y fue finalmente clausurada. En el siglo XIX, con la desamortización, el monasterio fue abandonado por los monjes y pasó a manos civiles. Desde entonces, ha tenido diferentes usos: hospital de guerra, cuartel, colegio y centro vinícola.
Actualmente, el Monasterio de Irache está declarado Bien de Interés Cultural y puede visitarse como parte del patrimonio histórico navarro. En sus inmediaciones se encuentra la famosa Fuente del Vino, gestionada por las Bodegas Irache, que ofrece vino gratuitamente a los peregrinos como gesto de hospitalidad. Esta tradición moderna enlaza con el espíritu de acogida que ha caracterizado al monasterio desde sus orígenes.

Iglesia del Monasterio de Santa Maria de Irache en Ayegui |
La iglesia del Monasterio de Santa María de Irache es el corazón espiritual del conjunto monástico y uno de sus elementos arquitectónicos más destacados. Su construcción comenzó a finales del siglo XII y continuó durante el XIII, por lo que su estructura principal responde al estilo románico tardío, aunque presenta elementos que anticipan el gótico, lo que la convierte en un edificio de transición entre ambos estilos.
El templo tiene planta de cruz latina, con una nave central amplia y alargada, que culmina en un ábside semicircular en la cabecera. La nave está cubierta por una bóveda de cañón apuntado, reforzada por arcos fajones, mientras que los brazos del crucero se cubren con bóvedas de cañón y el centro del crucero se eleva bajo una cúpula octogonal con linterna, que aporta luz natural al interior. Esta linterna sobre tambor, de base cuadrada, marca uno de los elementos más singulares del edificio y es visible también desde el exterior, rompiendo con la sobriedad románica del conjunto.

Virgen de la Iglesia del Monasterio de Santa Maria de Irache en Ayegui |
El interior de la iglesia es austero y solemne, construido en piedra desnuda, siguiendo la tradición monástica benedictina. La luz es tenue, filtrada por ventanas estrechas y altas, lo que refuerza el ambiente de recogimiento y espiritualidad. A pesar de su sobriedad, alberga varias obras de arte destacadas, especialmente el retablo mayor barroco, realizado en el siglo XVIII. Este retablo, de gran tamaño y profusamente decorado con columnas salomónicas, relieves y esculturas, está presidido por una imagen de la Virgen de Irache, patrona del monasterio, y representa escenas de la vida de la Virgen y de Cristo.
En el interior también se conservan algunos sepulcros medievales pertenecientes a nobles y benefactores del monasterio, así como restos de pinturas murales muy deterioradas. La entrada principal de la iglesia se realiza por una portada de estilo gótico, con arquivoltas apuntadas y escasa decoración, que refuerza la sensación de sobriedad y solidez característica del edificio.

Arco románico del Monasterio de Santa Maria de Irache en Ayegui |
La sacristía del Monasterio de Santa María de Irache es uno de los espacios más interesantes del conjunto, tanto por su valor funcional dentro del edificio monástico como por sus características arquitectónicas y decorativas. Se trata de una estancia que fue construida en el siglo XVII, en plena época barroca, cuando el monasterio vivía uno de sus momentos de mayor esplendor, vinculado al auge de su universidad y a la renovación artística de sus instalaciones.
De planta rectangular, la sacristía se cubre con una bóveda de cañón con lunetos, una solución arquitectónica típica del barroco, que permite una mejor distribución de la luz y del peso de la estructura. Las paredes están organizadas con pilastras adosadas y cornisas que aportan ritmo y equilibrio al conjunto. En su interior se conservan muebles sacros de época, como cajoneras y armarios tallados en madera oscura, donde los monjes guardaban las vestiduras litúrgicas, los objetos de culto y los libros necesarios para la celebración de los oficios religiosos.

Decoración del Monasterio de Santa Maria de Irache en Ayegui |
Uno de los elementos más destacados de la sacristía es su decoración sobria pero elegante, con detalles en piedra y madera que muestran la influencia del arte clasicista. La iluminación natural entra por ventanas altas, lo que contribuye a crear un ambiente recogido y funcional, adecuado al carácter reservado de este espacio. En ocasiones, la sacristía también incluía una pequeña antesala o lavabo, donde los sacerdotes podían purificarse antes de la misa.
En el exterior, la iglesia muestra muros de sillería y contrafuertes que refuerzan la estructura, mientras que la torre campanario, adosada al muro sur, fue construida en una fase posterior y refleja un estilo más tardío, probablemente del siglo XVII.
En conjunto, la iglesia del Monasterio de Irache combina la sobriedad románica, la verticalidad gótica y el esplendor barroco en su decoración interior, lo que la convierte en un ejemplo vivo de la evolución del arte sacro en Navarra. Su equilibrio arquitectónico, su significado espiritual y su vinculación histórica con el Camino de Santiago hacen de ella un lugar cargado de historia y belleza.

Iglesia de San Andrés en Villamayor de Monjardín
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El camino continúa en dirección a Villamayor de Monjardin donde se encuentra la iglesia románica de san Andrés GPS N42.6296756 W2.1103981 del siglo XII. Desgraciadamente hoy sábado es el único día que permanece cerrada, vaya suerte la nuestra.
La iglesia está dedicada a San Andrés, apóstol y mártir, cuya figura aparece representada en varias ocasiones en el templo. El edificio presenta una planta de cruz latina, de una sola nave, con crucero marcado y cabecera semicircular. El ábside está decorado exteriormente con arquillos ciegos y lesenas, elementos típicos del románico, que rompen la austeridad del muro y aportan ritmo visual a la construcción. La nave se cubre con una bóveda de cañón apuntado, mientras que el ábside lo hace con una bóveda de cuarto de esfera.
Uno de los elementos más destacados del templo es su portada principal, orientada al sur, que presenta un arco de medio punto enmarcado por varias arquivoltas lisas, sostenidas por capiteles decorados con motivos vegetales y geométricos. Aunque sobria, esta portada muestra la maestría de los canteros medievales, que supieron dotar al conjunto de una belleza austera, propia del románico pleno. Encima de la portada, un óculo permite la entrada de luz al interior, reforzando la claridad del espacio litúrgico.

Portada románica de la Iglesia de San Andrés en Villamayor de Monjardín |
El interior de la iglesia es sencillo, pero armónico, con muros de sillería bien trabajada y una distribución clara del espacio. Destaca el retablo mayor barroco, que preside el presbiterio y que representa a San Andrés crucificado en aspa, su atributo iconográfico tradicional. Este retablo, incorporado siglos después de la construcción del edificio, aporta un fuerte contraste entre el espíritu sobrio del románico y la expresividad del arte barroco.
La Iglesia de San Andrés no solo fue un centro religioso, sino también un punto de referencia para los peregrinos del Camino de Santiago, que encontraban aquí un lugar de reposo, oración y protección. Además, su cercanía al antiguo castillo de Monjardín, de origen posiblemente visigodo o carolingio, refuerza su valor histórico como parte de una zona estratégica en los siglos medievales.
El camino continúa hasta Los Arcos, donde se levanta la iglesia de Santa María GPS N42.5689456 W2.2110099, afortunadamente está abierta. Es atendida por una monja que nos explica que echando dos euros puedes hacer una visita explicativa de todos los retablos.

Iglesia de Santa María de Los Arcos |
Del románico solamente se conservan el ábside central y la Virgen negra románica de origen francés. Con el paso del tiempo fue maquillada y hoy presenta una tez verdaderamente blanca.
La Iglesia de Santa María de Los Arcos es el edificio más destacado de esta villa navarra, situada en pleno trazado del Camino de Santiago. Su imponente silueta domina el perfil urbano y constituye uno de los mejores ejemplos de la arquitectura religiosa navarra entre los siglos XII y XVIII. Aunque su origen se remonta al románico tardío, el templo actual es el resultado de una prolongada evolución constructiva que incorporó estilos gótico, renacentista y barroco, dando lugar a un conjunto monumental de gran riqueza y unidad visual.
La iglesia tiene una planta de cruz latina con tres naves, separadas por pilares cruciformes, y un amplio crucero que da paso a una cabecera poligonal. El alzado del templo combina bóvedas de crucería gótica en las naves laterales y elementos barrocos en la nave central, reformada durante los siglos XVII y XVIII, momento en que se embellece también el interior con retablos y decoración escultórica.

Portada Iglesia de Santa María de Los Arcos |
Uno de los aspectos más llamativos del edificio es su portada principal, de estilo renacentista, construida a mediados del siglo XVI. Se trata de una entrada monumental, flanqueada por columnas corintias y coronada por un relieve de la Asunción de la Virgen, advocación a la que está dedicada la iglesia. Este acceso se complementa con un segundo pórtico en el lado norte, cubierto por una galería porticada barroca, que durante siglos sirvió de refugio a los peregrinos y lugar de encuentro para los vecinos. A esta galería se accede por una escalinata, y en su interior aún se conservan lápidas sepulcrales y elementos decorativos que hablan del papel social y funerario de la iglesia en la comunidad.
Otro elemento de gran valor es la torre campanario, de considerable altura, construida en sillería y coronada por un chapitel. Su estructura maciza y su posición elevada la convierten en un hito visual del pueblo, visible desde varios kilómetros a la redonda. La torre, además de su función litúrgica, servía como punto de vigilancia en tiempos medievales.

Nave de la Iglesia de Santa María de Los Arcos |
Los altares barrocos de la Iglesia de Santa María de Los Arcos constituyen uno de los elementos más sobresalientes del interior del templo y reflejan el esplendor artístico que vivió la villa durante los siglos XVII y XVIII. Estas estructuras, realizadas principalmente en madera tallada y dorada, responden al estilo barroco contrarreformista, que buscaba conmover al fiel a través de la riqueza ornamental, la teatralidad y el dramatismo de las imágenes.
El más imponente es el retablo mayor, ubicado en el presbiterio, dedicado a la Virgen María, titular del templo. Se trata de una obra monumental, organizada en varios cuerpos y calles, decorada con columnas salomónicas, frisos vegetales, ángeles, medallones y hornacinas que albergan esculturas de santos y apóstoles. En el centro del cuerpo principal, se encuentra una imagen de la Asunción de la Virgen, tallada con gran movimiento y expresión, que capta la mirada de quien entra en la iglesia. El conjunto está coronado por un ático que representa la coronación celestial, reforzando la importancia mariana del altar.

Cristo yacente en la Iglesia de Santa María de Los Arcos |
A lo largo de las naves laterales y del crucero se encuentran retablos secundarios, también barrocos, dedicados a diversos santos, como San José, San Miguel, San Sebastián, San Roque o San Francisco Javier. Cada uno presenta una composición estructurada, con detalles dorados, columnas decoradas y relieves narrativos que muestran escenas de la vida del santo correspondiente. En algunos casos, las esculturas están policromadas con gran realismo, mostrando rostros expresivos y posturas dinámicas que reflejan el lenguaje visual propio del barroco.
Estos altares no solo servían como espacios devocionales, sino también como herramientas catequéticas: a través de las imágenes y relieves, los fieles podían contemplar pasajes bíblicos, milagros y modelos de virtud cristiana. La decoración exuberante, con juegos de luces, dorados y contrastes, buscaba impresionar y emocionar, siguiendo el espíritu de la Iglesia tras el Concilio de Trento.

Claustro de la Iglesia de Santa María de Los Arcos |
El claustro de la Iglesia de Santa María de Los Arcos constituye uno de los elementos más destacados del conjunto monástico al que pertenecía originalmente este templo. Aunque de dimensiones modestas, el claustro conserva el aire sereno y contemplativo que caracteriza a estos espacios de recogimiento espiritual y vida comunitaria. Su origen se remonta a los siglos medievales, probablemente en torno a los siglos XII o XIII, en el contexto de la expansión del arte románico por la Península Ibérica. Sin embargo, como ocurre en muchas construcciones de esta época, el claustro ha sufrido transformaciones a lo largo del tiempo, incorporando elementos góticos e incluso renacentistas en fases posteriores.
Dispuesto en torno a un patio central, el claustro está conformado por una galería porticada cuyos arcos descansan sobre columnas de capiteles decorados, algunos de ellos con motivos vegetales y geométricos, mientras que otros presentan escenas bíblicas o figuras simbólicas. Estos capiteles constituyen un testimonio artístico de notable interés, no solo por su valor estético, sino también por la información que ofrecen sobre el pensamiento y la iconografía religiosa de la época. La luz que penetra a través de los arcos crea un juego de luces y sombras que refuerza la atmósfera mística del lugar, invitando al silencio, la oración y la reflexión.

Claustro de la Iglesia de Santa María de Los Arcos |
Además de su función espiritual, el claustro desempeñaba un papel práctico en la vida del cenobio, sirviendo como vía de comunicación entre las distintas dependencias monásticas y como espacio de tránsito diario de los monjes. Sus muros fueron testigos del paso del tiempo, de las lecturas litúrgicas, de las procesiones internas y de la vida cotidiana del monasterio.

Iglesia del Santo Sepulcro de Torres del Río |
El camino continúa en dirección a Logroño y hacemos la última visita en el pueblo de Torres del Río, donde se conserva una de las joyas más bonitas del románico, la iglesia del Santo Sepulcro GPS N 42.5521318 W2.2809337 .
La Iglesia del Santo Sepulcro de Torres del Río, situada en la comunidad autónoma de Navarra, España, es una de las joyas arquitectónicas del Camino de Santiago. Este singular edificio religioso, datado en el siglo XII, destaca por su planta octogonal, una característica poco común en la arquitectura románica peninsular, que remite directamente al Santo Sepulcro de Jerusalén y a la simbología mística del número ocho, asociado a la resurrección y la vida eterna.
Construida con sillares de piedra cuidadosamente trabajados, la iglesia presenta una notable influencia del arte islámico, evidente en su impresionante cúpula interior. Además de su forma octogonal, otro elemento destacado es su cúpula nervada interior, de estilo califal, que revela una clara influencia del arte islámico, especialmente del arte omeya de Al-Ándalus. Esta fusión de estilos muestra cómo las culturas cristiana e islámica se entrelazaban en el contexto medieval ibérico.

Ábside de la Iglesia del Santo Sepulcro de Torres del Río |
En el exterior, la iglesia mantiene una apariencia sobria y compacta, con contrafuertes que refuerzan su estructura y una pequeña espadaña que corona el edificio. A pesar de su tamaño reducido, su armonía geométrica y su rica ornamentación interior la convierten en un punto de referencia tanto para los peregrinos que recorren el Camino como para los amantes del arte románico.
En el exterior del edificio, justo bajo la cornisa, se encuentra una serie de canecillos que cumplen una función estructural y decorativa. Aunque más discretos que en otras iglesias románicas, presentan una variedad de formas: algunos son simplemente geométricos o de rollos, mientras que otros muestran rostros humanos estilizados, cabezas animales o motivos vegetales. Estos canecillos, más que narrativos, parecen cumplir una función simbólica y protectora, siguiendo la tradición medieval de representar el bien y el mal en el borde del espacio sagrado.

Cúpula Iglesia del Santo Sepulcro de Torres del Río |
Los capiteles, tanto en el exterior como en el interior del templo, siguen un estilo sencillo, pero con formas bien trabajadas. En el interior, en especial en los arcos que sostienen la cúpula, los capiteles presentan motivos vegetales esquemáticos, como hojas y volutas, propios del románico más sobrio. No se encuentran escenas bíblicas ni figuras complejas, lo cual es coherente con el carácter íntimo y simbólico del edificio. Su talla es precisa y funcional, cumpliendo su papel estructural con un toque artístico contenido.
En cuanto al ábside, la iglesia no presenta un ábside tradicional como en las iglesias románicas de planta basilical. Al tratarse de un edificio de planta octogonal, cada uno de sus lados podría considerarse una capilla lateral, pero destaca especialmente el espacio oriental, donde se encuentra el altar. Aunque este espacio no sobresale del perímetro como un ábside semicircular clásico, su función litúrgica lo asimila simbólicamente al ábside románico. En este lado, la decoración también es austera: hay una ventana abocinada con arco de medio punto y columnas con capiteles lisos o decorados con motivos vegetales sencillos. La piedra trabajada con precisión y la proporción de los elementos otorgan al conjunto una sensación de armonía geométrica y espiritualidad sobria, muy propia del estilo románico.

Cristo Iglesia del Santo Sepulcro de Torres del Río |
Tradicionalmente se ha relacionado su construcción con la Orden del Santo Sepulcro o con los templarios, aunque no existen pruebas concluyentes que lo confirmen. Sin embargo, su arquitectura simbólica y militarizada alimenta estas teorías, dotándola de un aura de misterio y espiritualidad. Actualmente, la Iglesia del Santo Sepulcro de Torres del Río está declarada Bien de Interés Cultural y sigue siendo un lugar de culto, además de una parada obligada para quienes desean conectar con la historia, el arte y la espiritualidad medieval del Camino de Santiago.
He de mencionar que se puede visitar gracias a la dedicación de tres de sus vecinas que se han conjurado para que esta joya no caiga en el olvido.
Nuestro camino de hoy termina en el pueblo de Viana donde accidentalmente hemos visto un paraje dominado por las autocaravanas GPS N42.518748 W2.359990 .
Día 5 del Camino de Santiago Francés Ruta: Viana-Logroño

Área de autocaravanas en Logroño |
El día comienza en el área de autocaravanas en Viana, bien es verdad que hemos dormido fuera GPS N42.518748 W2.359990.
La tradición del cuidado al peregrino es una constante en el Camino de Santiago, así el clérigo Aymerid Picaud en el siglo XIII indicaba como había de tratarnos:
"....Todo el mundo debe recibir con caridad y respeto a los peregrinos, ricos o pobres, que vuelven o se dirigen al solar de Santiago, pues todo el que los reciba y hospede con esmero, tendrá como huésped, no sólo a Santiago, sino también al mismo Señor, según sus palabras en el evangelio:
"El que a vosotros recibe, a Mí me recibe". Hubo antaño muchos que incurrieron en la ira de Dios por haberse negado a acoger a los pobres y a los peregrinos de Santiago. En Nantua, una villa entre Ginebra y Lyón, a un tejedor se le cayó súbitamente al suelo el paño, rasgado por medio, por haber rehusado dar pan a un peregrino de Santiago que se lo pedía.

Iglesia de Santa María del Palacio en Logroño |
En Vilanova, un peregrino de Santiago, necesitado, pidió limosna por amor de Dios y de Santiago, a una mujer que teniendo el pan todavía entre las brasas calientes, le dijo que no tenía pan. El peregrino le dijo: "¡Ojalá el pan que tienes se te convierta en piedras!". Se fue el peregrino de su casa, y estaba ya lejos de ella, cuando se acercó la mujer a las brasas con intención de coger el pan y en su lugar encontró una piedra redonda. Arrepentida de corazón se fue tras el peregrino, pero no lo encontró..."
Nos trasladamos a la nueva área de autocaravanas de Logroño situada en la parte de los nuevos centros comerciales GPS N 42.4622884 W2.4195802, es gratuita y tiene todos los servicios de vaciado y llenado, está a unos 2,5 km. del centro, pero el bus L2 por 1 euro nos deja en el mismo centro.
Lo primero que visitamos es la iglesia de Santa María del Palacio GPS N 42.4680251 W2.446998. Es una obra que durante siglos ha ido incorporando su impronta actual.

Retablo de la Iglesia de Santa María del Palacio en Logroño |
En el pórtico de entrada, se conservan restos arquitectónicos de la obra románica en el muro sur, y una pila de agua bendita de 1747. Sobre la nave central se levanta una linterna de planta octogonal, conocida como “la Aguja”, que es uno de los elementos más significativos de la ciudad. Es una obra gótica construida bien entrado el siglo XIII.
La Iglesia de Santa María del Palacio, situada en el casco antiguo de Logroño, es uno de los templos más emblemáticos de la capital riojana. Su historia se remonta al siglo XII, cuando fue fundada en el entorno del antiguo palacio de los reyes de Navarra, de donde toma su nombre. Aunque ha sufrido numerosas transformaciones a lo largo de los siglos, en ella se conservan elementos de estilo románico, gótico, renacentista y barroco, que reflejan la evolución histórica y artística del edificio.
Uno de los elementos más destacados del conjunto es su elegante aguja piramidal de estilo gótico, conocida popularmente como “la Aguja” de Logroño. Esta estructura octogonal, construida en el siglo XIII, corona el crucero de la iglesia y se ha convertido en un símbolo visual inconfundible del perfil urbano de la ciudad. Su altura y finura contrastan con la robustez de los muros del templo, creando una silueta esbelta y vertical que evoca la espiritualidad gótica.

Virgen de la Iglesia de Santa María del Palacio en Logroño |
En su interior, la iglesia presenta una planta de cruz latina con tres naves separadas por pilares, y una cabecera poligonal. El espacio transmite sobriedad y verticalidad, con bóvedas de crucería que acentúan la altura del edificio. A lo largo del tiempo, se añadieron diferentes capillas laterales, muchas de ellas de patronazgo noble, que enriquecen el conjunto con retablos, sepulcros y obras de arte de distintas épocas.
Entre sus tesoros artísticos destaca el retablo mayor, de estilo renacentista, con escenas de la vida de la Virgen, a quien está dedicada la iglesia. También son notables las capillas funerarias de familias nobles logroñesas, como la de los Argáiz o los Ciria, que reflejan la importancia social y religiosa del templo durante la Edad Moderna.

Iglesia de San Bartolomé en Logroño |
Más adelante visitamos la iglesia de San Bartolomé GPS N42.4672869 W2.4462842, es una verdadera joya del románico, aunque durante siglos se ha desdibujado, pero la última rehabilitación en el 2010 intentaron devolver su aspecto más original.
La Iglesia de San Bartolomé, situada en pleno corazón del casco antiguo de Logroño, es el templo más antiguo conservado en la ciudad y uno de los mejores ejemplos del arte románico y gótico en La Rioja. Su construcción comenzó en el siglo XII, en el contexto del desarrollo urbano de Logroño como enclave estratégico en el Camino de Santiago. A lo largo de los siglos, la iglesia ha experimentado diversas ampliaciones y reformas que han dado lugar a un edificio de gran riqueza arquitectónica y artística.
El elemento más destacado de San Bartolomé es su portada románica, una de las más bellas y completas de la región. Se encuentra en la fachada occidental, protegida por un pórtico que ha contribuido a su buena conservación a lo largo del tiempo. Datada entre finales del siglo XII y principios del XIII, la portada muestra un programa escultórico de gran riqueza simbólica y decorativa, propio del momento de transición entre el románico pleno y los primeros rasgos del gótico.

Cristo de la Iglesia de San Bartolomé en Logroño |
Está compuesta por un arco de medio punto formado por varias arquivoltas concéntricas, finamente esculpidas, que descansan sobre columnas rematadas por capiteles ornamentados. En el centro se encuentra el tímpano, uno de los elementos más destacados, donde se representa una escena de la vida de San Bartolomé, patrón de la iglesia. Aunque erosionada por el paso del tiempo, la talla conserva figuras reconocibles: el santo aparece en el centro, probablemente en actitud de predicación o martirio, rodeado de personajes bíblicos, fieles y elementos simbólicos que refuerzan el mensaje espiritual de la imagen.
Las arquivoltas están decoradas con una rica variedad de motivos: entrelazos vegetales, figuras humanas, animales fantásticos y rostros enmarcados en medallones, típicos del estilo románico tardío. Esta profusión de detalles no es meramente decorativa, sino que está cargada de significado religioso y moral, con referencias a la lucha entre el bien y el mal, al pecado y a la salvación.

Ábside de la Iglesia de San Bartolomé en Logroño |
Los capiteles que rematan las columnas también ofrecen una notable calidad escultórica. En ellos se pueden ver representaciones de animales simbólicos, como leones, figuras humanas en actitud de lucha o penitencia, e incluso escenas narrativas que refuerzan el contenido catequético del conjunto. Uno de los capiteles más llamativos muestra a un león devorando a un hombre, imagen habitual en el románico para simbolizar el castigo del pecado o la fragilidad del ser humano ante las fuerzas del mal.
La iglesia combina elementos románicos, como su ábside semicircular, con otros de estilo gótico, especialmente visibles en la estructura de las naves y en su torre campanario, una esbelta construcción de estilo gótico-mudéjar que fue utilizada en épocas pasadas como torre defensiva y que destaca por su silueta octogonal, coronada por un chapitel.

Portada de la Iglesia de San Bartolomé en Logroño |
El interior del templo es sobrio pero armónico. La planta consta de una nave única con capillas laterales añadidas posteriormente, y está cubierta con bóvedas de crucería gótica. En el presbiterio se conserva un retablo barroco que reemplazó al original medieval y que añade un contraste ornamental con el resto del conjunto.

Destalles de la portada de la Iglesia de San Bartolomé en Logroño |
Vemos que el ábside central interior y exterior no corresponde a sus formas. En cura nos explica que el ábside interior tienes formas románicas, mientras en el exterior fue tapado con la casa del cura y sobre él se construye la torre campanario de estilo mudéjar con la eliminación de la casa del cura la pared que tapaba el ábside tuvieron que dejarlo para que no se derrumbase la torre, al menos podemos ver sus ventanales con arcos románicos.
El sepulcro que se encuentra en el interior de la Iglesia de San Bartolomé pertenece, según la tradición y algunos estudios históricos, a un obispo de Calahorra, aunque su identidad exacta no está confirmada con absoluta certeza. Durante siglos, se ha atribuido a San Prudencio, aunque esta identificación es dudosa y no respaldada por pruebas documentales firmes.

Sepulcro de la Iglesia de San Bartolomé en Logroño |
Lo que sí es seguro es que se trata de un sepulcro románico o gótico temprano, de gran interés artístico, situado en una hornacina en el muro lateral del templo. Está decorado con bajo relieves esculpidos en piedra, donde pueden observarse figuras humanas y motivos ornamentales, propios del estilo funerario medieval. La escultura representa al difunto recostado, con las manos cruzadas sobre el pecho, en actitud de reposo eterno, siguiendo la iconografía habitual de los enterramientos eclesiásticos de alto rango.
Este tipo de sepulcros eran reservados a personas de gran relevancia, como obispos, abades o nobles vinculados al clero, lo que indica la importancia del personaje allí enterrado, aunque su nombre no se conserva con certeza. Dada la cercanía histórica y territorial con Calahorra y la importancia de la diócesis, es posible que el sepulcro perteneciera a un alto dignatario eclesiástico relacionado con esa sede episcopal.

Torres de la Concatedral de Santa María de La Redonda en Logroño |
Solamente nos queda visitar la Catedral. Uno de los tesoros mejor guardados de Logroño se encuentra en la Concatedral de Santa María de La Redonda GPS N 42.4665336 W2.446636, tiene un Calvario de Miguel Ángel.
La Concatedral de Santa María de la Redonda, situada en la plaza del Mercado de Logroño, es el principal templo de la ciudad y uno de sus símbolos más reconocibles. Su origen se remonta a una primitiva iglesia románica del siglo XII, conocida como “de la Redonda” por su planta circular o poligonal, aunque de esa construcción inicial apenas quedan vestigios. En el siglo XVI, el templo fue reconstruido casi por completo en estilo gótico tardío, adoptando la planta actual de tres naves de igual altura, lo que le confiere el aspecto característico de iglesia de salón.
En el exterior destaca su monumental fachada barroca, añadida en el siglo XVIII, presidida por una imagen de la Virgen y flanqueada por las esbeltas torres gemelas, conocidas popularmente como las “gemelas” de Logroño. Su verticalidad y ornamentación convierten la fachada en una de las más representativas del barroco riojano. El acceso principal se abre a la plaza del Mercado, lugar histórico de encuentros, celebraciones y comercio.

Sillería de la Concatedral de Santa María de La Redonda en Logroño |
El interior de la concatedral impresiona por la amplitud y luminosidad de sus tres naves, separadas por robustos pilares octogonales y cubiertas por bóvedas de crucería estrellada. En la cabecera se encuentra el retablo mayor, obra renacentista de Arnao de Bruselas, presidido por la imagen de Santa María de la Redonda. A lo largo de las naves y en las capillas laterales se conservan retablos barrocos, pinturas y esculturas de gran valor artístico. Entre ellas destaca una pequeña pintura atribuida a Miguel Ángel que representa un Calvario, protegida tras cristal y situada en una de las capillas laterales, lo que le otorga al templo un atractivo singular.
La arquitectura de la Concatedral de Santa María de la Redonda es el resultado de un largo proceso constructivo que abarca desde la Edad Media hasta la época moderna, lo que le confiere una apariencia rica en estilos y elementos. El templo actual se levantó en el siglo XVI sobre una iglesia románica anterior, adoptando el modelo gótico de iglesia de salón, con tres naves de igual altura que otorgan al interior una sensación de amplitud y luminosidad. Las naves se separan mediante robustos pilares octogonales y están cubiertas por bóvedas de crucería estrellada, típicas del gótico tardío, que no solo cumplen una función estructural, sino que aportan dinamismo visual al espacio.

Retablo Mayor de la Concatedral de Santa María de La Redonda en Logroño |
La planta es rectangular y presenta cabecera recta, sin ábside semicircular, lo que responde a las tendencias arquitectónicas del Renacimiento temprano en la península. El coro se sitúa a los pies, elevado sobre un arco carpanel, y está acompañado por un órgano barroco que refuerza el carácter monumental del conjunto.
En el exterior, la imagen más conocida de la concatedral corresponde a su fachada principal, una composición barroca añadida en el siglo XVIII. Está flanqueada por las célebres torres gemelas, de planta octogonal y rematadas por chapiteles, cuya verticalidad se contrapone a la horizontalidad de la planta. Entre ellas se abre la portada, concebida como un gran retablo pétreo, con hornacinas que albergan esculturas, columnas salomónicas y una abundante decoración vegetal y ornamental propia del barroco riojano.

Virgen de la Concatedral de Santa María de La Redonda en Logroño |
Los materiales predominantes son la piedra arenisca en muros y elementos estructurales, y la madera en cubiertas y coro. La iluminación natural penetra a través de vanos apuntados y óculos, que distribuyen la luz de manera uniforme por las tres naves, resaltando el color dorado de la piedra y la riqueza de los retablos.
La Concatedral de Santa María de la Redonda alberga en su interior un valioso conjunto de obras de arte que reflejan la riqueza cultural y religiosa de Logroño a lo largo de los siglos. Entre ellas, destaca el retablo mayor, una magnífica obra renacentista realizada por Arnao de Bruselas a mediados del siglo XVI. Este retablo, tallado en madera y policromado, está dedicado a la Virgen María y presenta escenas de su vida, desde la Anunciación hasta la Coronación, dispuestas en un programa iconográfico de gran claridad narrativa y calidad escultórica.

Calvario de la Concatedral de Santa María de La Redonda en Logroño |
Otra pieza singular es la pequeña pintura atribuida a Miguel Ángel Buonarroti, que representa un Calvario con Cristo crucificado, la Virgen y San Juan. Para verlo tendrás que situarte en la girola y buscar una especie de caja fuerte, es casi seguro que podrás encontrarte a varias personas mirando un pequeño cuadro que hay en su interior, una vez dejen el espacio libre, has de disponer de una moneda de un euro para poder ver la obra iluminada y merece la pena, te aseguro que merece la pena… Aunque poder fotografiarla es misión imposible.
A lo largo de las naves y capillas se conservan diversos retablos barrocos, de exuberante decoración y dorados brillantes, dedicados a diferentes advocaciones marianas y santos patronos. Muchos de ellos fueron encargados por cofradías y familias nobles locales, y en ellos se aprecia la habilidad de los talleres riojanos y castellanos del siglo XVII y XVIII.
El coro, situado a los pies del templo, conserva una sillería de madera tallada con motivos vegetales y figurativos, y junto a él un órgano barroco que combina la función litúrgica con el valor estético. También merece mención el conjunto de esculturas procesionales que se utilizan en la Semana Santa logroñesa, algunas de las cuales datan del siglo XVIII.
Las vidrieras modernas, instaladas en el siglo XX, completan el conjunto artístico, aportando luz filtrada y color al interior, en armonía con la piedra dorada de los muros. En su totalidad, las obras de arte de la concatedral constituyen un recorrido visual por la historia del arte sacro en La Rioja, desde el Renacimiento hasta la actualidad, con piezas de gran valor devocional y patrimonial.

Retablo de la Concatedral de Santa María de La Redonda en Logroño |
Santa María de la Redonda fue elevada a la categoría de concatedral en 1959, compartiendo sede episcopal con las catedrales de Santo Domingo de la Calzada y Calahorra. A lo largo de su historia, ha sido testigo de acontecimientos religiosos y civiles relevantes, y ha mantenido una estrecha relación con el Camino de Santiago, al encontrarse en el centro de Logroño, punto de paso obligado para los peregrinos.
Nos quedamos a comer en las inmediaciones de la catedral en un menú peregrino por 15,80 euros. Nos habían recomendado comer en la calle del Laurel La Calle del Laurel, es uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad y de toda La Rioja para disfrutar de la gastronomía local. Con apenas 200 metros de longitud, reúne más de 65 bares y restaurantes especializados en pinchos, esas pequeñas delicias que se saborean de pie, acompañadas generalmente de un vino de Rioja o una caña. Su historia se remonta a finales del siglo XIX, cuando la demolición de las murallas en 1862 dio paso a nuevas calles, entre ellas ésta, que pronto empezó a acoger tabernas. El famoso bar Blanco y Negro, uno de los más antiguos, abrió en 1878 tras habilitar un acceso directo a la zona.
Decidimos volver al área y pasar la tarde para ver a las chicas de la selección española de futbol dando patadas a una pelota con más o menos argumentos.
Día 6 del Camino de Santiago Francés. Ruta: Logroño-Belorado

Calle Laurel en Logroño |
El día comienza en la magnífica área de autocaravanas en la ciudad de Logroño GPS N 42.4622884 W2.4195802. Las noches son excepcionales en esta ciudad, el clima más bien parece una primavera nuestra con temperaturas entre 25 y 15°. Si pudiera pararía el tiempo.
Entramos en tierras de Castilla y debemos atender lo que el clérigo Aymerid Picaud en el siglo XIII opinaba de los Castellanos:
"...Despues de su tierra, pasados los Montes de Oca, en direccion a Burgos continua el territorio espanol con Castilla y Campos. Es una tierra llena de tesoros, de oro, plata, rica en panos y vigorosos caballos, abundante en pan, vino, carne, pescado, leche y miel. Sin embargo, carece de arbolado y esta llena de hombres malos y viciosos..."
El camino continúa en dirección Nájera donde paramos en un parking para autocaravanas donde es posible pernoctar, es plano y gratuito GPS N42.422423 W2.733964.

Entrada Monasterio de Santa María la Real de Nájera |
El punto de mayor interés es el Monasterio de Santa María la Real GPS N42.416705 W2.7380838. Es una verdadera joya porque una parte está enclavada en una montaña donde se encontró la Virgen de la Cueva.
El Monasterio de Santa María la Real de Nájera es una joya de La Rioja que combina leyenda, historia, arte y espiritualidad en un conjunto monumental de primer orden.
Sus orígenes se remontan al año 1052, cuando el rey García Sánchez III fundó el monasterio tras hallar, según la tradición, una imagen de la Virgen en una cueva cercana, hallazgo que dio lugar a su construcción y lo convirtió en sede episcopal y panteón real
En 1079, Alfonso VI lo cedió a la Orden Benedicto-Cluniacense, siendo uno de los centros más importantes de esta orden al sur de los Pirineos e impulsando la reforma cluniacense en Castilla

Escalera del Monasterio de Santa María la Real de Nájera |
El abad Pedro el Venerable visitó el monasterio en 1142, y encargó allí la primera traducción del Corán a una lengua europea
El conjunto actual se desarrolló principalmente entre los siglos XV y XVII. La iglesia del Monasterio de Santa María la Real de Nájera es el corazón espiritual del conjunto y un testimonio de las transformaciones arquitectónicas que ha vivido desde su fundación en el siglo XI. La fábrica actual es principalmente del Renacimiento temprano, levantada entre 1516 y 1524, aunque integra elementos góticos y restos medievales.
Es un templo de tres naves separadas por pilares cilíndricos y cubiertas con bóvedas de crucería estrellada, que combinan elegancia y solidez. El crucero es amplio y no muy saliente, y en su cabecera se sitúa la capilla mayor, presidida por un retablo barroco del siglo XVII que es uno de los puntos de mayor impacto visual. Este retablo, dorado y profusamente ornamentado, enmarca la imagen románica de la Virgen de la Cueva, entronizada con el Niño, que según la tradición fue hallada por el rey García Sánchez III en el año 1044, motivando la fundación del monasterio.

Monasterio de Santa María la Real de Nájera |
A ambos lados del presbiterio se abren capillas funerarias y altares colaterales dedicados a distintos santos, muchos de ellos patrocinados por familias nobles. En el pavimento y los muros aparecen lápidas sepulcrales que recuerdan la función funeraria que también cumplió la iglesia, especialmente para clérigos y benefactores.
En el lado de la epístola (derecha) se encuentra el acceso a la Cueva de la Virgen, espacio original de culto y germen de todo el monasterio, al que se llega por un pasillo interior. Este punto conecta directamente la leyenda fundacional con el espacio litúrgico actual.
En la zona alta de los pies de la iglesia está el coro, con su magnífica sillería gótica florido, y un órgano barroco que completa la sonoridad y la solemnidad del templo. La luz penetra tamizada por vidrieras y ventanales, generando un ambiente que combina recogimiento y monumentalidad.

Monasterio de Santa María la Real de Nájera |
El claustro de los Caballeros fue construido entre 1517 y 1528, en un momento en que el estilo gótico florido comenzaba a fusionarse con el plateresco renacentista, lo que se aprecia en su rica decoración.
Se trata de un claustro de dos plantas, aunque la que verdaderamente deslumbra es la inferior. Sus arcos apuntados están profusamente decorados con tracerías caladas, pináculos, cresterías y motivos vegetales. Los capiteles muestran una extraordinaria variedad iconográfica: escenas bíblicas, figuras humanas, animales fantásticos y emblemas heráldicos. Este refinamiento no era meramente estético: proyectaba la riqueza, el prestigio y la importancia del monasterio en la corte y en el Camino de Santiago.
El nombre “de los Caballeros” se debe a que en sus muros se alinean numerosos sepulcros de nobles y personajes ilustres, muchos de ellos caballeros que habían combatido en la Reconquista o tenían vínculos estrechos con la monarquía navarra y castellana. Entre las tumbas más destacadas están las de Diego López de Haro, señor de Vizcaya, y su esposa Toda Pérez de Azagra; también la de la reina Blanca de Navarra, cuya estatua yacente románica del siglo XII es una de las piezas más singulares de todo el monasterio. Los sarcófagos se insertan en arcosolios decorados con relieves y escudos heráldicos, transformando el claustro en un auténtico panteón nobiliario.

Monasterio de Santa María la Real de Nájera |
El claustro era, además de cementerio, un espacio de tránsito y meditación para los monjes. Desde él se accedía a las principales dependencias: la iglesia, la sala capitular, el refectorio y la biblioteca. La luz que entra tamizada por los arcos genera un ambiente de recogimiento que contrasta con la profusión ornamental, creando un equilibrio perfecto entre solemnidad y belleza. alberga tumbas de destacados personajes como Diego López de Haro y su esposa Toda Pérez de Azagra, así como la reina Mencía López de Haro y Blanca de Navarra, esta última destacada pieza románica del siglo XII
Durante la Guerra de la Independencia y la Desamortización, el monasterio se vio gravemente dañado y transformado en cuartel, prisión, teatro e incluso plaza de toros. Finalmente, fue declarado Monumento Histórico-Artístico Nacional en 1889, y a partir de 1895 comenzaron su recuperación los franciscanos

Pateon Real Monasterio de Santa María la Real de Nájera |
El Panteón Real del Monasterio de Santa María la Real de Nájera es uno de los espacios funerarios más relevantes de la historia medieval peninsular, ya que acoge los restos de varios reyes, reinas y miembros de la alta nobleza vinculados al antiguo Reino de Nájera-Pamplona y a la monarquía navarra y castellana. Se sitúa junto a la entrada de la Cueva de la Virgen, y en él se alinean urnas y sarcófagos renacentistas que sustituyeron a los enterramientos medievales originales, muchos de ellos decorados con escudos e inscripciones que narran la identidad y hazañas de los allí sepultados.

Pateón de los Infantes del Monasterio de Santa María la Real de Nájera |
En el lado izquierdo reposan figuras clave de la historia navarra. Encabeza la lista García Sánchez III “el de Nájera”, fundador del monasterio en 1052, muerto en la batalla de Atapuerca en 1054. Junto a él está su hijo Sancho Garcés IV “el Noble” o “de Peñalén”, asesinado en 1076 en el célebre “peñazo” de Peñalén, símbolo de las luchas internas de la monarquía navarra. También se encuentra Blanca Garcés de Navarra, hija de García Ramírez, que fue reina consorte de Castilla al casarse con Sancho III el Deseado. Completan este lado varios hermanos y parientes de Sancho IV: Mayor Garcés, Jimena Garcés, Fernando Garcés, Ramón Garcés y Ermesinda Garcés, lo que convierte este sector en un verdadero núcleo familiar dinástico.

Pateón de los Reyes Monasterio de Santa María la Real de Nájera |
En el lado derecho, el protagonismo lo tienen otros monarcas y consortes de gran influencia política. Aquí está Estefanía de Foix, esposa de García Sánchez III, que consolidó alianzas con el sur de Francia; Sancho Garcés II “Abarca”, rey entre 970 y 994, uno de los precursores de la expansión navarra; y su esposa Urraca Fernández, hija del conde castellano Fernán González, lo que evidencia la temprana conexión entre Castilla y Navarra. También se incluye la tumba de Bermudo III de León, figura singular porque, aunque su muerte y sepultura están históricamente debatidas, su presencia simbólica refuerza la idea de Nájera como espacio de memoria real. Cierran la serie Sancho VI “el Sabio” o “el Valiente”, impulsor de reformas y defensor de la independencia navarra frente a Castilla, y Sancha de Castilla, hija de Alfonso VII, que selló con su matrimonio una alianza clave para la estabilidad del reino.
Este conjunto no es solo un listado de nombres: es un auténtico mapa político medieval esculpido en piedra. Las tumbas narran alianzas matrimoniales, luchas dinásticas, tragedias y estrategias de poder.

Sillería del coro del Monasterio de Santa María la Real de Nájera |
En el Monasterio de Santa María la Real de Nájera, el coro y su sillería son dos de las joyas artísticas más destacadas, tanto por su calidad como por su valor histórico.

Sillería Monasterio de Santa María la Real de Nájera |
El coro se sitúa en la parte alta, sobre la entrada principal de la iglesia, lo que no es casual: esta disposición permitía a los monjes participar en el rezo y el canto de las horas litúrgicas manteniendo cierta separación del espacio de los fieles. Desde allí, el sonido se proyectaba con fuerza gracias a la acústica del templo, realzando la solemnidad de las celebraciones.
La sillería es un conjunto excepcional de estilo gótico florido, tallada en madera de nogal entre 1493 y 1495 por el maestro Andrés y sus colaboradores. Está compuesta por 36 sitiales altos y 23 bajos, decorados con una profusión de relieves y detalles minuciosos que muestran escenas bíblicas, figuras de santos, motivos vegetales, animales fantásticos e incluso representaciones satíricas o moralizantes típicas del gótico tardío. Las misericordias (los pequeños apoyos que permitían a los monjes descansar discretamente de pie durante los largos oficios) también están talladas con ingenio y variedad.

Sillería Monasterio de Santa María la Real de Nájera |
La parte alta de los respaldos incorpora tracerías caladas y pináculos que aportan verticalidad y elegancia, mientras que los brazos y apoyos muestran un trabajo escultórico que combina robustez y finura. Este conjunto no solo cumplía una función práctica, sino que era un auténtico catecismo visual para los monjes, recordándoles pasajes sagrados y virtudes monásticas, pero también advirtiendo contra los vicios.
En el centro del coro, un atril giratorio de gran tamaño, también de madera, servía para sostener los cantorales —libros de gran formato con la notación musical y el texto de los oficios—. Todo el conjunto, junto con el órgano que lo acompaña desde el siglo XVIII, refleja la importancia de la música y la liturgia en la vida monástica.
La Virgen de la Cueva es el símbolo más venerado del Monasterio de Santa María la Real y el origen mismo de su fundación. Según la tradición, en el año 1044 el rey García Sánchez III de Navarra, mientras cazaba por los montes cercanos a Nájera, persiguió a una perdiz que se refugió en una oquedad de la roca. Al adentrarse en la cueva, el monarca no halló al ave, pero sí una imagen de la Virgen María entronizada con el Niño, acompañada de una campanilla, una lámpara encendida y un jarrón con azucenas frescas, a pesar de encontrarse en un lugar oculto y sin acceso a la luz del sol. Interpretando el hallazgo como una señal divina, el rey mandó construir en aquel lugar una iglesia y un monasterio, que se convirtieron en centro espiritual y político del reino.

Virgen de la Cueva del Monasterio de Santa María la Real de Nájera |
La talla de la Virgen que hoy se venera es de estilo románico y está realizada en madera policromada. Representa a María sedente, con el Niño Jesús sobre sus rodillas en actitud de bendecir y sosteniendo un libro, símbolo de sabiduría. La expresión serena y majestuosa de la imagen, junto con la rigidez propia del románico, refuerzan su carácter de Theotokos —Madre de Dios—, modelo de intercesión y protección.

Mirada de la Virgen de la Cueva del Monasterio de Santa María la Real de Nájera |
La cueva donde se encontró la imagen se conserva intacta dentro del monasterio, accesible desde la iglesia a través de un pasadizo. El espacio se mantiene como lugar de recogimiento, con el altar donde se entroniza la Virgen y las reliquias que recuerdan la leyenda. A lo largo de los siglos, la Virgen de la Cueva ha sido objeto de gran devoción, no solo entre los habitantes de Nájera, sino también entre los peregrinos del Camino de Santiago, que veían en ella una protectora de su viaje.

Plaza Mayor de Santo Domingo de la Calzada |
Continuamos el camino por la N-120 hasta llegar a Santo Domingo de la Calzada, aparcamos en la calle de la peseta en un lateral GPS N42.442523 W2.952103, un poco más adelante hay un parking si quieres pasar la noche.
Lo primero que visitamos es la Plaza Mayor de Santo Domingo de la Calzada o Plaza de España GPS N42.441793 W2.952974, es el corazón vibrante y el principal espacio público de esta histórica ciudad riojana. Situada en el centro urbano, la plaza ha sido desde la Edad Media un punto de encuentro social, comercial y cultural, reflejando la importancia de Santo Domingo de la Calzada como enclave clave en el Camino de Santiago.
Arquitectónicamente, la plaza está rodeada de edificios de gran valor histórico y artístico, que exhiben estilos que van desde el renacentista hasta el barroco, con fachadas porticadas que protegen a los viandantes del sol y la lluvia. Destacan especialmente el Ayuntamiento, ubicado en un edificio señorial que data del siglo XVI, y la Casa Consistorial, con su imponente balcón y reloj, que aún hoy marcan el ritmo de la vida local.

Cárcel de la Plaza Mayor de Santo Domingo de la Calzada |
La plaza no solo ha sido escenario de mercados y ferias tradicionales, sino también de festividades populares, actos religiosos y eventos culturales que mantienen viva la tradición y la identidad de la ciudad. Entre las celebraciones más importantes que se viven aquí se encuentran las fiestas de Santo Domingo, en las que la plaza se llena de música, danza y procesiones.
Vamos hasta la Catedral GPS N 42.4427043 W2.9561739 dónde por 5 euros en la tarifa de peregrinos podemos ver todos sus monumentos. La torre, la catedral, la ermita de la plaza y el convento de san Francisco. Nos sorprende que todo esté musealizado, bien iluminado y con un recorrido explicativo.
Comenzamos por la catedral estupenda arquitectura protogótica. Está construida como una iglesia para atender a los peregrinos, tiene tres naves con una cabecera románica.

Catedral de Santo Domingo de la Calzada |
La Catedral de Santo Domingo de la Calzada es un monumento emblemático situado en la localidad homónima, en La Rioja, y constituye uno de los hitos más importantes del Camino de Santiago en España. Su historia está estrechamente ligada a la figura de Domingo García, conocido como Santo Domingo de la Calzada, quien en el siglo XI promovió la construcción de puentes y calzadas para facilitar el paso de los peregrinos hacia Santiago de Compostela.
La catedral actual se comenzó a levantar en el siglo XII sobre una iglesia anterior, combinando inicialmente elementos románicos característicos, como robustos muros, arcos de medio punto y capiteles decorados con motivos figurativos y geométricos. Sin embargo, a lo largo de los siglos, el templo ha experimentado diversas ampliaciones y reformas, incorporando estilos gótico, renacentista y barroco, lo que le confiere una rica mezcla artística que refleja la evolución arquitectónica y espiritual de la región.

Batisterio de la catedral de Santo Domingo de la Calzada |
Destaca especialmente su fachada principal, que exhibe una portada plateresca profusamente decorada con escenas bíblicas y figuras de santos, y la torre-campanario de planta cuadrada, visible desde gran distancia y símbolo de la ciudad.
En el interior, la catedral cuenta con una nave central amplia y luminosa, flanqueada por dos naves laterales, que culminan en un presbiterio con una impresionante sillería de coro gótica y un retablo mayor barroco que llama la atención por su riqueza ornamental.
La Catedral de Santo Domingo de la Calzada alberga una impresionante colección de obras de arte que reflejan la evolución artística y espiritual del templo a lo largo de los siglos. Entre ellas, destaca el majestuoso retablo mayor de estilo barroco, que preside el presbiterio con su profusa ornamentación dorada, columnas salomónicas y escenas bíblicas que capturan la atención de los fieles y visitantes. Este retablo no solo es una pieza central desde el punto de vista visual, sino también un testimonio del esplendor artístico alcanzado en los siglos posteriores a la fundación de la catedral.

Sillería del coro catedral de Santo Domingo de la Calzada |
La sillería del coro, situada en la nave central, es otro de los elementos más sobresalientes. Tallada en madera con un detalle exquisito, presenta escenas bíblicas y motivos decorativos que revelan el talento de los artesanos góticos. Esta sillería no solo cumplía una función litúrgica, sino que también servía como catequesis visual para los monjes y clérigos que participaban en el culto.
La devoción a la Virgen María queda patente en el camarín de la Virgen de la Plaza, una capilla renacentista que guarda una imagen policromada de gran valor artístico y espiritual. Este espacio, delicadamente decorado, ofrece un lugar de recogimiento y oración para los fieles.
La capilla dedicada a Santo Domingo, patrón de la ciudad y promotor del Camino de Santiago, alberga reliquias y objetos vinculados a su vida y milagros. Las pinturas y esculturas que adornan esta capilla narran con fuerza y simbolismo la historia del santo, destacando especialmente la leyenda del milagro del gallo y la gallina, que se perpetúa dentro de la catedral a través de la presencia de estas aves vivas en jaulas, un elemento único que combina fe y tradición popular.

Capilla Catedral de Santo Domingo de la Calzada |
El sepulcro de Santo Domingo de la Calzada es uno de los elementos más venerados y emblemáticos de la catedral que lleva su nombre. Santo Domingo, fundador y promotor de las infraestructuras que facilitaron el paso de peregrinos por el Camino de Santiago, fue enterrado en esta iglesia, que desde entonces se convirtió en lugar de culto y referencia para los caminantes.
El sepulcro se encuentra en la capilla mayor, bajo un dosel o baldaquino que protege y realza la tumba. Está realizado en piedra y presenta un estilo gótico tardío, con detalles escultóricos que incluyen motivos vegetales, figuras angelicales y símbolos cristianos, reflejando la importancia espiritual del santo. La figura yacente de Santo Domingo, aunque sencilla, transmite solemnidad y respeto, y está orientada para que los fieles puedan contemplarla durante la celebración de la misa.

Sepulcro de la Catedral de Santo Domingo de la Calzada |
Junto al sepulcro se conservan reliquias atribuidas al santo, que durante siglos han atraído la devoción de peregrinos y fieles. Este espacio no solo es un lugar de descanso eterno, sino también un punto de conexión espiritual que recuerda la labor humanitaria y religiosa de Santo Domingo, así como su papel en el desarrollo del Camino de Santiago.

Capiteles románicos de la catedral de Santo Domingo de la Calzada |
Aunque la catedral ha sufrido reformas a lo largo del tiempo, aún conserva portadas y elementos románicos que hablan de su origen en el siglo XII, con capiteles y arquivoltas decoradas con escenas religiosas y motivos vegetales, que dan testimonio de la riqueza de su primera etapa constructiva.
Finalmente, el órgano barroco, con su caja tallada y decoración cuidada, no solo es un instrumento musical sino también una obra de arte que llena el templo con sonidos que realzan la solemnidad de los oficios litúrgicos.
Uno de los espacios más visitados es el camino del milagro, que rememora la leyenda del joven peregrino ahogado y resucitado gracias a la intervención de Santo Domingo, simbolizada en la famosa gallina y el gallo vivos que se exhiben en una jaula dentro de la catedral. Esta historia ha convertido al templo en un lugar de devoción y tradición popular, especialmente entre los peregrinos.

Templo Catedral de Santo Domingo de la Calzada |
Los capiteles románicos de la Catedral de Santo Domingo de la Calzada son piezas escultóricas que destacan por su expresividad y riqueza iconográfica, y constituyen uno de los testimonios más valiosos del arte medieval en el templo. Tallados en piedra, estos capiteles coronan columnas y pilares, sirviendo no solo como elementos estructurales sino también narrativos y decorativos.

Capiteles románicos de la catedral de Santo Domingo de la Calzada |
Sus relieves presentan una gran variedad de motivos, que incluyen escenas bíblicas, figuras humanas, animales reales y fantásticos, así como motivos geométricos y vegetales estilizados. Esta iconografía cumplía una función didáctica, ya que en una época de bajo nivel de alfabetización, las imágenes ayudaban a transmitir enseñanzas religiosas y morales a los fieles.
Entre los temas más frecuentes en los capiteles destacan relatos del Antiguo y Nuevo Testamento, como la historia de Adán y Eva, el sacrificio de Isaac, la lucha entre el bien y el mal, así como representaciones simbólicas de virtudes y vicios. También se encuentran motivos más profanos o alegóricos, típicos del imaginario medieval, que reflejan la visión del mundo de aquella época.
La técnica y el estilo de estos capiteles muestran la influencia del románico español, con formas compactas, figuras hieráticas y una composición a menudo densamente poblada que crea un efecto visual impactante. Su conservación en la catedral es fundamental para comprender el contexto artístico y espiritual del siglo XII, momento en que se erigió el templo original.

Ermita Virgen de la Plaza de Santo Domingo de la Calzada |
Aprovechamos a comer cerca con un menú peregrino, me ponen las mejores judías riojanas del mundo, son tan espesas que la cuchara se queda de pie.
Continuamos la visita por La Ermita de la Virgen de la Plaza GPS N42.4406204 W2.9562184, es un pequeño y querido santuario situado en Santo Domingo de la Calzada, dedicado a la veneración de una imagen muy popular de la Virgen María, conocida como la Virgen de la Plaza. Esta ermita, aunque modesta en tamaño, tiene una gran importancia espiritual y devocional para los habitantes de la ciudad y los peregrinos que recorren el Camino de Santiago.
La Virgen románica de la Ermita de la Plaza en Santo Domingo de la Calzada es una imagen muy especial dentro del patrimonio religioso local. Se trata de una talla de madera policromada que data aproximadamente del siglo XII, conservando las características propias del arte románico: una representación sobria, hierática y simbólica de la Virgen María.

Ermita Virgen de la Plaza de Santo Domingo de la Calzada |
Esta figura muestra a la Virgen en actitud de Majestad sedente, sentada en un trono y sosteniendo al Niño Jesús sobre sus rodillas. Ambas figuras mantienen una frontalidad rígida y una expresión serena, buscando transmitir solemnidad y trascendencia espiritual más que realismo naturalista. El Niño, a menudo representado con un gesto de bendición o con un libro, simboliza su divinidad y sabiduría.
La policromía original, aunque desgastada por el paso del tiempo, aún puede apreciarse en detalles que aportan color y vida a la talla. Su simplicidad formal es típica del románico, centrada en la función didáctica y devocional, ofreciendo a los fieles una imagen clara y potente para la oración y la contemplación.
Construida en un estilo sencillo pero armonioso, la ermita destaca por su atmósfera recogida y su función como lugar de oración y recogimiento. En su interior se guarda una imagen policromada de la Virgen, que es objeto de especial culto, especialmente durante las festividades locales. Esta talla refleja la tradición artística popular, con rasgos expresivos y detalles que conectan con la sensibilidad religiosa de la comunidad.

Ermita Virgen de la Plaza de Santo Domingo de la Calzada |
La Ermita de la Virgen de la Plaza es también un punto de encuentro en diversas celebraciones y procesiones que recorren las calles de Santo Domingo de la Calzada, reforzando así su papel en la vida social y religiosa de la ciudad. Su ubicación cercana al centro histórico facilita que tanto vecinos como visitantes puedan acceder fácilmente para rendir homenaje y pedir protección.

Convento de San Francisco de Santo Domingo de la Calzada |
Más adelante, vemos el convento de san Francisco GPS N42.4398417 W2.9589293, tiene una de las mejores colecciones de esculturas religiosas en marfil del mundo.
El Convento de San Francisco en Santo Domingo de la Calzada es un importante conjunto arquitectónico y religioso que refleja la presencia y la influencia de la orden franciscana en la ciudad desde la Edad Media. Fundado en el siglo XIII, poco después de la llegada de los frailes franciscanos a España, este convento se convirtió en un centro espiritual, social y cultural que ha perdurado a lo largo de los siglos.
El edificio presenta una arquitectura que combina elementos góticos y renacentistas, con una iglesia de planta rectangular, bóvedas de crucería y un claustro que invita a la meditación y al recogimiento. Los muros austeros y las líneas sencillas del convento reflejan la espiritualidad franciscana, basada en la humildad, la pobreza y el contacto directo con la naturaleza y la comunidad.

Convento de San Francisco de Santo Domingo de la Calzada |
Dentro del convento, destacan las capillas dedicadas a diferentes advocaciones, así como las estancias donde los frailes vivían, oraban y trabajaban, siguiendo la regla de San Francisco. A lo largo del tiempo, el convento ha sufrido reformas y ampliaciones, pero ha sabido conservar su esencia histórica y espiritual, siendo todavía hoy un lugar activo de culto y vida religiosa.

Sepulcro Convento de San Francisco de Santo Domingo de la Calzada |
En la iglesia del convento, destacan diversos retablos de estilos barroco y renacentista, profusamente decorados con imágenes de santos franciscanos, episodios de la vida de San Francisco de Asís y escenas bíblicas que invitan a la reflexión y la devoción. Estas piezas, con su detallada policromía y dorados, aportan un ambiente solemne y reverente que enmarca las celebraciones litúrgicas.
Asimismo, el convento conserva una serie de esculturas en madera policromada, entre las que sobresalen las tallas de San Francisco, la Virgen María y otros santos vinculados a la orden, cuyas expresiones serenas y minuciosos detalles en los ropajes refuerzan su valor artístico y espiritual. Complementan este patrimonio pictórico algunas pinturas murales y cuadros que adornan las capillas y estancias, representando escenas religiosas vinculadas a la vida franciscana y pasajes del Evangelio, contribuyendo a crear un ambiente de recogimiento y oración.

Márfil Convento de San Francisco de Santo Domingo de la Calzada |
Además de las obras propiamente artísticas, los elementos arquitectónicos del convento, como la bóveda de crucería y el claustro, destacan por su combinación de funcionalidad y belleza. Estas estructuras, elaboradas con gran maestría por los artesanos de la época, no solo cumplen su propósito constructivo sino que también ofrecen un ejemplo destacado del talento artístico medieval y renacentista.
La colección de marfiles del Convento de San Francisco en Santo Domingo de la Calzada constituye un valioso conjunto de pequeñas obras de arte que reflejan la devoción y el alto nivel artístico alcanzado durante la Edad Media. Estos marfiles, tallados con gran delicadeza, eran utilizados principalmente para decorar objetos litúrgicos como relicarios, cofres, portadas de libros o pequeños retablos, y tenían una función tanto ornamental como didáctica, al narrar escenas bíblicas o la vida de santos.

Márfil Convento de San Francisco de Santo Domingo de la Calzada |
Aunque no es una colección muy extensa, las piezas conservadas en el convento destacan por la calidad de su factura y por la importancia simbólica que representan dentro del contexto religioso franciscano. Los marfiles muestran motivos característicos del arte medieval, con figuras estilizadas y escenas cargadas de simbolismo, que ayudaban a acercar la espiritualidad a los fieles y a los peregrinos que pasaban por la ciudad.
El uso del marfil en estos objetos refleja también el intercambio cultural que se daba en las rutas del Camino de Santiago, pues muchas de las piezas pudieron llegar a Santo Domingo procedentes de talleres de diferentes regiones europeas, evidenciando la importancia del convento como centro espiritual y artístico.
El convento también jugó un papel relevante en el apoyo a los peregrinos del Camino de Santiago, ofreciendo hospitalidad y asistencia, lo que reforzó la imagen de Santo Domingo de la Calzada como una ciudad dedicada a la acogida y al servicio.

Iglesia de Nuestra Señora de la Calle Rededilla del Camino |
Continuamos el camino por tierras de Burgos hasta el pueblo de Rededilla del Camino, la iglesia de Nuestra Señora de la Calle GPS N42.438389 W3.0675934, solamente abre unas horas por la mañana, no podemos ver la impresionante Pila Bautismal románica.
La iglesia de Nuestra Señora de la Calle Rededilla del Camino, situada en Santo Domingo de la Calzada, es un templo de gran relevancia histórica y arquitectónica que forma parte del rico patrimonio religioso de la ciudad. Su ubicación estratégica en una de las vías que conducen al Camino de Santiago ha convertido a esta iglesia en un punto importante de referencia para peregrinos y fieles a lo largo de los siglos.
Construida originalmente en estilo gótico, la iglesia ha experimentado diversas reformas y ampliaciones que han incorporado elementos renacentistas y barrocos, reflejando así la evolución artística y cultural de la región. Su fachada, sencilla pero elegante, muestra detalles característicos de estas corrientes, como arcos apuntados, contrafuertes y decoraciones escultóricas que enmarcan las puertas de acceso.
En el interior, la iglesia destaca por su atmósfera recogida y espiritual, con una nave central flanqueada por capillas laterales que albergan diversas imágenes y retablos dedicados a advocaciones marianas y santos patronos. Entre las obras de arte que custodia, sobresalen tallas policromadas, pinturas religiosas y ornamentos litúrgicos que testimonian la devoción local y el talento de los artesanos que han trabajado en ella a lo largo del tiempo.

Iglesia de san Pedro de Castildelgado |
El camino de Santiago sigue hacia Castildelgado GPS N42.436434 W3.085375, tiene dos iglesias: Iglesia de San Pedro Apóstol y la Ermita de Santa María del Campo, pero han abierto un rato por la mañana. Mala suerte.
Para terminar nuestro camino de hoy en Belorado donde pasaremos la noche en su área de autocaravanas GPS N42.4170459 W3.1938593 Dispone de servicios de pago como llenado y luz. Hay que tener un poco de paciencia porque está situada enfrente de una zona deportiva y los chavales juegan hasta bien entrada la noche.
Este pueblo se ha hecho famoso, recientemente, por sus monjas clarisas que luchan contra el obispado. Mañana las visitamos para que nos cuenten.
Día 7 del Camino de Santiago Francés Ruta: Belorado-Burgos

Calles de Belorado |
El día comienza en Belorado GPS N42.4170459 W3.1938593 donde hemos pasado una noche fresquita y dicen que fresquita será la mañana.
Citaré la etapas que hizo el clérigo Aymerid Picaud en el siglo XIII, teniendo en cuenta que él viajaba en caballo:
"...villa de Roncesvalles,luego se encuentra Viscarret, despues Larrasoana, luego la ciudad de Pamplona, a continuacion Puente la Reina, despues Estella, fertil en buen pan y excelente vino, asi como en carne y pescado, y abastecida de todo tipo de bienes.Vienen luego Los Arcos, Logrono, Villarroya, la ciudad de Najera,Santo Domingo, Redecilla, Belorado, Villafranca-Montes de Oca, Atapuerca,la ciudad de Burgos, Tardajos, Hornillos, Castrojeriz, el puente de Itero, Fromista y Carrion, que es una villa prospera y excelente, abundante en pan, vino, carne y todo tipo de productos. Viene luego Sahagun, prodigo en todo tipo de bienes, donde se encuentra el prado donde, se dice, que antano reverdecieron las astas fulgurantes que los guerreros victoriosos habian hincado en tierra, para gloria del Senor..."

Paisaje Monasterio de las Clarisas de Belorado |
Lo primero que queremos visitar es el Monasterio de las Clarisas, en la puerta tienen un número de teléfono, pero no contestan. Según la oficina de turismo, abren unas veces sí y otras no.
En resumen estas monjas en mayo de 2024, un grupo de 16 monjas clarisas del Monasterio de Belorado (y Orduña) anunció un cisma con la Iglesia Católica, provocando una crisis sin precedentes. Su abadesa, Sor Isabel de la Trinidad (nombre secular Laura García de Viedma), publicó un Manifiesto Católico de 70 páginas en el que repudiaba el Concilio Vaticano II y calificaba de “usurpadores” a los papas posteriores a Pío XII, desconociendo la legitimidad del papa Francisco
Estas religiosas se declararon sedevacantistas y se pusieron bajo la jurisdicción del excomulgado Pablo de Rojas Sánchez-Franco, líder de la Pía Unión de San Pablo Apóstol, organización considerada sectaria por expertos y medios

Monasterio de las Clarisas de Belorado |
El origen del conflicto también tuvo raíces más terrenales: las monjas habían intentado vender el convento de Derio para comprar uno en Orduña, pero la Santa Sede lo impidió; la denominadas “operación inmobiliaria” complicó aún más la situación
La Iglesia respondió excomulgando a varias de las monjas involucradas y rompiendo vínculos oficiales con ellas. La Confederación de Clarisas de España y Portugal declinó aceptar su posición y afirmó que "no se puede ser clarisa fuera de esta obediencia", aunque ofreció perdón si se retractaban y retornaban
Algunas religiosas se desmarcaron del cisma. Una de ellas, Sor María Amparo, denunció el entorno como una secta, rechazó las afirmaciones de Pablo de Rojas y reafirmó su fidelidad al papa Francisco y al arzobispo de Burgos.
En el plano judicial, la Iglesia Católica demandó y obtuvo una sentencia favorable en julio de 2025, ordenando el desahucio de ocho exmonjas que debían abandonar el monasterio porque carecían de título legítimo de ocupación.

Calles de Belorado |
Mientras tanto, cinco monjas ancianas que no participaron en el cisma fueron trasladadas (por las exmonjas) a Orduña, lo que generó una nueva controversia cuando una comisión judicial intentó reubicarlas. Ellas se negaron a dejar el lugar y expresaron su voluntad de permanecer cerca de sus compañeras, lo que complicó aún más la intervención eclesiástica.
Las exmonjas han criticado el desalojo judicial, calificándolo de “cruel e ilegal”, con motivaciones humanitarias como la delicada salud de algunas religiosas. Mientras tanto, han buscado alternativas económicas para sostenerse, como abrir un restaurante en Asturias
Palpamos las opiniones de los vecinos y no son nada buenas, tienen coches de alta gama y están construyendo una casa, unos de Burgos y no son católicas.
Este día por la prensa nos enteremos que las monjas hoy han asistido al juicio para su desahucio, seguro que por eso no nos han podido abrir la puerta del Monasterio.

Calles de Belorado |
Marchamos andando por las calles de Belorado mantienen un trazado que combina la herencia medieval con adaptaciones modernas. En el casco histórico, las vías son estrechas, irregulares y con cierto aire laberíntico, fruto de un crecimiento orgánico alrededor del castillo y la antigua muralla. Muchas de ellas están empedradas o conservan pavimento tradicional, lo que realza su carácter histórico y acompaña al visitante en un recorrido pausado. Las plazas, como la Plaza Mayor, funcionan como espacios de encuentro y se distinguen por sus soportales, que ofrecen sombra y resguardo, evocando la arquitectura castellana tradicional.
Las casas suelen ser de dos o tres plantas, construidas en piedra, ladrillo o entramado de madera y adobe, con fachadas encaladas o de tono terroso que armonizan con el entorno. En muchas aún se aprecian balcones de madera o hierro forjado, aleros pronunciados y detalles ornamentales sencillos, aunque algunas viviendas blasonadas muestran escudos de piedra en las fachadas, señal de familias de linaje o poder local. Las edificaciones más antiguas conservan portalones amplios, adaptados antiguamente para el paso de carros, y patios interiores que se usaban para labores agrícolas o ganaderas. En conjunto, las calles y casas de Belorado transmiten una sensación de continuidad histórica, donde la vida actual convive con siglos de tradición arquitectónica y social.

Santa María la Mayor de Belorado |
Belorado tiene dos iglesias, la de verano, es santa María la Mayor GPS N42.4205684 W3.1916796, es curiosa porque tienen todas las figuras del retablo en el suelo en manos de especialistas restauradores.
La Iglesia de Santa María la Mayor de Belorado se erige como uno de los monumentos más significativos del patrimonio histórico y artístico de la villa. Se encuentra en la parte alta del casco histórico, justo en el emplazamiento donde en época medieval hubo una pequeña capilla vinculada al castillo que dominaba la localidad. Aquella primitiva edificación dejó como único vestigio una talla románica de Santa María que hoy ocupa un lugar central en el altar mayor. Su construcción, iniciada en el siglo XVI, responde a los cánones del renacimiento popular burgalés, utilizando piedra de sillería cuidadosamente labrada para las partes nobles de la fachada y combinándola con muros de cantos rodados trabados con argamasa para el resto del alzado, técnica que refleja tanto el sentido práctico como los recursos constructivos de la época.

Retablo Mayor de Santa María la Mayor de Belorado |
El templo presenta una planta de salón con tres naves, la central más ancha que las laterales, separadas por grandes pilares cilíndricos que sostienen unas elegantes bóvedas estrelladas. Estas bóvedas, propias del gótico tardío, están decoradas en sus claves con motivos de arandelaje que añaden un delicado detalle ornamental. A finales del siglo XVIII, en 1780, el arquitecto Manuel Francisco de Gorbea acometió una importante reforma: incorporó una cúpula semiesférica sobre pechinas y un cimborrio en el crucero, que aumentaron la verticalidad y mejoraron la iluminación interior. Asimismo, se añadieron capillas laterales que modificaron la planta original, aproximándola a la forma de cruz latina.
En el lado del Evangelio, a la izquierda del altar mayor, se ubican la capilla de la Inmaculada Concepción y la de Nuestra Señora del Rosario, mientras que en el lado de la Epístola, a la derecha, se encuentran las capillas privadas de las familias Montes Marrón y Mendoza-Salazar, linajes locales que dejaron su impronta en la historia del pueblo. El coro, situado a los pies de la iglesia, se accede mediante una escalera diseñada por Sebastián de Compañía, y alberga una sillería de nogal finamente tallada por Manuel de Zamora y Juan Antonio Izquierdo, que demuestra el alto nivel artístico alcanzado en la talla de madera en la época.

Trabajos en Santa María la Mayor de Belorado |
En el apartado artístico, la iglesia custodia un valioso conjunto patrimonial. El retablo mayor, realizado entre finales del siglo XVII y principios del XVIII, es una pieza barroca de gran riqueza decorativa, presidida por la talla románica de Santa María, símbolo de continuidad entre la primitiva capilla y el actual templo. Se suman a este conjunto otras obras destacadas: una talla de la Inmaculada en su capilla, un cuadro de Nuestra Señora de Belén y representaciones del Apóstol Santiago tanto en su iconografía de peregrino como en la de Matamoros, recordando la ubicación de Belorado en el Camino de Santiago.
La fachada y la torre recibieron en 1901 una importante remodelación que reforzó su presencia en el paisaje urbano, manteniendo la sobriedad característica de la arquitectura castellana y reforzando la armonía del conjunto.

Plaza Mayor de Belorado |
Bajamos hasta la Plaza Mayor o Plaza de San Pedro GPS N42.420514 W3.190220, constituye el corazón histórico y social del pueblo, con una configuración típicamente castellana: amplia, de planta trapezoidal irregular y bordeada por arquerías porticadas que enmarcan fachadas con casas blasonadas y locales de hostelería
En su centro se alza un templete octogonal construido en el siglo XX, que aporta un punto focal al espacio
En la plaza está la iglesia que es utilizada de invierno, san Pedro GPS N42.4203726 W3.1913478, de una sola nave, situada en la plaza mayor.
a Iglesia de San Pedro Apóstol de Belorado es uno de los templos más emblemáticos de la localidad y se alza en el lado oriental de la Plaza Mayor, constituyendo junto a esta un núcleo inseparable de la vida urbana y social del municipio. Su origen se remonta al siglo XIII, en plena época medieval, cuando se levantó un primer templo gótico que con el paso de los siglos fue profundamente reformado, especialmente entre los siglos XVII y XVIII, incorporando elementos barrocos y rococó que hoy definen su aspecto final. El edificio presenta una sola nave de gran altura y longitud, dividida en cinco tramos por contrafuertes laterales que, al dar paso a pequeñas capillas intercomunicadas, generan una sensación visual de varias naves. Las cubiertas se resuelven con bóvedas de lunetos decoradas, y el crucero, aunque no sobresale en planta, se distingue por el tratamiento artístico de su presbiterio.

Nave de la Iglesia de San Pedro de Belorado |
La fachada principal mira hacia la plaza y se accede a ella por una escalinata amplia que eleva el templo sobre el nivel de la calle, reforzando su presencia monumental. La portada está enmarcada por un arco de medio punto y coronada por una imagen pétrea del Sagrado Corazón de Jesús. A su izquierda se levanta la torre campanario de planta cuadrada, reconstruida en ladrillo en el siglo XVIII tras sufrir daños estructurales, y coronada por un cuerpo de campanas y un reloj que la convierten en un punto de referencia visual desde diferentes puntos de Belorado.
El interior de la iglesia conserva un importante patrimonio artístico. El retablo mayor, de estilo rococó, fue realizado hacia 1760 por los ensambladores Manuel y Pedro Román Solano. Su estructura, profusamente dorada y ornamentada, acoge en la hornacina central la imagen titular de San Pedro Apóstol, flanqueada por columnas salomónicas y rematada por un ático con escenas bíblicas. La decoración se completa con frescos en la bóveda del presbiterio, obra del pintor beliforano Gaspar Palacios, que aportan una rica iconografía de ángeles, motivos vegetales y escenas de la vida de Cristo.

Retablo Mayor de la Iglesia de San Pedro de Belorado |
Entre las capillas laterales destaca la fundada por don Hernando Correa de Velasco, en la que se conservan bustos relicarios de mártires procedentes del Monasterio de San Pedro de Cardeña, piezas de gran valor devocional e histórico. También se custodian un órgano del siglo XVIII, de caja rococó, y una sillería de coro en nogal con facistol, procedentes del desaparecido convento de San Francisco de Belorado.
En la Edad Media, el pórtico de San Pedro fue el lugar habitual de reunión del concejo local, lo que demuestra que el templo desempeñó no solo funciones religiosas, sino también un papel central en la vida política y social del municipio. Este vínculo con la comunidad se ha mantenido hasta nuestros días, pues la iglesia continúa siendo escenario de celebraciones litúrgicas, actos culturales y ceremonias relacionadas con la tradición jacobea, dado que Belorado se encuentra en pleno Camino de Santiago.

Murales de Belorado |
El arte mural ha transformado las calles de Belorado en una galería al aire libre donde historia, tradición, naturaleza y compromiso social dialogan con quienes transitan por ella. Gracias al Paseo del Arte, apoyado por proyectos como Wall-King Belorado y TUVIBE, se ofrece una experiencia visual y cultural única que conecta pasado, presente y futuro de esta villa burgalesa.
Desde principios de la década de 2010, Belorado ha sido escenario de una transformación cultural que ha convertido sus muros en lienzos de historia, identidad y color. Este proyecto, conocido como el Paseo del Arte o Wall-King Belorado, se ha consolidado como una iniciativa emblemática de la localidad.
Empieza caminando desde el Teatro Municipal Reina Sofía, cuya fachada está decorada con imágenes cinematográficas que homenajean la cultura teatral y audiovisual. Luego, la calle Mayor acoge murales como “Belorado tiene Tirón”, que juega con la palabra “Tirón” (el río de la zona), y una obra dedicada a la Feria Medieval Alfonsina, evocando actos históricos que aún laten en el presente.

Murales de Belorado |
El mural del oficio del zapatero, en la Casa de los Salas (siglo XVIII), recuerda con nostalgia el legado artesanal local. Más adelante se encuentra “La Huella del Camino”, un vibrante homenaje al peregrino con un cielo luminoso que parece tocar lo espiritual del Camino de Santiago.
En la Plaza San Nicolás, destacan tres intervenciones: los patrones de encaje creados por NeSpoon (artista polaca) rinden tributo a las labores manuales de las mujeres locales; Regue Fernández Mateos añade figuras históricas, como “La Dama de Arintero”, en una narrativa muralista donde tradición y memoria se entrelazan.
Una obra destacada es el gran mural botánico de Alegría del Prado en la Plaza Mayor, que homenajea al botánico beliforano Hipólito Ruiz López y celebra el vínculo entre naturaleza y raíces identitarias.

Murales de Belorado |
Otros murales continúan destacando temáticas contemporáneas y sociales: uno dedicado al Pacto de Estado contra la Violencia de Género, otro que evoca el legado de la científica Maria Sibylla Merian a través de la mirada simbólica que une generaciones, y representaciones de danzadores tradicionales basadas en antiguas fotografías.

«Checkpoint Charlie» de Berlín de Belorado |
Hay un Museo de Radiocomunicación muy interesante, pero las visitas y reservas son un tanto complicado GPS N42.4171577 W3.199225. El Museo Bocanegra es un espacio singular y único en nuestro país. Se trata de un recorrido por la historia de las comunicaciones del SXX donde a través de diferentes decorados nos iremos convirtiendo en diferentes personajes que nos permitirán conocer las comunicaciones en diferentes momentos del siglo pasado. El espacio expositivo está organizado en una serie de recreaciones que ambientan y reproducen lugares que marcaron un hito en la historia del S.XX: recreación de cubierta de 1ªclase del Titanic, la reproducción más grande de Europa de una trinchera de la Primera Guerra Mundial, sala ambientada en 2ªGM, sala carrera espacial y Guerra Fría, reproducción del famoso «Checkpoint Charlie» de Berlín (junto con un carro de combate original) y un helicóptero de la época de Vietnam.

Helicóptero de Vietnam de Belorado |
Continuamos nuestro particular camino de Santiago hasta Villafranca Montes de Oca. Es una zona montañosa y boscosa situada en la comarca de Burgos, han sido históricamente un lugar estratégico y, al mismo tiempo, un escenario propicio para la actividad de asaltantes de caminos. Durante siglos, estas montañas sirvieron como paso natural en la ruta del Camino de Santiago, una vía de gran importancia para peregrinos, comerciantes y viajeros que transitaban entre la meseta castellana y el norte de España. Sin embargo, su geografía abrupta y sus parajes ocultos ofrecían el refugio ideal para grupos de bandoleros y ladrones que aprovecharon la dificultad del terreno y la escasa vigilancia para cometer robos y emboscadas.

Montes de Oca |
Estos asaltantes de caminos, que actuaban principalmente entre los siglos XVI y XVIII, se convirtieron en una leyenda popular, temidos por viajeros y comerciantes que debían atravesar la zona. Su modus operandi solía consistir en esperar a sus víctimas en puntos estratégicos, como pasos estrechos, bosques densos o recodos solitarios, donde podían interceptar carruajes y peregrinos. Los robos incluían desde el hurto de bienes materiales —dinero, joyas, mercancías valiosas— hasta el secuestro temporal para exigir rescates.
Las autoridades de la época, conscientes del problema, establecieron patrullas y sistemas de vigilancia, aunque la orografía complicada y la falta de recursos dificultaban su control efectivo. A lo largo del tiempo, la figura de estos bandoleros se mezcló con relatos y mitos, convirtiéndolos en personajes de la tradición oral que, en ocasiones, se presentaban con cierto romanticismo como rebeldes contra la autoridad o defensores de los humildes.

Iglesia de Santiago Apóstol Villafranca Montes de Oca |
Allí se levanta la iglesia de Santiago Apóstol de Montes de Oca GPS N42.3886323 W3.3094509, permanece cerrada. Históricamente esta iglesia era el punto de encuentro de los peregrinos donde se agrupaban para continuar el Camino y evitar los peligrosos asaltantes de caminos en la subida a los Montes de Oca.
La Iglesia de Santiago Apóstol, situada en Villafranca Montes de Oca es un edificio emblemático que refleja una rica herencia cultural y espiritual. Construida hacia finales del siglo XVIII, presenta un estilo predominantemente barroco, con una nave central y capillas laterales que forman una cruz latina; su interior está articulado mediante pilastrones y arcos robustos de piedra.
En su exterior destaca una sólida torre y una portada de inspiración neoclásica, elementos que realzan su presencia monumental en el paisaje urbano.
Otro detalle llamativo es la enorme concha marina que sirve como pila de agua bendita, traída desde Filipinas; pesa aproximadamente 65 kg y puede verse generalmente los domingos y durante el verano, especialmente por los peregrinos en el Camino de Santiago.

Santuario de San Juan de Ortega |
La siguiente parada es el Monasterio de san Juan de Ortega aparcamos en la calle de la iglesia GPS N42.376007 W3.438238, es un estupendo lugar, incluso para pasar la noche.
El Santuario de San Juan de Ortega GPS N42.375908 W3.4373538, religioso que en 1080 fundó el hospital de los peregrinos y el Monasterio románico.
El Santuario de San Juan de Ortega, situado en la localidad burgalesa de Barrios de Colina, constituye uno de los enclaves más singulares y venerados del Camino de Santiago. Su origen está íntimamente ligado a la figura de Juan de Quintanaortuño, conocido como San Juan de Ortega (1080-1163), discípulo y colaborador de Santo Domingo de la Calzada. Tras sobrevivir milagrosamente a un naufragio en el que invocó la protección de San Nicolás de Bari, Juan decidió cumplir su promesa construyendo una ermita en honor a este santo, erigiendo así el núcleo inicial del que sería un monasterio y refugio para peregrinos. Desde sus primeros años, el lugar se convirtió en un espacio de acogida y asistencia, siguiendo el espíritu hospitalario que caracterizó a su fundador, especialmente en un tramo del camino temido por su soledad y peligrosidad, los Montes de Oca. En 1138, el papa Inocencio II puso el monasterio bajo su protección, y a lo largo de los siglos fue regido primero por canónigos agustinos y más tarde por frailes jerónimos, hasta que la desamortización de 1835 provocó su abandono. Fue declarado Bien de Interés Cultural en 1931.

Ábsides románicos del Santuario de San Juan de Ortega |
Arquitectónicamente, el santuario es un conjunto que combina elementos románicos, góticos e incluso renacentistas. La iglesia presenta planta de tres naves, crucero marcado y triple cabecera con ábsides semicirculares, destacando el central por su riqueza estructural y su elegante sistema columnario. En el interior sobresalen los capiteles románicos, especialmente el llamado capitel de la Anunciación, donde se representan escenas bíblicas como la Anunciación, la Visitación, el Nacimiento de Jesús y el anuncio a los pastores. Este capitel es protagonista de un fenómeno luminoso conocido como el “Milagro de la luz”: durante los equinoccios de primavera y otoño, un rayo de sol poniente penetra por un ventanal y recorre lentamente las escenas esculpidas, iluminando primero al ángel anunciador y culminando en la representación del nacimiento, un simbolismo cargado de significado medieval. También es notable el baldaquino gótico isabelino, datado en 1464, que se alza sobre la cripta y protege el sepulcro de San Juan de Ortega, decorado con escenas de su vida y milagros. El antiguo sepulcro románico del santo, con una cuidada escultura que muestra el Pantocrátor y los evangelistas, se conserva en la iglesia tras la inundación de la cripta en 2005. La capilla de San Nicolás de Bari, considerada la construcción más antigua del conjunto, es un testimonio directo de los orígenes del santuario.

Interior del Santuario de San Juan de Ortega |
El complejo incluye además un claustro jerónimo del siglo XVII y un claustrillo que hoy sirve como albergue de peregrinos, perpetuando la tradición hospitalaria del lugar. Entre los bienes artísticos se encuentran retablos renacentistas y barrocos, como el de San Jerónimo y el del Juicio Final, que aportan un valor añadido al conjunto. La devoción popular hacia San Juan de Ortega se manifiesta cada año en la romería celebrada el 2 de junio o el primer sábado de ese mes, en la que más de veinte pueblos de la comarca acuden en procesión con estandartes, cantando los “Gozos” y participando en actos litúrgicos y festivos. La tradición oral conserva también leyendas como la de Isabel la Católica, que, tras visitar el santuario y presenciar la salida de unas abejas blancas del sepulcro, habría concebido posteriormente a su hijo Juan, atribuyendo este hecho a la intercesión del santo.
El sepulcro de San Juan de Ortega es una de las piezas más valiosas y evocadoras del santuario, tanto por su calidad artística como por su significado devocional.

Sepulcro del Santuario de San Juan de Ortega |
Se trata de un túmulo románico tallado en piedra caliza, datado a finales del siglo XII o inicios del XIII, que originalmente se encontraba en la cripta situada bajo el presbiterio, justo bajo el baldaquino gótico que lo protegía. Allí reposaban los restos del santo, custodiados en un lugar que combinaba intimidad, penumbra y un fuerte sentido de sacralidad. Sin embargo, en 2005 la cripta sufrió una inundación que obligó a trasladar el sepulcro al interior de la iglesia, donde hoy se conserva y es visitable.
En el aspecto artístico, el sepulcro presenta una talla minuciosa y simbólicamente rica. En la tapa se muestra la figura yacente del santo en actitud de reposo, vestido con hábitos monásticos y con las manos cruzadas sobre el pecho. El frente está decorado con un relieve central del Pantocrátor dentro de una mandorla mística, flanqueado por los tetramorfos —los símbolos de los cuatro evangelistas: el ángel (Mateo), el león (Marcos), el toro (Lucas) y el águila (Juan)—, siguiendo un esquema iconográfico habitual en el románico para representar la majestad divina. En los laterales aparecen escenas alusivas a la vida y milagros de San Juan de Ortega, algunas de carácter narrativo, como episodios de su labor hospitalaria en el Camino y su vinculación con Santo Domingo de la Calzada.

Capitel románico del Santuario de San Juan de Ortega |
El tratamiento escultórico combina figuras hieráticas y simétricas propias del románico con detalles que revelan una incipiente influencia gótica, como un mayor movimiento en los pliegues y expresividad en los rostros. El mensaje que transmite el conjunto es doble: por un lado, el recordatorio de la gloria de Cristo como juez y salvador; por otro, la exaltación de la figura del santo como ejemplo de vida cristiana y protector de los peregrinos.
Al lado del Santuario está La Capilla de San Nicolás es la parte más antigua del conjunto monástico de San Juan de Ortega y constituye el germen del actual santuario. Se trata de una construcción románica sencilla, levantada por el propio San Juan a comienzos del siglo XII en agradecimiento a San Nicolás de Bari, a quien había invocado cuando estuvo a punto de naufragar en una travesía marítima. Según la tradición, tras salvarse, el santo cumplió su promesa edificando este pequeño oratorio en medio de los Montes de Oca, en un punto estratégico del Camino de Santiago, con la intención de ofrecer refugio y auxilio espiritual a los peregrinos que cruzaban este tramo solitario y peligroso.

Retablo del Santuario de San Juan de Ortega |
Arquitectónicamente, la capilla presenta una planta de nave única rematada en ábside semicircular, construido en sillería bien labrada. La portada románica, de arco de medio punto con dovelas lisas, refleja la sobriedad de las construcciones funcionales de la época. El interior, iluminado por un ventanal aspillerado en el centro del ábside, conserva restos de la pureza románica, con bóveda de cañón reforzada por fajones y capiteles de decoración vegetal muy esquemática. Aunque modesta en tamaño, su concepción responde a la doble función de templo y punto de acogida, pues en torno a ella se levantaron las primeras dependencias hospitalarias.

Capilla de san Nicolás Santuario de San Juan de Ortega |
Durante siglos, la Capilla de San Nicolás fue el centro espiritual y físico del pequeño núcleo monástico que, con el tiempo, se ampliaría con la gran iglesia, el claustro y otras dependencias. Aquí reposan los restos de San Juan de Ortega tras su muerte en 1163. Hoy, la capilla conserva intacta su atmósfera de recogimiento y es uno de los lugares más venerados del complejo, pues remite al momento fundacional y a la vocación hospitalaria que dio sentido a toda la obra del santo.

Ages |
Unos kilómetros más adelante hacemos una parada en el pueblo de Ages, es quizás el pueblo que atravesamos con mayor entidad.
El pueblo de Ages, situado en la provincia de Burgos, destaca por su arquitectura tradicional que refleja la esencia de los pequeños núcleos rurales de la comarca de los Montes de Oca. Sus construcciones están dominadas por la piedra como material principal, utilizada tanto en las viviendas como en los muros de cerramiento, lo que otorga al pueblo un carácter robusto y austero, en armonía con el entorno natural que lo rodea. Las casas de Ages suelen ser de planta rectangular y dos alturas, con tejados a dos aguas cubiertos con teja cerámica, diseñados para resistir el clima frío y húmedo de la región. Las fachadas presentan vanos sencillos, con ventanas pequeñas y balcones de madera que añaden un toque de calidez y funcionalidad a las viviendas. Muchas de las casas conservan elementos tradicionales como portones de madera maciza, rejas de hierro forjado y detalles en piedra labrada alrededor de puertas y ventanas, que testimonian la habilidad de los artesanos locales.

Calles de Ages |
El entramado urbano de Ages es compacto y adaptado a la topografía del terreno, con calles estrechas y sinuosas que evocan su origen medieval y favorecen la protección frente a los rigores del clima. Destacan también los edificios religiosos y de carácter público, como la iglesia parroquial, que suele presentar una arquitectura sencilla, con muros de piedra y elementos románicos o góticos en sus portadas o interiores, reflejando la historia y tradición religiosa del lugar.
En conjunto, la arquitectura de Ages es un ejemplo de cómo los pueblos rurales de la comarca han sabido mantener su identidad a través de construcciones funcionales y respetuosas con el paisaje, conservando un patrimonio arquitectónico modesto pero cargado de autenticidad y valor cultural. Esta arquitectura tradicional no solo ofrece un testimonio vivo del pasado, sino que también contribuye a la calidad de vida de sus habitantes y al atractivo del pueblo para visitantes interesados en el turismo rural y cultural.

Campos de Ages |
Nos dirigimos a las afueras donde se encuentra el Puente Románico GPS N42.3702846 W3.4865072, es un verdadero remanso de paz con sombra y agua, todo indica que en sus piedras millones de peregrinos han descansado y soñado con el final del camino.
El Puente Medieval de Agés, es una obra de ingeniería civil que refleja la importancia histórica de este pequeño núcleo en las rutas de comunicación y tránsito de la Edad Media. Construido en piedra, este puente conecta las orillas del río que atraviesa el valle, facilitando el paso de personas, animales y mercancías en un entorno rural que, durante siglos, dependió de estos pasos seguros para mantener la comunicación entre pueblos y caminos.
El puente presenta una estructura típica de la época medieval, con uno o varios arcos de medio punto que descansan sobre pilares robustos reforzados con tajamares para desviar la corriente y proteger la base de la construcción frente a la fuerza del agua y posibles crecidas. La piedra, cuidadosamente labrada y ensamblada sin argamasa visible en algunas zonas, denota la pericia de los canteros encargados de su construcción y la durabilidad que ha permitido su conservación hasta nuestros días.

Puente Románicos de Ages |
Este puente no solo cumplía una función práctica, sino que también era un elemento estratégico dentro del entramado de caminos que unían los diferentes asentamientos y facilitaban el tránsito de peregrinos, comerciantes y viajeros, especialmente en las proximidades del Camino de Santiago. Su presencia es testimonio de la importancia de Agés y su entorno como punto de conexión en la red medieval de comunicaciones.

Iglesia de santa Eulalia de Ages |
Hacemos tiempo para que la encargada nos abra la iglesia de santa Eulalia GPS N42.3695701 W3.4802344, de estilo gótico con una espadaña muy original.
La Iglesia de Santa Eulalia en Ages, es un claro ejemplo de la arquitectura religiosa rural que ha perdurado a lo largo de los siglos en la comarca de los Montes de Oca. Este templo, modesto pero cargado de historia, se erige como el centro espiritual de la comunidad, reflejando tanto las influencias arquitectónicas de las épocas medieval y moderna como la identidad local.
Construida principalmente en piedra, la iglesia presenta una planta sencilla de nave única, con un ábside semicircular que conserva detalles de estilo románico, visibles en sus muros y en algunos elementos ornamentales como pequeñas ventanas de medio punto y canecillos bajo el alero. A lo largo de los siglos, el edificio ha sufrido reformas y ampliaciones que incorporaron elementos góticos y barrocos, especialmente en la portada y en el interior, donde se conservan retablos y pinturas que datan de distintas épocas.

Naves de la Iglesia de santa Eulalia de Ages |
La fachada principal, aunque sencilla, muestra una puerta de acceso en arco de medio punto y una espadaña que alberga una campana, símbolo habitual en las iglesias rurales para llamar a los feligreses a la misa y marcar el ritmo de la vida comunitaria. En el interior, destaca un altar mayor con un retablo barroco que exhibe imágenes de Santa Eulalia, patrona del templo, así como de otros santos venerados en la zona.
El retablo de la Iglesia de Santa Eulalia en Ages es una pieza destacada dentro del modesto templo rural, que refleja el estilo barroco tardío, muy común en las iglesias pequeñas de la provincia de Burgos.
Se trata de un retablo de madera policromada, estructurado en un solo cuerpo con varias calles verticales, rematado por un ático decorativo que puede incluir una cruz o figuras religiosas pequeñas. El conjunto está ricamente ornamentado con elementos dorados, molduras recargadas y motivos vegetales y geométricos típicos del barroco, que buscan crear un efecto visual de profundidad y movimiento a pesar de sus reducidas dimensiones.

Retablo de la Iglesia de santa Eulalia de Ages |
En el centro del retablo se sitúa la imagen titular, Santa Eulalia, generalmente representada vestida con túnica y capa, portando palma o palma del martirio, símbolos de su santidad y martirio. A su alrededor, en las calles laterales o en nichos pequeños, suelen colocarse imágenes o relieves de otros santos o escenas bíblicas, en consonancia con la devoción local, aunque estas figuras son menos elaboradas y de tamaño reducido.
El retablo sirve no solo como soporte para las imágenes sagradas, sino también como un foco de atención para la liturgia, enmarcando el altar mayor con un aire solemne y devoto que contrasta con la sencillez general de la iglesia. A pesar de su carácter modesto, el retablo conserva un encanto particular y es un testimonio valioso del arte sacro rural, que ha llegado a nuestros días gracias al cuidado de la comunidad de Ages.

Casas de Cardeñuela Riopico |
La siguiente parada del Camino es Cerdeñuela de Riopico, en lo más alto se alza la iglesia de Santa Eulalia, destaca el magnífico retablo mayor recientemente restaurado.
La Iglesia de Santa Eulalia en Cardeñuela Riopico GPS N42.3595053 W3.5609024 , un pequeño municipio situado en la provincia de Burgos, es un edificio religioso que refleja la arquitectura tradicional rural de la región, combinando elementos históricos y reformas posteriores que han preservado su valor patrimonial y espiritual.
Este templo, dedicado a Santa Eulalia, patrona venerada en diversas localidades españolas, presenta una estructura sencilla, típica de las iglesias parroquiales de los pueblos pequeños. Su construcción está realizada principalmente en piedra, con una planta rectangular de nave única y un ábside plano o ligeramente poligonal, dependiendo de las modificaciones realizadas a lo largo de los siglos.

Iglesia de santa Eulalia de Cardeñuela Riopico |
En la fachada destaca una portada modesta, posiblemente con arco de medio punto, acompañada de una espadaña que alberga las campanas del templo, elemento habitual en la arquitectura eclesiástica rural para llamar a los fieles a las celebraciones litúrgicas. Las ventanas son pequeñas y pocas, permitiendo una iluminación tenue que contribuye a la atmósfera recogida del interior.
Dentro, la iglesia conserva un ambiente sobrio y sencillo, con el altar mayor presidido por un retablo que, aunque puede haber sufrido reformas, mantiene la devoción a Santa Eulalia, con imágenes o pinturas que representan a la santa mártir. La decoración interior es funcional y acorde con la austeridad de la arquitectura rural, pero refleja la importancia del culto local y la continuidad de las tradiciones religiosas en el municipio.
El retablo mayor de la Iglesia de Santa Eulalia en Cardeñuela Riopico es una pieza central que, aunque modesta, destaca por su valor artístico y devocional dentro del templo rural. Generalmente, estos retablos en iglesias pequeñas de la provincia de Burgos suelen estar realizados en madera policromada y presentan un estilo barroco sencillo, fruto de reformas realizadas entre los siglos XVII y XVIII.

Iglesia de santa Eulalia de Cardeñuela Riopico |
El retablo está organizado en un cuerpo único o en dos cuerpos superpuestos, con un diseño simétrico que enmarca el altar mayor. En su parte central se encuentra la imagen o pintura de Santa Eulalia, patrona del templo, representada con atributos iconográficos como la palma del martirio o la espada, símbolos de su sacrificio y santidad.
A los lados de la imagen principal, es común encontrar pequeñas figuras o relieves de otros santos locales o escenas bíblicas, aunque en este caso la ornamentación suele ser contenida, acorde con la simplicidad y austeridad del entorno rural. El marco está decorado con molduras, motivos vegetales y elementos dorados que aportan cierta riqueza visual sin llegar a la grandiosidad de los grandes retablos urbanos.
Fue realizado entre 1526 y 1529 por el escultor Felipe Bigarny, uno de los más destacados del Renacimiento español. Originalmente, el retablo estaba ubicado en la capilla de la Presentación de la Catedral de Burgos y fue encargado por el canónigo Gonzalo Díaz de Lerma para su sepulcro. A mediados del siglo XVIII, el capellán mayor de la Presentación decidió retirarlo y lo vendió a la parroquia de Cardeñuela Riopico por 1500 reales. Al trasladarse a Cardeñuela, las escenas, los nichos y parte de la estructura se colocaron de forma desordenada. El retablo presenta una mezcla de elementos originales y otros barrocos para fijarlo. La imagen central del retablo, la Sagrada Familia de Sebastiano del Piombo, está actualmente en la catedral de Burgos.

Retablo Mayor de la Iglesia de santa Eulalia de Cardeñuela Riopico |
El retablo fue ejecutado por el escultor Felipe Bigarny a partir de 1528 para la capilla funeraria de don Gonzalo Díaz de Lerma. A mediados del siglo XVIII, el capellán lo vendió a la parroquia de Cardeñuela Riopico, pero las piezas que conforman el retablo en la actualidad no son todas las que había en su ubicación original, de modo que, a falta de elementos estructurales y grupos escultóricos, es imposible recrear cómo era este altar en el siglo XVI.
La devoción por Santa Eulalia en los pueblos de la provincia de Burgos es un reflejo de la profunda tradición religiosa y cultural que caracteriza a esta región de Castilla y León. Santa Eulalia, mártir venerada desde la antigüedad, es especialmente querida en varios núcleos rurales donde su figura simboliza la fe, la perseverancia y el sacrificio.
En Burgos, muchas localidades, incluso pequeñas aldeas, dedican iglesias o capillas a Santa Eulalia, lo que denota su importancia como patrona y protectora de las comunidades. La veneración hacia ella suele estar acompañada de celebraciones anuales en su honor, que incluyen misas solemnes, procesiones, y actos festivos que reúnen a los vecinos y visitantes. Estas fiestas patronales no solo tienen un carácter religioso, sino que también fortalecen los lazos sociales y mantienen vivas las tradiciones locales.

Representación de la Santa en la Iglesia de santa Eulalia de Cardeñuela Riopico |
La iconografía de Santa Eulalia en Burgos suele mostrarla con símbolos del martirio, como la palma y la espada, recordando su sacrificio durante la persecución romana. En las iglesias dedicadas a ella, sus imágenes ocupan un lugar central, generalmente en el altar mayor o en retablos importantes, y son objeto de especial devoción popular.

Ermita Orbaneja de Riopico |
El siguiente punto del Camino de Santiago Francés es Orbaneja de Riopico, destaca su pequeña iglesia con un retablo barroco
Aquí confluyen dos caminos el francés y el de Bayona-Burgos. El paisaje está dominado por el trigo, en muchas parcelas están sin recolectar y en otras están en plena faena. También se pueden ver muchos campos de girasoles.
La Iglesia de San Millán Abad GPS N42.3605556 W3.5864594 , está situada en la parta más alta del pueblo para mostrar su poder.
La Iglesia de San Millán Abad en Orbaneja Riopico, un pintoresco pueblo ubicado en la provincia de Burgos, es un claro ejemplo de la arquitectura religiosa rural de la comarca de los Montes de Oca. Esta iglesia, dedicada a San Millán Abad, patrón de la localidad, refleja la sencillez y sobriedad típica de los templos de montaña, integrándose perfectamente en el entorno natural que caracteriza a Orbaneja Riopico, famoso por sus impresionantes cascadas y paisajes.

Iglesia de San Millán Abad Orbaneja de Riopico |
Construida principalmente en piedra, la iglesia presenta una planta rectangular con nave única y cabecera cuadrada o ligeramente poligonal, un diseño funcional y modesto que responde a las necesidades de una pequeña comunidad rural. La portada, de arco de medio punto, es sencilla y sin grandes ornamentos, mientras que en la fachada suele destacar una espadaña con campanas, elemento habitual en las iglesias rurales para llamar a misa y marcar las horas.
En el interior, la iglesia conserva un ambiente recogido y austero, con muros desnudos o simplemente encalados, donde destaca el altar mayor presidido por un retablo que alberga la imagen de San Millán Abad, representado como un monje con hábito y libro, símbolo de su dedicación religiosa y vida monástica. Aunque el retablo puede ser modesto, refleja la devoción local y la importancia del santo como protector del pueblo.

Capilla de la Iglesia de San Millán Abad Orbaneja de Riopico |
El retablo de la Iglesia es una pieza que, aunque modesta, resulta representativa del arte sacro rural de la zona. Generalmente, estos retablos en iglesias pequeñas de Burgos son de madera tallada y policromada, con un estilo sencillo que combina elementos barrocos y neoclásicos, resultado de reformas o añadidos realizados entre los siglos XVII y XIX.
El retablo suele estar organizado en un solo cuerpo, con un nicho central que alberga la imagen de San Millán Abad, representado vestido con hábito monástico, portando un libro o un báculo, símbolos de su vida como monje y su labor espiritual. La figura central es el foco principal, enmarcada por columnas o pilastras con ornamentación vegetal o geométrica, a menudo doradas para aportar luminosidad y solemnidad al conjunto.
A ambos lados del nicho central pueden encontrarse espacios más pequeños donde se colocan imágenes de otros santos o relieves que complementan la iconografía religiosa, aunque en este tipo de iglesias rurales la decoración suele ser discreta y funcional. El ático del retablo puede contar con una cruz o un pequeño relieve que refuerza la espiritualidad del conjunto.

Retablo Mayor de la Iglesia de San Millán Abad Orbaneja de Riopico |
El policromado y la talla reflejan la artesanía local y el esfuerzo de la comunidad por mantener viva la devoción a San Millán, combinando la estética con la función litúrgica. Este retablo no solo sirve para enmarcar el altar mayor, sino que actúa como un punto de atención para los fieles durante las celebraciones, integrando arte y fe en un espacio sencillo pero cargado de significado.

Iglesia de Santa María la Real y Antigua de Burgos |
Nuestro último destino es la ciudad de Burgos donde pernoctamos en la inmensa área de autocaravanas GPS N42.3555831 W3.672602. Es gratuita y dispone de servicio de llenado y vaciado, además siempre hay hueco porque las autocaravanas ocupan todo el amplio parking de los aledaños.
Desde aquí visitamos la iglesia de Santa María la Real y Antigua GPS N 42.3538449 W3.6691778 del siglo XIII, aunque fue edificada sobre los restos de la antigua catedral de Burgos con 1000 años de antigüedad.
La Iglesia de Santa María la Real y Antigua de Burgos es uno de los templos más antiguos y emblemáticos de la ciudad, con orígenes que se remontan al siglo XI. Situada en el centro histórico, cerca de la majestuosa catedral, esta iglesia representa un importante ejemplo del arte románico en España y ha sido testigo de numerosos eventos vinculados a la historia y la nobleza castellana. Su nombre “La Real y Antigua” destaca su vinculación con la monarquía, ya que fue escenario de ceremonias reales y celebraciones religiosas de gran relevancia durante la Edad Media.

Portada de la Iglesia de Santa María la Real y Antigua de Burgos |
Arquitectónicamente, el templo presenta una planta de cruz latina con tres naves, y su construcción se caracteriza por muros de piedra robustos y contrafuertes que aportan solidez a la estructura. Destacan elementos románicos, como la portada principal con arquivoltas decoradas con motivos geométricos y vegetales, que muestran la maestría de los canteros medievales. La iglesia también incorpora elementos góticos, especialmente visibles en el claustro, que fue añadido posteriormente y presenta arcos apuntados y una ornamentación más elaborada.
El interior conserva un ambiente recogido y solemne, gracias a sus bóvedas de cañón y crucería que combinan funcionalidad y belleza. Varias capillas albergan retablos barrocos y neoclásicos que enriquecen la decoración del templo sin romper su armonía histórica. Además, en la iglesia se encuentran sepulcros y esculturas medievales que narran la historia de la ciudad y de sus habitantes, junto con un órgano antiguo que realza la liturgia.

Nave de la Iglesia de Santa María la Real y Antigua de Burgos |
La iglesia es uno de los ejemplos más significativos del románico en Burgos, y su arquitectura conserva muchos elementos originales de este estilo, que fue predominante en Europa durante los siglos XI y XII. Construida principalmente en el siglo XI, refleja las características propias del románico, adaptadas a las necesidades y recursos de la época.
El románico en esta iglesia se manifiesta especialmente en su estructura robusta y maciza, con muros de piedra gruesos y contrafuertes que garantizan la estabilidad del edificio. La planta sigue el modelo tradicional de cruz latina con tres naves separadas por arcos de medio punto, típicos de la arquitectura románica. Las bóvedas de cañón que cubren la nave central son otro sello distintivo, proporcionando un ambiente solemne y recogido dentro del templo.

Ábside de la Iglesia de Santa María la Real y Antigua de Burgos |
La portada principal es uno de los elementos más destacados del románico en Santa María la Real y Antigua. Está compuesta por varias arquivoltas de medio punto, decoradas con motivos geométricos, vegetales y figuras simbólicas, talladas por artesanos con gran detalle. Estas decoraciones no solo cumplen una función estética, sino también didáctica, pues en la Edad Media eran una forma de comunicar historias religiosas y valores morales a los fieles.
El ábside semicircular, típico del románico, se conserva con sus ventanas abocinadas que permiten la entrada de una luz tamizada, creando un juego de luces y sombras que contribuye a la espiritualidad del espacio. Estas ventanas son estrechas y altas, con marcos sencillos que enfatizan la monumentalidad y austeridad del conjunto.
Dentro de la iglesia, también se observan capiteles tallados con motivos vegetales y figuras zoomorfa o antropomorfa, característica del románico, que muestran la creatividad y el simbolismo de los artesanos medievales. Estos detalles decorativos enriquecen la experiencia visual y espiritual del visitante, conectándolo con la cosmovisión de la época.

Calvario de la Iglesia de Santa María la Real y Antigua de Burgos |
En resumen, la parte románica de la Iglesia de Santa María la Real y Antigua es fundamental para comprender no solo su valor artístico, sino también su significado histórico y cultural.
Día 8 del Camino de Santiago Francés Ruta: Burgos

Entrada al Monasterio de las Huelgas de Burgos |
El clérigo Aymerid Picaud en el siglo XIII opinaba de la ciudad de Burgos:
"... la catedral de Burgos y otras iglesias y monasterios de la ciudad, enfatizando su significado religioso y cultural, la hospitalidad y la generosidad de los habitantes de Burgos hacia los peregrinos, lo que sugiere que la ciudad era un lugar acogedor y seguro para aquellos que viajaban a Santiago de Compostela..."
Lo primero que hacemos es coger el bus L2 para visitar el Monasterio de las Huelgas GPS N42.3369599 W3.7210892 , es la tercera vez en nuestra vida que lo visitamos, en esta ocasión bajo la propiedad de Patrimonio Nacional que desde hace poco permite fotografiar su interior.
La visita guiada es un traslado en el tiempo en la historia de Castilla, donde podemos admirar uno de los edificios que refleja todo los estilos del arte con una uniformidad que no se puede ver en otros Monasterios desde el románico en las capillas y el claustro, similar a Silos, vemos un estilo gótico en sus diferentes tendencias, el estilo mudéjar que pareces estar en Granada, el renacentista y numerosos retablos barrocos.

Patio central del Monasterio de las Huelgas de Burgos |
El Monasterio de Santa María la Real de Las Huelgas, ubicado en la periferia de la ciudad de Burgos, es uno de los conjuntos monásticos más relevantes y mejor conservados de la Península Ibérica, y representa un testimonio insustituible del poder político, religioso y artístico de la monarquía castellana durante la Edad Media. Su fundación data de 1187, cuando el rey Alfonso VIII de Castilla y la reina Leonor de Plantagenet, motivados tanto por razones espirituales como políticas, establecieron este monasterio cisterciense como un centro de oración y retiro para mujeres nobles, además de un panteón real destinado a reforzar la legitimidad dinástica y la identidad religiosa del reino. La elección del emplazamiento, en unas tierras denominadas “Las Huelgas” por haber sido tierras de barbecho, refleja también el simbolismo cristiano ligado a la renovación y transformación espiritual.

Murallas del Patio central del Monasterio de las Huelgas de Burgos |
Desde sus inicios, Las Huelgas gozó de un estatus privilegiado que la situó por encima de otras instituciones religiosas, beneficiándose de un amplio patrimonio territorial, privilegios judiciales y la capacidad de actuar como autoridad autónoma en determinados aspectos, lo que la convirtió en una verdadera institución de poder dentro del entramado político y social castellano. Este hecho, unido a la presencia constante de la realeza y la nobleza en el monasterio, permitió que Las Huelgas ejerciera un papel destacado en la vida política medieval, albergando ceremonias solemnes como coronaciones, bodas y entierros reales, y sirviendo como refugio para mujeres de la alta nobleza que ingresaban en la vida monástica, contribuyendo así a consolidar su prestigio y influencia.

Monasterio de las Huelgas de Burgos |
Desde un punto de vista arquitectónico, el Monasterio de Las Huelgas es un ejemplo excepcional de la evolución del arte medieval en Castilla, presentando una fusión de estilos que abarca desde el románico hasta el gótico y el mudéjar, reflejo de las distintas fases constructivas y reformas que se llevaron a cabo a lo largo de los siglos. La iglesia monástica constituye el núcleo fundamental del conjunto y conserva su estructura original románica, con una planta basilical de tres naves y un ábside semicircular. Las bóvedas de cañón apuntadas de la nave central, junto con los robustos muros de piedra y los contrafuertes, evidencian la transición hacia el gótico temprano y la adopción de soluciones constructivas que combinan funcionalidad y simbolismo religioso. La austeridad formal impuesta por la regla cisterciense se refleja en la sobriedad de los paramentos y la ausencia de decoración superflua, con excepción de los capiteles, que presentan un elaborado trabajo escultórico con motivos vegetales, animales fantásticos y escenas simbólicas que enriquecen el discurso iconográfico y aportan profundidad espiritual a los espacios.

Monasterio de las Huelgas de Burgos |
Uno de los elementos más sobresalientes de la arquitectura de Las Huelgas es su claustro, construido en el siglo XIV en estilo gótico, que supone un claro contraste con la sobriedad románica del templo principal. Este espacio, destinado a la meditación y la vida comunitaria de las monjas, está formado por arcos apuntados y bóvedas de crucería que se decoran con una variada iconografía religiosa y heráldica, que refleja el mecenazgo real y la conexión entre el monasterio y la nobleza. La Sala Capitular, otro espacio clave dentro del monasterio, destaca por su bóveda de crucería y sus esculturas, que representan escenas bíblicas y símbolos monásticos, sirviendo como lugar de reuniones y toma de decisiones comunitarias.
Además de la iglesia y el claustro, el conjunto monástico incluye dependencias como el refectorio, el dormitorio de las monjas y la sala del capítulo, todas ellas dispuestas en torno al claustro para favorecer la vida comunitaria y la observancia estricta de la regla. En algunas de estas estancias se conservan restos de pinturas murales que ilustran temas religiosos y la vida monástica, aportando información sobre las prácticas espirituales y cotidianas en el monasterio.

Galerías del claustro del Monasterio de las Huelgas de Burgos |
El claustro del Monasterio de Santa María la Real de Las Huelgas es uno de los espacios más significativos y emblemáticos del conjunto, reflejando tanto la función espiritual y comunitaria del monasterio como la evolución artística que experimentó a lo largo de los siglos. Construido principalmente en el siglo XIV, este claustro representa un claro ejemplo del estilo gótico con influencias mudéjares, y constituye un espacio central para la vida monástica, donde las monjas desarrollaban actividades cotidianas como la meditación, la lectura y la contemplación, en un entorno cerrado y protegido que fomentaba la tranquilidad y el recogimiento.
Arquitectónicamente, el claustro se organiza en torno a un patio cuadrangular, rodeado por galerías cubiertas con bóvedas de crucería que descansan sobre columnas esbeltas y capiteles decorados con motivos vegetales y escenas bíblicas. Los arcos apuntados característicos del gótico contribuyen a dotar al espacio de ligereza y verticalidad, contrastando con la robustez del templo románico. La decoración escultórica de los capiteles y las tracerías de los arcos incluyen símbolos religiosos, figuras de santos y elementos heráldicos relacionados con la familia real y los benefactores del monasterio, lo que pone de manifiesto el vínculo estrecho entre el poder político y la institución religiosa.

Claustro románico del Monasterio de las Huelgas de Burgos |
El claustro no solo cumple una función arquitectónica y decorativa, sino que también es un espacio de gran significado simbólico, representando el paraíso terrenal donde las monjas podían alejarse del mundo exterior para dedicarse a la vida espiritual. Además, las galerías del claustro servían como lugar de paso entre las distintas dependencias del monasterio, facilitando la vida comunitaria y la organización interna.
En algunas zonas del claustro se pueden observar detalles mudéjares, como la utilización de azulejos y motivos geométricos, que enriquecen la ornamentación y reflejan la convivencia cultural de la Castilla medieval. Esta mezcla de estilos hace que el claustro de Las Huelgas sea una pieza artística compleja y única, que muestra la evolución histórica del monasterio y la influencia de distintos contextos culturales.

Sala Capitular del Monasterio de las Huelgas de Burgos |
La Sala Capitular situada junto al claustro, la sala cumplía un papel fundamental en la organización interna del monasterio, ya que era el lugar donde se reunían las monjas para deliberar sobre asuntos religiosos, administrativos y disciplinarios, siguiendo la regla cisterciense.

Entrada a la Sala Capitular Monasterio de las Huelgas de Burgos |
Arquitectónicamente, la Sala Capitular de Las Huelgas destaca por su bóveda de crucería gótica, que le confiere una gran ligereza y elegancia, en contraste con la austeridad y robustez del resto del monasterio. Las nervaduras de la bóveda se cruzan formando un patrón armónico y simétrico que no solo cumple una función estructural, sino también decorativa, creando un juego de luces y sombras que realza la solemnidad del espacio.
Las paredes de la sala suelen estar adornadas con pinturas murales o frescos, en las que se representan escenas bíblicas, motivos simbólicos y, en ocasiones, imágenes relacionadas con la vida monástica o con los benefactores del monasterio. Esta iconografía tenía una función didáctica y espiritual, reforzando los valores y las enseñanzas que guiaban la vida de la comunidad.

Cristo de la Sala Capitular Monasterio de las Huelgas de Burgos |
Los capiteles de las columnas que sostienen la bóveda están ricamente esculpidos con motivos vegetales, geométricos y figurativos, que reflejan tanto la influencia del arte gótico como ciertos detalles mudéjares, evidenciando la mezcla cultural propia de Castilla en la Edad Media. Estas decoraciones aportan un valor artístico notable y contribuyen a la atmósfera contemplativa del espacio.
Además, la Sala Capitular tenía un mobiliario específico, como bancos corridos a lo largo de las paredes, donde las monjas se sentaban durante las reuniones, y un lugar reservado para la lectura de las reglas y la oración comunitaria.
En el ámbito artístico, el monasterio posee un patrimonio excepcional que abarca desde la escultura hasta la pintura, el arte textil y la orfebrería. El sepulcro de la reina Leonor de Plantagenet, esposa de Alfonso VIII, es una obra maestra del arte funerario medieval. Tallado en alabastro y mármol, el sepulcro representa al monarca yacente con gran realismo y detalle, reflejando la dignidad, el poder y la devoción religiosa, además de ser un símbolo tangible de la legitimidad dinástica y el vínculo sagrado entre la monarquía y la Iglesia.

Tumbas del Monasterio de las Huelgas de Burgos |
Las tumbas del Monasterio reflejan el estrecho vínculo entre la institución monástica y la monarquía castellana, así como la importancia del monasterio como panteón real y lugar de culto. Desde su fundación, Las Huelgas fue concebido no solo como un centro espiritual y de vida monástica, sino también como un espacio funerario para la nobleza y, especialmente, para miembros de la familia real, lo que le otorgó un carácter simbólico y político de gran relevancia.
Entre las tumbas más destacadas se encuentra la de la reina Leonor de Plantagenet, esposa del rey Alfonso VIII, cuyo sepulcro es una obra maestra de la escultura funeraria medieval. Realizado en alabastro y mármol, este sepulcro presenta la figura yacente de la reina con gran realismo y dignidad, vestida con ropajes propios de su estatus, y con detalles que reflejan su piedad y su rol en la historia de Castilla. Esta tumba no solo es un homenaje a la reina, sino también un símbolo tangible de la legitimidad dinástica y la alianza entre Castilla e Inglaterra.

Tumbas del Monasterio de las Huelgas de Burgos |
Además de la reina Leonor, en Las Huelgas descansan otros miembros de la familia real castellana, así como nobles y personajes destacados que contribuyeron a la historia y al desarrollo del monasterio. Las tumbas suelen estar ubicadas en la iglesia monástica, especialmente en capillas laterales y el presbiterio, lo que subraya la importancia espiritual y social de los enterramientos en estos espacios sagrados.
Las sepulturas suelen estar decoradas con esculturas y relieves que representan figuras yacentes, escenas religiosas o símbolos heráldicos, integrándose en la arquitectura del templo y en la iconografía cristiana. Estas obras funerarias no solo cumplen una función conmemorativa, sino que también reflejan la concepción medieval de la muerte, la vida eterna y la conexión entre el poder terrenal y el espiritual.

Sillería del Monasterio de las Huelgas de Burgos |
Las Huelgas también conserva una valiosa colección de tapices y tejidos litúrgicos que datan desde la Edad Media hasta el Renacimiento. Estos textiles son relevantes no solo por su belleza y calidad técnica, sino también por la iconografía que despliegan, que incluye escenas bíblicas, motivos simbólicos y emblemas heráldicos, reflejando el papel del monasterio como centro de cultura y espiritualidad. Las vidrieras originales del templo, aunque en parte restauradas, aportan una luz colorida y mística que acentúa la atmósfera contemplativa del interior, mientras que los retablos barrocos que adornan algunas capillas evidencian la continuidad y transformación del culto en el monasterio a lo largo del tiempo.

Retablo del Monasterio de las Huelgas de Burgos |
Otro aspecto fundamental del patrimonio de Las Huelgas es su archivo y biblioteca, que conservan manuscritos, documentos y códices fundamentales para la investigación histórica y litúrgica de Castilla. Estos fondos documentales aportan información crucial sobre la fundación del monasterio, sus relaciones con la corona, la vida monástica y la historia social de la región, posicionando a Las Huelgas como un centro intelectual y espiritual durante siglos.
La arquitectura románica en el Monasterio de Santa María la Real de Las Huelgas constituye la base estructural y estilística fundamental del conjunto, reflejando las características propias de este estilo predominante en Europa durante los siglos XI y XII. Como monasterio fundado a finales del siglo XII, Las Huelgas incorpora elementos románicos que responden a la funcionalidad y simbolismo propios de la orden cisterciense, la cual promovía una arquitectura sobria, sólida y austera, diseñada para favorecer la espiritualidad y la contemplación.

Decoracion del Monasterio de las Huelgas de Burgos |
El templo monástico presenta una planta basilical de tres naves con ábside semicircular, típico del románico, y bóvedas de cañón apuntadas que denotan una transición hacia el gótico. Los muros son gruesos y robustos, construidos con grandes sillares de piedra, lo que dota al edificio de una gran sensación de estabilidad y permanencia. Esta solidez estructural se complementa con contrafuertes exteriores que refuerzan las paredes y permiten sostener el peso de las bóvedas.
Las ventanas son pequeñas y escasas, lo que responde a la intención de crear un ambiente interior recogido y recogido, con una iluminación tenue que favorece el recogimiento espiritual. Los arcos de medio punto, característicos del románico, se encuentran en puertas y algunas ventanas, mientras que las bóvedas de cañón ofrecen una sensación de continuidad y ritmo en el recorrido interior.

Decoración del Monasterio de las Huelgas de Burgos |
Los capiteles de las columnas presentan una rica decoración escultórica con motivos vegetales, geométricos y figurativos, ejecutados con un estilo que combina naturalismo y simbolismo, propio del románico. Estas esculturas cumplen una función didáctica y espiritual, narrando escenas bíblicas o representando símbolos de la fe, lo que convertía al templo en un “libro de piedra” accesible para los fieles.
La portada principal, aunque ha sufrido reformas a lo largo del tiempo, conserva elementos románicos que subrayan la importancia ritual del acceso al templo. Su estructura y decoración, con arquivoltas de medio punto y figuras talladas, servían para preparar al creyente para la experiencia sagrada que encontraría en el interior.
La arquitectura mudéjar en el Monasterio de Santa María la Real de Las Huelgas representa un elemento fundamental dentro del conjunto, aportando una riqueza ornamental y cultural que evidencia la convivencia y la influencia de las técnicas y estilos islámicos en la arquitectura cristiana medieval española. Aunque el monasterio es principalmente un ejemplo de arquitectura cisterciense con predominancia de estilos románico y gótico, en ciertas partes del edificio se pueden observar detalles decorativos y constructivos característicos del arte mudéjar, que fue muy frecuente en Castilla durante los siglos XIII y XIV.

Capilla Mudejar del Monasterio de las Huelgas de Burgos |
El mudéjar se caracteriza por el uso de materiales como el ladrillo, la cerámica vidriada, yeserías y madera tallada, además de elementos decorativos geométricos y vegetales que recuerdan la tradición islámica. En Las Huelgas, estos rasgos se manifiestan principalmente en ciertos elementos interiores y detalles ornamentales, donde la influencia mudéjar se integra con la sobriedad cisterciense, enriqueciendo visualmente el espacio sin romper su carácter espiritual.

Capilla Mudejar del Monasterio de las Huelgas de Burgos |
Un ejemplo notable son los artesonados de madera, donde se combinan formas geométricas complejas y policromías que aportan calidez y dinamismo al conjunto. Estos techos decorados no solo cumplen una función estructural, sino que también son auténticas obras de arte que reflejan la maestría de los artesanos mudéjares, que trabajaban para clientes cristianos conservando sus propias técnicas y estética.
Además, en algunas capillas y estancias del monasterio pueden observarse revestimientos de azulejos y ladrillos dispuestos en patrones rítmicos y simétricos, típicos del mudéjar castellano. Esta decoración contribuye a crear un ambiente armónico y simbólico que remite a la perfección geométrica, considerada por la cultura islámica como un reflejo del orden divino.
El uso de arcos lobulados y ciertos detalles de yesería también son indicativos de la presencia mudéjar, aportando un contraste delicado con la arquitectura maciza y austera del románico y el gótico presentes en la estructura principal. Esta fusión estilística en Las Huelgas es un testimonio de la riqueza cultural de la Castilla medieval, donde las influencias musulmanas, cristianas y judías se entrelazaron para crear un patrimonio artístico único.

Barrio de las Huelgas de Burgos |
El nombre “Las Huelgas” del monasterio no hace referencia a una “huelga” en el sentido moderno de parar la economía o hacer una protesta laboral. Su origen es diferente y tiene una explicación histórica y toponímica relacionada con el terreno donde se construyó el monasterio.
El término “Huelgas” proviene del latín “vulga” o del castellano antiguo que designaba tierras de labor dejadas en barbecho, es decir, tierras que no se cultivaban temporalmente para que recuperaran su fertilidad. En la Edad Media, era común dejar parcelas de terreno “en huelga” o en descanso para que el suelo se regenerara antes de volver a sembrar.
El monasterio se fundó precisamente en unas tierras denominadas “Las Huelgas” porque eran terrenos de barbecho o tierras sin cultivar en los alrededores de Burgos. Así, el nombre alude al lugar físico y agrícola donde se levantó el monasterio, no a un concepto relacionado con paro económico o conflicto laboral.
Desde aquí cogemos el bus L8 que nos deja en el puente de Santa María, en el extremo se encuentra la puerta más fotografiada de todo Burgos.

Iglesia de la Merced de Burgos |
Pero antes, y haciendo tiempo para la hora de comer vemos la Iglesia de la Merced GPS N42.3390065 W3.7046718.
La Iglesia de La Merced en Burgos es un importante templo histórico situado en el casco antiguo de la ciudad, conocido por su valor artístico y su papel en la vida religiosa local. Fundada por la Orden de la Merced, una congregación dedicada a la redención de cautivos y al cuidado de los más necesitados, la iglesia representa un ejemplo destacado de arquitectura religiosa que combina estilos góticos y barrocos, reflejando las transformaciones y ampliaciones que ha experimentado a lo largo de los siglos.
Su origen se remonta al siglo XIII, aunque la mayor parte de la construcción actual corresponde a reformas y añadidos realizados entre los siglos XVI y XVIII. La fachada principal destaca por su sobriedad y elegancia, con elementos barrocos que se integran armoniosamente en el entorno urbano. En el interior, la iglesia presenta una planta de tres naves separadas por columnas y cubiertas con bóvedas de crucería y cañón, mostrando una mezcla de estilos que dan cuenta de su evolución histórica.

Coro Alto de la Iglesia de la Merced de Burgos |
Entre las obras de arte que alberga, destacan varios retablos barrocos y neoclásicos, así como esculturas y pinturas de gran valor, muchas de ellas relacionadas con la espiritualidad y la misión de la Orden de la Merced. La iglesia también conserva elementos arquitectónicos originales, como ventanas góticas y detalles ornamentales que reflejan la riqueza artística de diferentes épocas.

Puente de Santa María de Burgos |
Y por fin cruzamos en El Puente de Santa María GPS N42.339260 W3.703105 .
Es uno de los puentes históricos más emblemáticos de la ciudad, situado sobre el río Arlanzón. Su importancia radica no solo en su función práctica de conexión y paso entre distintos barrios de Burgos, sino también en su valor histórico y artístico como testimonio de la evolución urbana y arquitectónica de la ciudad a lo largo de los siglos.
El puente original se construyó en la Edad Media, probablemente en el siglo XIII, y desde entonces ha sufrido diversas modificaciones y restauraciones. Fue una vía fundamental para el tránsito de personas y mercancías, facilitando el acceso a la ciudad desde el sur y contribuyendo al desarrollo económico y social de Burgos.
Arquitectónicamente, el Puente de Santa María presenta una estructura típica medieval con varios arcos de medio punto que permiten el paso del río, construidos con piedra sillar que le confiere resistencia y durabilidad. La solidez de sus pilares y la armonía de sus líneas reflejan el conocimiento ingenieril de la época y la importancia que se le otorgaba a las infraestructuras públicas.
En épocas posteriores, el puente fue adaptado para soportar el tráfico moderno, pero siempre respetando su carácter histórico y su integración en el paisaje urbano. Además, el Puente de Santa María ha sido escenario de eventos históricos y culturales, y forma parte del patrimonio monumental de Burgos, siendo un punto de referencia para locales y visitantes.

Arco de Santa María de Burgos |
Enfrente se encuentra el Arco de Santa María de Burgos GPS N42.3398099 W3.7051123 es una de las puertas monumentales más emblemáticas y simbólicas de la ciudad, así como un icono de su patrimonio histórico y artístico. Situado en el centro histórico, este arco sirvió como una de las principales entradas a Burgos durante la Edad Media y es considerado un símbolo de la defensa y el poder de la ciudad.

Detalle del Arco de Santa María de Burgos |
Originalmente, la estructura formaba parte de las murallas medievales que protegían Burgos, pero la puerta actual que se puede contemplar hoy data principalmente del siglo XVI, cuando fue reconstruida y embellecida en estilo renacentista bajo la dirección del arquitecto Diego de Siloé. La reforma convirtió el arco en un monumento con un marcado carácter conmemorativo y ornamental, destinado a honrar a los reyes y a figuras ilustres vinculadas a Burgos.
El Arco de Santa María presenta una estructura robusta y elegante, con una gran bóveda central que permitía el paso de carruajes y peatones. Está flanqueado por torres defensivas y adornado con una rica decoración escultórica que incluye estatuas de personajes históricos como el Cid Campeador, los Reyes Católicos (Isabel y Fernando), y otros santos y nobles relacionados con la historia de Castilla. Estas esculturas están integradas en hornacinas y resaltan la importancia política y cultural de la ciudad.

Huevos con morcilla Meson del Infante en Burgos |
Además de su función defensiva y simbólica, el Arco de Santa María ha servido también como escenario de ceremonias oficiales, entradas triunfales y actos públicos, convirtiéndose en un verdadero “portal” de bienvenida a Burgos para reyes, dignatarios y visitantes ilustres.
Actualmente, el Arco de Santa María alberga un pequeño museo y centro cultural donde se pueden apreciar exposiciones sobre la historia de la ciudad, su arquitectura y su legado medieval.
Hacemos una parada para almorzar en el Mesón del Infante GPS N42.3396815 W3.7043466, situado en la plaza de la Catedral, tomamos un menú peregrino por 15 euros con los manjares de la zona.
En Burgos, los huevos fritos con morcilla son casi una institución gastronómica, y dos lugares suelen acaparar la atención de locales y viajeros: el Mesón de Los Infantes y el restaurante Landa. El Mesón de Los Infantes, situado en pleno centro histórico, junto a la Catedral, en la calle Corral de los Infantes 4, ofrece una cocina casera burgalesa en un ambiente acogedor. Entre sus platos destaca la morcilla de Burgos acompañada de huevos en su punto, con yema cremosa y puntillitas doradas, todo a un precio asequible.

Catedral de Santa María de Burgos |
Enfrente tenemos la mejor Catedral Gótica de la Cristiandad GPS N42.3404126 W3.7047032, la entrada de peregrino son 5 euros. Es quizás la Catedral más hermosa de España, por la calidad y cantidad de obras de arte que durante siglos ha ido atesorando.

Catedral de Santa María de Burgos |
La Catedral de Santa María de Burgos se alza como uno de los hitos imprescindibles del gótico hispano y un paradigma de la interacción entre poder político, liturgia, arquitectura y artes plásticas en la alta y baja Edad Media; su génesis documental y material comienza con la colocación de la primera piedra el 21 de julio de 1221, en un proyecto impulsado por el obispo Mauricio con el apoyo real, inspirado en los modelos góticos franceses que el propio prelado había conocido en sus viajes.
Desde esa fecha inicial la catedral fue planteada no como una obra efímera sino como un gran organismo constructivo que debía expresar la autoridad eclesiástica y la pujanza del Reino de Castilla; la cabecera y el crucero se trabajaron ya en el siglo XIII con rapidez suficiente como para que el edificio se usara litúrgicamente a mediados de ese siglo y para que la consagración tuviera lugar en 1260, aunque la fábrica continuó recibiendo añadidos y transformaciones hasta bien entrado el siglo XVI.

Portada de la Catedral de Santa María de Burgos |
En términos estilísticos la Catedral de Burgos sintetiza la adopción temprana del gótico clásico francés en la península y su posterior evolución hacia soluciones locales y tardías (gótico florido o flamígero) que imprimieron a la seo su silueta característica: el esquema general responde a una planta basilical de tres naves con girola y deambulatorio, triforio y un alzado clerical que descarga las bóvedas mediante arbotantes y contrafuertes —mecanismos constructivos heredados de modelos franceses como Saint-Denis o Notre-Dame— pero reinterpretados por maestros foráneos y locales hasta configurar un “idioma burgalés” propio. La dirección de obra a lo largo del siglo XIII incluye nombres y perfiles que conectan Burgos con la cuenca del Sena: tras los primeros responsables anónimos, la figura del llamado Maestro Enrique —probablemente de origen francés y documentado como motor decisivo de la traza durante la mitad del siglo XIII— marca una fase de uniformidad estilística y de calidad escultórica que sitúa a Burgos entre las catedrales góticas más relevantes de la Europa occidental.

Claustro de la Catedral de Santa María de Burgos |
A lo largo de los siglos XV y XVI la catedral experimentó un proceso prolongado de enriquecimiento y transformación que no alteró su estructura esencial pero sí le añadió elementos que hoy configuran su personalidad visual: las agujas caladas y las torres que coronan la fachada occidental, el cimborrio del crucero (la linterna sobre el cruce), y numerosas capillas funerarias y sacristías que incorporaron el gótico flamígero y los primeros recursos renacentistas. El cimborrio, encargado originariamente a Juan de Colonia en el siglo XV, fue una obra de gran ambición técnica y estética —describida por contemporáneos y cronistas como una de las piezas más vistosas del templo— que, tras sucesivas vicisitudes y un hundimiento parcial en el siglo XVI, fue objeto de reconstrucciones posteriores hasta alcanzar la imagen que hoy contemplamos.
La familia Colonia (Juan/Hans, Simón y Francisco) dejó en Burgos una huella decisiva: Juan introdujo repertorios del gótico flamígero centroeuropeo, Simón de Colonia proyectó y dirigió obras maestras como la Capilla de los Condestables (gigantesca capilla funeraria de planta centralizada y bóveda calada que conjuga arquitectura, escultura y vidriera), y su linaje catalizó el diálogo entre herencia nórdica y sensibilidad castellana.

Esculturas de la Catedral de Santa María de Burgos |
El programa escultórico de las portadas y el interior es otro de los grandes capítulos de la catedral: las portadas del Sarmental y de la Coronería (entre otras) constituyen ejemplos señeros de una escultura gótica que incorpora influencias francesas y una iconografía compleja —Apocalipsis, Cristo en Majestad, el Juicio Final y escenas hagiográficas— desplegada con un alto grado de naturalismo para su tiempo; el parteluz, las arquivoltas y los tímpanos se convierten en un “libro de piedra” para la catequesis urbana medieval.
En el ámbito de las artes plásticas y las artes menores la catedral reúne un conjunto extraordinario que abarca desde la escultura funeraria hasta el retablo, la sillería del coro, la forja y la vidriera. La llamada Capilla de los Condestables, mandada por Pedro Fernández de Velasco a finales del siglo XV y culminada por Simón de Colonia, alberga retablos y esculturas de enorme calidad —intervenciones de Gil de Siloé y su hijo Diego, de Felipe de Vigarny, de Felipe Bigarny en piezas del coro y de otros talleres renombrados— que sitúan a Burgos en la vanguardia del gusto tardogótico y del primer Renacimiento hispano.

Sillería del Coro de la Catedral de Santa María de Burgos |
La sillería del coro, encargada en el primer tercio del XVI y asociada a la intervención de Felipe Bigarny y su círculo, es un conjunto de extraordinaria finura iconográfica y técnica: paneles tallados que narran pasajes bíblicos, vidrieras y taraceas conforman un testimonio de la artesanía escultórica que fusiona tradición gótica y savia renacentista.

Escalera Dorada de la Catedral de Santa María de Burgos |
Entre las piezas singulares que atraen la atención del público está la Escalera Dorada, proyectada por Diego de Siloé y ejecutada en la primera mitad del siglo XVI como solución elegante al desnivel entre la puerta de la Coronería y la calle exterior; la escalera constituye además una de las cumbres del Renacimiento en Castilla por su combinación de arquitectura, escultura y forja (los antepechos de hierro repujado y dorado son obra del maestro Hilario).

Panteón de la Catedral de Santa María de Burgos |
Más popular, y a la vez curioso desde el punto de vista de la cultura material, es el Papamoscas, un autómata-reloj que abre y cierra la boca con las horas y que forma parte de las leyendas urbanas de la ciudad; aunque parece menor frente a la gran escultura y arquitectura, el Papamoscas es emblema del interés medieval y moderno por los mecanismos temporales visibles en las catedrales.
La Catedral de Burgos también funciona como panteón y contenedor de memoria: allí se custodian los restos simbólicos del Cid Campeador y de doña Jimena en un sepulcro cuya historia de traslados y liturgias refleja la construcción de mitos nacionales y locales; además la catedral alberga múltiples sepulturas, inscripciones y escudos que permiten reconstruir relaciones de parentesco, mecenazgo y poder en la Castilla medieval.

Altar Mayor de la Catedral de Santa María de Burgos |
El archivo y la biblioteca de la catedral, así como sus colecciones textiles, orfebres y de pintura, constituyen un fondo de primera magnitud para la investigación histórica: códices, libros litúrgicos, rejas y textiles documentan prácticas litúrgicas y repertorios estéticos desde la Baja Edad Media hasta la Edad Moderna.

Capillas de la Catedral de Santa María de Burgos |
Desde el punto de vista constructivo, Burgos es ejemplar por la coexistencia en un único edificio de soluciones estructurales diversas que permiten trazar la historia técnica del gótico en Castilla: arbotantes y contrafuertes para descargar bóvedas de crucería, triforios y triforios-galería que regulan la entrada de luz, y la incorporación posterior de elementos platerescos y remates renacentistas que responden a nuevas preocupaciones estéticas y conmemorativas; asimismo, la elección de la piedra caliza de canteras próximas dio unidad cromática pero planteó retos de conservación que han exigido intervenciones continuas.

Sacristía de la Catedral de Santa María de Burgos |
La conservación y la restauración han sido una constante en la vida reciente de la catedral: desde finales del siglo XX y especialmente a partir de los años 90 se han llevado a cabo campañas de restauración de fachadas, portadas, esculturas y vidrieras motivadas por problema de saltado de piedra, contaminación y el simple paso del tiempo; la declaración como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1984 no solo reconoció su valor universal sino que reforzó los programas de estudio, documentación y conservación.

Papamoscas de la Catedral de Santa María de Burgos |
Sobre el Papamoscas: En la Edad Media, un joven relojero llamado Mateo llegó a Burgos con el sueño de crear algo que hiciera famosa a la ciudad. Después de años de trabajo, Mateo creó un autómata mecánico que abriría la boca cada hora en punto, como si estuviera "papando moscas". Así nació el Papamoscas.
Pero Mateo no estaba satisfecho con su creación. Quería que el Papamoscas tuviera vida propia, que fuera más que un simple autómata. Una noche, mientras trabajaba en su taller, Mateo escuchó un extraño ruido. Al girarse, vio al Papamoscas frente a él, con la boca abierta y los ojos brillantes.
El Papamoscas habló con Mateo y le dijo: "He sido creado para marcar el tiempo, pero también para observar y escuchar. He visto la ciudad crecer y cambiar, he escuchado las historias de sus habitantes". Mateo se quedó asombrado y preguntó: "¿Qué historias has escuchado?"
El Papamoscas respondió: "He escuchado historias de amor y pérdida, de triunfos y fracasos. He visto a la ciudad en sus momentos más oscuros y más brillantes". Mateo se dio cuenta de que el Papamoscas era más que un simple autómata, era un testigo de la historia de la ciudad.

Iglesia de San Esteban de Burgos |
Desde ese día, Mateo y el Papamoscas trabajaron juntos para mantener viva la memoria de la ciudad. El Papamoscas siguió marcando el tiempo, pero también siguió escuchando y observando, guardando los secretos y las historias de Burgos.
Para finalizar la tarde vamos hasta la iglesia de San Esteban GPS N 42.3420674 W3.7142949, se ha desacralizado y alberga el mayor museo de retablos de España, todos salvados de iglesias abandonadas en la provincia.
Cuando ves este tipo de museos piensas en los países sin historia cuanto pagarían por tener este museo, desgraciadamente lo vemos nosotros solos porque no tiene interés para el turismo.
Si no te gusta el arte sacro, pero te gusta la escultura y la pintura es ideal este Museo para hacer un viaje por la historia del arte.
La Iglesia de San Esteban, situada en la ladera oriental del cerro del Castillo, en el histórico barrio de San Esteban de Burgos, es un magnífico ejemplo del gótico castellano y alberga en la actualidad el Museo del Retablo. Sus orígenes se remontan a un primitivo templo románico documentado en 1163, aunque la construcción actual se levantó entre finales del siglo XIII y principios del XIV. A lo largo de su historia sufrió daños importantes, como los ocasionados durante la Guerra de Sucesión Castellana y, más tarde, por la voladura del cercano castillo en 1813, lo que obligó a restaurar el rosetón, la torre y otras partes del edificio. Su fachada presenta una sólida torre coronada por un rosetón que recuerda a los de la Catedral de Burgos, y una portada ojival con arquivoltas decoradas y un tímpano esculpido con escenas del Juicio Final y el martirio de San Esteban.

Baptisterio de la Iglesia de San Esteban de Burgos |
El interior, de planta basilical con tres naves y ábsides, destaca por su coro gótico-florido, obra de Simón de Colonia, y por elementos como el triforio, el púlpito, el órgano y varios sepulcros realizados por maestros como Nicolás de Vergara y Juan de Vallejo.
En la década de 1970 se trasladó el culto a la iglesia de San Nicolás de Bari, convirtiendo San Esteban en el Museo del Retablo, una iniciativa del canónigo Agustín Lázaro para preservar retablos, esculturas y piezas litúrgicas procedentes de iglesias rurales en peligro de abandono. La colección incluye cerca de treinta retablos de estilos renacentista, barroco y neoclásico, así como una destacada muestra de orfebrería —cruces procesionales, custodias, cálices— que va del siglo X al XVIII. También alberga sepulcros medievales, pilas bautismales y tallas de gran valor, como el sepulcro de Urraca López de Haro y piezas mozárabes. Su visita, además de un recorrido por siglos de arte sacro, ofrece una panorámica privilegiada de la historia religiosa y cultural de Burgos, convirtiéndola en una parada imprescindible para quienes desean comprender la riqueza patrimonial de la ciudad.

Retablo de la Iglesia de San Esteban de Burgos |
El Museo del Retablo, instalado en la iglesia gótica de San Esteban de Burgos, alberga uno de los conjuntos más completos y diversos de retablos de la provincia, procedentes en su mayoría de pequeñas iglesias rurales que, debido a la despoblación o al deterioro, vieron trasladadas sus piezas a este espacio para garantizar su conservación. El retablo mayor, que ocupa la capilla principal, es una obra neoclásica de finales del siglo XVIII o principios del XIX, tallada y dorada por José Valdán, Manuel Romero y Fermín López Sagrado, y centrada en la figura de San Esteban protomártir, cuya representación preside un discurso visual sobre el sacrificio y la fidelidad cristiana. En la nave central, concebida como un recorrido por el camino del martirio, se alinean piezas de gran valor histórico y artístico: el retablo de San Juan Bautista, de hacia 1570, obra renacentista romanista atribuida al taller de Antonio de Elejalde y procedente de Carrias; junto a él, el retablo de Santa Catalina, de similares cronología, estilo y procedencia. Completan la serie la Santa Eulalia de Mérida, de la primera mitad del siglo XVII y estilo barroco clasicista, llegada desde Arconada de Bureba; el de San Joaquín y Santa Ana, renacentista plateresco del siglo XVI procedente de Villamorón; y el de San Julián y Santa Basilisa, romanista de alrededor de 1600, proveniente de Bárcena de Bureba. Esta nave también exhibe pilas bautismales románicas de Eterna y Albacastro, así como tres sepulcros góticos traídos del monasterio de Vileña, configurando un ciclo que abarca desde el nacimiento espiritual hasta la muerte.

Retablo de la Iglesia de San Esteban de Burgos |
En la nave del Evangelio, dedicada a los misterios de la Virgen, sobresale el retablo de la Virgen Inmaculada, de 1741-1757, barroco churrigueresco, obra de Valdán, Romero y López Sagrado, que conserva su mazonería original y un dorado exuberante. Lo acompañan el retablo de San Clemente, Papa y Mártir, renacentista romanista del siglo XVI procedente de Huidobro; el de San Miguel Arcángel, manierista del mismo siglo, llegado desde Cortiguera; el de San Lorenzo, también romanista del XVI, procedente de Pesquera de Ebro; el de Cristo Resucitado, barroco de 1656, de Cortiguera; y el de San Martín Obispo, barroco clasicista hacia 1600, procedente de Villanueva del Grillo. Cada uno refleja su contexto artístico y devocional, desde el equilibrio arquitectónico del Renacimiento hasta la teatralidad barroca destinada a conmover al fiel.
La nave de la Epístola, centrada en la pasión de Cristo, acoge el retablo de los Reyes Magos, barroco clasicista del siglo XVII y originario también de San Esteban; la pintura sobre tabla de la Última Cena, transición del Renacimiento al Barroco, que ilustra el momento cumbre de la institución eucarística; la Virgen Madre, renacentista manierista del siglo XVI, con mazonería procedente de Tañabueyes y relieves de Tosantos; y el retablo de Cristo Crucificado, barroco churrigueresco de mediados del siglo XVIII, igualmente obra de Valdán, Romero y López Sagrado. La disposición museística permite apreciar no solo la estética individual de cada retablo, sino también el diálogo entre estilos, la evolución de las técnicas de talla, dorado y policromía, y la variedad de programas iconográficos que respondían a la catequesis visual de las comunidades que los encargaron.

Nave del Museo del Retablo de la Iglesia de San Esteban de Burgos |
En conjunto, estos retablos forman un itinerario artístico y espiritual que abarca tres siglos de historia, desde el Renacimiento pleno hasta el Neoclasicismo, y que muestra la riqueza de talleres locales y foráneos, la circulación de modelos artísticos y la persistencia de devociones populares. El Museo del Retablo no solo preserva estas obras como objetos de arte, sino que las recontextualiza para el visitante contemporáneo, permitiendo entender su función original como centros visuales de la liturgia, vehículos de instrucción doctrinal y símbolos de identidad comunitaria. Al reunirlos en un único espacio, se ofrece la oportunidad de estudiar comparativamente su evolución formal, sus materiales y técnicas, y la manera en que el arte sacro se adaptó a los cambios de gusto, patronazgo y sensibilidad religiosa a lo largo de la Edad Moderna en la diócesis de Burgos.

Calles de Burgos |
Caminamos en dirección a la Catedral por la calle de la Paloma, allí solíamos comprar la morcilla, ya no recordamos el lugar donde comprábamos, pero entramos en una tienda que dicen venden la Morcilla de Burgos más premiada, ya veremos el resultado.
De regreso no nos podemos perder la Plaza Mayor de Burgos GPS N42.3411291 W3.703923 , situada en pleno corazón del casco histórico y junto al Paseo del Espolón, es desde hace siglos el principal punto de encuentro social y cívico de la ciudad. Su origen se remonta a la Edad Media, cuando era conocida como Plaza del Mercado Menor y funcionaba como espacio para el intercambio de mercancías en los mercados semanales. En aquel tiempo, estaba vinculada a la Puerta de las Carretas, uno de los accesos de la muralla medieval, por donde entraban los carros cargados de productos hacia el centro urbano. Este acceso y parte de la muralla fueron derribados en 1791 para dar lugar a la construcción del actual Ayuntamiento, un edificio neoclásico diseñado por Fernando González de Lara que se distingue por su imponente fachada con seis columnas y tres arcos, símbolo del poder municipal. En el centro de la plaza se alza la estatua de Carlos III, colocada en 1784 por iniciativa del comerciante Antonio Tomé, como homenaje al monarca que impulsó reformas urbanísticas en la ciudad. En los soportales del Ayuntamiento se conservan marcas que indican la altura alcanzada por las aguas en las inundaciones de 1874 y 1930, recordatorio de episodios dramáticos en la historia local.
A lo largo de los siglos, la plaza ha sido escenario de mercados, fiestas populares, actos políticos, procesiones y celebraciones oficiales, manteniendo su papel como epicentro de la vida burgalesa. La fisonomía actual conserva su planta irregular de origen medieval, pero luce hoy un pavimento de ladrillo rojo y está rodeada de edificios porticados pintados en tonos variados, que acogen comercios, cafeterías y viviendas. La peatonalización y la construcción de un aparcamiento subterráneo han permitido mantenerla como un espacio cómodo y seguro para el paseo y la convivencia, reforzando su función como salón urbano abierto a vecinos y visitantes. Solamente nos queda volver hasta el barrio de Gamonal en el bus L1 donde tenemos nuestra autocaravana.
Día 9 del Camino de Santiago Francés. Ruta: Burgos-Fromista

Cartuja de Santa María de Miraflores de Burgos |
El día comienza en el área gratuita de Burgos GPS N42.3555831 W3.672602, es enorme y además como no hay sitio para todos ocupamos un amplio parking en el Gamonal, calculo que éramos más de 100 autocaravanas.
Nuestro primer destino del camino está a las afueras de Burgos, se trata del Monasterio de Miraflores GPS N42.338024 W3.657646, es otro de los lugares históricos de Castilla.
El interior de la Cartuja de Santa María de Miraflores se ha musealizado, bien iluminado y explicado con códigos QR. Aunque todavía es propiedad de los monjes cartujos.
La Cartuja de Santa María de Miraflores es uno de los monumentos más significativos y emblemáticos del gótico tardío en España, y se encuentra a apenas tres kilómetros del centro de Burgos, en un entorno tranquilo y arbolado que invita a la contemplación y el recogimiento. Fundada en 1442 por iniciativa del rey Juan II de Castilla, la cartuja se levantó inicialmente sobre un antiguo pabellón de caza real que fue donado a la Orden de los Cartujos, una comunidad religiosa dedicada a la vida contemplativa, el aislamiento y la austeridad. Sin embargo, la construcción original fue prácticamente destruida en 1452 por un incendio, lo que provocó una nueva fase de construcción financiada y promovida por Isabel la Católica, quien otorgó a la cartuja el estatus de panteón real para su familia, transformándola en un símbolo de poder y espiritualidad ligado a la dinastía Trastámara.

Cartuja de Santa María de Miraflores de Burgos |
El diseño arquitectónico de la cartuja es fruto del trabajo de los maestros Juan de Colonia y, tras su muerte, su hijo Simón de Colonia, dos de los arquitectos más destacados de la época en la región de Burgos. La iglesia presenta una planta de cruz latina, con un interior de austeridad externa que contrasta con la riqueza y minuciosidad de sus detalles interiores. El estilo gótico isabelino se manifiesta en sus formas estilizadas, elegantes ventanales y bóvedas nervadas que permiten un juego de luces y sombras que realzan la atmósfera espiritual del templo. El elemento más destacado dentro de la Cartuja es sin duda el conjunto de sepulcros reales tallados en alabastro, obra maestra del escultor Gil de Siloé, encargado de su ejecución entre 1489 y 1493. Los sepulcros de los Reyes Juan II de Castilla e Isabel de Portugal están tallados en alabastro, estos sepulcros no solo son un monumento funerario, sino también un complejo programa iconográfico que combina la exaltación del linaje real, la devoción religiosa y un exquisito trabajo artístico.
En la tapa de cada sepulcro reposan las figuras yacentes de los monarcas, representados en actitud de reposo, con gran realismo y solemnidad. Juan II aparece vestido con corona, capa real y cetro, símbolo de su autoridad como monarca. Su rostro muestra serenidad y dignidad, mientras sus manos se cruzan en un gesto de oración y recogimiento. Junto a él, Isabel de Portugal está representada igualmente con corona y vestiduras ricamente decoradas, con el rostro sereno y los ojos cerrados en una expresión de paz espiritual. Ambas figuras yacentes están esculpidas con un detalle minucioso en los pliegues de las vestiduras, el tratamiento del cabello y los rasgos faciales, que aportan un realismo conmovedor.

Nave de la Cartuja de Santa María de Miraflores de Burgos |
Rodeando las bases de los sepulcros, Gil de Siloé incorporó un conjunto de figuras y relieves con gran significado simbólico. En las esquinas aparecen las figuras de los ángeles custodios, que sostienen objetos relacionados con la Pasión de Cristo: la cruz, la corona de espinas, los clavos y la lanza, recordando el sacrificio redentor y la esperanza en la resurrección. Entre estos ángeles, se intercalan estatuillas de santos y profetas, que representan la continuidad de la fe cristiana y el vínculo entre el Antiguo y el Nuevo Testamento.

Sepulcro de la Cartuja de Santa María de Miraflores de Burgos |
A lo largo de los laterales del sepulcro, se disponen una serie de relieves con escenas bíblicas, principalmente de la Pasión de Cristo, incluyendo la Flagelación, la Crucifixión y la Resurrección. Estas escenas, finamente trabajadas, no solo decoran el monumento sino que guían la meditación del espectador sobre la muerte y la vida eterna, enlazando el destino de los monarcas con la salvación cristiana. Además, hay numerosos detalles heráldicos, con escudos de Castilla y León, que reafirman el linaje y la legitimidad de la familia real.

Infante Alonso Cartuja de Santa María de Miraflores de Burgos |
En un lateral destacado está el sepulcro del infante Alfonso, hermano mayor de Isabel la Católica, es otra obra destacada dentro de la Cartuja de Miraflores, realizada también por Gil de Siloé, el mismo escultor encargado de los sepulcros reales de Juan II e Isabel de Portugal. Tallado en alabastro con una técnica igualmente exquisita, este sepulcro es un testimonio del alto nivel artístico del gótico tardío en Castilla y de la importancia que la familia real concedió a la memoria y el prestigio de sus miembros.
Alfonso de Castilla, infante de sangre real y prometedor heredero, falleció joven en 1468, y su sepulcro fue concebido para honrar su memoria y resaltar su posición dentro de la dinastía Trastámara. La figura yacente del infante muestra a Alfonso vestido con armadura y con capa, en una actitud de reposo y recogimiento que transmite serenidad y dignidad. Su rostro refleja juventud y nobleza, mientras que las manos, cruzadas sobre el pecho, sugieren un gesto de oración y devoción. El detalle en la representación del rostro, el cabello y la vestimenta pone de manifiesto la maestría de Gil de Siloé en captar la humanidad y la espiritualidad del personaje.

Retablo Mayor de la Cartuja de Santa María de Miraflores de Burgos |
El sepulcro está decorado con relieves efigies de ángeles, santos y motivos heráldicos que simbolizan la protección divina y la legitimidad real. Al igual que en los sepulcros de sus padres, las escenas bíblicas, principalmente relacionadas con la Pasión de Cristo, recorren los laterales, invitando a la contemplación y al recuerdo piadoso. La iconografía subraya el ideal caballeresco y cristiano del infante, que, aunque prematuramente fallecido, es presentado como un modelo de virtud y piedad.
Este sepulcro refuerza la importancia que la familia real concedía al culto a los antepasados y a la perpetuación de su memoria a través del arte, constituyendo un elemento fundamental dentro del conjunto funerario de la Cartuja. La obra de Gil de Siloé en el sepulcro del infante Alfonso no solo es una muestra de excelencia artística sino también un reflejo de la profunda vinculación entre el poder político, la religión y la cultura en la Castilla del siglo XV.
El retablo mayor, también obra de Gil de Siloé, con policromía y dorado realizado por Diego de la Cruz, es otra joya destacada de la cartuja. Este retablo, de estilo hispano-flamenco, es un magnífico ejemplo de la combinación de la arquitectura gótica con la escultura y la pintura, donde se narran episodios bíblicos en múltiples escenas que están organizadas vertical y horizontalmente, guiando la mirada del espectador hacia la figura central del Crucificado. El uso del color, el detalle ornamental y la expresividad de las figuras convierten al retablo en un centro de atención espiritual y artística.

Vidrieras de la Cartuja de Santa María de Miraflores de Burgos |
Además de la iglesia y los sepulcros, la cartuja conserva varios elementos originales como las vidrieras góticas, que filtran la luz natural creando un ambiente místico, y las sillerías del coro, con delicados trabajos en madera que reflejan la importancia del canto litúrgico en la vida monástica. Las estancias monásticas, que incluyen el claustro, las celdas de los monjes, el refectorio y las salas de trabajo, se mantienen fieles a la filosofía cartujana de sencillez y recogimiento, ofreciendo un contraste con el lujo y la riqueza simbólica de la iglesia y los sepulcros.
A lo largo de su historia, la Cartuja de Miraflores ha atravesado momentos difíciles, como el saqueo durante la Guerra de la Independencia o las amenazas durante las desamortizaciones del siglo XIX, pero ha logrado conservar su función religiosa y su integridad artística gracias al cuidado constante de la comunidad cartuja y la protección de las instituciones culturales españolas. En la actualidad, la Cartuja sigue siendo un lugar activo de culto y monacato, pero también un importante destino turístico y cultural que atrae a visitantes de todo el mundo interesados en el arte gótico, la historia de Castilla y la espiritualidad contemplativa.

Capilla de san Bruno en Cartuja de Santa María de Miraflores de Burgos |
En el exterior se encentra La Capilla de San Bruno es uno de los espacios más emblemáticos del monasterio, dedicado al fundador de la Orden de los Cartujos, San Bruno de Colonia. Se encuentra dentro de la iglesia monástica y su función principal es servir como lugar de devoción al santo patrón de la comunidad.
Arquitectónicamente, se integra en el estilo gótico isabelino que domina todo el conjunto, con bóvedas de crucería, ventanales ojivales y una decoración sobria pero refinada, acorde con el espíritu de austeridad cartujano. En el centro o en el altar de la capilla suele destacarse una imagen de San Bruno, generalmente representado con el hábito blanco cartujano, un libro en las manos (símbolo de la vida contemplativa y el estudio de la Palabra) y una calavera, como recordatorio de la vida ascética y de la meditación sobre la muerte.
En la capilla se conservan obras pictóricas y escultóricas alusivas a la vida de San Bruno, que narran episodios como su renuncia a los honores mundanos, su retiro a la soledad de Chartreuse y la fundación de la Orden. Estas imágenes, además de su valor artístico, cumplían un papel didáctico y espiritual para los monjes y visitantes, reforzando el ideal de pobreza, oración y silencio propio de la vida cartujana.

Estanque los Peces Cartuja de Santa María de Miraflores de Burgos |
El estanque de peces de la Cartuja de Santa María de Miraflores es uno de esos elementos que, aunque pueda parecer secundario frente a la grandiosidad de los sepulcros o el retablo mayor, forma parte esencial de la vida monástica y del equilibrio estético del conjunto.
Situado en el exterior, dentro del recinto del monasterio y cercano a las huertas y jardines, este estanque cumplía una doble función: ornamental y práctica. Por un lado, ofrecía un espacio de serenidad, silencio y contemplación, muy acorde con la espiritualidad cartujana; por otro, servía como reserva de peces para el consumo de la comunidad, ya que los monjes cartujos, siguiendo la regla de su orden, se abstenían de comer carne, y el pescado era una de sus principales fuentes de proteína.
El estanque, de planta rectangular y muros de piedra, se alimentaba de un sistema de canalización de agua que aprovechaba corrientes naturales cercanas. La superficie tranquila reflejaba los muros y árboles circundantes, creando un efecto visual armónico con la sobriedad arquitectónica del monasterio. Con el paso del tiempo, también se convirtió en un lugar simbólico de quietud y reflexión, donde el agua y el movimiento pausado de los peces evocaban la idea de vida en calma, regida por el ritmo natural y la contemplación.

Monasterio de San Pedro de Cardeña de Burgos |
Seguimos el camino unos pocos kilómetros hasta la salida de la ciudad de Burgos donde se encuentra el Monasterio de San Pedro de Cardeña GPS N42.303971 W3.6088488. Tenemos suerte porque la visita guiada es a las 11,00 horas y ha empezado hace unos minutos pero nos permiten incorporarnos.
El Monasterio de San Pedro de Cardeña, situado a pocos kilómetros de Burgos, es uno de los conjuntos monásticos más antiguos y emblemáticos de Castilla, cargado de historia y leyenda. Su origen se remonta al menos al siglo IX, en plena época de la Reconquista, cuando ya existía una comunidad monástica que desempeñaba un papel fundamental tanto en la vida espiritual como en la repoblación y defensa del territorio. A lo largo de su historia ha pertenecido a distintas órdenes, aunque su etapa más influyente fue como monasterio benedictino, siendo foco de cultura, arte y poder feudal. San Pedro de Cardeña está estrechamente ligado a la figura del Cid Campeador. Según la tradición y las crónicas medievales, aquí quedaron su esposa Doña Jimena y sus hijas durante su destierro, y en este monasterio se guardaron durante siglos sus restos y los de su familia antes de ser trasladados a la Catedral de Burgos. Este vínculo con el Cid convirtió al monasterio en lugar de peregrinación y en símbolo de la historia castellana.

ÁbsidesMonasterio de San Pedro de Cardeña de Burgos |
En el año 1038 sufrió el ataque de tropas musulmanas, episodio recordado como el martirio de los monjes de Cardeña, que, según la tradición, fueron asesinados por negarse a renegar de su fe. Este hecho aumentó el prestigio espiritual del monasterio, que llegó a custodiar numerosas reliquias y a acumular un importante patrimonio artístico. El edificio actual es el resultado de sucesivas reconstrucciones, especialmente tras la Guerra de la Independencia, cuando las tropas francesas lo saquearon y causaron graves destrozos. La iglesia, de estilo neoclásico, conserva una imponente fachada y un interior sobrio pero monumental, en el que destacan el retablo mayor, diversas capillas y sepulcros de nobles benefactores. El claustro principal, con su equilibrio y serenidad, mantiene el espíritu monástico y se complementa con dependencias históricas como la sala capitular y la biblioteca, que en la Edad Media albergó importantes manuscritos e iluminaciones.
Según la tradición, tras la muerte del Cid en Valencia en 1099, su cuerpo fue trasladado por Doña Jimena hasta este monasterio, donde permaneció sepultado durante siglos. La capilla se convirtió así en un lugar de veneración y peregrinación para quienes admiraban la figura del héroe castellano. Las crónicas medievales narran que los restos permanecieron en Cardeña hasta 1921, cuando fueron llevados a la Catedral de Burgos, aunque en el monasterio se conserva todavía el espacio original que se considera su antiguo enterramiento.

Capilla del Cid Monasterio de San Pedro de Cardeña de Burgos |
La capilla presenta un estilo sobrio acorde con el conjunto monástico, aunque su valor reside sobre todo en su carga histórica. En su interior se pueden ver lápidas con inscripciones alusivas al Cid y a su esposa, así como elementos decorativos posteriores que refuerzan su carácter conmemorativo. A menudo se acompañaba de escudos heráldicos y símbolos relacionados con la familia de Vivar, integrando así la memoria del personaje en el contexto espiritual del monasterio.
El claustro románico del Monasterio de San Pedro de Cardeña fue uno de los elementos arquitectónicos más valiosos del conjunto medieval, aunque hoy solo se conserva parcialmente debido a las reformas, saqueos y destrucciones sufridas a lo largo de los siglos.
Su construcción original se remonta a finales del siglo XI o comienzos del XII, en plena expansión del románico en Castilla. Estaba concebido como un espacio cerrado y cuadrangular que articulaba la vida monástica: alrededor de él se distribuían dependencias clave como la sala capitular, el refectorio, la cocina y el dormitorio de los monjes. El claustro no solo era un lugar de tránsito, sino también un espacio de silencio, meditación y lectura, siguiendo la regla benedictina.

Claustro románico del Monasterio de San Pedro de Cardeña de Burgos |
Arquitectónicamente, el claustro presentaba arcadas de medio punto apoyadas sobre columnas dobles con capiteles esculpidos. Estos capiteles, siguiendo la tradición románica, combinaban decoración vegetal, figuras animales y escenas bíblicas. Muchos de ellos eran de gran expresividad y servían como “libro en piedra” para instruir a los monjes y visitantes analfabetos en las historias sagradas.
Con el paso del tiempo, y especialmente durante el siglo XV, el claustro románico fue sustituido por estructuras góticas y posteriormente neoclásicas. No obstante, algunos restos de columnas, capiteles y sillares originales se conservan y hoy forman parte de la memoria arqueológica del monasterio.
En la actualidad, San Pedro de Cardeña está habitado por monjes trapenses que han revitalizado la vida monástica, combinando la oración y el trabajo, elaborando productos como licor y cerveza artesanal que ayudan a sostener la comunidad. La visita es guiada de la mano de un monje Trapense de 30 años y nos enseña todos los rincones y nos explica cómo es su vida monástica.
También, nos informa que el año pasado se filmó un documental de éxito en Movistar plus titulado “Libres”, si tienes tiempo comprenderás cómo actualmente atrae a la gente para ingresar en los Monasterios.

Iglesia de la Asunción de la Virgen Villalbilla de Burgos |
Continuamos el Camino hasta Villalbilla de Burgos donde podemos admirar la iglesia de la Asunción de la Virgen GPS N42.3480615 W3.7823242 con su monumental espadaña, en su interior la virgen y el baptisterio románicos.
La Iglesia de la Asunción de la Virgen, situada en la calle Sagrado Corazón de Jesús de Villalbilla de Burgos, es la parroquia local dedicada a la Asunción mariana. Aunque no se dispone de una documentación amplia sobre su origen histórico en fuentes consultadas, su arquitectura y estilo sugieren una tipología tradicional rural adaptada a los siglos posteriores.
Construida con muros de mampostería y sillería, conserva una apariencia externa sencilla pero armoniosa, con líneas austeras propias de una iglesia parroquial castellana. El acceso principal suele estar rematado por una portada sencilla, posiblemente enmarcada por sillares, y la torre campanario emerge discretamente desde el tejado, con vanos para las campanas que otorgan ritmo vertical al conjunto. En su interior, como se aprecia en las imágenes, destaca una nave única cubierta por bóvedas góticas o neo-góticas que sugieren una reforma o cohesión estilística moderna, junto a un retablo mayor integrado en un ábside semicircular o decorado lateralmente.

Portada Iglesia de la Asunción de la Virgen Villalbilla de Burgos |
El retablo mayor constituye el principal elemento ornamental y devocional del templo. Preside el presbiterio y se concibe como un marco solemne para la imagen titular de la Virgen en el misterio de su Asunción, centro de la vida litúrgica y de la devoción mariana de la localidad. Su disposición responde a la tradición de las parroquias rurales castellanas, con una estructura vertical organizada en varios cuerpos y calles, decorada con abundantes elementos dorados que captan la luz y realzan la policromía de las tallas.
En la calle central, sobre el sagrario, se sitúa la figura de la Virgen, representada ascendiendo al cielo, rodeada de ángeles y nubes, en una composición que transmite movimiento y espiritualidad. A sus lados, en hornacinas menores, pueden encontrarse esculturas de santos de especial veneración local o universal, como San José, San Pedro o Santa Teresa, mientras que en la parte superior, el ático puede acoger un crucifijo o una representación de la Coronación de la Virgen, completando así el ciclo iconográfico mariano.
El conjunto se enmarca con columnas —posiblemente salomónicas— decoradas con motivos vegetales, roleos y dorados, elementos característicos del barroco popular castellano. La profusa ornamentación contrasta con la sobriedad arquitectónica del resto de la iglesia, centrando la atención en el altar y reforzando su papel como lugar de encuentro entre lo humano y lo divino.

Retablo Mayor de la Iglesia de la Asunción de la Virgen Villalbilla de Burgos |
Aunque no se dispone de documentación precisa sobre su autoría y fecha, el estilo sugiere una ejecución entre finales del siglo XVII y principios del XVIII, época en la que muchas parroquias de la zona renovaron sus retablos siguiendo las directrices del arte barroco, buscando un efecto teatral y emotivo que favoreciera la contemplación y la piedad.

La iglesia de la Asunción de Nuestra Señora en Tardajos |
Seguimos hasta la población de Tardajos para ver la iglesia de la Asunción GPS N42.3491599 W3.8221877. Tiene aspecto de fortaleza robusta, hasta su interior parece desmesurado.
La iglesia parroquial de la Asunción de Nuestra Señora en Tardajos, situada en una posición ligeramente elevada que la hace visible desde diversos puntos del pueblo, es un edifico con vocación de continuidad histórica, cuya construcción se extendió entre los siglos XII y XVI. Su estilo principal es gótico, aunque incorpora elementos posteriores renacentistas, protobarrocos e incluso románicos, reflejando las sucesivas etapas constructivas y reformas que ha experimentado a lo largo del tiempo. La torre, que parece reutilizar materiales del antiguo castillo de Tardajos, posee una entrada de acceso al campanario con elementos románicos, como una escalera de caracol y arcos de medio punto, típicos del siglo XII. El cuerpo principal de la iglesia, con muros robustos y contrafuertes, exhibe detalles renacentistas, como la puerta de arco redondo y ventanas abocinadas en la fachada meridional, construidas probablemente a finales del siglo XVI. El último tramo de las bóvedas se concluyó en 1676, alcanzando una altura aproximada de 14 metros, como deja constancia uno de los rosetones labrados.

Portada iglesia de la Asunción de Nuestra Señora en Tardajos |
El pórtico de entrada principal, añadido en 1749, amalgama estilos como el protobarroco y el herreriano, integrándose formalmente con elementos góticos y renacentistas preexistentes. Este conjunto estructural revela cómo la iglesia ha sido revisitada por diferentes gustos arquitectónicos sin perder su esencia histórica.
En su interior destaca el retablo mayor, es una imponente obra barroca que preside el presbiterio y concentra la atención visual y devocional de todo el templo. Su estructura, elevada y de gran verticalidad, está organizada en varios cuerpos y calles, articulados mediante columnas salomónicas profusamente decoradas con racimos, hojas de vid y otros motivos vegetales, siguiendo el gusto churrigueresco propio de la segunda mitad del siglo XVII y principios del XVIII. El conjunto está enteramente dorado, lo que multiplica el efecto de la luz natural y artificial sobre sus relieves y esculturas, creando un ambiente de solemnidad y esplendor litúrgico.
En la calle central, justo sobre el sagrario y el manifestador, se encuentra la imagen titular de la Virgen de la Asunción, representada ascendiendo al cielo, rodeada de ángeles y nubes. La composición transmite dinamismo y espiritualidad, y responde a la iconografía mariana que refuerza la advocación principal del templo. Flanqueando la figura central, en nichos laterales, se disponen esculturas de santos de gran devoción, posiblemente San Pedro, San Pablo, San José u otros vinculados a la tradición local.

Retablo Mayor de la iglesia de la Asunción de Nuestra Señora en Tardajos |
El segundo cuerpo puede albergar escenas narrativas talladas en relieve o imágenes de santos doctores, mártires o apóstoles, con una clara intención catequética. En el ático, que corona el retablo, suele aparecer un Calvario o la Coronación de la Virgen, cerrando así el ciclo iconográfico con una visión gloriosa y triunfal.
La calidad de la talla y la exuberancia decorativa indican la mano de un taller experimentado en retablos barrocos castellanos, aunque no se conserva documentación que precise su autoría. Su función no es únicamente estética: el retablo fue concebido para guiar la oración, reforzar la enseñanza religiosa mediante imágenes y simbolizar la gloria celestial en el espacio del altar.

Bóveda de la iglesia de la Asunción de Nuestra Señora en Tardajos |
La iglesia también custodia reliquias como las de los siete santos Macabeos, veneradas especialmente el 1 de agosto. La población cree que extraer estas reliquias durante tormentas ayuda a disipar el mal tiempo. Asimismo, la tradición narra que Santa Teresa de Jesús recibió la comunión en este templo durante su estancia en Burgos en 1582.

Portada Iglesia de Santa Marina Rabé de las Calzadas |
Continuamos hasta Rave de las Calzadas GPS N 42.3402657 W3.8347261, la iglesia acaba de cerrar, mala suerte.
La Iglesia de Santa Marina, en Rabé de las Calzadas, es el principal templo parroquial de la localidad y constituye un punto de referencia espiritual y arquitectónico para sus habitantes. El edificio actual fue levantado en 1877 sobre los restos de una iglesia anterior, incorporando algunos elementos del templo primitivo que aportan carácter histórico al conjunto. Entre ellos destaca la portada, de estilo cisterciense, que se conserva como uno de los testimonios más antiguos del lugar. Está formada por un arco ojival enmarcado por varias arquivoltas decoradas con un motivo de dientes de sierra, sostenidas por columnas lisas con capiteles tallados con ornamentación vegetal, propios del siglo XIII.
El resto de la construcción responde a las soluciones arquitectónicas propias del siglo XIX, con muros de sillería bien labrada y una torre campanario de proporciones moderadas que se alza sobre la fachada principal. Su interior presenta una sola nave cubierta por techumbre moderna, con arcos apuntados que evocan el pasado gótico de la iglesia primitiva. Aunque la decoración es sobria, mantiene un ambiente acogedor y propicio para la oración, con imágenes de devoción local, entre ellas la de Santa Marina, patrona de la parroquia.

Iglesia de Nuestra Señora de la Concepción en Hontanas |
Nuestra siguiente parada es en Hontanas, vemos la iglesia de la Concepción GPS N42.3126809 W4.0464483 con algunos detalles románicos como la virgen del Retablo Mayor.
La Iglesia de Nuestra Señora de la Concepción en Hontanas, situada en la provincia de Burgos, es un templo emblemático que refleja la arquitectura religiosa tradicional de esta zona de Castilla y León. Construida principalmente en los siglos XVI y XVII, la iglesia destaca por su sencillez y funcionalidad, características propias de las iglesias rurales de la comarca.
El edificio presenta una estructura rectangular con una sola nave cubierta por bóveda de cañón, reforzada por arcos fajones. La fachada principal es sobria, con una puerta de acceso de arco de medio punto y un campanario sencillo que se alza sobre el tejado, rematado por una espadaña.
En el interior, el retablo mayor es una obra modesta pero representativa del arte sacro rural castellano, que se adapta a las dimensiones y características del templo. Está estructurado en un solo cuerpo y banco, siguiendo un esquema sencillo que facilita la devoción y la comprensión de las escenas representadas.

Retablo Mayor Iglesia de Nuestra Señora de la Concepción en Hontanas |
En el centro del retablo se encuentra la imagen titular de la Virgen de la Concepción, tallada y policromada, vestida con mantos tradicionales y coronada, simbolizando la pureza y la gracia mariana. A su alrededor, se disponen pequeños relieves o esculturas de santos vinculados a la comunidad local o de gran relevancia para la Iglesia, como San José o San Juan Bautista, aunque la disposición y número pueden variar según las restauraciones realizadas a lo largo del tiempo.

Virgen Románica de la Iglesia de Nuestra Señora de la Concepción en Hontanas |
La decoración es sobria, con elementos decorativos simples, como columnas lisas o con molduras ligeras y algunos motivos vegetales tallados, reflejando la estética funcional de las iglesias rurales de la comarca. El dorado y la policromía, aunque presentes, se usan con moderación, enfatizando la espiritualidad más que el espectáculo visual.

Paisaje de girasoles Castrojeriz |
Decidimos continuar sin parar porque los pueblos que pasamos en el camino ya estaban todos los lugares de interés cerrados.
El paisaje en estos momentos se adueña del girasol que nos miran desafiantes. Un vasto mar amarillo se extiende bajo el cielo azul, donde miles de girasoles se alzan firmes, con sus grandes rostros dorados buscando la luz del sol. Sus tallos verdes y robustos sostienen flores radiantes, cuyas pétalos parecen pinceladas de fuego que se mecen suavemente al compás del viento. El aire huele a tierra cálida y a vida plena, mientras el murmullo de las hojas y el zumbido de las abejas crean una sinfonía natural que envuelve el paisaje. En la distancia, colinas suaves y árboles dispersos completan este cuadro de serenidad y abundancia, donde la energía del verano se siente en cada rincón, prometiendo días llenos de luz y esperanza.
Hacemos otra parada en los restos del Convento de San Antón GPS N 42.2925535 W4.1015566 es un espejismo de piedras que durante siglos se mantienen en pie. Es el paraíso del romanticismo movimiento que disfrutaba de este tipo de arquitectura. En su interior todavía está el antiguo hospital de San Juan, donde todavía atienden a los peregrinos a cambio de una limosna.

Antiguo Convento de San Antón de Castrojeriz |
El antiguo Convento de San Antón, ubicado en Castrojeriz, es una muestra representativa de la arquitectura gótica ligada a la Orden de los Antoninos, que durante la Edad Media combinó la función hospitalaria con la espiritualidad monástica. Fundado en el siglo XIV por iniciativa del rey Enrique II de Castilla, el convento se erigió como un lugar destinado principalmente a la atención de los enfermos, especialmente afectados por la peste, así como a la acogida de peregrinos en su camino hacia Santiago de Compostela.
Arquitectónicamente, el convento presentaba una estructura sobria y funcional, propia de las órdenes hospitalarias que priorizaban la utilidad y el recogimiento. La iglesia, elemento central del conjunto, se caracterizaba por una planta rectangular alargada, cubierta por bóvedas de crucería que permitían una mayor altura y luminosidad en el interior. Estas bóvedas, típicas del gótico, se sustentaban en pilares robustos y arcos apuntados que daban ritmo y ligereza a la nave.
El uso de la sillería como material principal confería al edificio una apariencia sólida y austera, acorde con la vocación humilde y caritativa de la orden. La fachada, aunque sencilla, mostraba detalles ornamentales mínimos, con puertas de arco apuntado que reforzaban la verticalidad del diseño y estaban decoradas con motivos geométricos y vegetales, reflejando la influencia del gótico flamígero en la zona.

Antiguo Convento de San Antón de Castrojeriz |
El claustro, que servía como espacio de meditación y vida comunitaria, estaba compuesto por galerías con arcos apuntados que descansaban sobre columnas de fuste liso o ligeramente decorado, aportando serenidad y orden al conjunto. Este espacio se articulaba alrededor de un patio central, que probablemente albergaba jardines y fuentes, elementos comunes en los conventos para simbolizar la pureza y la vida espiritual.
Además, el convento contaba con dependencias destinadas a la hospitalidad y el cuidado de los enfermos, como enfermerías, cocinas y dormitorios, distribuidos en torno al claustro para facilitar la circulación y la atención a los necesitados. La organización espacial respondía a la doble función del edificio: lugar de culto y centro asistencial.
Aunque en la actualidad solo quedan restos dispersos que permiten imaginar la magnitud y el valor del conjunto original, el antiguo Convento de San Antón de Castrojeriz sigue siendo un testimonio fundamental del patrimonio medieval de la región. Su arquitectura refleja la simbiosis entre la espiritualidad gótica y la misión hospitalaria, destacando la importancia que tuvo esta orden en el Camino de Santiago y en la historia sanitaria y religiosa de Castilla.
Esto podría sentir un peregrino romántico del siglo XVIII que contempla las ruinas del Convento de San Antón en Castrojeriz:
El sol se estaba poniendo, bañando con una luz dorada las piedras gastadas del antiguo Convento de San Antón. Juan, un joven peregrino del siglo XVIII, había llegado exhausto tras largas jornadas de camino por el polvoriento sendero del Camino de Santiago. Sus pies doloridos y su alma inquieta buscaban refugio, y aquel lugar olvidado le ofrecía un respiro lleno de misterio y solemnidad.

Antiguo Convento de San Antón de Castrojeriz |
Al acercarse a las ruinas, Juan sintió que el tiempo se diluía ante sus ojos. Las piedras, marcadas por siglos de viento y lluvia, hablaban un idioma silencioso de fe, sufrimiento y esperanza. Imaginó a los monjes Antoninos moviéndose entre esos muros, atendiendo a los enfermos con manos compasivas, velando en noches de vigilia bajo el mismo cielo que él ahora contemplaba.
Cada arco apuntado y cada bloque de sillería era para él un poema en piedra, un susurro antiguo que narraba historias de peregrinos como él, que con la devoción en el corazón y la fatiga en el cuerpo, encontraban en aquel convento un oasis de caridad y consuelo. El aire estaba impregnado de recuerdos invisibles: plegarias elevadas, pasos lentos, suspiros de alivio y canciones olvidadas.

Antiguo Convento de San Antón de Castrojeriz |
Mientras el crepúsculo teñía el cielo de tonos purpúreos, Juan dejó caer su mochila y se sentó sobre una losa erosionada. Cerró los ojos y sintió que, por un instante, las ruinas se transformaban en un templo vivo, vibrante de humanidad y luz. Su alma romántica se llenó de una melancolía dulce y un deseo profundo de continuar el camino, llevando consigo la memoria de aquellos que habían caminado antes que él, conectados por la fe y el misterio que esas piedras guardaban.
Al abrir los ojos, el joven supo que, aunque su cuerpo seguiría adelante, una parte de su espíritu permanecería para siempre en ese lugar sagrado, donde el pasado y el presente se abrazaban en un eterno acto de esperanza y devoción.
Terminamos el día en el área de autocaravanas de Fromista, gratuita con servicio de vaciado y llenado GPS N42.264731 W4.412652, ciudad que tiene la joya del románico.
Día 10 del Camino de Santiago Francés. Ruta: Fromista-Carrion de los Condes.

Iglesia de Santa María de Castillo Fromista |
El día comienza en la pequeña área de autocaravanas gratuita GPS N42.264731 W4.412652, situada a 600 metros del centro.
En el "Codex Calixtinus", Aymeric Picaud describe Fromista como un lugar notable en el Camino de Santiago. En la etapa sexta, menciona que Fromista es un pueblo con una iglesia dedicada a San Martín, y destaca su belleza e importancia en el camino.
Picaud escribe que Fromista es un lugar donde los peregrinos pueden encontrar refugio y servicios, y que la iglesia de San Martín es un punto de referencia importante para los viajeros.
Lo primero que visitamos es la iglesia de Santa María de Castillo GPS N42.2678054 W4.405106, desacralizada y convertida en museo.
La Iglesia de Santa María del Castillo, situada en la parte más elevada de Frómista (Palencia), se levanta sobre los restos del antiguo castillo medieval que le da nombre. De estilo gótico tardío, fue construida entre los siglos XV y XVIII y presenta tres naves separadas por pilares, cubiertas con bóvedas de crucería. Su imagen más característica es la alta torre campanario de tres cuerpos, a la que se accede por una escalinata que conduce a la entrada principal. Entre sus elementos artísticos destacan las portadas renacentistas, especialmente la situada en el lado de la Epístola, fechada en el siglo XVI.

Portada de la Iglesia de Santa María de Castillo Fromista |
Declarada Bien de Interés Cultural en 1944, la iglesia no tiene culto regular y se ha convertido en sede de “Vestigia, leyenda del Camino”, un montaje audiovisual de unos 35 minutos que narra la historia de Frómista, sus leyendas y el Camino de Santiago a través de proyecciones, iluminación y efectos sonoros. El acceso a este espectáculo se organiza en pases y su precio general es de 4 €, con tarifa reducida de 3 € para menores de 18 años, mayores de 65 y grupos. La temporada alta va de Semana Santa al 12 de octubre, con pases de lunes a sábado a las 11:30, 13:00, 16:30 y 17:30, y domingos a las 11:30 y 13:00; el resto del año los horarios se reducen a viernes, sábados y domingos en los mismos tramos. Por su ubicación, valor histórico y la experiencia inmersiva que ofrece, la Iglesia de Santa María del Castillo es una visita imprescindible para quienes recorren el Camino de Santiago o desean conocer el patrimonio artístico de la región.
En la madrugada del 11 de noviembre de 1980, doce tablas del retablo mayor (compuesto originalmente por 29 piezas de finales del siglo XV de estilo hispano-flamenco) fueron sustraídas de la iglesia de Santa María del Castillo. Para cometer el robo, los ladrones cortaron la reja de una ventana de la sacristía, accedieron al interior —un templo que permanecía cerrado al culto desde hace décadas— y desmontaron parte del retablo, llevándose únicamente las doce tablas, dejando tres sobre el altar

Interior de la Iglesia de Santa María de Castillo Fromista |
Las escenas sustraídas representaban pasajes del Nuevo Testamento y motivos marianos, incluyendo la Última Cena, la oración en el huerto, la flagelación, la crucifixión, el descendimiento, la bajada al limbo, la resurrección, la venida del Espíritu Santo y la ascensión del Señor
Los ladrones además causaron daños físicos al retablo: rompieron guardas y deterioraron la pintura
La figura de Erik el Belga (René Alphonse van den Berghe) es tan legendaria como polémica. Nacido en 1940 en Bélgica, fue paracaidista, falsificador y, sobre todo, uno de los ladrones de arte más notorios de Europa durante la segunda mitad del siglo XX. Él mismo admitió haber “rescatado” —en sus palabras— miles de obras de iglesias, monasterios y colecciones privadas, especialmente en España, justificando sus robos con el argumento de que las piezas estaban “abandonadas” y corrían riesgo de deterioro.
En el caso de Frómista, su golpe a la iglesia de Santa María del Castillo en noviembre de 1980 se planeó aprovechando que el templo llevaba años sin culto y carecía de vigilancia. Según el propio Erik, no se trató de un encargo previo, sino de una oportunidad que surgió en uno de sus viajes por Castilla y León. No obstante, se sabe que contaba con una red organizada de transporte y receptación que movía las obras rápidamente fuera de España, en este caso hacia Bélgica.

Baptisterio de la Iglesia de Santa María de Castillo Fromista |
La recuperación de las tablas robadas fue un éxito de la Guardia Civil, que las localizó en un almacén de Bruselas en 1981 tras meses de seguimiento internacional. Sin embargo, una tabla clave —el Entierro de la Virgen, iconografía poco frecuente en el arte hispano-flamenco— nunca apareció. Esta ausencia ha alimentado teorías: desde que fue vendida a un coleccionista privado sin escrúpulos, hasta que permanece oculta en algún almacén de Europa esperando ser “blanqueada” en el mercado de arte.
Tras ser detenido en España en 1982, Erik el belga fue condenado por múltiples robos, pero pasó relativamente poco tiempo en prisión debido a problemas de salud y a la colaboración que prestó para recuperar piezas sustraídas. Más tarde se retiró en la Costa del Sol, donde incluso llegó a organizar exposiciones de arte con obras de su propiedad. Murió en 2020 dejando tras de sí una mezcla de fascinación y resentimiento: para algunos, un “Robin Hood del arte” que salvó piezas olvidadas; para otros, un saqueador que privó a comunidades enteras de su patrimonio y memoria.

Proyección en la Iglesia de Santa María de Castillo Fromista |
Hoy, las tablas recuperadas del retablo de Santa María del Castillo están expuestas en el Museo de Arte Sacro de San Pedro en Frómista, con cartelas que explican el robo y la recuperación. La tabla desaparecida sigue siendo una herida abierta para la villa y para los historiadores del arte, un recordatorio de que el expolio del patrimonio no siempre se repara del todo. Nos dirigimos hacia la iglesia de San Pedro, en la nave lateral se ha instalado el museo con las tablas del retablo desmembrado y otras obras de arte sacro.
Las tablas están compuestas por varias escenas religiosas que se desarrollan en un espacio arquitectónico y paisajístico. La estructura de las tablas es típica de la pintura hispano-flamenca, con una atención detallada a los elementos decorativos y una rica ornamentación.
El uso del color en las tablas es notable, con una paleta rica y variada que incluye tonos cálidos y fríos. Los colores utilizados son típicos de la pintura hispano-flamenca, con un predominio de los tonos dorados, azules y rojos.
La técnica pictórica utilizada en las tablas es de alta calidad, con una atención a los detalles y una habilidad para crear texturas y efectos visuales. La pintura al óleo sobre tabla permite una gran riqueza de detalles y una durabilidad excepcional.

Ábside de la Iglesia de Santa María de Castillo Fromista |
Las tablas del retablo representan escenas religiosas que son ricas en simbolismo y significado. La iconografía utilizada es típica de la pintura cristiana, con una atención y una habilidad para transmitir mensajes religiosos y morales.

Iglesia de San Pedro Fromista |
Nos dirigimos hacia la iglesia de San Pedro GPS N42.2680857 W4.4054577, en la nave lateral se ha instalado el museo con las tablas del retablo desmembrado y otras obras de arte sacro.
La Iglesia de San Pedro de Frómista es una joya del arte románico español, construida a finales del siglo XI bajo el reinado de Sancho II de Castilla y León. Situada en la localidad palentina de Frómista, esta iglesia es uno de los ejemplos mejor conservados de la arquitectura románica en la península ibérica, destacando por su pureza estilística y su influencia borgoñona y lombarda, que se refleja en sus elementos arquitectónicos y decorativos.
La iglesia presenta una planta de cruz latina, con tres naves, transepto y un ábside semicircular orientado hacia el este, conforme a la tradición cristiana. La nave central, más elevada y ancha que las laterales, está cubierta por una bóveda de cañón, mientras que las naves laterales cuentan con bóvedas de arista, creando un contraste armónico y una iluminación natural a través de ventanas situadas en la parte superior, en la tribuna. Esta configuración arquitectónica no solo dota al interior de una gran luminosidad, sino que también contribuye a la sensación de amplitud y solemnidad propias del estilo románico.

Nave de la Iglesia de San Pedro Fromista |
El exterior se caracteriza por su sobriedad y equilibrio, con una fachada principal sencilla que alberga un pórtico de arquivoltas decoradas con motivos geométricos y figurativos, que enmarcan la portada principal. Sobre la fachada se eleva una torre cuadrada robusta, que cumple la función de campanario y añade un elemento vertical que rompe la horizontalidad del conjunto. La decoración escultórica es especialmente notable en los capiteles que adornan los pilares y columnas interiores, donde se representan escenas bíblicas del Antiguo y Nuevo Testamento, así como motivos vegetales y figuras humanas estilizadas, mostrando una gran maestría técnica y un profundo simbolismo religioso.
Históricamente, la Iglesia de San Pedro formaba parte de un complejo monástico vinculado al Monasterio de San Martín de Tours, que fue un centro espiritual y cultural de gran importancia en la Edad Media, especialmente por su relación con el Camino de Santiago. Esta vía de peregrinación no solo facilitó la circulación de personas y bienes, sino también el intercambio cultural y artístico, lo que contribuyó a la difusión del estilo románico en Castilla y León.

Nave lateral de la Iglesia de San Pedro Fromista |
La conservación de la iglesia es excepcional, manteniendo en gran medida su estructura original y permitiendo a historiadores, arquitectos y visitantes contemporáneos apreciar la pureza y funcionalidad del románico. La Iglesia de San Pedro no solo es un monumento religioso, sino también un testimonio histórico y artístico que refleja la espiritualidad, el poder y la sensibilidad estética de la época.
El retablo mayor de la iglesia de San Pedro en Frómista es una obra destacada dentro del arte religioso castellano, aunque lamentablemente gran parte del retablo original no se conserva en su lugar ni en estado íntegro. Históricamente, este retablo formaba parte fundamental del altar mayor, cumpliendo una función tanto litúrgica como didáctica, al narrar mediante imágenes los episodios centrales de la vida de Cristo, la Virgen y santos relevantes para la comunidad.
Construido durante los siglos XV o XVI, el retablo reflejaba las tendencias artísticas propias del paso del gótico al renacimiento en Castilla, combinando la decoración escultórica en madera policromada con la pintura sobre tabla. Su estructura seguía el esquema tradicional: un banco inferior (predela), cuerpo central con varias calles y un remate o ático con figuras o escenas adicionales.

Retablo Mayor de la Iglesia de San Pedro Fromista |
Iconográficamente, el retablo presentaba un programa narrativo que incluía escenas de la Pasión de Cristo, la Virgen María y santos locales o patronos. Algunas de sus tablas pintadas, atribuidas a talleres locales o influenciados por la escuela castellana, se caracterizaban por un detallismo expresivo y colores vivos, típicos de la pintura hispano-flamenca de la época.
Debido a sucesivas reformas, robos y desmembramientos a lo largo de los siglos, muchas piezas del retablo se han perdido o dispersado, aunque algunas tablas han sido recuperadas y pueden encontrarse en museos cercanos, como el Museo Diocesano de Palencia o en colecciones particulares.

Museo Iglesia de San Pedro Fromista |
En un lateral de la iglesia se encuentra el Museo de Arte Sacro, es un espacio dedicado a la conservación y exposición del patrimonio religioso y artístico de la región. Inaugurado en 2008, el museo se encuentra ubicado en un antiguo templo de origen gótico del siglo XV, lo que añade un valor histórico y arquitectónico al propio recorrido museístico. Su objetivo principal es ofrecer una visión integral y didáctica del arte sacro, facilitando al visitante el conocimiento de las piezas y la espiritualidad que las inspira.
Entre las obras más destacadas del museo se encuentran las tablas flamencas procedentes del retablo de Santa María del Castillo. Estas tablas, atribuidas a talleres como el del Maestro de los Balbases, muestran escenas detalladas de la Pasión de Cristo y episodios vinculados a la Virgen María.
El retablo mayor de Santa María del Castillo consta de veintinueve tablas pintadas, cada una con una escena específica que contribuye a narrar la historia sagrada y doctrinal de la fe cristiana, especialmente centrada en la Virgen María y la vida de Cristo, además de figuras relevantes del Antiguo Testamento.

Retablo Museo Iglesia de San Pedro Fromista |
Natividad de la Virgen: Se representa el nacimiento de la Virgen María en una estancia doméstica adornada con elementos góticos, donde Santa Ana, la madre, yace en reposo mientras sirvientas atienden el parto. La escena destaca por su intimidad y el detallismo de las telas y ornamentos, que simbolizan pureza y nobleza.
Presentación de la Virgen en el Templo: María, aún niña, es presentada en el templo por sus padres, mostrando la entrega al servicio divino. La arquitectura gótica del templo y la presencia de sacerdotes subrayan la importancia del acto como preparación para su destino sagrado.
Anunciación: El arcángel Gabriel anuncia a María la concepción virginal de Cristo. La composición equilibra el interior doméstico con la entrada de lo divino, representado por el Espíritu Santo en forma de paloma y rayos de luz dorada, acentuando la aceptación humilde de María.
Visitación: Encuentro entre María e Isabel, ambas embarazadas, en un gesto de reconocimiento y alegría espiritual. El fondo alterna entre espacios interiores y naturales, que simbolizan el nexo entre lo humano y lo divino.

Detalle del retablo Museo Iglesia de San Pedro Fromista |
Natividad de Cristo: Representa el nacimiento de Jesús en un establo, con María y San José presentes, rodeados de pastores y animales. La humildad del lugar contrasta con el brillo del niño, símbolo de la luz del mundo.
Adoración de los Reyes Magos: Los Magos, con vestimentas exóticas y ricas, ofrecen regalos al niño Jesús. La escena destaca por el colorido y el detalle en las joyas y telas, subrayando el reconocimiento universal de Cristo.
Bautismo de Cristo: Juan el Bautista bautiza a Jesús en el río Jordán. La paloma que representa al Espíritu Santo desciende en el centro, mientras las figuras se disponen en una composición triangular equilibrada que simboliza la Trinidad.
Última Cena: Cristo y sus apóstoles comparten la última comida, momento de instituir la Eucaristía. Se aprecia un dramatismo en las expresiones y gestos, con un gran detalle en los objetos de la mesa y la disposición de los personajes.

Detalle del retablo Museo Iglesia de San Pedro Fromista |
Oración en el Huerto: Jesús ora en el jardín de Getsemaní, mientras sus apóstoles duermen. El contraste entre la tensión de Cristo y el reposo de sus discípulos crea una atmósfera de ansiedad contenida y premonición.
Flagelación: Jesús es atado y azotado por los soldados romanos. La escena es vibrante, con un uso dramático del claroscuro y un detallismo intenso en los gestos de dolor y violencia.
Coronación de Espinas: Continúa la Pasión con la humillación de Cristo, que lleva la corona de espinas. La fuerza expresiva se manifiesta en la interacción entre verdugos y víctima, y en los elementos simbólicos de sufrimiento.
Camino al Calvario: Jesús carga la cruz hacia el lugar de su crucifixión. El esfuerzo físico y espiritual se refleja en la composición dinámica y la expresividad de los personajes que le acompañan.
Crucifixión: El momento culminante con Cristo en la cruz, acompañado por María y San Juan. La escena es equilibrada y cargada de emotividad, con detalles que enfatizan el sacrificio redentor.

Detalle del retablo Museo Iglesia de San Pedro Fromista |
Descendimiento: Jesús es retirado de la cruz para su sepultura. La composición destaca por la ternura y el respeto de los personajes, así como por la calidad técnica en la representación de los cuerpos.
Entierro de la Virgen: Escena poco común en la iconografía, donde se muestra la muerte y sepultura de María, con expresiones de duelo y solemnidad en los apóstoles y seguidores.
Resurrección: Cristo resucita y sale del sepulcro, mientras los soldados custodiantes se muestran sorprendidos o dormidos. La luz y el movimiento simbolizan el triunfo sobre la muerte.
Ascensión: Jesús asciende al cielo, bendiciendo desde las alturas mientras los apóstoles lo contemplan con reverencia, en una escena llena de espiritualidad y dinamismo.
Pentecostés: El Espíritu Santo desciende sobre los apóstoles, representado con lenguas de fuego. La tabla transmite unidad y renovación en la Iglesia naciente.

Detalle del retablo Museo Iglesia de San Pedro Fromista |
Rey David: Figura veterotestamentaria que simboliza la sabiduría y el linaje mesiánico. Se le representa con atributos reales y un aire contemplativo, marcando la conexión con la historia sagrada.
Rey Salomón: Otro rey emblemático, conocido por su sabiduría y justicia. La tabla exhibe elementos iconográficos que resaltan su importancia en el Antiguo Testamento.
21-29. Santos y Profetas: El resto de las tablas incluye figuras de santos, profetas y episodios menores que complementan el programa iconográfico, cada uno con símbolos propios que facilitan su identificación y comprensión.
Cada tabla se caracteriza por una técnica pictórica de gran calidad, con uso intensivo del dorado, un dibujo preciso y un colorido vibrante que pone de manifiesto la influencia de la escuela hispano-flamenca y burgalesa. La iconografía responde a un programa didáctico y devocional, que buscaba enseñar y reforzar la fe a través de imágenes claras y emocionalmente potentes. La composición de cada escena está cuidadosamente pensada para resaltar el mensaje teológico, combinando elementos arquitectónicos góticos con un detallismo realista en las figuras y los objetos. Este conjunto constituye un valioso testimonio del arte religioso castellano de finales del siglo XV, así como una joya de la pintura sobre tabla en España.

Piedad Museo Iglesia de San Pedro Fromista |
Otra pieza relevante es la escultura conocida como la Virgen Panadera o Virgen del Espíritu Santo, una talla anónima datada a finales del siglo XIII. Esta imagen representa a la Virgen con el Niño y es especialmente apreciada por su valor devocional y por su calidad artística, que refleja las características de la escultura medieval en la región.
El museo también conserva la Estola del Milagro, una pieza textil que rememora un acontecimiento milagroso ocurrido en Frómista en 1453, cuando una hostia consagrada quedó adherida a la patena, un símbolo de la presencia real de Cristo en la Eucaristía. Esta reliquia, además de su valor espiritual, constituye un testimonio histórico de la religiosidad popular.
Además de estas obras principales, el museo exhibe una colección diversa de esculturas y piezas de orfebrería, que ilustran la riqueza artística y la variedad de técnicas utilizadas en la creación de objetos litúrgicos y decorativos a lo largo de los siglos en la zona.

Cristo crucificado Museo Iglesia de San Pedro Fromista |
En marzo de 2024, el museo fue objeto de una renovación museográfica que reorganizó las piezas en bloques temáticos, facilitando una comprensión más profunda y ordenada del patrimonio religioso local. Esta actualización expositiva busca conectar mejor al visitante con la historia, el simbolismo y la función de cada obra, enriqueciendo así la experiencia cultural y espiritual.

Iglesia de San Martín de Tours Fromista |
Por último acudimos a la estrella del románico, una de las Iglesias más bonitas y más trabajada de toda la Cristiandad, san Martin de Tours GPS N 42.2667581 W4.4093682.
No destaca por su grandiosidad, todo lo contrario, su recogimiento y sencillez, pero lo que si destaca es por la armonía del color de la piedra.
Puedes sentarte con tiempo y admirar la decoración de la iglesia de San Martín de Tours, es un ejemplo destacado del románico español, con una variedad de elementos que reflejan la habilidad y creatividad de los artistas de la época. La combinación de molduras de ajedrezado, capiteles con representaciones vegetales y figuradas, canecillos con decoraciones diferentes y réplicas de los símbolos de los Evangelistas crea un conjunto visual atractivo y rico en significado.
La tradición señala que la fundación del monasterio de San Martín se vincula a Doña Mayor (Mumadona/Muniadona), viuda de Sancho III el Mayor, quien promovió la erección del cenobio en torno a 1066 —un marco temporal coherente con la expansión del románico en la Meseta norte—. El monasterio sirvió de núcleo poblacional para Frómista y respondió a una doble función: espiritual (atender a peregrinos y a la comunidad benedictina) y territorial (afirmación del poder señorial y de la corte condal sobre la vía jacobea). Los testimonios documentales y la tradición local sitúan la construcción del templo actual en la segunda mitad del siglo XI, momento en que se consolidan modelos de planta basilical con tres naves, crucero y ábside semicircular. La biblioteca digital de la Junta y estudios de síntesis sitúan firmemente estas dataciones y el vínculo fundacional con la figura condal.

Iglesia de San Martín de Tours Fromista |
San Martín responde a una tipología de iglesia de peregrinación con planta de cruz latina y tres naves (la central más ancha y alta), divididas en tramos que descargan en pilares cruciformes con semicolumnas. La nave central se cubre con bóveda de cañón; las laterales con bóvedas de arista; el crucero remata la planta con mayor elevación. Exteriormente, el hastial este presenta dos torrecillas en las esquinas del ábside que contribuyen a su perfil trapezoidal y románico. Los muros, ejecutados en sillar de piedra local, y el uso de arcos de medio punto y contrafuertes responden a soluciones estructurales propias del románico del Camino, pensadas para la economía de medios y la durabilidad. El edificio conserva una plantilla compositiva que permite relacionarlo con corrientes procedentes de Jaca y Santiago, lo que sugiere intercambios de modelos entre vías de peregrinación. La documentación técnica y los análisis tipológicos publicados por la Junta y en resúmenes técnicos establecen estos puntos como constantes para interpretar su arquitectura.

Interior de la Iglesia de San Martín de Tours Fromista |
Aunque la decoración escultórica de San Martín es sobria en comparación con otros templos románicos, destaca por la calidad de sus capiteles y por algunos motivos figurados y vegetales que articulan la narrativa bíblica y simbólica del edificio. Los capiteles de las semicolumnas muestran motivos entrelazados, escenas de bestiario y alguna representación humana estilizada que remiten a modelos borgoñones y al románico jaqués. La portada y los canecillos, cuando son conservados o restituidos, ofrecen motivos geométricos y antropomorfos propios del repertorio románico. El tratamiento escultórico, más contenido que en otras iglesias, responde a la sobriedad de la orden benedictina y a la economía de ejecución, sin renunciar a la expresividad simbólica. Estudios iconográficos y catálogos regionales confirman la adscripción estilística a corrientes europeas transversales del siglo XI.

Ábside central Iglesia de San Martín de Tours Fromista |
El análisis constructivo revela el empleo de sillares de piedra caliza local, morteros de cal y técnicas de aparejo regulares en ciertos paños y más toscas en otras zonas, indicativas de fases constructivas distintas o de reparaciones posteriores. Las cubiertas de bóveda requieren sistemas de contrarresto que se resuelven con muros robustos y arcos fajones. En caso de intervenciones restauradoras se han documentado reintegros y reposiciones en las zonas de mayor deterioro; las campañas arqueológicas y los informes técnicos (incluidos los de restauraciones del siglo XIX y recientes) permiten reconstruir la secuencia material. Para una tesis definitiva sería recomendable integrar análisis físico-químicos (petrográficos, morteros) y dataciones relativas, tareas que exceden el alcance de este trabajo pero que se recomiendan como líneas de investigación futuras.
Desde el siglo XIX San Martín ha sido objeto de actuaciones, algunas de ellas influenciadas por tendencias “purgadoras” o reconstructivas —a la manera de Viollet-le-Duc— que pretendieron devolver al edificio una pureza románica idealizada. Los trabajos de restauración, documentados en la bibliografía, incluyeron recomposiciones volumétricas, sustitución de elementos, limpieza y refuerzo estructural; dichas actuaciones tuvieron tanto efectos positivos (parcial recuperación de legibilidad y estabilización) como efectos problemáticos (pérdidas de capa arqueológica y falsificaciones modernas). La historiografía reciente ha emprendido una revisión crítica de estas intervenciones, abogando por criterios conservativos y por la documentación exhaustiva previa a la intervención. El artículo de revisión historiográfica citado aporta un repaso riguroso sobre las restauraciones y las problematicidades metodológicas que plantean.

Nave lateral Iglesia de San Martín de Tours Fromista |
La ubicación de Frómista sobre la ruta jacobea determinó la tipología y utilidad del templo: San Martín atendía a peregrinos que necesitaban alojamiento espiritual y culto, por lo que su arquitectura incorpora flujos de tránsito —naves anchas, accesos y visibilidad hacia el altar— y una simbología legible para fieles itinerantes. Además, la fundación monástica por una figura condal reforzó la identidad del lugar y la legitimidad del monasterio como punto de control y hospitalidad. El estudio del fenómeno peregrinante y las fuentes locales muestran cómo el templo actuó como nodo de cohesión económica y social en la Tierra de Campos medieval.
La decoración románica de la Iglesia de San Martín de Tours de Frómista constituye uno de los elementos más característicos y valiosos del edificio, no tanto por la abundancia de elementos escultóricos como por la calidad, coherencia y significado simbólico de los que se conservan. En un templo concebido en la segunda mitad del siglo XI, bajo la influencia del románico pleno y de la estética monástica benedictina, la ornamentación cumple una doble función: enriquecer visualmente la arquitectura y transmitir, de manera sintética y comprensible, un conjunto de mensajes teológicos y morales acordes con la mentalidad medieval y el contexto del Camino de Santiago.

Canecillos de la Iglesia de San Martín de Tours Fromista |
El conjunto decorativo se concentra fundamentalmente en tres ámbitos: capiteles, canecillos y portadas. En el interior, los capiteles que coronan las semicolumnas adosadas a los pilares cruciformes presentan una variedad de temas que alternan motivos vegetales esquemáticos —palmetas, hojas de acanto, roleos— con representaciones zoomorfas y antropomorfas. Entre los animales, reales y fantásticos, se aprecian aves afrontadas, felinos, cuadrúpedos con actitud de acecho y figuras híbridas; todos ellos forman parte del bestiario simbólico románico, que servía para ilustrar virtudes y vicios, advertencias morales y referencias bíblicas. Las figuras humanas, aunque menos frecuentes, muestran escenas esquemáticas que pueden interpretarse como luchas, personajes en actitud orante o músicos, siempre con un tratamiento formal rígido, estilizado y adaptado a la geometría del bloque del capitel.
En el exterior, los canecillos que sostienen la cornisa ofrecen un repertorio variado de imágenes: desde sencillas formas geométricas y cabezas humanas hasta animales fantásticos y escenas de carácter moralizante. Esta serie se desarrolla a lo largo de los ábsides y de las naves laterales, funcionando como un friso narrativo continuo que, en la mentalidad de la época, advertía al fiel de los peligros del pecado y de la necesidad de la rectitud cristiana. El lenguaje escultórico es directo, con trazos incisivos y volúmenes bien definidos, lo que facilitaba la lectura de las imágenes incluso a distancia.

Portada de la Iglesia de San Martín de Tours Fromista |
Las portadas, aunque sobrias, presentan arquivoltas de medio punto lisas o con molduras simples, apoyadas en columnas con capiteles decorados. La ausencia de tímpanos esculpidos con escenas complejas, habitual en otros templos románicos, responde aquí al carácter más austero de la arquitectura y a la posible influencia de corrientes estilísticas que priorizaban la pureza volumétrica y la claridad estructural sobre la saturación ornamental.
En conjunto, la decoración románica de San Martín de Frómista destaca por su equilibrio entre sobriedad y expresividad. No busca la espectacularidad narrativa de los grandes pórticos esculpidos de la ruta jacobea, sino que concentra la carga simbólica en puntos estratégicos del edificio, reforzando su función litúrgica y catequética. Su iconografía responde a un repertorio internacional, influido por modelos borgoñones, jaqueses y navarros, pero adaptado al contexto local y a los recursos disponibles. Esta síntesis de influencias y la calidad técnica de la talla convierten a San Martín en un referente para el estudio del románico castellano-leonés y para comprender cómo, en plena Edad Media, el arte escultórico estaba inseparablemente unido a la arquitectura, la espiritualidad y la vida comunitaria.

Capitel vegetal Iglesia de San Martín de Tours Fromista |
Los capiteles románicos de la Iglesia de San Martín de Tours de Frómista constituyen uno de los conjuntos escultóricos más representativos del románico castellano-leonés del siglo XI. Ejecutados en piedra caliza de la zona, estos capiteles cumplen tanto una función estructural —rematar las columnas y recibir el peso de arcos y bóvedas— como una función simbólica y didáctica, integrándose en un programa iconográfico coherente con la espiritualidad monástica y la función catequética del arte medieval.
En términos formales, los capiteles se adaptan a la tipología románica de bloque troncopiramidal invertido, con una talla que combina volúmenes claramente definidos y una cierta rigidez geométrica, resultado de la búsqueda de claridad visual y de la adaptación al marco arquitectónico. Se distinguen dos grandes grupos temáticos: los de decoración vegetal y geométrica, y los figurados con animales, seres fantásticos y figuras humanas.
Los capiteles de motivos vegetales son los más abundantes. Presentan hojas de acanto estilizadas, palmetas, tallos en espiral y roleos que se organizan de forma simétrica en las caras del capitel. Este repertorio deriva de modelos clásicos y visigóticos, transmitidos por la tradición escultórica europea, y tiene un fuerte contenido simbólico: la hoja de acanto, por ejemplo, remite a la vida eterna y a la regeneración espiritual, mientras que las volutas y roleos evocan el orden y la armonía divina.

Capitel historiado Iglesia de San Martín de Tours Fromista |
El segundo gran grupo lo forman los capiteles figurados. Entre ellos destacan los que muestran animales afrontados, como aves bebiendo de un cáliz o leones que comparten una misma cabeza. Estos esquemas, frecuentes en el románico, representan ideas de vigilancia, fortaleza o la lucha entre el bien y el mal. Hay también figuras de cuadrúpedos en actitud de caza o de combate, escenas que podían interpretarse como alegorías de la lucha del alma contra las tentaciones. No faltan los animales fantásticos, como grifos o seres con cuerpos híbridos, que introducen el imaginario del bestiario medieval, concebido como un catálogo moralizante de comportamientos humanos.
Algunos capiteles presentan figuras humanas, generalmente dispuestas en composiciones esquemáticas y frontales. Se observan músicos, luchadores, acróbatas o personajes con gestos exagerados, que podían funcionar como advertencias contra el ocio, la soberbia o la lujuria. El tratamiento de las figuras es deliberadamente expresivo: rostros grandes, ojos abiertos, gestos marcados y cuerpos adaptados a la geometría de la piedra. Este lenguaje visual, fácilmente comprensible incluso para un público analfabeto, hacía de los capiteles un auténtico “libro de piedra” que transmitía enseñanzas morales.
La talla de estos capiteles muestra un conocimiento de influencias externas. Se ha señalado la relación estilística con talleres vinculados al románico borgoñón, especialmente en la manera de resolver las hojas vegetales y en la frontalidad rígida de las figuras. También se aprecia la huella de la escultura navarro-aragonesa, visible en el uso de animales afrontados y en la simplicidad de algunos motivos.

Capitel historiado de la Iglesia de San Martín de Tours Fromista |
En conjunto, los capiteles de San Martín de Frómista no constituyen un programa narrativo continuo, como en otros templos románicos más tardíos, sino que forman una serie de imágenes simbólicas autónomas, colocadas en puntos estratégicos de la arquitectura para reforzar la experiencia visual del espacio sagrado.

Día de Mercado en Fromista |
Hoy es día de mercado en Fromista y los precios de la fruta con hueso de verano son 2,50 euros el kg. Compramos varios kg de diferentes tipos.
Salimos después de comer hasta nuestro siguiente destino Revenga de Campos, aunque un cartel indica que la iglesia de San Lorenzo GPS N42.2857393 W4.483699 siempre está abierta para los peregrinos. Tenemos mala suerte.
La Iglesia de San Lorenzo de Revenga de Campos, situada en la Plaza del General Amor, es un edificio que combina orígenes medievales con una profunda transformación en época moderna. Su primera construcción se remonta al siglo XII, dentro del periodo románico, aunque la fábrica actual responde mayoritariamente a reformas del siglo XVI que le otorgaron un marcado carácter barroco. Se trata de un templo de una sola nave, articulada en cinco tramos y cubierta con bóveda de cañón, que se ensancha en el crucero, coronado por una cúpula sobre pechinas.
Uno de los elementos más destacados en el exterior es su torre campanario, robusta y de aspecto casi defensivo, levantada en tres cuerpos que combinan la sillería en la base con el ladrillo en los niveles superiores. Este sistema constructivo no solo responde a criterios estéticos, sino también a soluciones prácticas de refuerzo estructural y economía de materiales.

Iglesia de San Lorenzo de Revenga de Campos |
En el interior, el patrimonio artístico es rico y variado, abarcando piezas de los siglos XVI al XVIII. La sacristía conserva rejería antigua y objetos litúrgicos de plata, como una cruz procesional y un cáliz. El presbiterio alberga pinturas dedicadas a San Lorenzo y Santo Domingo, además de un retablo con esculturas de varios santos y relieves del propio San Lorenzo, que rememoran su martirio en la parrilla.
En el lado del Evangelio se encuentra un retablo del segundo tercio del siglo XVII, mientras que el crucero acoge dos retablos: uno del siglo XVIII presidido por una escultura de San Vicente Ferrer, y otro neoclásico con la figura de San Pablo. En el lado de la Epístola destacan tres retablos: uno barroco del siglo XVIII con imágenes de San Sebastián y un santo obispo, y dos neoclásicos, uno con la escultura de San Lorenzo y otro con un crucifijo del siglo XVIII.
Durante las etapas del Camino nos hemos encontrado que coincidimos con peregrinos que van en bicicleta o andando al mismo ritmo nuestro, no sabemos cómo lo hacen quizás nuestro camino lo vemos con ojos mas minuciosos.
A la entrada a Carrión de los Condes, última etapa del día, nos cruzamos con una peregrina que vimos salir a primera hora de la mañana desde Fromista y arrastra un curioso cubo de basura, imagino como armario.

Real Monasterio de Santa Clara Carrión de los Condes |
Aparcamos cerca del Monasterio de las Monjas Clarisas GPS N 42.3367667 W4.6008794, bueno, en la misma puerta. En el interior atesora dos verdaderas obras de arte.
El Real Monasterio de Santa Clara fue fundado en 1231 por dos discípulas de Santa Clara e inaugurado en 1260, lo que lo convierte en uno de los monasterios de clarisas más antiguos de España. En 1255, Dª Mencía López de Haro, viuda de Sancho II de Portugal, impulsó el traslado de las monjas desde el beaterío de la Virgen del Páramo a un edificio extramuros de la villa, donado por los canónigos de Sancti Spiritus.
Durante la Edad Media, el monasterio mantuvo estrechos lazos con la familia Castañeda; por ejemplo, Dª Beatriz Manrique alcanzó el cargo de abadesa. En época moderna, la nobleza castellana, especialmente la Casa de Zúñiga, se convirtió en importante mecenas.
El edificio original, de estilo mudéjar (siglos XIII–XIV), fue ampliado a lo largo de los siglos, alcanzando su esplendor en el XVII con la construcción de la iglesia conventual entre 1614 y 1621, bajo la dirección de Sor Luisa de la Ascensión Colmenares y con donativos reales.

Retablo Mayor Real Monasterio de Santa Clara Carrión de los Condes |
La iglesia, de nave única, está cubierta con bóveda de cañón y lunetos, y rematada por una cúpula decorada con yeserías planas.
El retablo mayor, de estilo barroco y datado en torno a 1620, está organizado en tres cuerpos con columnas salomónicas, pinturas y esculturas. Incluye una imagen gótica de la Inmaculada (siglo XV), figuras de Santa Clara y lienzos manieristas italianos (Ascensión, Oración en el Huerto, Martirio de Santa Úrsula, las Once Mil Vírgenes, Rey David penitente), además de ángeles napolitanos, figuras adicionales y una predela con ocho relieves relicarios.
En el coro se preserva una Inmaculada gótica del siglo XVI, una sillería de nogal también del XVI, y el sepulcro de alabastro de Dª Aldonza Manrique, con escudos y figuras nobles exquisitamente talladas. Además, se conserva una arqueta con los restos de Sor Luisa de la Ascensión, gran restauradora del monasterio.
El conjunto monástico incluye, además del convento de clausura, un albergue para peregrinos, una hospedería, y un museo de arte sacro que exhibe una notable colección —incluidos belenes de todo el mundo, artesonados mudéjares y un Cristo de marfil filipino— además de piezas como la Piedad de Gregorio Fernández.

Sepulcro Real Monasterio de Santa Clara Carrión de los Condes |
Además, se conserva el Pozo de la Salud (o de los Peregrinos), construido en ladrillo en el siglo XVII, situado en el patio del monasterio como punto simbólico sobre el Camino de Santiago.
En 1999 se iniciaron amplias obras de restauración financiadas por la Junta de Castilla y León para combatir problemas de humedad subterránea que afectaban al monasterio. Estos trabajos incluyeron el levantamiento del pavimento, la restauración del retablo mayor, otros retablos laterales, la rehabilitación de capillas, la fachada y la instalación de una nueva peana para la Virgen de la Piedad. El nuevo altar fue consagrado en 2002 por el obispo de Palencia
Hoy, la comunidad se compone de un número reducido de monjas, algunas de nacionalidad mexicana, que conviven con el compromiso de mantener la tradición de ora et labora (rezo y trabajo). Además de su labor espiritual, elaboran dulces artesanales que venden como medio de subsistencia, destacando actividades comerciales como la venta de pastas, virutas de San José y otros productos

Retablo Real Monasterio de Santa Clara Carrión de los Condes |
El Monasterio de Santa Clara conserva en su interior un valioso patrimonio artístico, entre el que destacan dos esculturas de excepcional importancia: el Cristo Crucificado y la Virgen de la Piedad, ambas atribuidas al maestro del barroco castellano Gregorio Fernández. Estas piezas forman parte de un programa devocional que, más allá de su valor estético, buscaba conmover al fiel, inducir a la contemplación de la Pasión y reforzar el espíritu contrarreformista propio de la época.
El Cristo Crucificado, fechado en 1627, responde al modelo característico de Fernández: un cuerpo proporcionado y anatómicamente riguroso, con los músculos tensos y el peso vencido hacia un lado, acentuando el dramatismo de la muerte. La cabeza se inclina suavemente hacia la derecha, con un rostro sereno a pesar del sufrimiento, transmitiendo una mezcla de dolor y resignación. La policromía, delicadamente trabajada, reproduce con verismo las laceraciones, los regueros de sangre y los tonos cadavéricos de la piel. La cruz es de madera sobria, sin ornamentos, para centrar toda la atención en la figura de Cristo. Este crucifijo, concebido para la meditación personal, se convirtió en una imagen de culto fundamental para la comunidad.

Piedad Real Monasterio de Santa Clara Carrión de los Condes |
La Virgen de la Piedad, realizada hacia 1620 por encargo de Sor Luisa de la Ascensión, presenta una composición triangular ligeramente inclinada que rompe la rigidez tradicional del tema. María aparece sentada, con el cuerpo inerte de Cristo tendido diagonalmente sobre su regazo, los brazos caídos y la cabeza ladeada, subrayando la sensación de peso y abandono. El rostro de la Virgen muestra un dolor contenido, sin gesticulaciones extremas, siguiendo la estética de Fernández, que prefería la emotividad profunda antes que la exageración teatral. La policromía realza los contrastes entre el sudario blanco, la piel pálida del Hijo y el manto oscuro de la Madre, generando un fuerte impacto visual.

Capilla Real Monasterio de Santa Clara Carrión de los Condes |
Ambas obras comparten una finalidad catequética y emocional: el realismo anatómico, la composición equilibrada y la cuidada policromía se ponen al servicio de la devoción, de forma que el espectador no solo contempla el hecho histórico, sino que participa espiritualmente en él. La fuerza expresiva de estas imágenes las convirtió en referentes para la imaginería castellana, influyendo en talleres y escultores posteriores.
A lo largo de los siglos, tanto el Crucificado como la Piedad han permanecido en el monasterio, aunque la Piedad fue sacada en procesión en contadas ocasiones, la primera en 1945 y la última en 1998. La conservación actual permite seguir apreciando la maestría técnica y la profundidad espiritual con que Gregorio Fernández concebía sus obras, confirmando el papel central que estas esculturas han tenido en la historia religiosa y artística de Carrión de los Condes.
Aprovechamos que nos abre la puerta la abadesa del Convento para conversar sobre lo que está sucediendo con las ex monjas Clarisas de Belorado. Hoy ha salido la sentencia del juicio que las obliga abandonar el convento antes del 12 de septiembre.
La monja tenía una opinión muy clara sobre sus hermanas y daba la razón al obispado, según ella las monjas clarisas solamente reciben órdenes de Dios y de Roma. El problema que al ser excomulgadas han perdido todo derecho sobre las propiedades.

Iglesia de Santa María del Camino Carrión de los Condes |
Nuestro siguiente destino es la iglesia de Santa María del Camino GPS N42.3373184 W4.6042554, es la más antigua, estilo románico, destaca la galería de entrada, la portada y la Virgen de las Victorias.
La iglesia de Santa María del Camino, situada en Carrión de los Condes (Palencia), es un notable templo románico de mediados del siglo XII, construido durante el reinado de Alfonso VII (1126-1157).
Originariamente se dedicó a la Virgen de las Victorias, evocando una tradición local según la cual, al partir las jóvenes que iban a ser entregadas por Carrión como parte del “Tributo de las Cien Doncellas”, estas pidieron refugio a la Virgen, quien hizo aparecer toros que ahuyentaron a los musulmanes, salvándolas.
Más tarde, el templo pasó a conocerse como Santa María del Camino, debido a su posición junto al Camino de Santiago.
Arquitectónicamente, posee una planta basilical con tres naves de cuatro tramos, siendo el tramo central considerablemente más amplio, además de contar con un crucero y ábsides semianulares, aunque el crucero no sobresale lateralmente, sí en altura, equiparándose con la nave central.

Portada de la Iglesia de Santa María del Camino Carrión de los Condes |
El edificio está levantado en sillería de buena calidad, con hiladas bien aparejadas. La fachada meridional destaca por su pórtico de influencia tolosa (francesa), compuesto por un arco de medio punto con dos arquivoltas —la interior lisa y la exterior decorada— sustentadas por mochetas con cabezas de toro.
Las dovelas del pórtico están decoradas con motivos variados como escenas de la vida profesional (músicos, etc.), vicios, pecados y animales fantásticos.
En la portada sur también se aprecian escenas representativas del ciclo de la Epifanía, como la Adoración de los Reyes Magos, la presentación ante Herodes o escenas de la matanza de los inocentes. Los capiteles exhiben figuras humanas y animales fantásticos, y las impostas del arco presentan cabezas de toro.
En el siglo XVII, se llevaron a cabo importantes reformas: se añadió una gran cubierta barroca con bóvedas ojivales y un cimborrio, financiada por el obispo de Palencia, Juan del Molino Navarrete, tras derribar el primitivo ábside románico,

Nave de la Iglesia de Santa María del Camino Carrión de los Condes |
También fueron añadidos contrafuertes y arbotantes para reforzar la fachada sur tras el derrumbe de algunas bóvedas
A pesar de estas intervenciones, aún se aprecia el arranque del ábside original, con sus columnas y capiteles.
En su interior conserva una talla de la Virgen del Camino o de la Victoria, datada en el siglo XIII; un Cristo del Amparo gótico del siglo XIV, de estilo renano; una capilla de Antonio Pastor con un óleo sevillano del siglo XVII; y varios sepulcros, entre ellos los del obispo que promovió la reforma barroca y sus progenitores.
El retablo mayor barroco que preside el presbiterio de Santa María del Camino nació en 1684 de la mano de Santiago Carnicero, como parte de la profunda transformación barroca que reemplazó el ábside románico original por una capilla mayor de planta cuadrangular cubierta por una cúpula sobre pechinas y por una bóveda de cañón con lunetos. De estructura clásica —banco, cuerpo y ático—, muestra en su centro a la Virgen, escoltada por San Juan Bautista y San Juan Evangelista, mientras que en el ático sobresale una talla de San Francisco mayor que las demás figuras, poniendo fin al panorama iconográfico del retablo y proyectando la mirada hacia lo celestial.

Altar Mayor de la Iglesia de Santa María del Camino Carrión de los Condes |
Seguimos descubriendo Carrión de los Condes y caminamos hasta la iglesia de Santiago GPS N42.3382294 W4.6060999 fue construida a mediados del siglo XII por el maestro Fruchel, lo más llamativo del templo es su fachada occidental, de 1160, una de las más bellas del románico y ejemplo de referencia del estilo románico de transición.

Iglesia de Santiago Carrión de los Condes |
En su interior se ha desacralizado por el hundimiento de su techumbre y se ha musealizado con una exposición de arte sacro.
La Iglesia de Santiago de Carrión de los Condes, en la provincia de Palencia, es uno de los hitos más destacados del románico en el Camino de Santiago Francés. Fue construida en el siglo XII, probablemente bajo la dirección de un maestro escultor de origen francés, y combina influencias del románico francés con elementos propios de la tradición hispana. Declarada Bien de Interés Cultural, se erige en pleno centro de la localidad, junto a la Plaza Mayor, y ha sido lugar de culto, punto de paso para peregrinos y, hoy en día, también museo. La iglesia original tenía planta basilical con tres naves y tres ábsides, pero sufrió importantes modificaciones a lo largo de los siglos. En el siglo XV, el colapso de sus naves llevó a una remodelación que le dio una sola nave con capillas laterales y sacristía. En 1811, durante la Guerra de la Independencia, un incendio destruyó gran parte del edificio, sobreviviendo únicamente la fachada occidental y algunos elementos de la cabecera. La reconstrucción de 1849 devolvió la funcionalidad al templo, que siguió recibiendo restauraciones y mejoras, como la protección del friso escultórico en el siglo XX.

Portada Iglesia de Santiago Carrión de los Condes |
El mayor tesoro artístico de la iglesia es su portada occidental, una de las más admiradas del románico español, constituye uno de los programas escultóricos más completos y sofisticados del románico castellano, tanto por su iconografía como por su ejecución técnica. Su datación, entre 1160 y 1170, coincide con un momento de transición estilística en el que el románico peninsular se abre a influencias del arte francés, probablemente por la presencia de talleres itinerantes vinculados al Camino de Santiago.
En su organización arquitectónica, la portada se articula en un arco de medio punto con una arquivolta única, profundamente moldurada, cuyas dovelas acogen veinticuatro figuras en altorrelieve. Este despliegue no sigue un esquema estrictamente jerárquico, sino que alterna representaciones de oficios manuales, escenas de la vida rural, actividades artísticas y personajes religiosos. El escriba, inclinado sobre un códice, simboliza la transmisión del conocimiento; el zapatero, con su punzón y horma, recuerda la dignidad del trabajo artesanal; el herrero y los campesinos, con sus herramientas, evocan la economía productiva; los músicos y la bailarina contorsionista, inusuales en un contexto sagrado, introducen un matiz lúdico que subraya la variedad y complejidad de la vida humana. Estos personajes, lejos de ser anecdóticos, cumplen una función pedagógica: integran la realidad terrenal en un discurso que culmina en lo divino, recordando al peregrino que todo esfuerzo y talento, si es recto, conduce a la salvación.

Pantocrátor Iglesia de Santiago Carrión de los Condes |
En la base, los dos leones afrontados tienen un papel simbólico decisivo. El león, en el pensamiento medieval, puede ser imagen de Cristo —que vigila y protege la entrada— o guardián contra las fuerzas del mal. Su posición como “porteros” del umbral refuerza la idea del templo como espacio seguro y purificado.
El friso superior, tallado con notable precisión y sentido narrativo, se centra en la figura del Pantocrátor, Cristo en Majestad, inscrito en una mandorla que indica su naturaleza glorificada. Bendice con la diestra y sostiene en la izquierda el Libro de la Vida, mensaje directo sobre su papel como juez supremo. Lo flanquean los cuatro símbolos del Tetramorfos: ángel (San Mateo), león (San Marcos), toro (San Lucas) y águila (San Juan), todos tratados con fidelidad a los modelos iconográficos de la época. En el registro inferior, bajo arquerías trilobuladas, se alinean los doce apóstoles, cada uno diferenciado por atributos o gestos, formando una comunidad perfecta que remite a la Jerusalén celestial descrita en el Apocalipsis. La composición, ordenada y simétrica, refuerza el mensaje de unidad y estabilidad de la Iglesia.

Capiteles de la Iglesia de Santiago Carrión de los Condes |
Los capiteles que enmarcan el conjunto no son meros elementos estructurales, sino parte del programa doctrinal. Representan luchas entre figuras humanas y monstruos, aves afrontadas, y motivos vegetales, símbolos habituales de la pugna espiritual contra el pecado y de la regeneración. La integración de este repertorio en la portada convierte la entrada al templo en un tránsito simbólico: del mundo secular, con sus trabajos y diversiones, a la promesa de redención y vida eterna.
En conjunto, la portada actúa como un auténtico “sermón en piedra” para una sociedad en gran parte analfabeta. El peregrino, al llegar, recibía una lección visual sobre la dignidad del trabajo, la vigilancia contra el mal, la centralidad de Cristo y la comunión de los santos. La maestría técnica —relieves profundos, drapeados que insinúan movimiento, rostros individualizados— sugiere un taller experimentado, capaz de combinar un discurso narrativo claro con una ejecución de alto nivel estético.
El Museo Parroquial de Arte Sacro de la Iglesia de Santiago de Carrión de los Condes, inaugurado en 1993 y gestionado por la Fundación Las Edades del Hombre, alberga un valioso conjunto de piezas procedentes de parroquias, ermitas y templos de la comarca, que abarcan un amplio arco cronológico desde la Baja Edad Media hasta la Edad Moderna. Su colección, además de preservar y exhibir obras de gran calidad artística, ofrece una lectura coherente del patrimonio religioso local, vinculándolo al Camino de Santiago y a la historia devocional de la zona.

Piedad del siglo XV Iglesia de Santiago Carrión de los Condes |
Entre las piezas más destacadas se encuentra una Pietà del siglo XV, una escultura gótica en madera policromada que muestra a la Virgen sosteniendo el cuerpo sin vida de Cristo. El modelado transmite un profundo pathos, con un realismo sereno en el rostro de María y una anatomía cuidada en el cuerpo de Jesús, que busca conmover al espectador y fomentar la empatía hacia la Pasión. Su factura responde al gótico tardío castellano, con pliegues angulosos y un cromatismo intenso, reflejo de la expresividad dramática de la época.

Cristo Crucificado del siglo XV Iglesia de Santiago Carrión de los Condes |
La colección incluye también varios Cristos crucificados de los siglos XV y XVI, que evidencian la evolución del arte sacro en Castilla. Los ejemplares góticos acentúan el sufrimiento, con torsos arqueados, rostros doloridos y abundancia de llagas, subrayando la dimensión expiatoria de la muerte de Cristo. En cambio, los crucifijos renacentistas presentan anatomías más proporcionadas e idealizadas, con un tratamiento más clásico y sereno, que responde a la influencia humanista.

Retablo de la Asunción del siglo XVIII Iglesia de Santiago Carrión de los Condes |
Los retablos y tablas pintadas procedentes de diferentes templos conforman otro núcleo importante del museo. Entre ellos hay ejemplos del gótico hispano-flamenco, caracterizado por el detallismo minucioso, la profusión de oro y fondos arquitectónicos, y del barroco, con su escenografía exuberante, columnas salomónicas y dramatismo lumínico. Los temas más frecuentes son escenas de la vida de Cristo y la Virgen, así como episodios hagiográficos de santos locales, concebidos con finalidad catequética y doctrinal para una población mayoritariamente analfabeta.

Deferentes representaciones del niño Jesús Iglesia de Santiago Carrión de los Condes |
En el ámbito de las artes suntuarias, la orfebrería del museo incluye custodias, cálices, relicarios y navetas en plata sobredorada, con labores de cincelado y repujado que evidencian la maestría de los talleres castellanos. Estas piezas, además de su valor artístico, transmiten la solemnidad y el esplendor litúrgico propios de las celebraciones religiosas.
Completan la colección varios cantorales de gran formato, confeccionados en pergamino e iluminados con iníciales decoradas y miniaturas. Estos libros de coro, concebidos para ser utilizados por grupos de cantores, constituyen un testimonio directo de la práctica musical y litúrgica de la Iglesia en la Edad Media y Moderna.

Portada Monasterio de san Zoilo Carrión de los Condes |
Por último vamos hasta el Monasterio de san Zoilo GPS N42.340416 W4.6122595, situado en las afueras. Lo vemos muy rápidamente porque cierran a las 19.00 horas.
El Monasterio de San Zoilo de Carrión de los Condes constituye uno de los conjuntos monásticos más relevantes de la provincia de Palencia y un hito arquitectónico e histórico en el Camino de Santiago. Sus orígenes se remontan al siglo X, cuando existía en este lugar un primitivo monasterio benedictino bajo la advocación de San Juan Bautista. A finales del siglo XI, gracias a la protección y generosidad de los condes de Carrión, el cenobio adquirió especial relevancia al recibir las reliquias de San Zoilo, mártir cordobés del siglo IX, trasladadas desde Córdoba como símbolo de prestigio y devoción. Este acontecimiento atrajo a peregrinos y potenció el papel del monasterio como centro espiritual y cultural.
La comunidad benedictina desempeñó un papel fundamental en la configuración urbana y económica de Carrión de los Condes, beneficiándose de rentas, tierras y privilegios reales. El monasterio se convirtió en un importante foco de hospitalidad para peregrinos, con una infraestructura capaz de acoger y asistir a los caminantes, en consonancia con la tradición benedictina de hospitalidad. Durante la Edad Media, fue un centro de producción cultural, con scriptorium propio y una destacada biblioteca que, aunque en gran parte desaparecida, es testimonio del nivel intelectual alcanzado.

Nave del Monasterio de san Zoilo Carrión de los Condes |
Arquitectónicamente, el monasterio conserva una rica superposición de estilos fruto de diversas fases constructivas. Del edificio románico inicial quedan escasos restos, pues a partir del siglo XVI se emprendió una profunda renovación que dotó al conjunto de su actual carácter renacentista. El claustro, iniciado hacia 1537 bajo la dirección de Juan de Badajoz el Mozo y concluido por Juan de Corral, es considerado una de las joyas del renacimiento español. Presenta dos niveles: el inferior, con arcos de medio punto sobre columnas decoradas con relieves platerescos, y el superior, con arcos rebajados y una profusa decoración de medallones, grutescos y escudos que combinan simbolismo religioso y heráldico. Su iconografía, que incluye retratos de monarcas, figuras bíblicas y alegorías, responde a un programa humanista que integra el saber clásico con la fe cristiana.
En el interior, la iglesia monástica, de nave única y capillas laterales, fue reconstruida en época barroca, con un retablo mayor, es una pieza renacentista del siglo XVII procedente de Santa María de Arvís, en Baquerín de Campos, trasladada al templo tras la desaparición del altar original medieval. Se presenta como un conjunto de gran sobriedad y nobleza, característico del arte sacro castellano de la época, realizado en madera tallada y dorada a fuego. Su estructura está organizada en calles y cuerpos que desarrollan un programa iconográfico centrado en la Asunción de la Virgen, representada en la escena principal con un tratamiento equilibrado entre el idealismo renacentista y el dramatismo barroco incipiente. A su alrededor se disponen relieves y esculturas que narran episodios clave de la vida mariana, como la Adoración de los Magos, el Nacimiento de María, la Visitación y el Nacimiento de Jesús con la Adoración de los Pastores. Estas escenas, atribuidas a un seguidor de la escuela de Gregorio Fernández, muestran un naturalismo intenso, plegados fluidos y rostros expresivos que buscan implicar emocionalmente al espectador.

Retablo Mayor del Monasterio de san Zoilo Carrión de los Condes |
El conjunto culmina en el ático con un monumental Calvario, obra de más de dos metros de altura atribuida al escultor Antonio de Ribera, flanqueado por las figuras de los cuatro Padres de la Iglesia latina: San Jerónimo, San Ambrosio, San Gregorio y San Agustín, símbolos de la autoridad doctrinal y la unidad de la fe. A los pies del retablo, en un lugar destacado, se conserva una urna de plata del siglo XVIII que guarda las reliquias de San Zoilo, elemento de gran importancia devocional que vincula directamente el altar mayor con la identidad del monasterio.
El contexto arquitectónico refuerza su presencia: la iglesia, de una sola nave con crucero y cúpula, acoge también arcosolios y sepulcros góticos de personajes ilustres como la condesa Teresa Peláez y miembros del linaje Banu Gómez, integrando el espacio litúrgico con la memoria histórica local. Tras el retablo se conservan dos paños de seda del siglo XI, conocidos como el “Manto del Conde y de la Condesa”, tejidos en técnica de samito y con decoración e inscripciones de gran valor histórico, que originalmente envolvían la arqueta de reliquias. Así, el retablo mayor no solo cumple una función artística y catequética, sino que actúa como eje simbólico en el que confluyen la devoción mariana, el culto a San Zoilo y la memoria de la nobleza protectora del monasterio, convirtiéndose en una pieza clave para comprender la historia y la espiritualidad de Carrión de los Condes.

Atico del retablo Monasterio de san Zoilo Carrión de los Condes |
A lo largo de los siglos, el monasterio sufrió las consecuencias de la desamortización de Mendizábal en el siglo XIX, que supuso la expulsión de los monjes y la pérdida de gran parte de su patrimonio mueble. Sin embargo, la solidez de su arquitectura y la relevancia histórica del lugar propiciaron su conservación y restauración en el siglo XX, permitiendo que hoy sea un referente patrimonial de la comarca.
El Monasterio de San Zoilo, por su historia, su vinculación al Camino de Santiago y la calidad de su arquitectura, puede entenderse como un testimonio material de la interacción entre fe, poder y cultura a lo largo de más de diez siglos. Su claustro renacentista El claustro es una de las obras maestras del Renacimiento español y el núcleo arquitectónico del conjunto monástico. Construido entre 1537 y 1604, su diseño inicial se debe a Juan de Badajoz el Mozo, arquitecto de gran prestigio en Castilla, y fue continuado por Juan de Corral, quien completó las fases superiores. Se organiza en dos pisos de galerías que rodean un patio central ajardinado, concebido no solo como espacio de tránsito y contemplación para los monjes benedictinos, sino también como un escenario simbólico que integra la belleza clásica con la espiritualidad cristiana.

Claustro del Monasterio de san Zoilo Carrión de los Condes |
El piso inferior presenta arcos de medio punto apoyados sobre columnas robustas con capiteles ornamentados, y sus intradós se decoran con relieves platerescos que combinan elementos vegetales, grotescos y escudos heráldicos. El piso superior, más ligero y elegante, se abre mediante arcos rebajados y está profusamente adornado con medallones esculpidos que representan bustos de personajes históricos, bíblicos y alegóricos. Esta iconografía responde a un programa humanista que funde la tradición clásica con la enseñanza moral cristiana, mostrando desde reyes y emperadores hasta figuras veterotestamentarias y santos.
El conjunto mantiene un equilibrio perfecto entre la sobriedad estructural y la riqueza decorativa, creando un espacio de luz y proporción que reflejaba las aspiraciones intelectuales y espirituales de la comunidad benedictina en pleno Siglo de Oro. Las galerías servían para procesiones, lectura espiritual y meditación, mientras que el patio, con su disposición geométrica y fuente central, evocaba el paraíso perdido y la armonía del cosmos. La calidad de la cantería, la precisión de la talla y la coherencia del programa iconográfico convierten al claustro de San Zoilo en un ejemplo señero del plateresco castellano evolucionado hacia formas clasicistas.

Claustro Monasterio de san Zoilo Carrión de los Condes |
Hoy, pese a las transformaciones derivadas de la desamortización y su adaptación parcial como hotel histórico, el claustro conserva intacta su monumentalidad y su capacidad de transmitir una atmósfera de recogimiento. Su contemplación permite no solo admirar la pericia artística de sus constructores, sino también comprender la función central que estos espacios tenían en la vida monástica: articular el conjunto conventual, unir la oración con el trabajo y encarnar, en piedra y luz, el ideal de perfección que guiaba a sus habitantes.
A los pies de la iglesia hay una colección de sarcófagos pertenecientes a la familia de los Beni Gómez. Los sarcófagos conservados constituyen un testimonio tangible de la importancia histórica y social del cenobio durante la Edad Media. Ubicados principalmente en los arcosolios de la iglesia y en algunas capillas anexas, estos sepulcros albergan los restos de nobles, benefactores y miembros destacados de la comunidad local, como la condesa Teresa Peláez y miembros del linaje Banu Gómez. Su presencia refleja la función del monasterio no solo como centro espiritual y cultural, sino también como espacio de memoria y prestigio familiar, en el que la nobleza aseguraba su perennidad a través de la sepultura en un lugar sagrado.

Sarcofágos del Monasterio de san Zoilo Carrión de los Condes |
Los sarcófagos son de diferentes épocas y estilos, desde el románico inicial, con figuras talladas de manera esquemática y simbólica, hasta el gótico, con decoraciones más naturalistas y detalles escultóricos de gran expresividad. Muchos presentan relieves con iconografía religiosa, como escenas bíblicas o figuras de santos, así como motivos heráldicos que identifican a los linajes allí enterrados. Algunos sepulcros conservan inscripciones epigráficas que permiten conocer nombres, fechas y cargos de los difuntos, constituyendo una fuente valiosa para el estudio de la historia local y la genealogía de las familias vinculadas al monasterio.

Nave completa del Monasterio de san Zoilo Carrión de los Condes |
La ubicación de los sarcófagos dentro del templo también responde a criterios litúrgicos y simbólicos: los arcosolios cercanos al altar mayor y a capillas importantes enfatizan la proximidad a lo sagrado, mientras que otros se disponen a lo largo de la nave central y los pasillos, creando un recorrido que integra la memoria de los muertos con la experiencia espiritual de los fieles y peregrinos. En conjunto, los sarcófagos de San Zoilo no solo cumplen una función funeraria, sino que refuerzan la identidad del monasterio como espacio de poder, devoción y prestigio, donde la historia, el arte y la espiritualidad se entrelazan en un mismo escenario.
Para terminar el día, como no podemos dormir tranquilos en las calles de Carrión de los Condes nos trasladamos al área de autocaravanas GPS N42.339169 W4.607383 situada cerca del Monasterio de san Zoilo donde pasaremos la noche. Aunque verdaderamente no dormimos en las plazas del área preferimos quedarnos en el parking de tierra anterior.
Día 11 de Camino de Santiago Francés Ruta: Carrión de los Condes-Sahagún-Medina del Campo

Calzada de los Molinos |
El día comienza en el parking gratuito cerca del área de autocaravanas de Carrión de los Condes GPS N 42.339169 W4.607383. La temperatura es de 13 ° bien es verdad que estamos a la orilla del río Carrión.
Seguimos el camino hasta el pequeño pueblo de Calzada de los Molinos, tenemos que localizar a la mujer que cuida la iglesia de Santiago GPS N42.3272552 W4.6502043, se llama Rosario, tiene 80 años y lleva media vida con esa labor. Es muy amable y no deja un rincón de puertas abiertas.
El exterior de la iglesia de Santiago no tiene nada que ver con su interior de estilo mudéjar con un magnífico artesonado.
La Iglesia de Santiago Apóstol en Calzada de los Molinos, situada en la provincia de Palencia, constituye un destacado ejemplo de arquitectura religiosa vinculada al Camino de Santiago. El edificio actual data de 1758, aunque conserva elementos de construcciones anteriores que evidencian su evolución a lo largo de los siglos y su importancia histórica en la región. La iglesia presenta una planta de tres naves cubiertas con artesonados de madera de estilo mudéjar, característica que la vincula con la tradición constructiva del norte de Castilla y que la sitúa dentro de la llamada “ruta del artesonado”, que se extiende hasta Sahagún, en León. La torre, realizada en ladrillo y sillería, mantiene también influencias mudéjares, mostrando la integración de técnicas locales con un estilo decorativo sobrio y armónico.

Iglesia de Santiago Calzada de los Molinos |
El retablo mayor de la Iglesia de Santiago Apóstol en Calzada de los Molinos es una obra de gran importancia artística y devocional que refleja la influencia del Renacimiento castellano tardío. Ubicado en el presbiterio, el retablo ocupa el eje central de la iglesia y sirve como punto focal tanto para la liturgia como para la contemplación de los fieles. Su estructura se organiza en calles y cuerpos, siguiendo un esquema clásico que permite la integración armónica de esculturas, relieves y elementos arquitectónicos.
La pieza central del retablo es la imagen de Santiago Matamoros, representado a caballo, con vestimenta de estilo moro, evocando la mítica batalla de Clavijo y simbolizando la protección del apóstol sobre la cristiandad. Esta figura se encuentra flanqueada por relieves y esculturas de santos y escenas bíblicas que narran episodios de la vida de Cristo y de la Virgen, integrando un programa iconográfico que combina devoción, enseñanza moral y referencia histórica. Los elementos decorativos, tallados en madera y policromados, muestran un refinado trabajo artesanal, con detalles en dorado que resaltan los contornos y crean efectos de luz que enriquecen la percepción visual del conjunto.

Retablo Mayor de la Iglesia de Santiago Calzada de los Molinos |
El retablo mayor no solo cumple una función ornamental, sino que también refleja la relación entre arte, espiritualidad y poder en la época. Su presencia dominante en el presbiterio subraya la centralidad de la figura de Santiago como patrón y protector, mientras que la integración de motivos renacentistas y simbología local evidencia la conexión entre la comunidad de Calzada de los Molinos y la tradición artística castellana. La iglesia se encuentra ubicada en un contexto histórico significativo, ya que Calzada de los Molinos, cuyo nombre recuerda el paso de antiguas vías romanas, fue mencionada por primera vez en un diploma de Alfonso VIII de 1176. La dedicación del templo a Santiago Apóstol refleja la estrecha vinculación de la localidad con la Ruta Jacobea, siendo un punto de paso para los peregrinos que se dirigían a Santiago de Compostela.
El artesonado de la Iglesia de Santiago Apóstol en Calzada de los Molinos constituye uno de los elementos más representativos y valiosos de la arquitectura del templo, destacando por su técnica, estética y significado cultural. Se trata de un techo de madera tallada de estilo mudéjar que cubre las tres naves del edificio, combinando funcionalidad estructural con decoración artística. Los artesonados mudéjares se caracterizan por su compleja geometría, con formas poligonales, lacerías, mocárabes y motivos vegetales entrelazados que generan un efecto visual de gran riqueza y profundidad, además de permitir una distribución equilibrada del peso sobre los muros y columnas.

Artesonado Iglesia de Santiago Calzada de los Molinos |
Este tipo de artesonado no solo cumple una función estructural, sino que también tiene un valor simbólico y estético: la disposición de los motivos geométricos y la repetición de patrones transmiten armonía, orden y perfección, conceptos asociados con la divinidad y la contemplación espiritual. Las vigas y plafones están policromados y en algunos casos decorados con detalles dorados, lo que intensifica la luminosidad del interior y resalta la riqueza decorativa del espacio.
El artesonado de Santiago Apóstol se enmarca dentro de la tradición castellana de techumbres mudéjares, vinculadas a la influencia islámica en la península y su integración en la arquitectura cristiana, especialmente en iglesias situadas a lo largo del Camino de Santiago. Este techo refleja la pericia de los artesanos locales y su capacidad para combinar tradición, técnica y estética, convirtiéndose en uno de los elementos más admirados por visitantes y estudiosos del patrimonio histórico-artístico de la provincia de Palencia.
Aprovechamos la oportunidad de disfrutar de los campos de girasoles en Moratinos, una pequeña localidad que nos ofrece un espectáculo natural que atrae tanto a locales como a turistas. Estos campos se encuentran principalmente en la comarca de Tierra de Campos, una vasta llanura agrícola que abarca varias localidades, incluida Moratinos. Durante los meses de verano, especialmente en julio y agosto, los girasoles florecen, creando paisajes de tonalidades doradas que se extienden hasta donde alcanza la vista.

Campos de Girasoles Calzada de los Molinos |
El Camino de Santiago, que atraviesa Moratinos, permite a los peregrinos disfrutar de estos paisajes mientras avanzan por la ruta. Senderistas que han recorrido esta etapa han destacado la presencia de campos de girasoles y trigo a lo largo del trayecto, especialmente en zonas como los Altillos y La Cornala.

Campos de Girasoles Calzada de los Molinos |
Para quienes deseen capturar la belleza de estos campos, es recomendable visitarlos al amanecer o al atardecer, cuando la luz resalta los colores y las sombras, creando condiciones ideales para la fotografía. Además, el entorno tranquilo y la cercanía con otros puntos de interés del Camino de Santiago hacen de Moratinos un lugar perfecto para una parada contemplativa.

Yeserías de Sahagún |
Nuestro siguiente destino es la ciudad de Sahagún, es un día complicado para aparcar porque hay mercadillo semanal. Vemos a la entrada un parking de tierra con un autocaravana y allí nos quedamos GPS N42.375354 W5.030492.
Sahagún es la joya del arte mudéjar, aquí el románico se despoja de las piedras y la mano de obra mudéjar ejecuta las iglesias en ladrillo mucho más ligeras y mucho más altas. El estilo mudéjar en Sahagún representa una de las manifestaciones más singulares de la arquitectura religiosa y civil de Castilla y León, destacando por la fusión entre la tradición islámica y la cristiana. Este estilo se desarrolló entre los siglos XII y XVI, cuando los artesanos musulmanes, bajo dominio cristiano, aplicaron sus conocimientos de carpintería, cerámica, ladrillo y yesería en la construcción de iglesias, conventos y edificios públicos. En Sahagún, el mudéjar se hace especialmente visible en elementos como los artesonados, las torres, los ventanales y los arcos de ladrillo, donde se combinan motivos geométricos, lacerías y atauriques que aportan un ritmo decorativo único.

Arte Mudejar en Sahagún |
Entre los ejemplos más representativos se encuentran la iglesia de San Tirso y la iglesia de San Lorenzo, donde los muros de ladrillo se entrelazan con decoración de cerámica vidriada y frisos de estilo árabe. Los artesonados de madera policromada, con sus complejos trazados geométricos y su profusa ornamentación vegetal, reflejan no solo la destreza técnica de los artesanos, sino también una concepción estética que busca la armonía y la perfección en el espacio sagrado.
La presencia de estos obreros demuestra la convivencia cultural y la transferencia de conocimientos entre comunidades cristianas y musulmanas, consolidando un estilo arquitectónico único que se convirtió en un referente del mudéjar castellano. Su legado perdura hoy en Sahagún, ofreciendo testimonio de la maestría técnica y la riqueza artística de estos artesanos que supieron fusionar tradición y innovación en la arquitectura medieval.
El mudéjar de Sahagún combina funcionalidad y simbolismo: los elementos constructivos, como arcos, bóvedas y torres, cumplen su función estructural, mientras que la ornamentación transmite un lenguaje visual cargado de significado religioso y cultural. Esta mezcla de influencias convierte a Sahagún en un referente del mudéjar castellano, donde la pervivencia de motivos islámicos dentro de un contexto cristiano demuestra la capacidad de síntesis artística y la riqueza cultural de la región durante la Edad Media.

Iglesia de San Lorezno en Sahagún |
La iglesia de san Lorenzo GPS N42.376186 W5.0366432 totalmente ejecutada en ladrillo, tiene tres absides con pequeños arcos ciegos que imitan el arte visigodo. Es un románico avanzado del siglo XIII y una torre de cuatro niveles.
La Iglesia de San Lorenzo en Sahagún constituye uno de los ejemplos más representativos del mudéjar castellano y de la arquitectura religiosa de la Edad Media en la región de León. Fundada entre los siglos XII y XIII, esta iglesia refleja la fusión entre la tradición cristiana y la influencia artística islámica, propia del estilo mudéjar, visible tanto en su estructura como en su ornamentación.
Construida principalmente en ladrillo, la iglesia presenta una nave única cubierta por bóvedas y arcos de herradura y lobulados, característicos del mudéjar, que muestran la habilidad de los artesanos musulmanes que trabajaron en su construcción. Los muros se decoran con frisos cerámicos y motivos geométricos que aportan ritmo visual y ligereza al conjunto, mientras que los ventanales y torres incorporan elementos decorativos que equilibran la funcionalidad con la estética.

Nave de la Iglesia de San Lorezno en Sahagún |
El interior destaca por sus artesonados de madera policromada, cuya compleja geometría y profusa ornamentación vegetal reflejan no solo la destreza técnica de los obreros mudéjares, sino también una intención simbólica de crear un espacio sagrado armonioso y trascendente.
El retablo mayor de la Iglesia de San Lorenzo en Sahagún constituye uno de los elementos más destacados del templo, tanto por su valor artístico como por su función litúrgica. Este retablo, generalmente realizado en madera policromada y dorada, se organiza en varios cuerpos y calles, donde se representan escenas bíblicas y figuras de santos, integrando de manera armoniosa narración, iconografía y ornamentación.
Su estructura combina columnas, entablamentos y frontones que enmarcan los paneles pictóricos y escultóricos, creando un conjunto visualmente equilibrado y cargado de simbolismo religioso. La policromía y el dorado no solo aportan riqueza cromática y luminosidad, sino que también subrayan la importancia del altar como eje central de la devoción y el culto.

Retablo Mayor Iglesia de San Lorezno en Sahagún |
El retablo refleja la maestría de los artistas y tallistas que trabajaron en Sahagún, incorporando detalles minuciosos en la talla de los elementos arquitectónicos y en la representación de los personajes sagrados. Además, su ornamentación, con motivos florales, geométricos y figurativos, dialoga con la arquitectura mudéjar del templo, manteniendo la unidad estilística y estética del conjunto.
El Cristo Yacente de la Iglesia de San Lorenzo en Sahagún constituye una de las obras más emotivas y significativas del museo de la iglesia, representando a Cristo muerto tras la crucifixión. Este tipo de imagen procesional, típica de la imaginería barroca española, busca transmitir solemnidad, dolor y devoción, invitando al espectador a la contemplación y la reflexión religiosa.
La escultura está tallada en madera policromada, con gran atención al detalle anatómico y expresivo. La postura de Cristo, recostado y con el rostro sereno pero marcado por el sufrimiento, refleja un realismo dramático que busca acercar al fiel a la humanidad del Redentor. Los pliegues del paño que cubre su cuerpo, las manos cruzadas o semiflexionadas y los detalles del rostro y del cabello muestran la maestría del escultor en la transmisión de emociones a través de la talla y la policromía.

Retablo Mayor Iglesia de San Lorezno en Sahagún |
El Cristo Yacente no solo cumple una función devocional, sino que también forma parte de las procesiones de Semana Santa, donde es transportado sobre un paso que permite a los espectadores seguir la narración de la Pasión.

Museo de los Pasos Iglesia de San Lorezno en Sahagún |
El Museo de los Pasos, ubicado en la Iglesia de San Lorenzo de Sahagún, constituye un espacio dedicado a la conservación y exhibición del patrimonio relacionado con la Semana Santa y las procesiones religiosas de la localidad. Este museo alberga los “pasos”, esculturas y estructuras procesionales que representan escenas de la Pasión de Cristo, la Virgen Dolorosa y otros santos, utilizadas en las celebraciones litúrgicas y desfiles religiosos.
Los pasos destacan por su detallada elaboración, combinando talla en madera, policromía y dorados, reflejando la tradición artística de la región y la pervivencia de técnicas artesanales a lo largo de los siglos. Cada paso transmite un lenguaje simbólico y devocional, permitiendo a los visitantes acercarse a la riqueza espiritual y cultural de Sahagún.
El museo no solo conserva estas obras, sino que también las contextualiza históricamente, explicando la evolución de la Semana Santa en la localidad, las cofradías participantes y el significado religioso de cada representación. La ubicación dentro de la iglesia permite que el espacio museístico dialogue con la arquitectura mudéjar del templo, creando una experiencia donde arte, historia y devoción se entrelazan.

Detalle del Museo de los Pasos Iglesia de San Lorezno en Sahagún |
Además de los pasos, el museo incluye elementos litúrgicos, enseres procesionales y documentación histórica, ofreciendo una visión completa de la tradición cofrade y del patrimonio artístico de Sahagún. Su visita permite apreciar no solo la maestría técnica de los escultores, sino también la importancia cultural y religiosa que estas obras han tenido para la comunidad a lo largo de los siglos.
Entre los mejores pasos conservados en el Museo de los Pasos de la Iglesia de San Lorenzo en Sahagún destacan aquellos que combinan maestría técnica, expresividad y valor histórico, convirtiéndose en referentes del arte procesional de la localidad. Estos pasos, elaborados principalmente en madera tallada y policromada, muestran escenas de la Pasión de Cristo, la Virgen Dolorosa y otros santos, y se caracterizan por su detallismo y riqueza iconográfica.
Uno de los pasos más destacados representa la Crucifixión, donde la composición teatral y la expresividad de las figuras permiten transmitir la intensidad dramática del momento. La atención al detalle en los gestos, las lágrimas esculpidas y los pliegues de los ropajes refleja la habilidad de los escultores y su capacidad para despertar la emoción del espectador.

Crucifixión en el Museo de los Pasos Iglesia de San Lorezno en Sahagún |
Otro paso relevante es el de la Virgen Dolorosa, que sobresale por la delicadeza de su policromía y la serenidad melancólica del rostro, logrando un equilibrio entre el dolor y la devoción. Los elementos ornamentales, como los mantos bordados y los atributos litúrgicos, refuerzan la solemnidad de la figura y muestran la influencia del barroco tardío en la imaginería religiosa de la región.

Virgen Dolorosa en el Museo de los Pasos Iglesia de San Lorezno en Sahagún |
Es la hora de comer y hace mucho calor decidimos marcharnos hasta el Monasterio de san Pedro de la Dueñas GPS N 42.3316892 W5.0518893 con la esperanza de ver un Monasterio en el interior de una zona arbolada con mucha sombra que nos ayude en el frescor, desgraciadamente la sombra está en el interior del Monasterio. Aparcamos en la sombra que describe la iglesia y que algo nos ayuda.

Monasterio de san Pedro de la Dueñas en Sahagún |
Es la hora de comer y hace mucho calor decidimos marcharnos hasta el Monasterio de san Pedro de la Dueñas GPS N 42.3316892 W5.0518893 con la esperanza de ver un Monasterio en el interior de una zona arbolada con mucha sombra que nos ayude en el frescor, desgraciadamente la sombra está en el interior del Monasterio. Aparcamos en la sombra que describe la iglesia y que algo nos ayuda.
A las 16:00 llámanos por teléfono al Monasterio para ver si podemos ver su iglesia. La monjita nos abre muy amablemente su puerta.
El Monasterio de San Pedro de las Dueñas, situado en la localidad homónima de la provincia de León, es una de las joyas del románico leonés y un testimonio vivo de la espiritualidad medieval en la región. Su origen se remonta, según la tradición y algunos documentos, a finales del siglo X o inicios del XI, cuando una comunidad de monjas benedictinas se estableció en la zona, probablemente sobre un asentamiento anterior. Este enclave se vio favorecido por la protección y el patronazgo de la monarquía leonesa y de la nobleza, que lo dotaron de tierras, rentas y privilegios, convirtiéndolo en un centro religioso y económico de relevancia en la comarca.

Nave del Monasterio de san Pedro de la Dueñas en Sahagún |
La iglesia monástica, construida entre los siglos XI y XII, es un notable ejemplo de arquitectura románica de transición. Presenta planta basilical con tres naves separadas por pilares y columnas, terminadas en tres ábsides semicirculares. Los muros, levantados en mampostería reforzada con sillería, transmiten la solidez característica del estilo, mientras que las cubiertas combinan techumbres de madera en las naves y bóvedas de horno en la cabecera. La decoración escultórica de capiteles, impostas y portadas es especialmente rica: se aprecian motivos vegetales, animales fantásticos, escenas bíblicas y figuras humanas que, además de su valor estético, cumplían una función pedagógica en una época en la que la imagen era un vehículo fundamental de enseñanza religiosa.
El monasterio, como tantos otros, desempeñó un papel clave en la repoblación y organización del territorio, sirviendo de punto de referencia espiritual y de gestión de recursos agrícolas. Su comunidad femenina mantenía una estricta vida de oración, trabajo y clausura, pero al mismo tiempo ejercía una notable influencia en el entorno. Con el paso de los siglos, el conjunto sufrió modificaciones, ampliaciones y pérdidas. La desamortización de Mendizábal en el siglo XIX supuso un duro golpe para la comunidad, que vio mermadas sus propiedades y, en parte, sus instalaciones.

Capitel del Monasterio de san Pedro de la Dueñas en Sahagún |
En el interior de tres naves destacan por sus capiteles historiados del Monasterio que forman parte esencial de la riqueza artística de su iglesia románica, construida entre los siglos XI y XII. Tallados en piedra caliza, se distribuyen principalmente en las columnas que separan las naves y en el arco triunfal que conduce a la cabecera, cumpliendo una doble función: estructural y narrativa. Cada capitel, además de sostener los arcos y bóvedas, es un soporte de imágenes que transmiten enseñanzas religiosas a través de la escultura. Entre los temas representados se encuentran escenas bíblicas, como episodios de la infancia de Cristo, la Pasión o relatos del Antiguo Testamento, junto a figuras de santos, ángeles y personajes alegóricos. También aparecen animales reales y fantásticos —leones, aves, grifos— que actúan como símbolos morales o espirituales.
La disposición y el estilo de los capiteles revelan la influencia de talleres escultóricos vinculados a otras obras del románico leonés, como San Isidoro de León o San Pedro de Montes, con un tratamiento expresivo de las figuras y un sentido narrativo que favorece la comprensión visual. En algunos casos, las escenas se desarrollan en varias caras del capitel, obligando al espectador a rodearlo para captar la historia completa. Los motivos vegetales, como hojas de acanto y tallos entrelazados, sirven de transición entre figuras humanas y animales, uniendo lo natural y lo simbólico.

Capitel del Monasterio de san Pedro de la Dueñas en Sahagún |
El desgaste natural de la piedra a lo largo de casi nueve siglos ha suavizado ciertos detalles, pero la composición y la fuerza expresiva permanecen. Estos capiteles no eran meramente ornamentales: constituían un auténtico “libro de piedra” que, en un contexto de analfabetismo generalizado, ofrecía a monjas y fieles un medio visual para meditar sobre la fe. Hoy, al recorrer la nave del monasterio, la sucesión de capiteles historiados sigue cumpliendo su misión de guiar la mirada y el pensamiento, conectando al visitante moderno con el mensaje espiritual y artístico del medievo.
El Cristo del Monasterio de San Pedro de las Dueñas, atribuido a Gregorio Fernández, es una de las obras más destacadas del barroco castellano y un ejemplo paradigmático de la imaginería religiosa del Siglo de Oro español. Tallado en madera policromada, el crucifijo combina un realismo anatómico minucioso con una intensa carga expresiva destinada a conmover al espectador y fomentar la devoción. La figura de Cristo presenta el cuerpo en tensión, con músculos y articulaciones modelados con precisión, mientras que el rostro transmite un sufrimiento contenido, con los ojos semicerrados y la cabeza inclinada, reflejando la serenidad y resignación ante la pasión. Las llagas y la sangre están representadas con naturalismo, pero sin caer en lo grotesco, buscando un efecto piadoso que invite a la contemplación.

Cristo del Monasterio de san Pedro de la Dueñas en Sahagún |
Su ubicación en la cabecera de la iglesia del monasterio no es casual: preside el espacio sagrado y centra la atención del fiel, convirtiéndose en un eje espiritual y litúrgico del templo. La obra refleja plenamente la filosofía del barroco religioso, donde la emoción y el realismo se ponen al servicio de la fe, y donde la escultura se convierte en un instrumento de meditación sobre el sacrificio de Cristo. A lo largo de los siglos, este Cristo ha mantenido su poder de atracción y devoción, siendo un testimonio de la maestría de Gregorio Fernández y de la importancia de la imaginería en la vida religiosa y artística de Castilla y León.
Volvemos a Sahagún para completar la visita para comenzar por el antiguo Convento de San Francisco o Santuario de la Virgen Peregrina GPS N 42.3677893 W5.0415699 , dedicado como hospital de peregrinos. Aparcamos muy cerca sin problemas.
En la actualidad está desacralizada solamente conserva la talla de madera policromada del siglo XIII, en unos de los ábsides se pueden ver los restos de las yeserías mudéjares de la capilla de los Sandoval.

Convento de San Francisco en Sahagún |
Aquí nos sellan la compostelana y nos dan un diploma que sirve como recuerdo de nuestro peregrinaje.
El antiguo Convento de San Francisco de Sahagún, situado en la provincia de León, es uno de los más emblemáticos ejemplos del patrimonio franciscano en Castilla y León. Fundado en el siglo XIII, durante el auge de la Orden Franciscana en España, el convento se convirtió en un centro espiritual, educativo y cultural de gran relevancia para la región. Su arquitectura combina elementos góticos y renacentistas, reflejando las sucesivas reformas y ampliaciones a lo largo de los siglos. La iglesia conventual, que constituía el núcleo del complejo, se caracterizaba por una planta de nave única con capillas laterales, bóvedas de crucería y un ábside poligonal, decorado con esculturas y retablos que narraban escenas bíblicas y de la vida de San Francisco.
El convento no solo fue un lugar de oración y contemplación, sino también un espacio de asistencia social, educación y acogida a peregrinos, especialmente aquellos que transitaban por el Camino de Santiago, dado que Sahagún era un punto estratégico en la ruta jacobea. La vida conventual seguía las estrictas normas franciscanas de pobreza, obediencia y dedicación al servicio de los demás, lo que se reflejaba en la sobriedad de los claustros y estancias, donde se combinaban la funcionalidad con la belleza austera de la arquitectura medieval.

Ábside del Convento de San Francisco en Sahagún |
A lo largo de los siglos, el convento sufrió diversos avatares, incluidos incendios, desamortizaciones y transformaciones que alteraron parte de su estructura original, pero aún conserva elementos destacados, como restos de muros, portadas y algunas dependencias conventuales que permiten apreciar la magnitud y el esplendor que tuvo en su época de esplendor. Hoy, el antiguo Convento de San Francisco de Sahagún sigue siendo un testimonio de la importancia de la orden franciscana en Castilla y León, y de la rica tradición arquitectónica y artística vinculada a los conventos medievales.
La Virgen Peregrina es una de las imágenes marianas más emblemáticas de Sahagún, y un símbolo de la devoción jacobea en el Camino de Santiago. Esta talla de vestir, atribuida a la escultora sevillana Luisa Roldán, conocida como La Roldana, fue realizada alrededor de 1687. Mide 135 cm y destaca por su realismo y expresividad. Solo la cabeza y las manos están talladas; el resto del cuerpo es un maniquí o candelero que permite vestirla con diferentes atuendos según las festividades. En sus brazos sostiene al Niño Jesús, también tallado en madera y policromado.

Virgen Peregrinana Convento de San Francisco en Sahagún |
La imagen llegó a Sahagún en 1687 gracias a la gestión de fray Francisco Salmerón, guardián del convento franciscano local. Se cuenta que al verla, exclamó: "Es ella, la divina peregrina", lo que dio origen al nombre del convento y, posteriormente, al de la iglesia que la alberga. En 1758, la Sagrada Congregación de Ritos proclamó a la Virgen Peregrina patrona de Sahagún.

Arco de San Benito en Sahagún |
Cada 2 de julio, Sahagún celebra la festividad de la Virgen Peregrina con una serie de actos religiosos que incluyen novena, misa y procesión. La imagen es trasladada en romería por las calles de la villa, reafirmando su papel como protectora de los peregrinos y centro de la vida religiosa local.
Sahagún es un lugar lleno de historia y arte, pasamos por la enorme Arco de San Benito GPS N42.3704784 W5.0377718 es uno de los monumentos más emblemáticos de Sahagún, en la provincia de León, y un testimonio destacado del esplendor medieval de la villa. Este arco monumental fue erigido en 1662 para reemplazar la portada románica original de la iglesia del Monasterio de San Benito, que se encontraba en ruinas.
Diseñado por el arquitecto Felipe Berrojo, el Arco de San Benito es una obra de estilo barroco que destaca por su monumentalidad y ornamentación. En su parte superior, se encuentra un escudo real flanqueado por las esculturas de los reyes Alfonso III y Alfonso VI, ambos importantes benefactores del monasterio. En el primer cuerpo del arco, se hallan dos hornacinas con las imágenes de los santos Facundo y Primitivo, patronos del monasterio.
Una característica singular del Arco de San Benito es que la carretera N-120 atraviesa el arco, funcionando como un moderno "arco del triunfo" que da la bienvenida a los viajeros que se acercan a Sahagún

Monasterio de los Santos Facundo y Primitivo en Sahagún |
Cerca están los restos del Monasterio de los Santos Facundo y Primitivo GPS N42.3711516 W5.0335254, solamente queda su torre y algunos muros, sirve para admiración de los románticos.
El Monasterio de los Santos Facundo y Primitivo, situado en Sahagún, provincia de León, es uno de los más significativos testimonios del legado monástico en Castilla y León. Fundado en el siglo X sobre las tumbas de los santos Facundo y Primitivo, mártires locales, el monasterio se convirtió en un importante centro religioso, cultural y de peregrinación, especialmente vinculado al Camino de Santiago. Su arquitectura refleja la evolución histórica del arte en la región, con elementos románicos, mudéjares y renacentistas que se integran en un conjunto armonioso.
El monasterio albergaba una iglesia de planta basilical con tres naves, ábside poligonal y torre campanario, además de amplios claustros que servían como espacios de meditación y vida comunitaria. Sus muros y portadas, decorados con arcos de medio punto y motivos geométricos de tradición mudéjar, muestran la influencia de las corrientes artísticas de la época. En su interior se conservaban retablos, esculturas y objetos litúrgicos que evidenciaban la riqueza cultural y devocional del cenobio.

Monasterio de los Santos Facundo y Primitivo en Sahagún |
A lo largo de los siglos, el monasterio sufrió distintos avatares, incluidos saqueos y la desamortización del siglo XIX, que provocaron la pérdida de gran parte de sus dependencias y bienes artísticos. Sin embargo, se mantienen algunos elementos destacados, como restos de los claustros, portadas y la iglesia, que permiten reconstruir su antigua importancia.

Retablo Mayor del Monasterio de la santa Cruz en Sahagún |
Muy cerca está el Monasterio de la santa Cruz GPS N42.3706268 W5.0350957 , en su iglesia descansan los restos del rey Alfonso VI de León y cuatro de sus seis esposas: Inés, Constanza y Zaida.
El Monasterio de Santa Cruz, ubicado en Sahagún, provincia de León, es uno de los ejemplos más representativos del patrimonio monástico de la villa, vinculado históricamente a la vida religiosa y social de la región. Fundado en la Edad Media, este convento reflejaba la importancia de Sahagún como centro espiritual y de peregrinación en el Camino de Santiago, albergando a comunidades religiosas que promovían la oración, la educación y la asistencia a los peregrinos.
Su arquitectura combina elementos románicos y mudéjares, característicos del arte en Castilla y León, con estructuras más tardías que muestran influencias renacentistas y barrocas. La iglesia del monasterio contaba con una planta basilical, naves laterales y un ábside decorado con arcos de medio punto y ornamentación geométrica de tradición mudéjar, que refleja la convivencia de estilos propios de diferentes épocas. Los claustros y dependencias conventuales, espacios destinados a la vida comunitaria y contemplativa, completaban el conjunto, proporcionando un lugar de recogimiento y actividad monástica.

Altar Mayor del Monasterio de la santa Cruz en Sahagún |
A lo largo de los siglos, el Monasterio de Santa Cruz sufrió numerosos cambios y vicisitudes, incluida la desamortización del siglo XIX, que provocó el abandono parcial de sus instalaciones y la pérdida de gran parte de su patrimonio artístico. A pesar de ello, algunos elementos arquitectónicos y decorativos se conservan, permitiendo apreciar su antigua grandeza y la relevancia que tuvo dentro del entramado religioso y cultural de Sahagún. Hoy, el monasterio sigue siendo un referente histórico que evoca la presencia monástica en la villa y su influencia en la vida espiritual y artística de la región.

Detalle del Retablo Mayor del Monasterio de la santa Cruz en Sahagún |
El retablo mayor del Monasterio de Santa Cruz es una obra barroca de gran riqueza artística y simbólica, que domina visualmente el presbiterio de la iglesia. Construido en madera tallada y dorada, su estructura se organiza en varios cuerpos y calles que jerarquizan la colocación de las imágenes y escenas, siguiendo el esquema tradicional barroco de narración visual. Las columnas salomónicas, retorcidas y adornadas con motivos vegetales y angelicales, crean un dinamismo que guía la mirada hacia el banco, el cuerpo central y la predela del retablo.
En el cuerpo principal se sitúa la imagen titular, representando a la Santa Cruz, flanqueada por esculturas de santos relevantes para la comunidad conventual, todas ejecutadas con expresividad y realismo, siguiendo la influencia del barroco español de finales del siglo XVII y principios del XVIII. La policromía y los detalles dorados de las molduras, hojas de acanto y angelotes aportan un efecto de luz y esplendor, creando un ambiente solemne que enfatiza la devoción y la dramatización de la fe.
En los cuerpos superiores se representan escenas narrativas de la Pasión y episodios de la vida de Cristo y de los santos vinculados al monasterio, ofreciendo a los fieles una catequesis visual a través del arte. La predela, más cercana al suelo, contiene relieves con motivos simbólicos y figuras menores, que completan la iconografía y aportan un sentido de unidad compositiva al conjunto. Este retablo no solo servía para la liturgia, sino que funcionaba como un verdadero centro de atención para la contemplación y la meditación, integrando arquitectura, escultura y dorado en un espacio sagrado de gran impacto visual y devocional.

Sepulcro del Monasterio de la santa Cruz en Sahagún |
En el centro de la nave está el sepulcro del rey Alfonso VI de León, constituye uno de los elementos más emblemáticos del patrimonio histórico y funerario de la villa. Alfonso VI, monarca destacado del siglo XI, fue una figura clave en la política y expansión de los reinos de León y Castilla, y su sepultura refleja la importancia de su figura y la relevancia del monasterio como lugar de reposo de la realeza.

Capilla de la Piedad del Monasterio de la santa Cruz en Sahagún |
El conjunto funerario, realizado por el escultor Amancio González, presenta una estructura monumental que refleja la importancia de los personajes sepultados. Los sepulcros están adornados con detalles que evocan la grandeza y el legado de Alfonso VI y sus esposas. Este mausoleo no solo es un lugar de descanso eterno, sino también un símbolo del poder y la influencia de la monarquía leonesa en la Edad Media.
El sepulcro, realizado en piedra y con elementos decorativos de estilo románico, se distingue por su solemnidad y cuidado en los detalles, que incluyen inscripciones y motivos simbólicos que evocan la autoridad y el legado del monarca.
Junto al rey, descansan los restos de cuatro de sus seis esposas (Inés de Aquitania (†1078): Primera esposa de Alfonso VI. Constanza de Borgoña (1046–1093): Segunda esposa del rey. Berta (†1100): Tercera esposa de Alfonso VI. Zaida (†1100): Cuarta esposa del rey, también conocida como Isabel tras su conversión al cristianismo), un testimonio de las complejas alianzas matrimoniales de la época y de la práctica de enterrar a los miembros de la familia real en lugares de prestigio. Cada sepultura mantiene un diseño armonioso que integra figuras talladas, relieves y elementos iconográficos asociados a la realeza y la santidad, subrayando la función política y religiosa del conjunto funerario. La disposición de los sepulcros y la riqueza ornamental reflejan tanto la devoción cristiana como la intención de perpetuar la memoria de los monarcas y sus consortes, convirtiendo este espacio en un punto de referencia histórico y artístico de gran relevancia para Sahagún y el Reino de León.

Iglesia de san Tirso en Sahagún |
Quizás la joya más bonita es la iglesia de San Tirso GPS N42.3706783 W5.0342481 con sus tres ábsides románicos puros de ladrillo mudéjar y sirvió de modelo para otras muchas iglesias de la región.
La Iglesia de San Tirso, situada en Sahagún, constituye uno de los ejemplos más significativos del patrimonio arquitectónico y religioso de la villa, reflejando la fusión entre los estilos románico y mudéjar que caracteriza a buena parte del arte medieval leonés. Fundada en la Edad Media, su construcción se vincula al florecimiento monástico de Sahagún, uno de los centros más relevantes de la región, que además servía como importante punto de peregrinación en el Camino de Santiago. La iglesia representa no solo un espacio de culto, sino también un testimonio del desarrollo cultural y artístico de la comarca durante los siglos XI al XIV.
La planta basilical de San Tirso, típica del románico, consta de tres naves separadas por robustas columnas y arcos de medio punto, mientras que los ábsides semicirculares están decorados con una elaborada ornamentación mudéjar, que combina ladrillo y cerámica vidriada con motivos geométricos y vegetales. Esta integración estilística refleja la convivencia y el intercambio cultural entre el arte cristiano y las influencias islámicas en la Península Ibérica, característica fundamental del mudéjar leones. Los muros exteriores destacan por su sobriedad constructiva, pero también por la riqueza ornamental de los arcos ciegos, frisos y ventanales, que muestran un equilibrio entre funcionalidad y decoración, característica distintiva del mudéjar aplicado a la arquitectura románica.

Iglesia de san Tirso en Sahagún |
La portada principal de San Tirso constituye un ejemplo de síntesis entre la severidad románica y los detalles mudéjares: sus proporciones armónicas, el uso de arquivoltas y la esculpida ornamentación geométrica crean un acceso solemne que prepara al visitante para la experiencia contemplativa en el interior. Dentro del templo, la decoración se complementa con retablos, esculturas y restos de pintura mural, que ilustran episodios bíblicos y la vida de los santos, mostrando cómo el arte servía de instrumento didáctico y devocional. La combinación de elementos constructivos románicos, como arcos de medio punto y pilares macizos, con la ornamentación mudéjar en ladrillo, cerámica y madera, refleja la evolución estilística de la región y la adaptación de influencias exteriores a la tradición local.
Además, San Tirso ofrece un caso paradigmático de cómo el mudéjar no se limita a la decoración superficial, sino que se integra plenamente en la estructura arquitectónica: los arcos lobulados, los motivos poligonales y los entrelazados geométricos no solo cumplen una función estética, sino también estructural, reforzando la durabilidad de la edificación. Esta dualidad entre función y ornamento permite analizar la iglesia como un ejemplo de síntesis cultural entre tradición románica y creatividad mudéjar, mostrando cómo los constructores de la época resolvían cuestiones técnicas a la vez que desarrollaban un lenguaje visual propio.

Sepulcro del coro Iglesia de san Tirso en Sahagún |
A lo largo de los siglos, la Iglesia de San Tirso ha experimentado reformas y restauraciones, que han conservado su integridad arquitectónica y su valor artístico. Sin embargo, mantiene intacta la esencia de su estilo original, lo que la convierte en un referente para el estudio del románico-mudéjar leonés.
El exterior de San Tirso destaca por la sobriedad de sus muros, el uso de ladrillo en la ornamentación y la presencia de arcos ciegos y ventanales decorados con motivos geométricos, características del mudéjar leones. Su portada principal, de elegante diseño románico, combina sencillez y proporción, ofreciendo un acceso solemne al interior del templo. Dentro de la iglesia se conservan retablos y esculturas de diferentes épocas, así como restos de la decoración pictórica y ornamental que ilustran la devoción y el fervor religioso de la comunidad que lo habitaba.
El interior de la Iglesia de San Tirso en Sahagún constituye un testimonio significativo del arte religioso desarrollado entre los siglos XII y XIV, donde predomina la sobriedad del románico y la elegancia del mudéjar. La iglesia carece de un retablo mayor, característico que la distingue de otros templos contemporáneos, y centra su interés artístico en la arquitectura, las bóvedas, los capiteles historiados y las pequeñas obras de escultura y pintura distribuidas a lo largo de las naves y ábsides.

Ábsides de la Iglesia de san Tirso en Sahagún |
Los capiteles historiados de los arcos y columnas constituyen uno de los elementos más importantes del interior. Tallados en piedra, presentan escenas bíblicas, motivos vegetales y figuras de animales, combinando la narrativa religiosa con la ornamentación simbólica típica del románico. Estas tallas servían no solo como decoración, sino también como herramienta didáctica para los feligreses, transmitiendo historias sagradas en un tiempo en que la mayoría de la población era analfabeta.

Cruz de la Iglesia de san Tirso en Sahagún |
Además de los capiteles, la iglesia conserva esculturas en piedra y madera, muchas de ellas pequeñas imágenes de santos y vírgenes, que reflejan la devoción local y el sentido espiritual del templo. Entre ellas destacan figuras policromadas de la Virgen y de santos patrones de la región, que se ubicaban en hornacinas o retablos secundarios, integradas dentro del espacio arquitectónico sin necesidad de un gran retablo central.
Los arcos y bóvedas mudéjares completan la decoración interior, con motivos geométricos, entrelazados y cerámica incrustada que dan a la iglesia un carácter único dentro del panorama románico-mudéjar de Castilla y León. En algunos ábsides se conservan restos de pintura mural que reflejan escenas religiosas y ornamentación abstracta, testimonio de las técnicas pictóricas utilizadas en la época medieval.
Asimismo, la iglesia alberga objetos litúrgicos y mobiliario menor de valor histórico, como capiteles trasladados, sillería, frontales de altar y algunos relicarios, que enriquecen el conjunto y permiten comprender la vida litúrgica y devocional de la comunidad de Sahagún. El conjunto arquitectónico y artístico de San Tirso evidencia cómo la estética románico-mudéjar se integraba con la funcionalidad del espacio religioso, generando un entorno sobrio, didáctico y espiritual, sin necesidad de un retablo mayor centralizado.

Ábside de las animas Iglesia de san Tirso en Sahagún |
En el centro de la nave está la sillería que constituye uno de los elementos más interesantes de su mobiliario litúrgico, reflejando la importancia de los clérigos y monjes en la vida religiosa y la riqueza artística de la época. Esta sillería, ubicada principalmente en el presbiterio y en las naves laterales, está formada por asientos de madera tallada, con respaldos y brazos decorados con motivos geométricos, vegetales y figurativos que combinan la sobriedad del románico con la influencia decorativa del mudéjar.

Santa Ana en la Iglesia de san Tirso en Sahagún |
Cada asiento se articula con una estructura modulada, mostrando finos detalles de carpintería medieval, como tracerías, relieves de animales y pequeños personajes, que a menudo narran escenas religiosas o simbólicas. Estas tallas no solo cumplen una función ornamental, sino que también reflejan jerarquías dentro del clero, asignando espacios específicos a los canónigos o monjes que participaban en la liturgia diaria. La precisión de los tallados y la uniformidad en el conjunto evidencian la intervención de artesanos especializados, capaces de integrar la estética mudéjar con la funcionalidad de los asientos.

Iglesia de san Juan en Sahagún |
Para terminar caminamos todo el pueblo para visitar la iglesia de San Juan GPS N42.3713347 W5.0277316, tiene una portada que parece una ermita de Sevilla, es del siglo XVII. No es que tenga mucho interés pero el ayuntamiento pone a una persona por las tardes para enseñarla.
La Iglesia de San Juan fue construida en el siglo XII, aunque a lo largo de los siglos ha sufrido diversas reformas que han incorporado elementos góticos y renacentistas, adaptando el templo a las necesidades litúrgicas y estéticas de cada época. La iglesia destaca por su planta basilical de tres naves, separadas por columnas robustas y arcos de medio punto, rematadas en un ábside central que conserva la pureza de la tradición románica.
El exterior del edificio combina sobriedad y riqueza ornamental: los muros de sillería presentan portadas con arquivoltas decoradas con motivos geométricos y figuras humanas y animales, propias del románico palentino. Las torres y campanarios, construidos en etapas posteriores, muestran influencias góticas que armonizan con la estructura original. La iglesia de San Juan sirvió históricamente como lugar de acogida de peregrinos y como centro espiritual de la villa, integrándose plenamente en la vida religiosa y social de Carrión de los Condes.

Retablo Mayor Iglesia de san Juan en Sahagún |
El interior conserva capiteles historiados con escenas bíblicas y motivos vegetales, que muestran la influencia del románico en la escultura y la narrativa visual. Además, destacan restos de pintura mural y tallas de madera policromada que representan santos y vírgenes, que combinan devoción, didáctica religiosa y expresión artística. Aunque carece de un gran retablo central, la iglesia alberga varios retablos menores y mobiliario litúrgico, como sillerías y púlpitos, que evidencian la evolución estilística y la riqueza artística del templo.

Plaza Mayor de Sahagún |
Enfrente hay otra iglesia, es de la Trinidad GPS N42.37111 W5.0271715, de estilo mudéjar, tiene uno de los elementos más singulares de la iglesia es su torre, que se cree que correspondía a la antigua sinagoga judía de la localidad. Esta reutilización de un edificio de culto judío como torre campanario ilustra tanto la adaptación de la arquitectura preexistente como la compleja historia religiosa y social de Carrión de los Condes, donde comunidades cristianas y judías coexistieron durante siglos. La torre presenta una estructura de ladrillo con decoración de arcos ciegos y ventanales de tradición mudéjar, integrando funcionalidad y ornamentación de manera armónica.
El cuerpo principal de la iglesia mantiene la planta rectangular típica de la arquitectura mudéjar, con bóvedas de ladrillo, arcos de herradura y decoración geométrica en cerámica y yesería. El interior, aunque sobrio, refleja la riqueza del mudéjar en detalles como los arcos lobulados, las celosías y los motivos decorativos de inspiración islámica, combinados con elementos funcionales del templo cristiano.
En este punto damos por concluido nuestro peregrinaje por el Camino de Santiago, llegamos hasta donde se nos acaban las fuerzas como cualquier peregrino andando.

Lápida de Sahagún |
Después de varios días recorriendo el Camino de Santiago desde Roncesvalles, atravesando montañas, valles y pequeñas aldeas, la llegada a
Sahagún se convirtió en un punto de reflexión inesperado. La decisión de abandonar el Camino sin completarlo tomó forma mientras la autocaravana avanzaba lentamente por las carreteras que bordean la villa. La experiencia, diferente a la caminata tradicional, ofrecía comodidad y libertad, pero también generaba cierta distancia de la vivencia más íntima y pausada de los peregrinos a pie.
Aun así,
Sahagún con sus calles históricas, iglesias románicas y mudéjares, y su ambiente tranquilo, sirvió como lugar de pausa y contemplación. Aparcar la autocaravana frente a la plaza principal permitió detenerse y observar con calma el entorno, sintiendo la mezcla de alivio, nostalgia y cierta decepción por no continuar el Camino según lo previsto. Cada edificio, cada iglesia y cada rincón evocaban las historias de peregrinos que, siglos atrás, cruzaban estos mismos caminos con mochila al hombro, y recordaba la esencia de la ruta que se estaba dejando temporalmente atrás.
Abandonar el Camino en autocaravana no fue un acto de fracaso, sino un reconocimiento de las propias limitaciones y circunstancias. La comodidad de viajar sobre ruedas ofrecía otra perspectiva: la oportunidad de contemplar paisajes y localidades que quizá a pie se habrían percibido de otra manera, y la posibilidad de planificar un regreso futuro para retomar la ruta más tradicional.
Sahagún quedó así como un testigo de la decisión tomada, un punto de cierre temporal de la peregrinación que, aunque interrumpida, no borraba la experiencia vivida ni las reflexiones adquiridas durante los días de viaje.

Castillo de Medina del Campo |
Regresamos en dirección centro de la península y nos quedamos a dormir en el castillo de Medina del Campo, bueno, más bien es la puerta del cementerio Las coordenadas de lugar corresponden con N41.311080 W4.409630. La verdad es que dormimos en la puerta del cielo.
-Fin-
by Ángel López
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